martes, 3 de junio de 2014

LA SIGÜENZA ISLÁMICA


Tras su fundación romana y un cierto ocaso visigodo, Sigüenza renace en tiempos andalusíes, formando parte de la línea de castillos y torres que, arrancando en Madrid siguen el valle del Henares y se culminan en los centros hegemónicos de Atienza y Medinaceli desde los que Almanzor organizaba sus razias y, en el siglo siguientes, intentaron (sin conseguirlo) impedir el avance cristiano.
Se trataba de toda una red defensiva vinculada al camino entre Toledo y Zaragoza, una de las principales vías que unían la Marca Media y la superior.

La parte islámica se enclavaría en torno al actual castillo (ya cristiano) y su explanada previa (en donde se enclavaría al menos una mezquita luego convertida en iglesia cristiana, Santa María de la Medina, actualmente desaparecida), con una posible judería ya numerosa

Muy posiblemente, el primer baluarte sería una simple torre vigia como las que existen en Madrid que conectaría visualmente con otras del entorno (el Torreón de Barbatona, el Torreón de Bujarrabal,  Castilviejo de Guijosa en Cubillas del Pinar y  el Cerro de la Quebrada)

Posiblemente en torno al siglo IX y la crisis del emirato, esta torre se convertiría en castillo, del que se pueden observar algunos restos islámicos en muros realizados a soga y tizón, y en espina.

Tras la conquista cristiana, los musulmanes (ya mudéjares) pasarían a ocupar pequeñas zonas dentro de la gran judería de la que ya hablábamos aquí (Calle Herreros), mientras sus mezquitas se convertían en iglesias románicas 

La explotación de yacimientos de asfalto en las proximidades de Sigüenza durante el periodo andalusí ya fue señalada por el geógrafo al Udrí


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