sábado, 7 de junio de 2014

UNA NOVELA INFANTIL-JUVENIL PARA RECORDAR EL 11 M


                                      

Santiago García Clairac se embarca en un experimento complejo y lleno de peligros: intentar explicar a los niños qué fue el 11 M
Y es que, la mayor parte de mis alumnos ya consideran este brutal atentado como una parte más de la historia, y no tienen referencias personales del mismo (apenas tenían años para recordar casi nada). Sólo saben lo que les han contado, lo cual, en este tema, es algo francamente peligroso debido a toda la politización que produjo.
Pero, cuando uno les intenta explicar, siempre aparece la misma duda. ¿Cómo hacerlo?
Hay numeroso material visual, pero es demasiado brutal, sobre todo para los más pequeños. Existe, además, el problema de cómo explicar todas las sensaciones que nos invadieron (desde el horror y el asco hasta la indignación, de la enorme solidaridad que se manifestó en aquellas horas, de la angustia de una ciudad entera que de pronto se quedó triste y silenciosa...)
Por eso digo que el reto del autor es grande. Contar sin herir la sensibilidad pero intentando hacer comprender el impacto (los múltiples impactos) que produjo el atentado.
En mi opinión, ha logrado bastantes de estos objetivos, poniendo como personaje a un niño de 10 años vecino de Alcalá que montará en uno de los trenes de la muerte y será testigo, y víctima, de las bombas de Atocha.
Muy lograda es su forma de explicar cómo irrumpió el horror en medio de lo cotidiano, pero sobre todo de explicar cómo se volcó el pueblo madrileño tras la tragedia, convirtiéndose en verdaderos héroes, de esos que ya no existen, como piensa Quique que enreda toda esta historia con la de Don Quijote y su forma de darse a los demás (o de contemplar una realidad imposible, como era la de un atentado integrista en el mismo centro de Madrid).
Lo que el autor no ha querido tratar son las causas y consecuencias que tuvo este atentado, evidentemente lo más politizado (y subjetivo) de toda esta historia, que, quizás, no sea demasiado importante para alumnos de 6º de primaria o los primeros cursos de la ESO, realmente los lectores potenciales de la narración.
Al menos esta es mi opinión, una posible herramienta (muy delicada) para trabajar este tema junto a otros de tanta actualidad como los divorcios, la violencia verbal contra las mujeres, las custodias...


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