jueves, 8 de octubre de 2015

LOS ILUMINADOS Y ALUMBRADOS


En la complejidad de las vivencias religiosas del siglo XVI nos encontramos con los iluminados o alumbrados, una heterogénea doctrina con puntos en contacto con el verdadero misticismo (El alumbrado era un místico de torpe calidad, dirá Marañón) que buscaban un contacto directo con la divinidad a través del éxtasis y las visiones.
Sus orígenes son múltiples y vienen desde antiguo (ya se encuentra presentes en las manifestaciones hindúes, musulmanas sufíes, prisciscilianos , cátaros... ) pero la verdadera "epidemia" del siglo XVI habría que relacionarla con la mezcla de ideas franciscanas de dejamiento y quietud (también presentes en los místicos alemanes y en la Devotio Moderna) e, incluso, con ideas procedentes del erasmismo y luteranismo (como el libre examen o el rechazo a todo tipo de jerarquía).

Buscaban así un camino directo hacia lo divino, habitualmente guiados por un líder, en pequeños grupos que unían la oración interior con todo tipo de supersticiones sobre los sacramentos y las liturgias. 

En muchos de ellos era simple desconocimiento en donde los sentimientos se imponían a la razón y la teología, en otros verdadero afán de realización espiritual que bebía del irracionalismo y buscaba a Dios en un mundo tan confuso como el siglo XVI en donde La reforma había destrozado la unidad católica o el propio humanismo, que con su fe en la razón y los avances científicos o sus grandes dosis de paganismo, había "contaminado" el sentimiento religioso puro, intentando retorna a un espíritu tardogótico, mucho más emocional.

Hubo también (y de una forma bastante extendida) numerosas imposturas.
Muchos de estos alumbrados utilizaron sus visiones y admiración popular para mantener relaciones sexuales con su grupo o ganar fama y dinero a través de las limosnas. 
Muchos de estos alumbrados fueron patrocinados por nobles (princesa de Éboli, el duque del infantado, el marqués de Villena), y mantuvieron lazos con altas instancias de la España del momento, y ni siquiera los reyes estuvieron a salvo de ellos pues, como comenta Sánchez Adalid en su magnífico De repente, Teresa:

estos, unos tiempos recios, revueltos, en los que el bien y el mal andan mezclados de tal manera que hasta al más avezado de los teólogos le resulta hoy difícil hallar el camino recto, y seguir en él, y no desviarse... 

Esto hizo que la inquisición se tuviera que emplear con todas sus fuerzas, iniciando minuciosas investigaciones que separaran el grano de la paja, algo tan difícil, que numerosos místicos reales (San Ignacio de Loyola, Fray Luis de León, Santa Teresa, Fray Luis de Granada o San Juan de la Cruz) fueron investigados y durante años puestos en sospecha.
Santa Teresa

Los principales focos de alumbrados se centraron en Castila (Toledo, Valladolid, Guadalajara), para luego extenderse por Extremadura (LLerena) y Andalucía (Córdoba, Sevilla).
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UN TEXTO PARA CONOCERLOS MEJOR

Os dejo algunos casos especialmente llamativos

Magdalena de la Cruz fingía llagas en las manos y en el costado y permanecía insensible aunque la picasen con agujas. Durante la Comunión y en la misa solía caer en éxtasis o lanzar gritos y simular visiones. Por espacio de diez o doce años fingió alimentarse no más que con la Hostia consagrada, aunque comía y se regalaba en secreto. Llevó sus sacrílegas invenciones hasta el absurdo extremo de afirmar con insistencias que había dado a luz al niño Jesús y que por su intercesión habían salido sesenta almas del purgatorio.
(Tomado de www.thecult.es)

O un franciscano de Ocaña que había tenido 

una supuesta revelación que decía haber recibido del cielo, en la que se le mandaba ayuntarse carnalmente con ciertas mujeres santas para engendrar en ellas profetas... Ahí empezó todo... Sus incautas seguidoras le creían.
(Sánchez Adalid. De Repente, Teresa)

Los alumbrados de LLerena












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