miércoles, 16 de noviembre de 2016

UN FERROCARRIL EN EL CENTRO DE ÁFRICA. EL LUNATIC EXPRESS


Tomado de wikipedia

Normalmente se habla del ferrocarril como una de las causas económicas fundamentales en el colonialismo.
Al contrario de lo que ocurría en Europa, su planificación tenía poco en cuenta las necesidades del territorio o la industria, siendo planificado con objetivos militares y de extracción de la materia prima.
Un póster publicitario que insistía en las oportunidades cinegéticas (aristocráticas) de la nueva línea
Tomado de wikipedia

Una de las líneas más fascinantes que se creó en África fue la que unía el puerto de Mombasa (Kenia) con el Lago Victoria (Uganda), más de 900 kilómetros que debían atravesar las zonas masai, el valle del Rift (con terribles desniveles), desiertos y lugares infectados de mosca tse-tsé y malaria. (1896-1901)

Todos estos impedimentos (y, en principio, un escaso interés económico) hicieron que las acaloradas discusiones en el parlamento inglés terminarán por bautizarlo como el Lunatic Express.
Sin embargo, bajo su trazado, había múltiples intereses.
Desde el punto de vista comercial se trataba de abrir una nueva vía de comunicación en un territorio poco explorado y habitado que tenía posibilidades cinegéticas (con su correspondiente tráfico de marfil) y tierras vírgenes (que rápidamente se llenaron de plantaciones de café, pita y, en la zona más occidental y húmeda, té).

Por otra parte existía un motivo estratégico, el control del lago Victoria (origen del Nilo) que protegía el caudal del río que transcurría por gran parte del protectorado inglés, siguiendo así la construcción de su ansiado imperio continuo de norte a sur que se interrumpirá con la aparición de Alemania en Tanganika (actual Tanzania).

La creación de tal ferrocarril fue una verdadera odisea, con contagio de enfermedades, ataques de leones (que devoraron a 140 hombres, en su mayoría indios), eliminación de gruesos baobab que se encontraban a su paso, paso del desierto de Tvaso en donde las vías se convertían en objetos abrasadores...
Sin embargo, el gran problema técnico surgió al atravesar el valle del Ritf (620 metros de ascenso al que seguían 420 metros de caída hasta el valle).
Los problemas técnicos hicieron que la empresa se estancara durante un tiempo en la escarpadura de Kikuyu, en donde se terminará formando la ciudad de Nairobi.

La construcción del ferrocarril de Kampala constituyó el símbolo de una nueva —más pragmática y sensata— manera de pensar de las metrópolis. Sobre todo de Londres y París. Entonces, cuando África ya estuvo repartida entre países europeos, éstos tranquilamente pudieron invertir en aquellas zonas de sus colonias cuyas tierras ricas y fértiles prometían enormes beneficios, ya obtenidos de las plantaciones de café, té, algodón o piña, ya —en otros lugares— de las minas de diamante, oro o cobre. Sin embargo, seguían faltando medios de transporte. El viejo sistema de que los porteadores lo llevasen todo sobre sus cabezas dejó de ser suficiente. Se impuso la necesidad de construir caminos, vías férreas y puentes. Sí, pero ¿quién iba a hacerlo? No se traía obreros blancos: el blanco era el señor; no podía dedicarse al trabajo físico. Al principio, el obrero africano tampoco entraba en los cálculos: pura y simplemente, porque no existía. No había con qué animar a trabajar por un sueldo a la población autóctona, porque ésta todavía ignoraba la noción de dinero (el comercio, que sí floreció allí durante siglos, no había pasado del intercambio; por ejemplo, los esclavos se pagaban con armas de fuego, bloques de sal o telas de percal). Con el tiempo, los ingleses introdujeron el sistema del trabajo forzado: el jefe de la tribu tenía la obligación de proporcionar un número determinado de obreros para trabajos no remunerados. Los metían en campos de barracones. Las zonas que en el mapa de África presentaban una densidad considerable de aquellos gulags indicaban que el colonialismo se había instalado y asentado allí con todas las de la ley. Sin embargo, antes de que esto se produjera, se habían buscado soluciones de urgencia, una de las cuales consistía en importar al África oriental, de otra colonia británica, la India, mano de obra barata. De esta manera había aterrizado el abuelo del doctor Patel, primero en Kenia y luego en Uganda, donde más tarde se instalaría para siempre.


Ébano. Ryszard Kapuściński


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