miércoles, 3 de abril de 2024

Jim, Lounis Chabane. Héléna



















No es una bonita historia

Ni tiene un final feliz

Es una historia de imposibilidades y dolor,

pero es tan bella.

Es la historia de un amor imposible desde la misma adolescencia que termina convertida en dos horas pagadas de compañía los jueves.

Pero no, no es para nada sórdida, pues hay demasiada ternura, demasiado dolor para relacionarse sentimental con el protagonista, Simón, que busca sin éxito un amor imposible, casi como un cuento, y yo (casi sin querer) pensé en Sabrina y en Luis (pues ellos también se buscaron sólo con éxitos momentáneos de verdadero amor imposible)

Yo recomiendo esta novela gráfica, con un fantástico dibujo y una trama que evoluciona de forma maravillosa.


Ciprián


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lunes, 1 de abril de 2024

COSAS DE GRIEGOS. Los adivinos

Si algo te inquieta, gracias a Alcibíades tienes más adivinos que nunca en Atenas para que te digan lo que va a ocurrir. Y si no te gusta, acudes a los de Nicias, que te dirán lo contrario. —Se rio con ganas y estuvo a punto de derramar el vino

—. Aunque os tengo que reconocer que hay uno que me ha impresionado. Se ha instalado a los pies de la Acrópolis, junto al templo de Asclepio. Tiene media cara quemada —se pasó la mano por la parte izquierda del rostro con un gesto de desagrado—, y corre el rumor de que cuando se quemó se le concedió el don de la profecía. Sin duda lo ha traído Alcibíades, pues es de los que han vaticinado más beneficios para la expedición a Sicilia, pero yo lo he visto en acción y no me atrevo a negar que su inspiración provenga de los dioses. 

—Aprovechará la fama que le ha proporcionado Alcibíades para cobrar caro. —Querefonte dio un trago a su copa fingiendo desinterés. —Me ha parecido que le cobraba diez dracmas a un consultante. Obviamente cobrará todo lo que pueda y trabajará incluso de noche, pues sabe que los sacerdotes de Asclepio o los adivinos con puesto fijo lo echarán a patadas más pronto que tarde. La adivinación, tanto fija como ambulante, era una actividad a la que recurrían los atenienses de todos los estratos. La regulación era estricta, y los castigos a los infractores, severos, pero al ser una práctica tan lucrativa a menudo surgían nuevos adivinos que la llevaban a cabo sin la autorización pertinente.

(...)

 El adivino tenía junto a él una jaula de mimbre con varias palomas. Extrajo una con cuidado, la colocó sobre el altar de madera y la degolló. Observó el flujo de sangre y después le abrió el vientre y examinó las vísceras. Se inclinó hacia el consultante y habló con él en voz baja al tiempo que señalaba el hígado. Los presagios eran negativos cuando se encontraba alguna anomalía, pero Querefonte no consiguió distinguir las palabras del adivino. El hombre se levantó y se alejó con una sonrisa iluminándole el rostro. Querefonte lo envidió.

 —Diez dracmas, señor. Bajó la mirada hasta la mano del chiquillo. Le entregó las monedas y se sentó en una estera frente al adivino. De cerca le pareció más joven que en su primera impresión, pero también más siniestro. 

(...)

En el caso de problemas o sucesos inexplicables era un adivino el que podía proporcionar ayuda. En la época arcaica, los adivinos eran aún aristócratas que participaban en todas las facetas de la vida aristocrática , incluyendo el campo de batalla. Sin embargo, a pesar de su pericia, la palabra de los adivinos no era determinante: la gente era libre de aceptar o rechazar su consejo y la épica o la tragedia ofrecen numerosos ejemplos de adivinos, como Tiresias en el Edipo Rey, cuya palabra era, injustamente, ignorada.


El asesinato de Sócrates (Marcos Chicot)


                               COSAS DE GRIEGOS


domingo, 31 de marzo de 2024

Gilgamés. Carpe Diem mesopotámico

 ¿Por qué vagabundear así, Gilgames?

 La vida sin fin que buscas 

¡no la encontrarás jamás! 

Cuando los dioses crearon a los hombres, 

les asignaron la muerte, 

 reservándose la inmortalidad para ellos solos. 

Tú, más bien, llénate la panza, 

permanece alegre día y noche,

 haz fiesta todos los días, 

danza y diviértete día y noche, 

atavíate con ropas limpias, 

lávate, báñate, 

mira tiernamente a tu pequeño que te tiende la mano 

y haz feliz a tu mujer,

 apretada contra ti. 

Pues ésa es la única perspectiva de los hombres. 


La religión más antigua: Mesopotamia (Jean Bottéro)

sábado, 30 de marzo de 2024

El libro del sábado. Amélie Nothomb. Aerostatos

Una historia de amores difíciles. Amores entre profesora particular y alumno (que sólo se llevan cuatro años pero hay un gigantesco océano de madurez y situación personal entre ellos); amores de esta misma profesora, ya como alumna, de un profesor universitario que le duplica la edad.

Nothomb nos plantea así el conflicto lleno de cristales hirientes que hemos llamado amor, siempre mal correspondido que convierte a uno de los dos miembros de la pareja en un futuro perdedor.

Junto a estas relaciones personales (a las que podríamos unir la de amigos o padres de los protagonistas), Nothomb apuesta decididamente por un amor universal: el de la lectura. Desde Rojo y negro a la Iliada o la metamorfosis, los libros que sirven para vivir vidas paralelas (¿las que no se producen en la realidad de todos los personajes de esta obra, de vidas planas?).

Como en muchos de las obras de la autora, más que enseñanzas hay perplejidades, momentos de extrañeza, como si en nuestra posmodernidad (de la que es una excelsa representante) ninguna pieza casara con la adyacente y las relaciones entre ellas (entre nosotros mismos) son extrañas, casuales, casi de pesadilla o de absurdo.





domingo, 24 de marzo de 2024

EL PRIMER MAPA. LA MESOPOTAMIA DEL SIGLO VII a C.
















Marduk, creador del mundo, señala cómo ese dios había dispuesto el interior del esferoide universal . Éste tenía seis niveles en total: tres para el Cielo y otros tantos para el Infierno. En la parte alta de «Arriba», un «Cielo superior», donde reinaba Anu; uno «intermedio», sede de Marduk, rodeado de los «dioses celestes», los Igigi ; y un «Cielo inferior», en el que se encontraban los astros y las constelaciones, imágenes y reflejos de los dioses. Seguían, siempre en orden descendente, una «tierra firme superior», en la que se encontraban «encerrados» los hombres, que el texto califica de «evanescentes» para subrayar su mortalidad natural; el nivel inferior, «la tierra firme intermedia», era el Apsü , capa freática universal y residencia de Ea; y el sexto, abajo del todo, «la tierra firme inferior», sede de los Anunnaki, los dioses infernales, y, según la creencia común, lugar de reunión de los «fantasmas» humanos después de la muerte. La Tierra propiamente dicha, habitáculo de los hombres, superpuesta al Apsü y al «Infierno», no nos es descrita en ninguna parte en su conjunto; pero si se reúnen las diversas alusiones que nos quedan, diseminadas, de su geografía mitológica, muy lejos de la nuestra y en, la que nos es tan incómodo entrar, el mejor cuadro, conseguido mediante su reunión, y que, a falta de algo mejor, puede sugerirnos la idea que se hacían de ella,

(...)

El plano diametral de la «esfera» estaba ocupado enteramente por la inmensa extensión del mar, digamos «el mar terrestre», sin que veamos bien sus relaciones ni con el océano cósmico —el Abismo, en el que flotaba la enorme esfera hueca del universo— ni con la capa freática universal del agua dulce, el Apsü. En el reborde externo, circular, de este mar, en los confines del mundo, quizás se había imaginado toda una interminable cadena de montañas para sostener el firmamento, como «las columnas del cielo» de que habla el libro bíblico de Job . En medio de este mar inmenso se encontraba la tierra de los hombres, la nuestra, semejante a una isla, accidentada, pero plana, y cuyo centro, la porción más noble e importante, era, naturalmente, Mesopotamia.

(...)



















De alrededor del 700, en la forma de un «mapa» dibujado y comentado . En él se ve, en el centro, dos inmensos círculos concéntricos que representan «el mar» (literalmente, en el texto: «el agua amarga», acre y salada: marratu). En el interior de este mar circunterrestre aparece, en forma de paralelepípedos para las regiones y de círculos para las «ciudades», toda la extensión de Mesopotamia, en sus partes esenciales, desde la montaña del Norte y Armenia hasta las ciénagas meridionales, lindando con el golfo Pérsico, y, en medio de todo, entre algunas localidades representadas —una simple elección, de la que no tenemos la clave—, Babilonia, centro del mundo. Más allá del doble «círculo marino», como para subrayar que, para alcanzar esos niveles, era necesario atravesar el mar o vastas extensiones de países lejanos, figuraban, en forma de triángulos, ocho (no quedan más que cinco en la deteriorada tablilla) «regiones» misteriosas, evidentemente muy apartadas y más supuestas que exploradas. Del texto, que explicaba su disposición, su extensión, su distancia o su contenido, ha subsistido demasiado poco para ofrecernos un cuadro satisfactorio. Quizá una de esas regiones, en el Extremo Oriente, evocaba el muy lejano extremo del mundo donde Gilgames había encontrado al héroe del Diluvio, inmortalizado y retenido en aquellos remotos confines y separado de los hombres . Quizás también otra desembocaba en el Extremo Occidente, sobre el misterioso «curso de agua» que se debía atravesar para alcanzar la morada de los muertos, en el Infierno .


La religión más antigua: Mesopotamia (Jean Bottéro)


Imágenes tomadas de wikipedia


sábado, 23 de marzo de 2024

El libro del sábado. Umbral. Capital del dolor.

 

Una novela para leer emparejada con la Leyenda del César visionario, que nos habla de la republica y la guerra civil en Valladolid, olvidando las cúpulas del poder para centrarse en la vida cotidiana de la burguesía de provincias, los jóvenes poetas poco a poco captados por la época de la Falange, los obreros y ferroviarios, las putas, los chiquillos, las tertulias...
Vemos en ella crecer el poder falangista con todos sus oropeles y se van desmenuzando las múltiples causas de ese crecimiento que lentamente va facturando la sociedad.
Una vez empezada la guerra nos encontramos con los pacos y las sacas falangistas con sus fusilamientos al alba, la progresiva ruptura de la Falange, la contaminación y radicalización de todos los odios, el rapado de rojas, las huelgas revolucionarias, las palizas...
La descripción de toda la guerra civil en retaguardia con apenas una docena de personajes verdaderamente espectacular (hay que tener mucho talento para hacer algo semejante).





                                                   ÍNDICES DE NARRATIVA

jueves, 21 de marzo de 2024

AGUSTÍN LAJE. LA BATALLA CULTURAL (los jueves pensamos)

 


No, no torzáis el gesto, por lo menos no desde el principio, ni tampoco leáis el subtítulo.
Quedaos por el momento con el título general y disfrutaréis igual que lo hice yo aunque seáis progresistas.
No entréis en la propia batalla cultural que se analiza en el libro y encontraréis un ensayo potente y objetivo que analiza el concepto de poder y el de cultura como fuente moderna del mismo.
Con miles de citas de todo pelaje (pero siempre muy competentes) Laje analiza en qué consiste esta idea de la batalla cultural inventada en la Revolución francesa  que la izquierda fue haciendo suya a través de los intelectuales de Nietzsche, escuela de Fráncfort, Gramsci o los posmodernos del entorno de Foucault.
En esta larga cadena de esfuerzos la cultura se convierte en un arma (tanto ofensiva como defensiva) que la revolución digital ha convertido en crucial, pues es la que establece el relato (y con el las adhesiones y odios, el punto de vista crítico...).
Su lectura es sumamente reveladora de los mecanismos y procesos que nos han llevado al mundo posmoderno, digitalizado y woke que ha sucumbido al dominio neoliberal y global y las diferencias sólo se establecen en el terreno de esta cultura.
Todo este análisis es impecable y podrá servir al lector para que analice según su ideología el mundo de la política actual, tanto a la izquierda como a la nueva derecha radical.
Un magnífico manual de análisis político



                               ÍNDICES DE NARRATIVA



miércoles, 20 de marzo de 2024

Las cosas de Laura. Realidades

 —Lo que me parece increíble —señaló Carlos— es que, estando el mundo lleno de personas reales, cada una con su historia a cuestas, tengamos necesidad de personas irreales como la Cenicienta o como estos dos pobres niños, Hansel y Gretel. 

—Bueno —dudó el padre—, ellos son reales en una dimensión; nosotros, en otra, y las dos realidades compiten en crueldad. 

—No se me va de la cabeza —apuntó Carlos— la imagen de las palomas sacando los ojos a las hermanastras de Cenicienta.


Solo humo (Juan José Millás)



LAS RARAS NOTICIAS DE LAURA


lunes, 18 de marzo de 2024

COSAS DE GRIEGOS. SACRIFICIOS













Wikipedia

El acto ritual central en la antigua Grecia era el sacrificio de animales, especialmente de vacas, cabras y ovejas. Los sacrificios se llevaron a cabo dentro del santuario, por lo general en un altar delante del templo, con los participantes reunidos para consumir las entrañas y la carne de la víctima. Ofrendas líquidas, o libaciones, también se hicieron comúnmente. Las fiestas religiosas, literalmente, llenaron el año de días de fiesta. 

Los cuatro festivales más famosos, cada uno con su propia procesión, competiciones deportivas, y los sacrificios, se llevaron a cabo cada cuatro años en Olimpia, Delfos, Nemea e Isthmia. Estos festivales panhelénicos fueron disfrutados por gente de todas partes del mundo de habla griega. Muchos otros festivales se celebran a nivel local, y en el caso de los cultos mistéricos, como el de Eleusis, cerca de Atenas, sólo iniciados podían participar. 


Jorge Tomás García. Iconografía clásica. Grecia y Roma 


Para saber mucho más


      COSAS DE GRIEGOS

domingo, 17 de marzo de 2024

EL DILUVIO MESOPOTÁMICO

Quedaban por «explicar» datos inseparables de nuestra vida y que no estaban necesariamente incluidos en esta aparición en el mundo: la existencia de la enfermedad y de las grandes plagas de la naturaleza, los medios de preservarse de ellas, no menos, a fin de cuentas, que algunas particularidades, incluida la duración normal de la vida humana. 

Ésta, se creía, aun encontrándose de entrada abocada a la muerte, había sido primero extraordinariamente prolongada; una especie de resumen más o menos fantástico de la historia antigua del país, la Lista real sumeria, se refería a personajes antiguos que habían vivido hasta sesenta y cuatro mil ochocientos años. Todas esas innovaciones se habían operado de manera sucesiva, explica El muy sabio, de la manera siguiente. Los primeros hombres, libres de todo lo que pudiera frenar su reproducción y dotados de una existencia interminable, se multiplicaron pronto hasta tal punto que, aun dedicándose con entusiasmo a su tarea, para satisfacción de los dioses, provocaban tal alboroto que Enlil, el rey de los dioses, no podía dormir, y un tanto irritado se decidió a diezmarles. 

Y les envió primero la «epidemia», la enfermedad; y, en un segundo momento, la sequía y el hambre consecuente. Pero de ambas escaparon, pues El muy sabio, su rey, llamó en su auxilio a su protector sobrenatural, Enki/Ea, su «inventor» y creador, que tenía el máximo interés en no verles desaparecer, y que les enseñó a frenar y hacer desaparecer el mal mediante intervenciones rituales de exorcismo . 

De este modo, los habitantes de la tierra fueron cada vez más numerosos, bulliciosos y ruidosos, y ante su estruendo perpetuo, Enlil, siempre insomne e impaciente, decidió por fin, de manera completamente brutal y en realidad absurda, aniquilarlos recurriendo al arma imparable y absoluta del Diluvio (tema literario y mitológico hasta entonces desconocido como tal): una formidable inundación general, provocada por una enorme crecida y precipitaciones torrenciales. Ante esta nueva y mortal amenaza, Enki/Ea, preocupado ante la posibilidad de ver de nuevo a los dioses en la situación catastrófica de la que les había sacado, precisamente, por la creación de los hombres, se las arregló, con mucha astucia, para dejar como reserva, en una barca insumergible, al menos a un hombre (Atrahasïs precisamente) con su familia y lo necesario para reconstruir la fauna universal. Aplacado el Diluvio y llevado a cabo este plan salvador, el propio Enki/Ea tomó cierto número de medidas conservadoras para evitar de nuevo una superpoblación que, privando otra vez al irascible Enlil de su tranquilo reposo, le indujera a adoptar nuevas decisiones fatales. 

Redujo la existencia de cada hombre a su duración normal, mucho más corta y que es todavía la nuestra , e introdujo, en el otro extremo de la vida, disposiciones antinatalistas: esterilidad de un cierto número de mujeres y mortalidad infantil. Así terminaba el largo y claro relato de El muy sabio. En


La religión más antigua: Mesopotamia (Jean Bottéro)