domingo, 1 de mayo de 2016

COLLIURE. LA TUMBA DE ANTONIO MACHADO


Como ya hablábamos en un artículo anterior, Machado cruzó la frontera de Port Bou junto a muchos emigrantes forzosos frente al avance de las tropas de Franco.

Iban él, su hermano y su octogenaria madre acompañados por algunos últimos amigos que consiguieron un coche y, en vez de ingresar en los campos de concentración (pues eso fueron verdaderamente), de Argeles, consiguieron que todos llegaran a Colliure y se alojaran en una pensión que aún se conserva, al menos el inmueble: Pensión Quintana.


Ocuparon dos habitaciones (Machado con su madre que siempre pensó que pronto llegarían a Sevilla) que nunca llegarían a pagar, pues un mes después de la llegada (22 de febrero) moriría Antonio, y tres días después su madre.

En los bolsillos de la chaqueta del poeta se encontraron sus últimos versos, aquellos que escribiera tras una leve mejoría personal y meteorológica que le permitió ir hasta la cercana playa y ver el cielo azul lleno de viento.




La muerte de ambos ocasionó un nuevo problema pues no tenían dinero suficiente para comprar una tumba que fue cedida por la familia Quintana (un nicho) que fue cambiado por la actual tumba en 1958, comprada por suscripción popular (y ante la que, días después de su traslado, Pau Casals interpretó a solas su Canto de los pájaros).

Aunque el gobierno franquista quiso recuperar el cuerpo, éste ha quedado en Colliure para siempre y se ha terminado por convertirse en un emblema de la República y su exilio, con su bandera tricolor y los cientos de mensajes que cubren su lápida en un camposanto silencioso e íntimo, especialmente al atardecer, cuando el tiempo se congela y, misteriosamente, queda impregnado por los aires cruzados que tantas veces han destrozado nuestra patria


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