sábado, 7 de mayo de 2016

EL LIBRO DEL SÁBADO. Alejo Carpentier. Concierto barroco

De plata los delgados cuchillos, los finos tenedores; de plata los platos donde un árbol de plata labrada en la concavidad de sus platas recogía el jugo de los asados; de plata los platos fruteros, de tres bandejas redondas, coronadas por una granada de plata; de plata los jarros de vino amartillados por los trabajadores de la plata; de plata los platos pescaderos con su pargo de plata hinchado sobre un entrelazamiento de algas; de plata los saleros, de plata los cascanueces, de plata los cubiletes, de plata las cucharillas con adorno de iniciales... Y todo esto se iba llevando quedamente, acompasadamente, cuidando de que la plata no topara con la plata, hacia las sordas penumbras de cajas de madera, de huacales en espera, de cofres con fuertes cerrojos, bajo la vigilancia del Amo que, de bata, sólo hacía sonar la plata, de cuando en cuando, al orinar magistralmente, con chorro certero, abundoso y percutiente, en una bacinilla de plata, cuyo fondo se ornaba de un malicioso ojo de plata, pronto cegado por una espuma que de tanto reflejar la plata acababa por parecer plateada

Acaso puede parecer una obra menor frente a sus grandes obras (Pasos perdidos, El siglo de las Luces, Recurso del Método), pero nos equivocaríamos.
Se trata de una verdadera joya de apenas cien páginas que encierra una capacidad literaria (e histórica) increíble.
Su historia es ya por si fascinante. Un rico criollo viaja desde América para terminar asistiendo a la representación de la obra de Vivaldi sobre Moctezuma en una Venecia carnavalesca en donde se dan cita Monteverdi, Haendel pero también Stravinski o Louis Armstrong.
Toda la obra es un tributo a dos causas (tan queridas por el autor): la música y el barroco. Entre ambas aparece un tercer tema (también habitual), las diferencias entre la América Colonial y la Clásica Europa, una tensión nunca resuelta en donde el autor ama y odia a la vez a sus dos almas y sólo es capaz de reconciliarlas a través de su real maravilloso (verdadero antecedente del realismo mágico hispanoamericano del Boom).


Esta mirada, doblemente exiliada, nos da una perspectiva muy distinta de nosotros (europeos), de la gloria (pero también la miseria) de nuestro mundo barroco, tan grandioso como decadente y frágil en sus acordes exquisitos
 A veces es necesario alejarse de las cosas, poner un mar de por medio, para ver las cosas de cerca

Pero si algo es verdaderamente fascinante en la obra es su manera de contar. Una prosa fluida y bella, puramente barroca, que nos arrastra como un oleaje sin fin a través de lo sensorial. Pura música de las palabras que los hispanohablantes tenemos el privilegio de leer en su original y dejarnos fascinar por sus ritmos (tan operísticos) que pasan del recitativo al compás roto del jazz, degustando sus adjetivos y descripciones que llevan a su culminación en la larga escena del concierto privado, sensual y delirante, en donde los ritmos de media Europa y la otra orilla se funden hasta la orgía



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