martes, 1 de abril de 2014

LAS DESAMORTIZACIONES EN LA ESPAÑA DEL XIX



Desde el siglo XVIII se consideraba la desamortización como la solución para los problemas del campo español, siendo plateada por el mismo Jovellanos como medida para revitalizar la economía agraria. El problema está en que no se utiliza como una medida para la reforma agraria, sino como un arma fiscal para solucionar los problemas del Estado. Será, por tanto, una reforma inmovilista destinada a pasar del feudalismo al capitalismo sin que el campesino obtenga otra cosa que la libertad sin propiedad.
Los primeros intentos
La Guerra de la Convención genera una deuda que obliga al Estado a crear una Caja de Amortizaciones para reducir la deuda pública. La Caja pidió una dotación de fondos, para lo cual el rey tuvo disponer en 1798 la desamortización de Godoy. Se va a ordenar la enajenación de bienes de las obras sociales de la Iglesia (Hospitales, Hospicios,...), que se depositarán en la Caja de Amortización a un tres por ciento anual, la venta de los bienes de la extinta Compañía de Jesús, depósito en la Caja de los caudales de los Colegios Mayores y permiso de venta de bienes de mayorazgos, y que el líquido se ingrese en la Caja. Se consiguió recaudar dinero suficiente para liquidar tres cuartas partes de la deuda, pero solo se redujo un 15%, porque se dedicó el dinero a otros gastos del Estado. En 1808 se había puesto en el mercado un sexto de toda la propiedad eclesiástica.
Habrá otros episodios posteriores, tanto del gobierno de José I como el de Cádiz, que dictan otras desamortizaciones sobre bienes del clero (aunque muy leves, que ante todo buscaban premiar a los adictos de cada bando) que no se llevan a la práctica por falta de tiempo real. De la misma manera vuelve a ocurrir en el Trienio Liberal (1820-23).


Mendizábal
Tomado de wikipedia

Las grandes desamortizaciones liberales.
Con el triunfo del liberalismo, tras de la muerte de Fernando VII (1833), una de las grandes necesidades económicas es la desvinculación de las tierras que se encontraban en manos de la Nobleza, Iglesia y Ayuntamientos. Eran las llamadas manos muertas, típicas del Antiguo Régimen, criticadas por su falta de productividad y, en el fondo, por ser el verdadero sostén económico de estos estamentos privilegiados.
Al encontrarse amortizadas no podían ser puestas en venta, por lo que la nueva clase emergente, la burguesía, no podía llegar a poseerlas. De ahí la desamortización: expropiación forzosa de estos bienes para su posterior puesta en circulación en el mercado económico.




La realización de este proyecto corresponderá a gobiernos progresistas (los moderados están demasiado cercanos a la Iglesia y tenderán a su paralización, aunque no retornos, durante sus gobiernos), estableciéndose en distintas fases:
*  Gobierno de Mendizábal (1836) y Calatrava (con Mendizábal como ministro de Hacienda). Desamortización eclesiástica.
*  Regencia de Espartero (1840-43). Continuación de la eclesiástica, en especial la de los bienes seculares.
*  Bienio Progresista. Desamortización civil de Madoz (1855) que afectará especialmente a los Ayuntamientos.




Los motivos de estas desamortizaciones son numerosos.
Mejora de la productividad al ponerlas en manos del mercado, uniendo propiedad y explotación, condición necesaria para incentivar las inversiones. En el esquema clásico de las revoluciones industriales, un aumento de la agricultura, además de una mejora de la alimentación, crea una serie de capitales que pueden ser reinvertidos en este sector o transvasarse a la inversión en industria o transporte, generando un efecto multiplicador. De la misma manera, las tierras explotadas por pequeños agricultores suponen la creación de un grupo amplio de consumidores que ampliará el mercado de las industrias.
*  Recaudación extraordinaria necesaria para reducir la Deuda Pública, sostener la I Guerra Carlista (Mendizábal, 1836) o la puesta en marcha del Plan de Ferrocarriles (Madoz 1855).
Interés político por reducir la influencia de las clases dominantes durante el Antiguo Régimen (especialmente el Clero) y crear una burguesía rural de izquierdas que apoyara el régimen liberal.


Las consecuencias del proceso son, todavía hoy, discutidas.
*  El sistema de subasta que se eligió (frente a otros, como el de Flórez Estrada, que pretendía el reparto de tierras a los campesinos con un pago a largo plazo) hizo que gran parte de las tierras pasarán a manos de la la burguesía adinerada que continuarán con el carácter rentista de los antiguos propietarios (en el fondo quería parecerse a ella), creando las bases de la que será el futuro caciquismo de la restauración alfonsina que sobrevivirá hasta la II República.(Gran parte de las inversiones que tendrían que haber llegado a la industria o el ferrocarril se quedan en las tierras, frenando la industrialización).

*  Derivado de lo anterior, el campesinado no obtuvo apenas beneficios, iniciando un proceso de proletarización en manos de los propietarios que los utilizan como mano de obra barata, mucho más explotada que anteriormente por nobles y clero. (Esto también influirá en el retraso del proceso industrial al no crear un campesinado con capacidad adquisitiva que habría supuesto un mercado amplio para la futura industria española). La falta de conciencia de clase entre el campesinado hará que por el momento no existan demasiadas revueltas, aunque una parte importante del apoyo del campesinado al movimiento carlista  se encuentra en la situación creada. (Rechazarán el sistema liberal en bloque como causante de su penuria). Cuando inicien su politización al conocer las ideas de Bakunin (1869) comenzarán a producirse numerosas revueltas que harán del campo un polvorín en el siglo XX (la famosa hambre de tierras que se continuará hasta la II República)

                              Fíjate en este mapa



La desamortización eclesiástica creó numerosas tensiones entre los gobiernos progresistas y la Iglesia. La civil provocó efectos sociales negativos, puesto que estas tierras se utilizaban a favor de la comunidad (pastos, leña, cesión a campesinos sin tierras, fuentes de financiación de los pequeños ayuntamientos...), siendo un verdadero desastre para la población marginal 
*  Se amplió (aunque no en la manera prevista) la superficie roturada, aunque no por ello la productividad. (debido al ya mencionado carácter rentista).
*  Se produjeron recaudaciones extraordinarias aunque, de nuevo, no en la cantidad esperada, por la utilización de títulos de Deuda Pública en la de Mendizábal que se admitían por su valor nominal, cuando en esos momentos su valor estaba muy por debajo de este debido a la falta de solvencia que tenían. Esto supone que la burguesía, que poseía la mayor parte de esta devaluada deuda, pueda hacer subir artificialmente los precios y se hacen con la propiedad en perjuicio del campesinado. La oferta tan amplia de tierras hizo también bajar su valor 
*  Se perdió una parte del patrimonio eclesiástico, ya el arquitectónico al ser derruido o abandonado, ya el mueble por los robos durante el proceso o las corrupciones tanto del clero (semanas antes de la desamortización) como de los propios gestores.




(Frente a las tesis tradicionales, García de Cortázar sostiene por el contrario que se han magnificado sus aspectos negativos, citando los positivos como el 25% de tierras que entraron a formar parte del mercado, abaratándola sin malvenderla, reducción de la deuda e inversión de capitales que se encontraban por completo paralizados. En sus aspectos negativos señala el problema ecológico que generó la expropiación de montes públicos, en los que se produjo una grave degradación debido a la deforestación y posterior erosión que, ya en el regeneracionismo, haría replantearse una nueva política forestal).


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