martes, 27 de mayo de 2014

LA GUERRA FRÍA. ÚLTIMOS AÑOS (1973-1989)


Reagan y Gorvachov. El final de la Guerra fría
Tomado de wikipedia

El más claro reflejo de la distensión conocida en los años sesenta y principio de los setenta son los acuerdos SALT. 

El SALT I firmados en 1972 que establecían la limitación de los sistemas balísticos intercontinentales y en especial de los sistemas defensivos que pudieran evitar una respuesta atómica. Por este motivo fue llamado el “equilibrio del terror”. En 1974 se comienza a preparar el SALT II, que preveía reducir el número de proyectiles intercontinentales, pero no especificaba como se verificaba el cumplimiento de los tratados. No se firmará hasta 1979 y queda pronto anulado. La Conferencia de Helsinki (1975) reúne a treinta y cinco países europeos y se cierra con el reconocimiento por parte de todos ellos de sus fronteras, en la línea de la Ostpolitik de Willy Brandt.
En la segunda mitad de la década de los setenta la distensión da paso a un nuevo periodo de tensión internacional, Tras el descalabro estadounidense en Vietnam, la URSS de Breznev toma el control de los acontecimientos interviniendo activamente en las guerras descolonizadoras de Angola y Mozambique (con colaboración cubana), instala en Europa oriental los nuevos misiles SS20, apoya la revuelta de los ayatollahs en Irán, que acaba con el derrocamiento del Sha[1], apoya a la guerrilla sandinista en Nicaragua y sobre todo interviene en Afganistán, su propio Vietnam.
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En él, y ante el ataque de guerrillas integristas musulmanas que ponen al gobierno comunista al borde de las cuerdas, la URSS entra en el conflicto e invade el país en 1979
EE UU responde con el apoyo y entrenamiento de las guerrillas musulmanas (una de las cuales, los Talibanes, terminará por copar el poder en los años 90), encargando a Bin Laden el reclutamiento de yihaidistas. Lo accidentado del terreno y la actitud combativa de los muyaidines harán imposible el triunfo soviético, retirándose en 1989, bajo el mandato de Gorbachov
La reacción en Estados Unidos se producirá con la llegada al poder del republicano Ronald Reagan en 1980, que relanza una nueva idea de patriotismo mientras interviene directamente en el plano internacional (apoyo a la Contra en Nicaragua), como una forma de lavar la afrenta de las humillaciones recientes (caso Nixon, Vietman, toma embajada en Teherán)
Su nuevo replanteamiento económico neoliberalista se basará en una reducción de impuestos, desmantelación del estado y un fuerte programa de rearme que sirva de locomotora económica y vuelva a reestablecer el poder internacional. Frente al despliegue de los misiles SS20, Alemania federal compra los norteamericanos Pershing 2 y Cruise como respuesta a la amenaza soviética, siendo imitado después por otros países de Europa occidental. El más ambicioso proyecto de Reagan fue el sistema de defensa antimisiles “Guerra de las Galaxias”, que dejó claro el retraso tecnológico soviético.

Sin embargo la URSS mantuvo su carrera armamentística hasta la llegada de Gorbachov en 1985, agravando los ya de por sí graves problemas de la economía soviética (el inmovilismo social y político, la corrupción y lentitud de la Nomenklatura, la falta de iniciativa en un sistema productivo anclado en estructuras anticuadas, el cada vez mayor mercado negro…). 
Esto, unido a la bajada de los precios del petróleo (pasó de estar encima de 30 a venderse por debajo de 10 dólares el barril), que hunde el valor de las exportaciones soviéticas, obliga a un cambio en la política. Ya no es posible continuar compitiendo con Estados Unidos.
Gorvachov

Gorbachov ordenó, nada más llegar al poder, una moratoria en el despliegue de los misiles SS20 y logró en 1987 un acuerdo con Reagan para eliminar todos los misiles desplegados en Europa. Al año siguiente retiró medio millón de soldados de Europa oriental y ordenó la evacuación de Afganistán. Por primera vez se realizaba el tan buscado desarme. Todo esto a la vez que la Unión Soviética camina hacia una mayor democratización y a la economía de mercado.
El declive militar soviético hace renacer deseos independentistas en algunas repúblicas periféricas. Lituana, Letonia y Estonia proclaman su independencia, mientras violentos enfrentamientos étnicos asolan las repúblicas caucásicas. La crisis económica se agrava, a la vez que las altas jerarquías del Ejército Rojo y el Partido Comunista se resisten a los cambios, provocando en agosto de 1991 un golpe de Estado que separa del poder a Gorbachov. La resistencia civil, la indecisión de los golpistas y la actitud de Boris Yeltsin, presidente de Rusia hacen fracasar el golpe. Las consecuencias son la disolución del partido comunista y unos meses después la desaparición de la URSS y su desmembración (Tratado de la Confederación de Estados Independientes, CEI, diciembre 1991).

CEI
Tomado de www.zonu.com

Los países de Europa oriental al sentir como se relaja el control militar soviético en 1989 inician un rápido proceso de liquidación de sus regímenes comunistas y celebran elecciones libres. En Rumania el Jefe del Estado Ceaucescu es ejecutado, Alemania Oriental derriba el muro de Berlín y al año siguiente se reunifica con Alemania federal, Checoslovaquia se divide en dos en 1993, en Polonia triunfa el antiguo opositor Walesa, creador del sindicato político Solidaridad.
 Ceaucescu es ejecutado

El conflicto de mayor relevancia en los antiguos países satélites se produce en Yugoslavia, mosaico de pueblos, etnias y religiones que había sido sabiamente manejado por Tito, con una política económica autogestionaria, estructura federal de las distintas nacionalidades y una posición crítica y bastante independiente de la Unión Soviética, sin pertenecer nunca al pacto de Varsovia.

Sin embargo, tras su muerte (1980), se empiezan a reafirmar las corrientes centralistas y ultranacionalistas que no hacen sino crecer tras la caída del poderío soviético. Slodoban Milosevic, toma entonces el poder con la clara intención de volver a reconstruir el sueño, ya antiguo, de la Gran Serbia. Ante ello Eslovenia y Croacia declaran su independencia en 1991, ordenando el gobierno federal defender la integridad territorial al ejército. Este conflicto, centrado en Croacia duró unos meses. Tras él el más importante conflicto fue el de Bosnia-Herzegobina, donde los serbios realizaron una exhaustiva limpieza étnica, sobre todo contra la población musulmana. Cerrado el enfrentamiento después de la intervención de la OTAN con los acuerdos de Dayton en 1995, se suceden después revueltas en Kosovo y problemas fronterizos con Macedonia, otra exrepública yugoslava. En este conflicto la Unión Europea demostró su inoperancia en política exterior, teniendo que venir la solución de Estados Unidos.
El resto de países comunistas han optado por una reconversión lenta al capitalismo (vía China, Vietnam) o se han encapsulado en posiciones anacrónicas como el caso de Corea del Norte (que desde hace años amenaza con sus investigaciones nucleares) o el de Cuba de Fidel, en parte revitalizada tras la ascensión de los populismos bolivarianos encabezados por Chávez.

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