martes, 13 de mayo de 2014

ESPAÑA DEL XIX. LA AGRICULTURA




Durante este periodo las cifras muestran un aumento de la producción agrícola gracias a roturación de nuevas tierras debido a las desamortizaciones. Sin embargo, lo que apenas si aumentó fue la productividad de las tierras, lo cual indica el carácter rentista de los nuevos propietarios, poco interesados en la mejora de las técnicas de cultivo.




Hacia mitad de siglo, y gracias a la paulatina creación de un mercado nacional propiciado por el ferrocarril que permite una mejor comercialización, se observa una progresiva especialización de cultivos.
El sector más importante en este aspecto será la vid, muy implantada en Cataluña (vinos y cavas) y Cádiz (con la colaboración de capitales extranjeros para la elaboración de los vinos finos), e iniciada en Rioja y Galicia. Esta industria vinícola conocerá un espectacular avance entre 1868 y 1875 cuando las vides francesas fueron atacadas por la filoxera y España pudo casi monopolizar el mercado.

Viñedos de la Rioja
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El trigo siguió siendo predominante en las zonas centrales, aunque sin un aumento de productividad. Se procuró el autoabastecimiento del país, recurriendo a políticas proteccionistas que obligaban al consumo del producto español aunque, sobre todo para la periferia, habría resultado más rentable la importación. 

Fruto de su escasa modernización su producción era irregular (típica de los modelos del Antiguo Régimen), con malas cosechas cíclicas que serán el fermento de revueltas.
La ganadería sufrió un suave decadencia, sobre todo debida a la desaparición de pastos comunales (Desamortización Madoz, 1855) y la posibilidad de cercar las fincas.



      Otros cultivos serán mucho más tardíos (último tercio del siglo): cítricos y arroz en la costa valenciana, mientras que el olivar iniciará un paulatino incremento que se plasmará en un incremento de las exportaciones de aceite.

Para saber más


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