jueves, 9 de diciembre de 2010

LA PUERTA DEL SOL Y LA ESTATUA DE LA MARIBLANCA

Pocos lugares de Madrid han sido sometidos a tantas reformas como la puerta del Sol, sin embargo aún nos queda un recuerdo de su pasado, una réplica, pues como le dice el Conde a Juan, la original fue destrozada hace unos años (1986) por unos vándalos

Se trata de la Mariblanca, ¿diosa Diana o Venus o alegoría de la Fe?

Lo único cierto es que fue adquirida en el siglo XVI por el escultor Ludovico Turquí para coronar la fuente monumental que se encontraba en uno de los laterales de la plaza

Tomado de http://esmadridnomadriz.blogspot.com/2008/10/la-mariblanca.html


Aquí la tienes en el tantas veces utilizado Plano Texeira (Por cierto, al lado contrario, o sea, a la izquierda de la plaza, se encontraba el Palacio del Conde de Villamediana y el famoso Mentidero de las Gradas de San Felipe)

En esta fuente, como ocurría en todo Madrid (que no disponía de agua corriente), se reunían los aguadores que recogían en sus cántaros para dar de beber (por un módico precio) a los viandantes o llevarlas a las casas

El Aguador de Sevilla. Velázquez

miércoles, 8 de diciembre de 2010

LA CAÍDA DEL IMPERIO ESPAÑOL. LA GRAN CRISIS ECÓNÓMICA (2). Sobre las finanzas

El proceso inflacionista (subida de precios) de finales del XVI y primera mitad del XVII, conocido como Revolución de los Precios, se debió a varios factores: la llegada de metales preciosos desde América que aumentó la demanda (Hamilton), las emisiones de juros (lo cual aumentó desmesuradamente la deuda pública que sólo se consiguió enjuagar con acuñaciones cada vez más pobres en oro o plata, provocando una desvaloralización de la moneda y un aumento de precios) , la desactivación de la industria interior y la mentalidad nobiliaria de las apariencias (Elliott) en una economía subdesarrollada incapaz de absorber tanta circulación monetaria, pues (según Pierre Vilar), la masa de metal monetario superaba las posibilidades de inversión real. En el siglo XVII, el aumento de impuestos indirectos y la revaloralización artificial de la mala moneda fueron los culpables de su continuación (Trevor Davies)

Tomado de http://www.libertaddigital.com/economia/como-cuando-y-por-que-quiebran-los-estados-1276382834

La actuación de la Real Hacienda. Junto a los metales preciosos de las Indias, Carlos I obtuvo sus ingresos de Italia y Países Bajos hasta que estos quedaron exhaustos, pasando a tomar el relevo Castilla (sin apenas Cortes). Sin embargo su déficit crónico hizo que, en ocasiones, se incautara todo el oro y plata que llegaban a Sevilla, y se recurriera a la deuda en forma de Juros (con particulares a largo plazo) o Asientos (con los banqueros reales que poco a poco comenzaron a apoderarse de las fuentes de ingreso de la corona). Las finanzas estuvieron casi siempre dominadas por extranjeros, dominados primero por los banqueros alemanes del Emperador (los Fugger y Welser), y luego los genoveses. Olivares trató de emplear a marranos portugueses, pero seguía siendo insuficiente. Solo en la segunda mitad del XVII vuelven los castellanos ante la retirada de los genoveses

Felipe II , que recibió el imperio junto a la bancarrota, robusteció la Hacienda haciendo tributar al clero, doblando la alcabala, y recuperando el monopolio de la sal. Los enormes recursos se emplearon en la política exterior, pero con unos gastos creciendo más que los recursos resultaban insuficientes. Con Felipe III la crisis hacendística quedó estabilizada, gracias al periodo de paz, aunque se inició una práctica influirá muy negativamente en la economía (la acuñación en cobre para el mercado interior y el resello que duplicaba el valor nominal de las monedas, acabando con la moneda fuerte de los primeros Austrias y produciendo claros efectos inflacionarios, (Bennassar, Trevor Davies)

La política agresiva del Conde-duque unida a un descenso de la plata americana (falta de mano de obra, corsarios) y el lujo de la corte (Trevor Davies) agudizó los problemas. Se vendieron pueblos y cargos, se gravaron todos los artículos de consumo, se volvió a producir emisiones de mala moneda y se bajó el interés de los Juros, todo lo cual ayudó a reactivar la inflación que se acompañó con malas cosechas. El gran mal producido por la alteración monetaria acabó durante el reinado de Carlos II, en 1680, con la drástica deflación monetaria. Los resultados se sentirían en la recuperación del siglo siguiente



Otras entradas dedicadas a la Crisis económica

Breve panorama de la agricultura, manufactura y comercio

La nobleza y los problemas económicos

martes, 7 de diciembre de 2010

VESTIRSE EN EL SIGLO DE ORO (1) EL HOMBRE

Tomado de http://www.amigosdelaalcazaba.es/wp/?author=0&paged=33

En un siglo en donde las apariencias eran tan fundamentales (simplemente deberíais recordar el Lazarillo, en donde sus personajes pueden morirse de hambra pero nunca descuidararán su atuendo), vestirse era uno de los grandes ritos.

Vamos a dedicarle dos post para hacernos una idea de cómo se vestía en el barroco (aquí tenéis la dedicada a la mujer)

El hombre se vestía con un jubón, que le cubría desde cabeza hasta cintura (pudiendo ser más o menos largo a nivel de los muslos) que, a menudo, tenía las mangas anchas, cortas y acuchilladas, como podéis ver en la foto

Tomado de http://www.echoppemedievale.com/images/jubon_de_se%C3%B1or-249-3-1772/jubon.html

Por encima de él se colocaba la ropilla, sin mangas.

Tomado de http://lacasadelabolera.blogspot.com/2010/03/historia-del-traje-en-sajambre-3-la.html

Para cubrir las piernas se usaban calzas

Tomada de http://www.vestiralaespanola.es/5_VestirEspanola.html

Evidentemente este vestuario dependía mucho de la clase social y de las necesidades, pues no era lo mismo ir al palacio o de paseo que batirse en duelo



Para saber más

domingo, 5 de diciembre de 2010

SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ. UNA POETISA MONJA Y FEMINISTA VIVIDA EN MÉJICO

Sor Juana Inés de la Cruz, es una de las grandes poetisas del Siglo de Oro indiano. Nacida y muerta en Méjico (1651- 1695), profesó como monja para así poderse dedicar por entero a la literatura. De ella volveremos a hablar, por supuesto, pero por el momento nos vamos a conformar con este poema, asombrosamente feminista para el siglo XVII

Arguye de inconsecuentes el gusto

y la censura de los hombres que en

las mujeres acusan lo que causan

Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis:

si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?

Combatís su resistencia,
y luego con gravedad
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.

Queréis con presunción necia
hallar a la que buscáis,
para pretendida, Tais,
y en la posesión, Lucrecia.

¿Qué humor puede ser más raro
que el que falta de consejo,
él mismo empaña el espejo
y siente que no esté claro?

Con el favor y el desdén
tenéis condición igual,
quejándoos, si os tratan mal,
burlándoos, si os quieren bien.

Opinión ninguna gana,
pues la que más se recata,
si no os admite, es ingrata
y si os admite, es liviana.

Siempre tan necios andáis
que con desigual nivel
a una culpáis por cruel
y a otra por fácil culpáis.

¿Pues cómo ha de estar templada
la que vuestro amor pretende,
si la que es ingrata ofende
y la que es fácil enfada?

Mas entre el enfado y pena
que vuestro gusto refiere,
bien haya la que no os quiere
y quejaos enhorabuena.

Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas,
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.

¿Cuál mayor culpa ha tenido
en una pasión errada,
la que cae de rogada
o el que ruega de caído?

¿O cuál es más de culpar,
aunque cualquiera mal haga:
la que peca por la paga
o el que paga por pecar?

Pues ¿para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.

Dejad de solicitar
y después con más razón
acusaréis la afición
de la que os fuere a rogar.

Bien con muchas armas fundo
que lidia vuestra arrogancia,
pues en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mundo.

COMIENDO EN EL SIGLO DE ORO (3). LA PASIÓN POR LAS VÍSCERAS


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Corazón, lengua, testículos, tripas, cabezas de cordero, hígado, pulmones, páncreas, sesos, hígados, riñones, intestinos… A muchos de vosotros os dará un asco insuperable, pero eso es porque no vivíais en el Siglo de Oro. Para un madrileño del XVII eran una verdadera delicia (fijaros: valía más un kilo de pulmones que uno de solomillo).

Callos madrileños (con garbanzos, además)

Las razones hay que encontrarlas en varios lugares. Por una parte en su abundancia (sobre todo del ganado ovino) generada por la Mesta y sus gigantescos ganados que pasaban por las cañadas reales (os recuerdo que la Puerta del Sol era parte de una de esas cañadas), lo que hacía de ellas una materia abundante (y en origen de pobres)
Por otra, su enorme poder calorífico.
Por otra (una vez más) la herencia andalusí (ya aconsejaba Abulcasis su uso por sus enormes poderes medicinales, en pleno Califato, siglo X).
Por último, por supuesto, la religión. Las vísceras eran comidas de grosura, es decir, no rompían el semiayuno que era obligatorio los sábados

Tomado de wikipedia
Gallinejas (Madrid)

Aunque no existe unanimidad, es probable que los famosos Duelos y Quebrantos que tomaba Don Quijote, estuvieran hechos con estos ingredientes
Lavar las sesadas, quitarles la telilla que las recubren bajo el chorro del agua fría con cuidado y cocerlas en agua hirviendo con sal 10 minutos. Limpiar los riñones y picarlos.
Freír el tocino cortado en daditos en el aceite y la manteca, hasta que comience a dorarse; añadir la cebolla picada y los riñones, y continuar rehogando 10 minutos. Escurrir la grasa de la sartén dejando unas 3 cucharadas. Batir los huevos con sal y el perejil picado y agregarle los sesos picados. Verter en la sartén, revolver y cuajar a fuego bajo hasta que los huevos estén cuajados. Servir enseguida
Tomado de


Tomado de wikipedia
Mollejas

Como véis una vez más, el Siglo de Oro nos ayuda a comprender muchos de nuestros platos tradicionales, como si cuatrocientos años no fueran nada.


viernes, 3 de diciembre de 2010

DOS POEMAS DE AMOR DEL CONDE DE VILLAMEDIANA

Determinarse y luego arrepentirse,

empezar a atrever y acobardarse,

arder el pecho y la palabra helarse,

desengañarse y luego persuadirse;


comenzar una cosa y advertirse,

querer decir su pena y no aclararse,

en medio del aliento desmayarse,

y entre el temor y el miedo consumirse;


en las resoluciones, detenerse,

hallada la ocasión, no aprovecharse,

y, perdida, de cólera encenderse,


y sin saber por qué desvanecerse:

efectos son de Amor, no hay que espantarse,

que todo del Amor puede creerse.



Amor no es voluntad, sino destino


de violenta pasión y fe con ella;

elección nos parece y es estrella

que sólo alumbra el propio desatino.

Milagro humano es símbolo divino,

ley que sus mismas leyes atropella,

ciega deidad, idólatra querella,

que da fin y no medio a su camino.

Sin esperanza, y casi sin deseo,

recatado del propio pensamiento,

en ansias vivas acabar me veo.


Persuasión eficaz de mi tormento,

que parezca locura y devaneo

lo que es amor, lo que es conocimiento

jueves, 2 de diciembre de 2010

LA CAÍDA DEL IMPERIO ESPAÑOL. LA GRAN CRISIS ECÓNÓMICA (1). Un rápido panorama sobre agricultura, artesanía y comercio

Tomado de http://es.wikipedia.org/wiki/Descanso_de_Marte

No sólo Juan se lo preguntó, en realidad su pregunta es que tantísimas veces he oído a mis alumnos en clase
¿Cómo pudo ser que un Imperio tan gigantesco se derrumbara de forma tan rápida? ¿Cómo podíamos ser la mayor potencia política y cultural del mundo durante casi dos siglos y tener tan graves problemas económicos?
La explicación no es fácil por dos causas. Es verdaderamente multicasual (en ella influyen y se interrelacionan numerosos factores), y no todos los autores se ponen de acuerdo sobre la importancia de cada una de las causas.
Sin embargo, intentaré dar una explicación (que si no breve) por lo menos sea entendible, y para ello, más que dar opinión voy a intentar realizar un pequeño catálogo de causas, organizadas por temas que desarrollaremos en varios post.
Si observamos los principales sectores económicos nos encontraremos con los siguientes puntos.
Agricultura y ganadería. La economía del siglo XVI era fundamentalmente agropastoril. Las malas cosechas son habituales, lo que unido al aumento de población supondrá la carestía (subida de precios por escasez). A ello se une. La Pequeña Glaciación (una bajada de temperaturas que se inicia en el siglo XIV y no remontará hasta el XVIII)I. Según García de Cortázar hay una progresiva concentración de la tierra, que hizo consolidarse la clase noble terrateniente y dejó que los campesinos soportaran casi todos los efectos de la revolución de precios (luego se explicará este concepto)
Ante el crecimiento de población (y sin mejoras técnicas que aumenten la productividad) y una cada vez mayor falta de brazos debido a la debilidad demográfica, se aumentan las roturaciones, a costa de la Mesta y los bosques. Se produce así una carestía de carne, cuya fuente calórica se sustituye por el vino. El viñedo ocupa las tierras buenas desplazando al trigo, con lo que la productividad sigue siendo baja. El aumento de los precios de la tierra, produce la acaparación por parte de la burguesía, que invierte en tierras en lugar de en industria. Los intercambios entre comarcas eran difíciles y costosos por la mala red de carreteras y las aduanas entre los reinos de Castilla, Aragón, Navarra y Portugal. Es una agricultura donde la renta no está monetarizada, se paga en especie para huir de la inflación.
La ganadería lanar (reafirmada por la Reconquista, Elliot) tenía importancia por la transhumancia y el comercio de la lana con Flandes, pero se vio progresivamente debilitada por las guerras y la competencia inglesa, así como por la progresiva venta de tierras comunales que se inició en el reinado de Felipe II (Domínguez Ortiz)
En cuanto al regadío sufrió un duro golpe con la expulsión de los moriscos
Industria. En España no se desarrolló una industria como en otros países. Las causas más directas son la poca competitividad de nuestros productos por los salarios tan elevados (Bennassar lo achaca a la desvaloralización del trabajo manual), la rigidez de la organización gremial, el retraso técnico y venta de juros, pueblos y tierras, relacionada esta última con la falta de espíritu empresarial. García de Cortázar añade la política librecambista de los primeros Austrias que arruinó a nuestra artesanía, incapaz de competir con la del norte de Europa (Los productos extranjeros eran mucho más baratos, por la alta inflación peninsular, y más prestigiosos dentro del ámbito nobiliario)
Los inicios de industria del siglo XVI perecieron en el XVII. La ley de 1566 permitió sacar moneda de oro del reino lleva al hundimiento primero de las ferias, luego de la industria (al preferirse los productos exteriores a los interiores)
Comercio. El comercio interior y exterior fue muy importante en España, aunque tuvo el lastre de la repugnancia de diversas capas sociales hacia él. El pequeño comercio chocaba a su vez con la reglamentación municipal. En Madrid, el comercio de productos de lujo, si llegó a tener fuerza: Cinco Gremios Mayores.
La burguesía mercantil solo era importante donde se dedicaba al comercio internacional. En la zona levantina el comercio mediterráneo parecía fosilizado. La burguesía castellana vio desaparecer su comercio europeo por las constantes guerras del siglo XVI. Solo Sevilla florecía con el comercio indiano, aunque con constantes corrupciones, (Chaunu) y las incautación real de muchos de los bajeles. García de Cortázar señala como agravante la progresiva autosuficiencia indiana y la presencia del contrabando holandés.

Otras entradas relacionadas con la economía en el siglo de Oro
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DELEITO PIÑUELA, EL GRAN CRONISTA DE NUESTRO SIGLO DE ORO




Quien quiera ingresar de una forma amena y rigurosa en nuestro siglo de Oro tiene en los libros de José Deleito Piñuela la mejor forma de hacerlo.
El único problema es que de sus siete libros escritos sobre el reinado de Felipe IV, sólo tres se encuentran disponibles en el mercado.
Catedrático de Historia en la Universidad de Valencia, consiguió en una fecha tan temprana (mitad del siglo XX) revolucionar la forma de entender nuestro siglo más rico y doloroso, ampliando el estudio a los tradicionales y sesudos trabajos sobre política y economía para dejarnos pasar con todo lujo de detalles a la vida cotidiana, desde el rey hasta el pueblo llano.
Cernao, por tanto a ciertas fórmulas de Annales, nos permite conocer con más profundidad la psicología y sociología de unos hombres que amaban tanto a las armas como al teatro.





Aquí radica su gran validez, el amplísimo registro de noticias que acogen los versos, el teatro, los avisos y maledicencias, la geografía, la moda, la comida... Una suculenta colección de pequeños rasgos que se lee de un tirón, asombrándose una y otra vez ante esta historia real (frente a la tradicional oficial) que nos devuelve el siglo con una frescura nunca más encontrada.
Entre sus déficit hemos de señalar una falta de interpretación de todas estas noticias (o muy superficial). No se encontrarán en sus libros grandes teorías historiográficas, aunque tampoco parece importante esta falta pues sus obras son tan válidoas para el lector curioso, como para el historiador que necesita noticias concretas.
Verdaderamente maravillosos: os lo recomiendo para los que quieran saber más de esta época



miércoles, 1 de diciembre de 2010

COMIENDO EN EL SIGLO DE ORO (4). NOS VAMOS DE TAPAS. LOS BODEGONES DE PUNTAPIÉ.


Casi en todas las esquinas hay vendedores de comida guisada, y en grandes pucheros apoyados en trébedes la cuecen en la misma calle. Allí acuden las gentes para procurarse algunas habas, ajos, cebollas y un poco de cocido, en cuyo caldo remojan el pan. Los escuderos y las doncellas de las mejores familias comen también allí, pues en las casas de los señores no se guisa más que para los dueños
Condesa D'Aulnoy


En el Madrid Barroco existía la costumbre de comer fuera de casa. Para ello existían numerosas posibilidades
Los más elegantes (figones, y bodegones) se pueden encontrar en Mesón de Paredes (excelente la empanada de carne picada, especias picantes y almendras, que dio nombre a la calle); el figón de Lepre, donde come Quevedo; los mesones de la Miel, de los Huevos, de los Paños en la Cava Baja de San Francisco y del Caballero de Gracia; el mesón de la Herradura (lleno de soldados, jaques y bravucones en la calle de la Montera, y cuyo dueño era un famoso cómico de la época el fascinante Juan Rana ) ; el de la Media Luna, en la calle de Alcalá, y el mesón del Peine, en la calle de Postas.

Alejandro de Loarte (XVII)

Para los menos afortunados se encuentran los bodegones de puntapié, puestos ambulantes de comida y bebida que se instalan a ciertas horas en las esquinas más transitadas de la ciudad. (Se les denominó así, debido a que podían desmontarse de un puntapié en el caso de que los alcaldes, en su labor de inspección observaran algo ilegal y por lo tanto prohibido), En estos bodegones se puede degustar (según la hora), aguardiente y confitura de naranja, alguna olla y los sempiternos torreznos (muy habituales en el desayuno), así como las ya citadas vísceras… Todo el día se pueden degustar los populares buñuelos o unas empanadas rociadas de pimienta para disimular el hedor de la carne podrida.

Alejandro de Loarte (XVII)

Aquí tenéis uno de los bodegones más antiguos de España. Está en Sevilla, de 1670, y se llama el Rinconcillo.






DIVERSIONES DEL SIGLO DE ORO. (2). LAS CORRIDAS DE TOROS


Quizás fueran los toros el espectáculo que más interés despertaba en el Madrid barroco. Una diversión para que las que aún no existían plazas estables y se utilizaban, especialmente, la Plaza Mayor y, para ambientes más cortesanos, el Palacio del Buen Retiro. (Por cierto, había corridas ordinarias, que las financiaba el Ayuntamiento en las principales fuestas religiosas, y extraordinarias, pagadas por la corona para festejar bodas, bautizos, recepciones, batallas victorisas...)

En la Plaza Mayor todos los balcones los ocupaban los distintos Consejos y autoridades, siendo su propia situación toda una radiografía del poder y las jerarquías del Siglo de Oro, colocándose bajo el blasón real y un dosel dorado el rey, y en los soportales, como podían, los grupos más bajos.

En cuanto a los toreros, estos no eran profesionales, sino nobles que, montados a caballo, actuaban como los rejoneadores modernos (aunque poco a poco fueron apareciendo otros a pie que se popularizarán en el XVIII). El espectáculo terminaba de una forma especialmente sangrienta, al desjarretar (cortar los tendenos de las patas) al animal antes de matarlo

Tomado de http://www.chvalcarcel.es/03%20Quevedo/Pagina%2071%20prosa%20festiva%204.htm

Su significado era múltiple. Para el pueblo un perfecto divertimento, para el monarca una forma de reforzar su poder y la ideas de jerarquía. Para los nobles, sus principales actores, una continuación de las ideas caballerescas en donde el noble debía mostrar su valentía y habilidades frente al animal, habitualmente todo ello relacionado con el amor cortesano (las famosas damas que acudían a la cita para ver a sus galanes, ofreciéndoles pañuelos y otras prendas como signo de su admiración)

Por cierto, ¿os habéis fijado en el grupo de soldados colocados bajo el balcón real?

Son lansquetes, una guardia de corps que, armados con picas, defendían al monarca, pues una vez sucedió que el toro llegó a entrar por el portal, subió la escalera y amenazó la vida de Felipe IV


Si queréis saber del Conde de Villamediana y su gusto por los toros, pinchad aquí