sábado, 15 de septiembre de 2012

El libro del sábado. GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ. TODOS LOS CUENTOS

                                                                     

Este verano ha aparecido un volumen que recoge todos los cuentos del escritor más grande que ha dado América, uno de los más grandes de toda la historia universal de la Literatura.
Evidentemente, como podéis ver, con Gabo no puedo, ni quiero, ser objetivo y todo lo que consiga decir de él apenas si será una sombra de lo que él me ha hecho sentir. Pues gracias a sus libros yo descubrí la gran literatura y Cien Años de Soledad se convirtió en mi gran libro de cabecera al que siguieron uno tras otro todos sus libros que compraba según iba teniendo el dinero y me leía una, dos, tres veces consecutivas.
Por ello, cómo no celebrar esta edición que reúne una de las mejores cosas que sabe hacer García Márquez: contar cuentos, maravillarnos con ellos como si de nuevo fuéramos niños pequeños y el mundo un lugar tan maravilloso (y terrible) como debería ser.
Quien no los haya leído realmente se está perdiendo una de las mayores fascinaciones que puede dar la literatura, pues en sus cuentos está (destilado) lo mejor de su escritura y quien los descubra inmediatamente tendrá que leer sus grandes novelas.
De veras os lo digo. Uno no puede ser el mismo después de haber sido arrebatado por su prosa de adjetivos que nunca se habían utilizado, de una musicalidad que te mece como un mar de olas. Gabo se lee como un plato agridulce que no para de fascinar, que te conmueve, te calma, te seduce, te pisotea, te enamora…
Cómo puede uno vivir sin saber todas estas historias, como las del ángel tan humano de Un Señor con alas muy viejo. Conocer La triste e increíble historia de Eréndida y su abuela desalmada como una larga pesadilla a lo largo de todo el Caribe. Saber que la luz es como el agua y puede provocar inundaciones. Ser testigos de los funerales de la Mamá Grande, la más poderosa de las matronas que jamás habitó el mundo. Compartir nuestra pena ante el ahogado más triste del mundo,  que era evidente que debía de llamarse Esteban. Saber la tristeza más profunda que puede tener el agua junto a Isabel  viendo llover sobre Macondo. Asustarnos ante el barco fantasma que todas las noches naufraga sin remedio hasta que un día ocurra de cierto. Conocer a Blacamán, el bueno, hacedor de milagros y otras tantas imposturas…
Y es que, ¡carajo!, como diría cualquier de sus personajes, García Márquez se inventó un mundo entero llamado Macondo en donde todo puede ocurrir gracias a la poesía. A esto le llamaron realismo mágico, toda una forma de contar el mundo que provenía ya de las Mil y Una noches en la que la fantasía y el lenguaje son las dueñas de todo.
Él nos enseñó así el poder terrible de las palabras. De cómo una sola frase tiene la fuerza de un discurso entero. Leedlo y lo descubriréis. Veréis la selva de palabras crecer ante vuestros ojos atónitos, floreciendo en metáforas que reventarán de esplendor apenas pronunciadas mientras otro mundo os arrastra a vuestra niñez.


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