sábado, 14 de septiembre de 2013

El libro del sábado. GRIEGOS, FENICIOS Y TARTESSOS PARA ADOLESCENTES


Este libro juvenil (El Príncipe de Tarsis, Antonio Sánchez-Escamilla) trabaja uno de los temas más olvidados en la literatura para adolescentes. El mundo antiguo en torno al Gadir fenicio, con sus conexiones griegas, cartaginesas y tartessas.
Jugando con los viejes en el tiempo, unos estudiantes de 3º de la ESO pasarán desde el Museo Arqueológico de Madrid al siglo VII a C.

Allí conocerán a personajes (desde el Virgilio clásico a Kolaois, el primer griego en traspasar las Columnas de Hércules, Argantonio, el propio  Schliemann, arqueólogo alemán fascinado por Tartessos que en vano intentó buscarlos en el Coto de Doñana...) y vivirán aventuras dignas de los héroes clásicos (el propio protagonista se llama Héctor) que enlazan con las de la Guerra de Troya y los Trabajos de Hércules, con toques irónicos y un final verdaderamente épico.
A través de ellas conoceremos cómo el Gádir fenicio, sus moloch (sacrificios humanos) y formas religiosas, sus técnicas de navegación, sus productos comerciales, sus tensas relaciones con griegos, tartessos y cartagineses... bien enlazadas en la narración y con bastante rigor histórico.
Hay también una constante (a veces un tanto densa) alusión a las leyendas griegas y sus relaciones con las estrellas que servirían perfectamente para dar medio curso de Cultura Clásica.


Si lo quisiéramos utilizar para clase (1º ESO correspondería, al menos en Madrid, por temario) sería necesario leerlo en clase, pues la cantidad de información que se da necesitaría ser explicada y contextualizada, además de ser un tanto espesa la narración para esa edad.
Mucho mejor sería utilizarlo en la Cultura Clásica de 4º (en torno a los 15-16 años), pues el nivel de lectura y los contenidos se ajustan perfectamente, además de ser una buena reflexión sobre el héroe como aquel que es capaz de olvidarse de sí mismo para ayudar a los demás y alcanzar un ideal sobre el que no estaría mal reflexionar precisamente en esa edad y estos tiempos tan egocéntricos y materialistas.

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