miércoles, 18 de septiembre de 2013

EL SISTEMA PARLAMENTARISTA INGLÉS



Mientras el resto de Europa (y especialmente Francia) se encerraban en una dura monarquía absoluta de origen divino que ya analizamos aquí, Inglaterra, ya desde el el siglo XVII concibe otra forma de gobierno que inspirará a los ilustrados (Voltaire, Locke, Montesquieu) y será la base de nuestras democracias.
Su origen hay que buscarlo en las revoluciones del siglo XVII que van quitando poder al rey dándoselo a nobles (que en el absolutismo son sólo cortesanos que acompañan al rey mientras que en Inglaterra forman la Cámara de los Lores) y a la burguesía (Cámara de los Comunes).

Parlamento inglés
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De esta manera el poder se encuentra repartido entre el rey y los dos grupos. El Parlamento (doble) tiene, como nuevas funciones la de aprobar los nuevos impuestos y tiene también iniciativa legislativa (hacer leyes)



El sistema, unido a una mentalidad mucho más dinámica que la francesa que ya analizamos aquí, hará que nobleza y burguesía tengan mayor margen de maniobra, siendo una de las causas que generarán la futura Revolución industrial.
Fijaros el análisis que hace de él un destacado ilustrado, Voltaire:

“La nación inglesa es la única sobre la tierra que ha conseguido regular el poder de los reyes enfrentándose a ellos y que, con constantes esfuerzos, ha podido finalmente establecer un sabio gobierno en el que el príncipe, todopoderoso para hacer el bien, está limitado para hacer el mal; en el que los señores son grandes sin insolencia y sin vasallos; y en el que el pueblo comparte el gobierno sin desorden. La Cámara de los Pares (de los Lores) y la de los Comunes son los árbitros de la nación, y el rey es el árbitro supremo. No ha sido fácil establecer la libertad en Inglaterra; el ídolo del poder despótico ha sido ahogado en sangre, pero los ingleses creen no haber pagado demasiado por sus leyes. Las demás naciones no han derramado menos sangre que ellos, pero esta sangre que han vertido por la causa de su libertad no ha hecho más que cimentar su servidumbre.”
Voltaire. Cartas filosóficas. 1734.
Tomado de 

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