miércoles, 25 de septiembre de 2013

MONTESQUIEU Y LA DIVISIÓN DE PODERES

Montesquieu

"Por el primero, el príncipe o el magistrado hace las leyes para cierto tiempo o para siempre, y corrige o deroga las que están hechas (legislativo, entendido como una democracia indirecta). Por el segundo, hace la paz o la guerra, envía o recibe embajadores, establece la seguridad y previene las invasiones; y por el tercero, castiga los crímenes o decide las contiendas de los particulares. Este último se llamará poder judicial y el otro poder ejecutivo del estado."

Junto a Locke, Rousseau o Voltaire, Montesquieu será uno de los pilares de la Ilustración.

Muy influido por Locke, será un gran defensor de la libertad individual y la tolerancia, y crítico feroz del absolutismo borbónico.
Durante toda su obra (desde las Cartas Persas al Espíritu de las leyes) se dedica a estudiar los distintos modelos políticos, viendo su funcionamiento, virtudes y fallos.
Partiendo de la idea (tan actual) de que el poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente, busca una división de poderes en donde unos se vigilen a otros: el legislativo que hace las leyes, el ejecutivo que las pone en funcionamiento, controla el gobierno interior y las relaciones internacionales y el judicial que se encarga de vigilar su cumplimiento y castigar a los culpables


Cuando los poderes legislativo y ejecutivo se hallan reunidos en una misma persona o corporación, entonces no hay libertad, porque es de temer que el monarca o el senado hagan leyes tiránicas para ejecutarlas del mismo modo.
Así sucede también cuando el poder judicial no está separado del poder legislativo y del ejecutivo. Estando unido al primero, el imperio sobre la vida y la libertad de los ciudadanos sería arbitrario, por ser uno mismo el juez y el legislador y, estando unido al segundo, sería tiránico, por cuanto gozaría el juez de la fuerza misma que un agresor.
En el Estado en que un hombre solo, o una sola corporación de próceres, o de nobles, o del pueblo administrase los tres poderes, y tuviese la facultad de hacer las leyes, de ejecutar las resoluciones públicas y de juzgar los crímenes y contiendas de los particulares, todo se perdería enteramente.”

Montesquieu. El Espíritu de las Leyes.

El sistema será habitual en todas las democracias actuales, aunque bastante modificado, pues (como ocurre en el caso español) el legislativo y ejecutivo se confunden a la vez que intentan controlar al judicial (Probablemente, mucha de nuestra corrupción y problemas políticos actuales derivan de esto)



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