martes, 17 de septiembre de 2013

LA MONARQUÍA ABSOLUTA DE ORIGEN DIVINO


Durante el siglo XV los reyes comienzan a arrebatar el poder a los nobles feudales  (la llamada monarquía autoritaria) controlando la justicia o el ejército, fomentando universidades de donde extraer a sus burocracias, controlando los impuestos, relacionándose con las ciudades, estableciendo unas políticas interiores y exteriores cohesionadas... Nosotros ya lo vimos en el caso de los reyes Católicos.
Este modelo se sigue desarrollado durante el XVI para culminarse en el siglo XVII con el llamado monarquía absoluta de origen divino.
Ésta se originará en Francia, extendiéndose a otros lugares (como la España Borbónica del XVIII)
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Bossuet

Su creador intelectual será Bossuet fue uno de los preceptores de Luis XIV. Las noticias de las revueltas en Inglaterra y la inestabilidad de la Fronda serán el clima propicio para dotar de todos los poderes al rey como freno ante la anarquía, eliminando Parlamentos como el inglés y todo tipo de libertad de expresión


Únicamente al príncipe incumbe velar por el bienestar del pueblo; éste es el primer artículo y fundamento sobre el que se basan los demás; (…) no puede existir poder alguno que no de penda de él; ni asamblea alguna que exista si no es contando con su visto bueno.

Para establecer definitivamente la idea se recurre al argumento teológico, extraído de las Sagradas Escrituras de las que era gran conocedor. Se presenta al soberano como representantes directos de Dios en la tierra (una idea manejada ya habitualmente en la Edad Media, especialmente en Francia en donde a los Capetos se les suponía poderes milagrosos).
Como podéis ver en el texto, este origen divino de la monarquía permite convertir cualquier intento de desobediencia en pecado, reforzando así la autoridad del monarca


Dios estableció a los reyes como sus ministros y reina a través de ellos sobre los pueblos (...)
Los príncipes actúan como los ministros de Dios y sus lugartenientes en la tierra. Por medio de ellos Dios ejercita su imperio. Por ello el trono real no es el trono de un hombre sino el de Dios mismo.

Se desprende de todo ello que la persona del rey es sagrada y que atentar contra ella es un sacrilegio.









Tras esto podéis comprender la famosa frase de Luis XIV, el Estado soy yo.

Este sistema, unido al mercantilismo, creará una sociedad mucho más estática en donde los cambios serán complejos y, normalmente, violentos (como la Revolución Francesa que pronto estudiaremos).
Económicamente da poca capacidad de maniobra a la burguesía lo que atrasará la revolución industrial en los países con este sistema (Francia, España...) frente a otros de sistemas parlamentarios (Inglaterra, Países Bajos...)


1 comentario:

  1. De aquellas aguas estos lodos ...jaja..Muy interesantes tus blogs..se nota que eres un buen docente..Gracias por compartir.

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