sábado, 25 de enero de 2014

LA MANO INVISIBLE. Isaac Rosa




Desde que leí su primera novela (Otra maldita novela novelasobre la Guerra Civil) me he quedado enganchado a su obra, especialmente por lo que tiene de nueva mirada hacia las cosas.
Una mirada profundamente progresista sin la carga de toda la mitología tradicional del la izquierda.
Como un fino sociólogo, Rosa intenta sobrepasar las apariencias para ver cómo nos comportamos ante el un mundo hostil, controlado por los miedos, las ideologías reaccionarias y las grandes economías. Ya lo hizo en su magnífico país del miedo, que analizamos en Geobiombo.
En esta obra nos habla del trabajo.
Como si regresáramos al siglo XIX (como está ocurriendo en muchos aspectos gracias a esta crisis) casi volvemos a encontrarnos con la famosa escena de Chaplin en Tiempos Modernos.
Pues Rosa no nos habla del poder constructor del trabajo (tanto para la sociedad como para uno mismo), sino de sus aspectos más alienantes a través de un truco argumental que no podía ser más actual. Una especie de Gran Hermano de trabajadores que actúan ante un público que les observa detenidamente.
Mecánicos, telefonistas, costureras, carniceros, camareros, limpiadoras, albañiles, mozos trabajan sin sentido alguno (el albañil, por ejemplo, derrumba su pared recién hecha) ante el público mientras desconocen a sus contratadotes e incluso sus motivos.
A través de sus voces vamos conociendo la dureza del mercado laboral, las tretas de contratación, el profundo desconsuelo de los trabajos mecánicos que cada vez más puede irse extendiendo a todo el mercado laboral, poco a poco disminuido de derechos y, lo que es más importante, desconsiderado como verdadera fuerza de la riqueza de un país, sustituido por las puras finanzas
Aparece también uno de sus temas distintivos: la vigilancia panóptica, tanto del público como de los sistemas informaticos.
Sin embargo, una obra tan ambiciosa, queda un tanto desleida, pues siempre de espera de Rosa lo excelente, y en este caso el proyecto no ha sido aprovechado del todo. No se le ha sacado toda su potencialidad que la habría convertido en una verdadera obra maestra.
Aún así su lectura es, como siempre, desasosegante, pues parece contar nuestra propia  vida, como si él fuera el verdadero vigilante que nos ha visto en nuestros propios trabajos, testigo así de todo tipo de trampas, humillaciones y viciadas relaciones de poder que se crucen en el ámbito laboral.
Una verdadera tragedia, siempre amenazada por otra superior (el paro) en que que destellan ciertas ironías como verdaderas joyas.


Otros libros del autor en nuestros blogs
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