viernes, 18 de octubre de 2013

LA RESTAURACIÓN. EL CONGRESO DE VIENA


Tras la caída de Napoleón en Waterloo se cierra definitivamente el primer ciclo revolucionario (Nacimiento de EE UU y Revolución francesa) y las fuerzas absolutistas vuelven a tomar el control político del continente (Inglaterra, como veremos, queda un tanto al margen).
Esta restauración absolutista tiene su punto culminante en el congreso de Viena.

Tomado de
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El Congreso de Viena (1815) pretende borrar la historia de la revolución y el imperio Napoleónico con un doble objetivo: regresar al Antiguo Régimen y concertar un nuevo sistema de relaciones en donde las grandes potencias (Gran Bretaña, Prusia, Austria y Rusia, y desde 1818 Francia), se comprometen a no alterar el status quo sin antes consultarse, evitando así nuevas guerras.


Los grandes principios, dirigidos por el canciller Metternich, que se esbozan desde este momento se podrían resumir en:
Legitimidad: Sólo tenían derecho a estar en el poder aquellos a los que Dios había elegido por su herencia real (la tradicional monarquía de origen divino), por lo que no importaba si el gobernante no fuera de la misma nacionalidad que sus súbditos. Esta legitimidad monárquica llevó de regreso al trono a las dinastías reinantes antes de 1789 especialmente a tos Borbones en Francia.
Absolutismo: Al obtener el monarca su poder de Dios (retornando así a las teorías de Bossuet) no debía ser frenado por ninguna Constitución ni el principio de soberanía nacional (aunque el rey francés Luis XVIII dará una Carta Otorgada y Gran Bretaña mantendrá su sistema parlamentario). Junto a este rey vuelve la importancia de la Iglesia y el mensaje eclesiástico unido a los intereses aristocráticos
Equilibrio: Fue un principio de inspiración británica que impedía la expansión de una potencia a costa de otros Estados, con la finalidad de evitar conflictos en Europa y permitir al Imperio Británico el control de los mares y al austriaco el control ideológico de Europa.
Intervencionismo: Las potencias se comprometían a intervenir en aquellos territorios que, perteneciendo a otra potencia, surgieran movimientos populares que pusieran en peligro los otros principios señalados. Esto condujo a un sistema de alianzas (Formación de la Santa Alianza, 1818, Aquisgrán, paradójica unión de un rey protestante (Prusia), un emperador católico (Austria) y un zar ortodoxo (Rusia). y la realización de congresos.
Congresos: Fueron foros donde se discutieron las formas de resolver los conflictos internacionales y evitar que se empleara el recurso de la guerra para resolver disputas entre naciones. 

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En Viena se reordena el mapa europeo buscando contener la fuerza de Francia. Toda su frontera oriental queda flanqueada de estados-tapón y se intenta simplificar el mapa y mantener un equilibrio entre las potencias continentales:

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Provincias Unidas fuertes incorporándoles Bélgica y Luxemburgo
Prusia se incorpora Renania.
Reino de Saboya-Piamonte reforzado.
Rusia recibe gran parte de Polonia y Finlandia
Austria recibe el reino lombardo-veneto y su influencia alcanza a toda la península.
-  Suecia se incorpora Noruega.
- Se crea la Confederación de Alemania, con 38 estados, teniendo un ejército propio y una Dieta, presidida por Austria.




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