lunes, 7 de octubre de 2013

FELIPE V. LOS DECRETOS DE NUEVA PLANTA Y EL CENTRALISMO BORBÓNICO


“Considerando haber perdido los reinos de Aragón y Valencia y todos sus habitantes por la rebelión
que cometieron, faltando enteramente así al juramento de fidelidad que me hicieron como a su
legítimo Rey y Señor, todos los fueros, privilegios, exenciones y libertades que gozaban y que con tan
liberal mano se les habían concedido, sí por mi como por los señores reyes mis predecesores, en esta
monarquía se añade ahora la del derecho de conquista (…) y considerando también que uno de los
principales tributos de la soberanía es la imposición y derogación de las leyes (…) He juzgado por
conveniente, sí por esto como por mi deseo de reducir todos mis reinos a la uniformidad de unas
mismas leyes, usos, costumbres y tribunales, gobernándose igualmente por las leyes de Castilla, tan
loables y plausibles en todo el universo, abolir y derogar enteramente (…) todos los referidos fueros y
privilegios, prácticas y costumbres hasta aquí observadas en los referidos reinos de Aragón y Valencia,
siendo mi voluntad que éstos se reduzcan a las leyes de Castilla (…)
Decretos de Nueva Planta. 1707

En plena Guerra de Sucesión, Felipe V inicia sus Decretos de Nueva Planta, toda una verdadera revolución en el sistema político de España (en realidad, sólo a partir de ellos deberíamos hablar de España y no las Españas anteriores)
Como podéis ver en el texto el principal objetivo serán los territorios del reino de Aragón (Cataluña, Valencia y Baleares) a los que se privan de sus fueros (leyes tradicionales que habían pervivido desde la Edad Media y que ni siquiera los Reyes Católicos habían suprimido, como ya vimos aquí), aprovechando la propia guerra en la que eran enemigos de los borbones (siempre apoyaron al archiduque Carlos)
Entre estos fueros se encuentra la lengua (el castellano será el idioma de la Real Audiencia, es decir, oficial), las Cortes (que hacían las leyes propias), las diputaciones (el poder ejecutivo)
....
Felipe V

En vez de ellos se ponen en estos territorios las normas vigentes en el Reino de Castilla (con unas cortes mucho menos controladoras del poder real)
Entre las figuras castellanas se imponen también los Capitanes generales (que sustituyen al Virrey y es un verdadero delegado del poder real en los antiguos reinos, con ejército a su mando), los corregidores y regidores en las ciudades y municipios (que sustituyen a concellers y vegueres).
Todas estas pérdidas son las que se conmemoran en la Diada, como ya explicamos.



Curiosamente, los territorios vascos y navarros, también con sus propios fueros, no fueron desprovistos de ellos, pues desde el principio de la guerra de Sucesión fueron leales a Felipe V (ya veremos que esto influirá mucho en el posterior nacionalismo de ambas zonas)


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