sábado, 8 de marzo de 2014

BARICCO. TRES VECES AL AMANECER



En la penúltima obra del autor, Mister Gywn, se hacía referencia a una obra creada por ese fascinante autor de retratos literarios. Unos cuentos vinculados entre sí llamados Tres veces al amanecer.
El propio autor declara en su prólogo que le fascinó tanto la idea que se tuvo que ponerla a escribir apresuradamente para crear esta pequeña joyita que sin perder la poesía y ensimismamiento típicos del autor, explora una faceta poco transitada en su obra (acaso intuida ya en Sin Sangre), el tiempo roto como un cuadro cubista en donde dos personajes (un hombre y una mujer) se cruzan en tres amaneceres en donde las leyes de la cronología se rompen, y unas veces son maduros, otra vez una adolescente y un viejo o, al final, una mujer en la entrada a la vejez y un chaval de 13 años.
En las tres situaciones los dos personajes son los mismos pero su historia vital está aún por comenzar o ya casi terminada, y en este momento en donde todo parece posible (el primer amanecer) hablan y toman decisiones que condicionarán el resto de su vida.
Al comienzo de la lectura nos parecerán tres cuentos independientes pero, al concluir el tercero, nos daremos cuenta de que todas las piezas encajan y, como en un verdadero cuadro cubista, estamos viendo el mismo objeto desde varias perspectivas y tiempos, aunque estos sean imposible y solo el poder de la poesía pueda unirlos para darnos dos vidas completas a través de tres momentos.
Evidentemente, para no destripar la lectura a nadie dejo de contar aquí y os invito a entrar en este pequeño y delicioso laberinto que os dejará asombrados de las capacidades de este autor






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