miércoles, 26 de marzo de 2014

LOS SUCESOS DE CASAS VIEJAS. El conflicto agrario en la II República


Lo sucedido en una pequeña pedanía de Medina Sidonia (Casas Viejas-Benalup) fue todo un ejemplo de las intenciones y límites de la República de Izquierdas en su política agraria (y en general en su forma de enfrentarse con una España atrasada y lastrada por un siglo XIX sumamente inmovilista que había perpetuado, especialmente en el campo, el sistema feudal con leves cambios, tan sólo cosméticos).


La estructura de la tierra se encontraba (casi desde la reconquista) en manos de muy pocos, especialmente una aristocracia rentista y absentista que ni quería la modernización ni siquiera una explotación racional del territorio, más considerado como prestigio (como forma de control político establecida durante el caciquismo decimonónico) que como bien económico (al contrario de los países anglosajones, como vimos en la Gran Bretaña que inició la revolución industrial).

Tomado de 
Frente a esta circunstancia, una gran masa de jornaleros vivían de la miseria (y la caridad de iglesia y caciques), cobrando escasas peonadas y viendo a su alrededor tierras sin cultivar, dedicadas a la caza o simplemente abandonadas.

Fijaros en este texto del propio alcalde de Casas Viejas
“… que son analfabetos, que durante todo el año llevan ocho o diez meses sin trabajo y que viven  casi todos los jornaleros del subsidio de SEIS REALES que reciben del Ayuntamiento. Las calles del pueblo están sin empedrar y las aguas residuales de limpiezas han de pasar necesariamente por ellas. En las mismas arrojan los vecinos las basuras dándole al pueblo un aspecto muladar, altamente atentatorio contra la salud pública. Se carece de plaza de abastos, basurero y matadero. La matanza se realiza aquí en plena calle, en igual forma que cualquier tribu marroquí, a pesar de que se sacrifican más de cien cerdos diariamente. Existe un sólo médico para todos sus habitantes. No existe farmacia. Hay dos escuelas nacionales con capacidad para veinte niños, donde se alojan sesenta, quedando a pesar de esta apretura antihigiénica y perjudicial, numeros niños y niñas sin poder recibir la más elemental instrucción”.




Esta situación era especialmente grave en Andalucía, Castilla la Mancha y Andalucía (y que aún no ha cambiado demasiado), y la Reforma agraria que pretendió la República de izquierdas fue demasiado lenta y superficial (por las propias condiciones que se puso en cuanto a sus indennizaciones) como para poder subsanarse esta hambre de tierras (ya tantas veces demorada), produciendo radicalizaciones y movimientos libertarios entre los jornaleros, en numerosas ocasiones vinculados con el anarquismo de CNT-FAI, que impulsaba a la violencia en la toma de tierras, quemas de archivos...
En el caso concreto será Seisdedos el líder (escasamente formado) de la revuelta que pretendía la ocupación de tierras.
Su acción fue cortada y reprimida terroríficamente por la Guardia de Asalto (creada por la propia República), primero con la muerte de él y toda su familia en la pobre choza que vivía y más tarde con el fusilamiento indiscriminado de los jornaleros de la zona.

Los hechos, hechos públicos por periodistas como Ramón J Sénder, crearon una polémica nacional que dañó enormemente al gobierno de Azaña, tanto por la derecha (permitiéndole a Lerroux la petición de dimisión en el Congreso) como entre sus propios partidarios que comenzaron a ver claramente la distancia insalvable entre la República soñada (la de los desheredados que pretendían cambios rápidos, radicales y, por qué no decirlos, teñidos de una cierta venganza histórica contra los poderosos de siempre) y la real (mucho más burguesa, legalista, burocrática y profundamente urbana, con sus mandos salidos de clases medias que pretendían la reforma, no la revolución)
Para conocer a fondo toda esta historia, ver de cerca la situación de pobreza, los odios acumulados, la terrorífica represión... no hay mejor lectura que la de un protagonista de los hechos, Ramon J. Sénder que en Viaje a la Aldea del Crimen refundió sus crónicas periodísticas en una novela increíble



2 comentarios:

  1. Buen trabajo maestro. Ya le daremos un vuelta con los chicos de Bachi.

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  2. Gracias maestro, buen trabajo. Lo utilizaremos con los chicos de Bachi.

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