lunes, 18 de julio de 2011

LAS TARDÍAS Y MALOGRADAS BODAS DE QUEVEDO


Si no sabéis señora de Cetina,

quienes, teñido, el setentón Quevedo

sabed que es un frisón y un hueleapedo,

y que, de no comer, hace canina.
En Cetina, un pequeño pueblo aragonés, Francisco de Quevedo se casó, pese a ser un misógino impenitente. Tenía 50 años, un verdadero anciano para la época. Era el 26 de febrero de 1643 y fue en este palacio.

Su mujer doña Eeranza era prima hermana de uno de sus múltuples enemigos, Juan Fernández de Heredia, de Cetina (o Sisamón), que era regente de la General Gobernación de Aragón.
Pese a todo la convivencia duró poco y muy pronto se vuelve a ver a Quevedo inmerso en su vida de viajes, misiones secretas, pleitos y constantes conflictos.
La población celebra desde hace años las Quevedianas en donde el tiempo retrocede y volvemos al Siglo de Oro

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