viernes, 22 de julio de 2011

VERSOS QUE MATAN. VIDA LITERARIA EN EL SIGLO DE ORO


La vida literaria del siglo XVII no era precisamente un lugar plácido y los escritores, ya por enemistades personales, ya por otras artísticas (conceptistas como Quevedo que buscan la expresión exacta y breve contra culteranistas como Góngora con un léxico y metáfora más desbordadas), fueron protagonistas de ataques y contraataques, una vez personales, las más volcados en las propias palabras de los versos que escribían en sus obras o en simples libelos anónimos que circulaban por el boca a boca de los mentideros.
El enfrentamiento más evidente fue el que protagonizaron Quevedo y Góngora, y de la que ya hablamos y que podéis encontrar en los propios enlaces.
Simplemente, os pongo un poema de cada uno de ellos

Yo te untaré mis versos con tocino
porque no me los muerdas, Gongorilla,
perro de los ingenios de Castilla,
docto en pullas, cual mozo de camino
Quevedo contra Góngora 
(le está llamando judío o morisco, al mencionarle el tocino de cerdo, alimento prohibido a estas dos religiones, sumamente perseguidas en el Siglo de Oro)
.

Góngora

Con cuidado especial vuestros antojos
Dicen que quieren traducir al griego,
No habiéndolo mirado vuestros ojos.

Prestádselos un rato a mi ojo ciego,
Porque a luz saque ciertos versos flojos,
Y entenderéis cualquier gregüesco luego

Góngora contra Quevedo, llamándole miope y diciéndole que sus versos son simples pedos.
Pero las rivalidades iban más allá, y siendo Quevedo amigo de Lope, también Góngora atacó al Fénix de los Ingenios.

Hoy hacen amistad nueva
más por Baco que por Febo
don Francisco de Que-Bebo
don Félix Lope de Beba
.

Lope de Vega

El juego de palabras sirve para llamarle a ambos, borrachos.

Y nuevo ataques de Góngora a Lope
Dicen que ha hecho Lopico
contra mis versos adversos,
mas si yo vuelvo mi pico
con el pico de mis versos
a ese Lopico lo-pico.

Y aún otro más, hablando del Lope, cuidador de la enferma Marta Nevares

Cura que en la vecindad
Vive con desenvoltura
¿para qué llamarle cura
si es la misma enfermedad?

Pero si queremos complicar aún más el panorama, los odios de Lope no sólo eran hacia Góngora (y por tanto también a Villamediana), sino que sentía un profundo desprecio hacia Cervantes, escupiendo en la calle (¡vivían en la misma!) mientras le llamaba cornudo, lo acusa de envidioso, murmurador o colérico cuando se encontraba con él (a la vez que impedía que Cervantes pudiera estrenar sus obras teatrales, las que realmente daban la medida del éxito en la época)

Cervantes
Para saber más

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