jueves, 21 de julio de 2011

LIMPIEZA DE SANGRE

Fueron mis padres cristianos viejos, sin raza de moros ni judíos, ni penitenciados por el Santo Oficio

Alonso de Contreras Discurso de mi vida

Tomado de http://wwwblogccss.blogspot.com/2010/05/los-estatutos-de-limpieza-de-sangre.html

Una muestra más de lo cerrada que era la sociedad barroca (tan llena de obstáculos, como siempre decía el Señor del Biombo) fue la limpieza de sangre, o lo que es lo mismo: la demostración de que tus antepasados no habían sido ni moriscos ni judíos.

En realidad esta limpieza tenía un doble objetivo: apuntalar la sociedad estamental (recuerda que ella se basa en los padres) y dar aún más poder a la religión católica, impienso entrar en cargos elevados a todos aquellos que tuvieran antepasados dudosos.

“[Para] ser enemigos de Christianos [...] no es necessario ser padre, y madre Iudios, uno solo basta: no importa que no lo sea el padre, basta la madre, y esta aun no entera, basta la mitad, y ni aun tanto, basta un quarto, y aun octavo, y la Inquisicion Santa ha descubierto en nuestros tiempos que hasta distantes veinte un grados se han conocido judaizar

Tomado de http://www.tiemposmodernos.org/viewarticle.php?id=34&layout=html#_ftn2


Y es que hay que recordar que, hasta el siglo XV, España (si es que podemos utilizar ese nombre entonces) era una sociedad multiétnica y religiosa en donde existían cristianos, judíos y musulmanes.

Tras la conquista de Granada con los Reyes Católicos la cosa cambió por completo. Primero fue el decreto de expulsión a todos los judíos que no quisieran bautizarse. Luego el ataque a los moriscos que, rompiendo las capitulaciones originales, se les obligó a bautizos forzosos y, tras la Revuelta de la Alpujarra, su dispersión por toda España hasta la expulsión definitiva en tiempos de Felipe III.

Tomado de http://ceheginespaciocultural.blogspot.com/2011_02_01_archive.html

Pero tras estos bautizos forzosos vinieron dos problemas. El primero fue el llamado criptojudaísmo (muchos judíos, y también moriscos, seguían practicando en secreto su religión). Su búsqueda y castigo fue uno de los fundamentos de la Inquisición moderna.

En segundo lugar, el bautismo hizo que muchos de ellos ya pudieran incorporarse a la vida cotidiana, lo cual afectaba a los nobles y clases más poderosas, pues era añadir competencia para ciertos cargos. Por ello, y empezando ya en la Edad Media, se dictaron los Estatutos de limpieza de Sangre.

Según ellos muchos oficios y dignidades eran exclusivas para los cristianos viejos que debían de demostrar (lo tuvo que hacer el propio Velázquez para ingresar en la Orden de Santiago) su pureza de sangre.

Tomado de http://ceheginespaciocultural.blogspot.com/2011_02_01_archive.html

Los memoriales de Limpieza incluían un árbol genealógico (de nuevo la sociedad estamental) y un texto realizado a través de de interrogatorios. Los informantes viajaban a los lugares de nacimiento de los pretendientes, a los de sus padres y a los de sus abuelos, con el fin de localizar testigos entre la comunidad y sus alrededores que proporcionaran información concerniente a su posible pasado judío o musulmán. Si no se encontraban, la propia fama pública de la familia (y aquí, el honor, como veis todo encaja) valía para aceptarlo.

Con estos método, como podéis comprender, la limpieza de sangre era muy subjetiva, y en numerosas ocasiones se produjeron falsificaciones o se utilizaron las investigaciones para perjudicar a un candidato.

En realidad, el racismo y la xenofobia (en este caso religiosa) ocultaban intereses económicos y sociales, tal y como nos ocurre ahora con los famosos papeles de los emigrantes.

Para que veais, ya por último que cualquier idea, incluso la las monstruosa, es posible “demostrarla” os ofrezco este fragmento que poco se diferencia de muchas ideas de ultraderecha actual

“Basados en [Aristóteles, Tomás de Aquino y Agustín] no queda duda que las características fisonómicas, la constitución y el temperamento se heredan por lo general de padres a hijos en el momento de la concepción. Y con seguridad éstas [las características] serán igualmente heredadas en el momento de la concepción como las inclinaciones naturales [de los padres], hacia lo bueno y hacia lo malo. Posiblemente de estas tendencias herejes de los padres proviene el crimen.”

Inquisidor Escobar del Corro, “Tractatus Bipartitus De Puritate”, 1623.

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