¿Acaso no conocéis que Atenea y Poseidón lucharon por el control de Atenas, y mientras que el dios del mar les ofrecía a los atenienses, Atenea les plantó su primer olivo?
En esta historia Pérez Villalta nos habla de la civilización contra la barbarie, de lo simple y bello a lo confuso y entrelazado, de lo femenino y lo masculino.
El pintor disfruta mucho pasando tiempos clásicos a modernos, reelaborando conceptos geométricos o arquitectónicos que se salen del motivo clásico pero respetan por completo la esencia (como ese juego de proporciones aúreas del laberinto de Poseidón.
Nos deja así historias sobre las que pensar, igual que hacían los griegos con su mitología.

