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viernes, 25 de abril de 2025

Tecnología y futuro

Bifurcación en la que nuestro camino nos llevará, o bien a un mundo que se parecerá al de Star Trek, en el que las máquinas contribuyen a que seamos mejores, o bien a una distopía como la de Matrix, en la que los humanos son un mero combustible que alimenta un imperio de máquinas.

Tecnofeudalismo (Yanis Varoufakis)


sábado, 7 de octubre de 2023

EL LIBRO DEL SÁBADO. 83 segundos. César González

 

Una fantástica novela de César González Antón en donde la capacidad de viajar al pasado (con el peaje de 83 segundos de dolor) es una simple excusa para hablar del amor, de los fracasos o de la vida como una serie de momentos únicos, aunque se puedan repetir una y otra vez.
Una reflexión sobre lo que significa el pasado y nuestras decisiones. A veces como un día de la marmota elegido para vivir la relación de un solo día, en otras un juego con tu pasado que, al final, nunca cambia todo lo que nosotros queramos.

El libro también es una inmersión en nuestros pasados más cercanos (los primeros 2.000, los 80) que dibuja con breves pinceladas en sus momentos cotidianos, haciéndonos regresar vivamente a ellos a aquellos que ya los vivimos, sintiéndonos retratados en lo mínimo de una vida sin internet, mucho menos opulenta y brutal en estos barrios de descampados, picos, videos, marcianitos ...

En tercer lugar es libro es, también, una distopía futura, pues los saltadores en el tiempo (varios hay) llegan a la segunda mitad de nuestro siglo para encontrarse con una hecatombe climática (la explicación de cómo se llega a ella es una de las partes más fascinantes del libro).

Y en cuarto (y posiblemente habría más) una sabrosa paradoja temporal para los que gusten de estos nudos gordianos para hacer funcionar a sus neuronas

Realmente se puede ir siempre al pasado, basta con escribir nuestra propia historia (y embellecerla lo que queramos) pero no al fututo.
Nosotros mismos llevamos 4 años haciendo estos viajes mientras contamos la historia de Luis, unas veces con sus palabras, otras con las nuestras, siempre en el límite entre la verdad y la invención.

Solsona


                                              ÍNDICES DE NARRATIVA

lunes, 5 de septiembre de 2022

Arqueología de bolsillo. EL VHS



 













Tomado de wikipedia


Igual que una vez ya hizo Luis con la historia de la reproducción musical, hoy queremos hacer arqueología de bolsillo y pensar en algo tan reciente como totalmente olvidado, la tecnología del vídeo.

A mediados de los setenta dos empresas lanzaron casi simultáneamente dos tecnologías de vídeo doméstico, el Betamax de Sony frente al VHS de un conglomerado de empresas japonesas. (Incluso un tercer competidor, el sistema 2000 de Philips)

La guerra comercial no lo ganó el mejor sistema (sino el de menor calidad). Lo hizo el que mejor se supo unir a las grandes cinematográficas y fue más flexible y compatible a otras tecnologías (como las televisiones).

Este VHS tuvo muchos más cambios de los puramente industriales.

Por un lado creó un negocio que inundó las ciudades españolas en los 80: el video club en donde se podía alquilar películas. 















Fue el primer golpe a las salas de cine y permitían ver las películas en tu domicilio a un precio mucho menor, sin necesidad de desplazarse (comenzó así una tendencia a hacer del ocio algo cada vez más individualizado que ha profundizado las plataformas).

Permitía también ver películas más antiguas antes difícilmente encontrables (sólo en maratones de cine o filmotecas especializadas) que le acercaron a la literatura y su posibilidad de ir buscando las propias preferencias personales.

Democratizó también el acceso al porno (algo que se ha ido profundizando con la aparición de internet) sin el estigma de acudir a las salas X.










Por otra parte, la aparición de cintas vírgenes posibilitó la grabación (normalmente de programas televisivos), rompiendo con la dictadura de los horarios de emisión de la TV (algo que internet y las plataformas ha terminado por destrozar) y creando videotecas propias (igual que el casete había permitido para la música en los 70).

Aunque ya existían formas de grabación doméstica (el super8), el vídeo permitió video cámara cada vez más sencillas y baratas que sirvieron para la grabación de nuestros propios recuerdos, ya animados (de nuevo abrió un camino que ha culminado en nuestros teléfonos móviles)

Y todo eso sucedió en los 80, nuestra prehistoria tecnológica que iremos poco analizando en nuevos post

Lucas Corralejo


TODAS SUS ARQUEOLOGÍAS DE BOLSILLO