Tras una cruenta lucha con el condottiero Baglioni el papado logrará controlar Perugia a mitad del siglo XVI.
El papa Paulo III encargará a Sangallo el joven la construcción de una gran fortaleza sobre lo que había sido la aldea de Santa Giuliana, centro del dominio del condottiero.
Torre Baglioni
Ya en su propia entrada, con los tradicionales muros en talud y formas pentagonales, el arquitecto incrustó sobre la puerta el arco etrusco de Marzia.
A partir de aquí se abre toda una zona subterránea (el llamado palacio papal) que aprovechó las calles medievales, cubriéndolas con poderosas cúpulas e integrando parte de las torri del condottiere. (La única zona que ha pervivido de la fortaleza que se continuaba en la plaza de Italia, totalmente remozada en el siglo XIX)
Actualmente recuperada y abierta a usos culturales, sus visitantes juegan sobre la propia historia escrita en sus muros y una sensación de encontrarse dentro de las Carceri de Piranesi.
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