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martes, 21 de enero de 2020

Rocca de Perugia


Tras una cruenta lucha con el condottiero Baglioni el papado logrará controlar Perugia a mitad del siglo XVI.

El papa Paulo III encargará a Sangallo el joven la construcción de una gran fortaleza sobre lo que había sido la aldea de Santa Giuliana, centro del dominio del condottiero.

Torre Baglioni
Ya en su propia entrada, con los tradicionales muros en talud y formas pentagonales, el arquitecto incrustó sobre la puerta el arco etrusco de Marzia.

A partir de aquí se abre toda una zona subterránea (el llamado palacio papal) que aprovechó las calles medievales, cubriéndolas con poderosas cúpulas e integrando parte de las torri del condottiere. (La única zona que ha pervivido de la fortaleza que se continuaba en la plaza de Italia, totalmente remozada en el siglo XIX)

Actualmente recuperada y abierta a usos culturales, sus visitantes juegan sobre la propia historia escrita en sus muros y una sensación de encontrarse dentro de las Carceri de Piranesi.

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lunes, 6 de enero de 2020

EL ORIGEN DEL TENEDOR


Hasta casi el siglo XI las carnes se pinchaban con el propio cuchillo o con las propias manos, y será Teodora (hija del emperador bizantino) la que lo introdujo en Italia (aunque esto le trajo numerosas críticas, considerándolo como un instrumento del demonio).

Su expansión se producirá en las cortes renacentistas italianas (la foto corresponde a los Gonzaga de Mantua), siendo luego introducidas en Francia (las conoció en las Guerras italianas) por Enrique III y más tarde Catalina de Medicis

lunes, 11 de noviembre de 2019

Rocca Albornoz . Spoletto


Construida por Álvarez de Albornoz (aquí vimos su apasionante vida) para el Papa Inocencio VI  como forma de control de la ciudad (una de las más importantes de los Estados pontificios) y un símbolo del poder papal ante el inminente regreso de la sede papal de Avignon a Roma.

Su arquitecto, que ya había colaborado con el cardenal en las roccas de Gubbio, Orvieto o Urbino, fue el arquitecto  Matteo Gattaponi .
Para ello creó un doble recinto gemelo rodeado de torres dividido en dos patios: uno de guardia y otro de onore.
El segundo se ordena en torno a un patio atribuido a Bernardo Rossellino con pozo central lleno de pinturas sobre los distintos papas que ocuparon este lugar.



El salón principal está dedicado a los banquetes, con un pequeño recinto más privado (cámara pinta) en donde encontramos exquisitos frescos dedicados al amor cortés que floreció en el Trecento desde orígenes provenzales, siendo la base para el futuro Quattrocento.



La estructura defensiva aún pertenece al XIV (sin artillería), con grandes muros rectos y torres cuadradas a las que se añade un albacar para el ganado (posiblemente una herencia andalusí traída por el propio cardenal desde modelos hispanos, protegida por una torre al modo de las albarranas.

Semejante función tienen las famosas torri que se internan en la montaña y se conectan por un puente y un acueducto.



lunes, 21 de octubre de 2019

EL TENIS DEL RENACIMIENTO

http://actividadesefylg516.blogspot.com.es 

El juego de pelota es algo antiguo, y ya en el siglo XIV se realizaban raquetas con cuerdas (tripas de animal)
Sin embargo, más que tenis hemos de pensar en frontón que utilizaba los edificios de la calle.
En 1559 se publicó el primer tratado de juegos de raqueta y pelota escrito por Antonio Scainio.
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http://es.paperblog.com/arte-y-deporte-en-la-edad-moderna-99543/ 

En un primer momento se trató de una actividad nobiliaria, creando juegos de tenis en los palacios, aunque más tarde su práctica se popularizó utilizando numerosos lugares públicos (desde claustros a plazas como la Navonna) en donde se cruzaban apuestas.

Las pelotas se hacían de tripa animal que envolvían paja o pelo (incluso humano como la fascinante y quizás apócrifa historia del pelo de Ana Bolena utilizado para crear tres pelotas que quedaron en posesión de los reyes franceses).


La curiosa forma de contar deriva de su origen aristocrático, utilizando el sistema sexagesimal del reloj (o acaso del astrolabio)
Este deporte se encuentra íntimamente unido al famoso duelo de Caravaggio

lunes, 14 de octubre de 2019

El Renacimiento y la nueva imagen del poder (1)


En su libro clásico, Burckhardt, definía la política de los príncipes renacentistas como una verdadera obra de arte, o lo que es lo mismo, una forma consciente de ejercitar el poder (con una diplomacia y política exterior bien articulada, utilización temprana de los ejércitos mercenarios, uso del asesinato o el exilio con fines políticos, creación de protocolos y cortesanos, utilización de la cultura como forma de propaganda y prestigio…), tomando a menudo ejemplos de la Antigüedad (Salustio, Bruto, César) como justificación y guía de sus actuaciones.. 
(Aquí ya analizamos el curioso pero sintomático mundo de los condottieri, que explica muchas de las características de este nuevo poder)
Lorenzo el Magnífico


La relación entre humanismo y política fue esencial. Los poderosos gustarán de rodearse de humanistas como secretarios que den lustre a su corte y les sirvan en su política exterior como enviados (gracias a su dominio de la retórica) y elaboren programas de autoafirmación del poder tanto hacia el pueblo como hacia los estados exteriores. Ejemplos de ello fueron Salutati o Bruni o Aretino en Florencia.

Studiolo de Federico de Montefeltro. Toda una exposición retórica sobre as relaciones entre arte, historia y poder

Uno de los ejemplos más conseguidos de esta idea será Baltasar Castiglione, que servirá en las cortes de Mantua, Urbino y Roma, siendo además embajador en España.
Baltasar de Castiglione por Rafael

Con su Cortesano ampliará sus horizontes y más que una teoría política plantea el tema de la importancia de la educación del Príncipe, así como la propia definición del hombre perfecto, el verdadero cortesano, que une saber con falta de de afectación, insistiendo en la prudencia y el equilibrio, sin caer en los excesos pero sin renunciar a los placeres.
Federico de Montefeltro por Pedro Berruguete

Toda esta nueva imagen del poder se vinculará con el patronazgo o mecenazgo, muy distinto a la medieval, que aportaba una cierta seguridad a los artistas, músicos y literatos a cambio de una cierta dispersión de sus actividades (Burke). El arte se convierte así en un objeto de múltiples funciones: piadosas, de exaltación del poder o de simple placer, esto último perdido desde Roma.





























Familia Medici en un fresco en su palacio realizado por Gozzoli


miércoles, 9 de octubre de 2019

URBINO MEDIEVAL


Bajo la imponente mole del palacio ducal Urbino que es el verdadero espíritu del condottiero Federico de Montefeltro se apiña siguiendo las ondulaciones de las colinas que conforman su complicada orografía.


Se crea así un bellísimo escenario de grandes arterias de las que surgen pequeñas y empinadas callejuelas llenas de escaleras que serpentean entre las casas.



Un juego entre lo medieval y renacentista maravilloso pero agotador








miércoles, 25 de septiembre de 2019

LAS BIBLIOTECAS RENACENTISTAS


La Biblioteca, junto a las ruinas, serán dos de los elementos claves que utilizará el humanismo en su intento de recuperar la Antigüedad Clásica.

Arrancando de los scriptoria y biblioteca de las primeras universidades medievales, serán los nuevos mecenas (banqueros como en este caso, pero también comerciantes, condottieri, reyes, papas y obispos...) los que hagan surgir este milagro que tendrá una doble misión: lugar de estudio de los humanistas y símbolo de prestigio social y cultural del comitente (las grandes bibliotecas pertenecieron a los Medici, los Este, los Gonzaga, el Vaticano, Federico de Montefeltro, los Sforza..., en España destacarán las del Marques de Santillana, Cisneros o Feipe II)

En su desarrollo confluyen varios factores.
Por una parte, el siglo XV supone una llegada masiva de exiliados bizantinos (ante la caída de Constantinopla ante los turcos, como Pletón) que hacen renacer la lengua griega (uniéndola al latín, presente en toda la Edad Media, sobre todo en ámbitos eclesiásticos), revalorizánsoe los estudios filológicos (Lorenzo Valla).

Esta emigración trae también numerosos textos que se unen a los rescatados de los monasterios, apareciendo la figura del bibliotecario (Platina en el Vaticano, el comprador de libros para grandes mecenas (como Poggio para el Vaticano), las primeras librerías como negocio privado (Vespasiano da Bistieci) o una verdadera industria de la copia de libros como la que comandó Vespasiano.
Con la llegada de la imprenta todo el proceso se aceleró y el libro (más asequible) se empezó a popularizar.

Pero el libro no fue, tan sólo, un instrumento de investigación y cultura, y se convirtió en si mismo un objeto artístico por su caligrafía, encuadernado, letras capitales o miniados

Todas las fotografías pertenecen a la Biblioteca Laurenciana iniciada por Cosme el Viejo (800 volúmenes), inicialmente en el convento de San Marcos que sus sucesores irán incrementando hasta crear esta llamada Laurenciana, realizada por el propio Miguel Ángel.

Sólo con ver los índices generales de sus bancadas nos podemos hacer una idea de sus dimensiones e intereses.



lunes, 24 de junio de 2019

LOS CONDOTTIERI. El arte de la guerra


Los siglos XIV y XV vieron surgir en Italia  una figura que aunaba los ideales caballerescos con el pillaje o la traición, el valor junto a los actos más ruines, las planificadas técnicas militares unidas a un incipiente humanismo.
Son los condottieri, militares mercenarios que vendían su fuerza militar al complejo entramado de relaciones del puzzle italiano.
Su denominación proviene de la palabra condotta (contrato entre el capitán y el estado o ciudad que alquilaba sus servicios en donde se detallaban los objetivos perseguidos). 
Una vez firmado el condottiero formaba su compañía (muy variable según sus necesidades) e incluso firmaba otras condotte con otros jefes menores, subcontratando sus servicios (desde la infantería a la caballería pesada, las tropas de asalto y sitio...).


Los primeros condottieri aparecerán en el siglo XIV a resultas de un doble proceso: la aparición de principados en el complejo puzzle italiano que van arrinconando a los tradicionales gobiernos comunales y la tregua que se estableció en estos momentos en la Guerra de los 100 años (Tratado de Brétigny, 1360)
No nos debe extrañar, por tanto, su procedencia del norte de Europa:  Roger de Flor, quien lo hizo en Italia y el Imperio Bizantino; Juan de Bohemia, que sirvió a Perugia contra Arezzo con su Compañía de la Paloma.
La primera Gran Compañía (con más de 9000 hombres armados) fue dirigida primero por  Werner de Urslingen y luego por Montreal de Albarno y Konrad von Landau. Fue derrotada por la Compañía Blanca de John Hawkwood (que los italianos conocerían como Giovanni Acuto) que empezó a utilizar otro de los recursos habituales de estos grupos en periodos de paz, el saqueo y la extorsión, deambulando sin rumbo por la península italiana para ofrecer seguridad a las propias ciudades a las que acudían.

Posteriormente aparecerán condottiere italianos con compañías estables: Compagnia della Stella  de Astorre I Manfredi; la Compañía de San Jorge de Ambrogio Visconti, la Compagnia del Cappelletto de Niccolò da Montefeltro; y la Compagnia della Rosa de Giovanni da Buscareto y Bartolomeo Gonzaga.

La Edad dorada de los condottiere será el Quattrocento con figuras tan señeras como Francesco Sforza, Federico de Montefeltro, Sigismundo Malatesta, Giovanni dalle Bande Nere (hijo de Caterina Sforza).
En ello se completará la doble visión del condottiero como militar y humanista (Sigismundo fue alumno aventajado de Pletón) que generarán la versión (especialmente idealizada a partir del siglo XIX) de la guerra como un nuevo arte o, aún más (y siguiendo a Maquiavelo) de la guerra como instrumento válido si entra en los cálculos de la política.

Algunos de ellos (Sforza, que termina por eliminar a sus propios patrones, los Visconti; Montefeltro) llegarán a poseer grandes territorios, creando dinastías en muchos casos sancionadas por el propio Papa.
Es el triunfo definitivo de unos conceptos claves del renacimiento: la virtú. Aquella capacidad humana de dominar a la fortuna y ponerla a su lado para triunfar sobre el resto y adquirir el mayor logro de un hombre moderno, la inmortalidad a través de la fama.
Si tienes tres enemigos has la paz con el primero, pacta una tregua con el segundo, y dirígete contra el tercero con toda la fuerza de que dispongas (Sforza)

En este triunfo juegan múltiples factores: valía militar, capacidad de mando, astucia a la forma de negociar sus apoyos, corrupción, matrimonios ventajosos.
Otro de los grandes instrumentos será el arte entendido como propaganda personal (y en casos más señeros, un verdadero y amplio mecenazgo, como los que practicarán Sigismundo Malatesta o Federico de Montefeltro)


Con él se potencia una nueva imagen como ejemplo más representativo será el retrato ecuestre que retomará la cultura clásica (el famoso Marco Aurelio romano) para reconvertir a un simple militar en el nuevo prohombre, casi un nuevo rey (en donde el caballo funciona como un trono portátil), sacando del terrero de lo funerario el retrato (típica expresión de la individualidad que nace con la Edad Moderna).
Esbozo del monumento ecuestre a Sforza por Leonardo da Vinci (realizado en barro y más tarde destruido.
Tomado de wikipedia

Como decíamos, algunos condotieri llegarán a fundar pequeños estados, mecenando un arte mucho más complejo y polisémico en donde aparecerán nuevos símbolos de poder el palacio (Palazzo Sforzesco en Milán, el de Urbino de Montefeltro, el Estense o el palacio de los diamantes, ambos en Ferrara), la iglesia-mausoleo (Templo Malatestiano de Rímini), el hospital (de Filarete en el Milán de los Sforza).

Muchos de ellos tendrán sus propios humanistas y pintores aúlicos, como el famoso caso de Federico de Montefeltro con Piero de la Francesca

























                  Piero della Francesca. Federico de Montelfeltro y su mujer

Su declive llegará en la segunda mitad del XV con la invasión de las tropas francesas que traen nuevos conceptos bélicos (un ejército regular, artillería...) aunque algunos personajes (en un contexto distinto) se seguirán comportando como verdaderos condorriere (César Borgia, Alfonso de Este...)