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miércoles, 4 de septiembre de 2019

VILLARICOS (BARIA) FENICIA, PÚNICA Y ROMANA


En el extremo oriental de Almería existe un pequeño pueblo (antes de pescadores, ahora turístico) que guarda en sus entrañas un incalculable tesoro arqueológico.
Hacia el siglo VI a C. los fenicios vinieron atraídos por las minas de plata de la Sierra Almagrera que posiblemente explotarían de forma muy arcaica los íberos locales.

A esta riqueza minera se unía un puerto natural excepcional (la desembocadura del actual río Almanzora era navegable en un kilómetro mar adentro siendo un excepcional puerto natural).
Por último, la presencia de pastos potenciaba una interesante ganadería.


Todos estos factores incidieron en la creación de Baria.
En la zona montañosa costera se colocó la Acrópolis en donde Siret encontró la presencia de un templo dedicado a Astarte y un urbanismo de casas apiladas en la colina hasta la misma línea de costa. (Campañas posteriores han descubierto los cimientos de lo que podría ser un edificio público (tesoro, zona política?).

A la espalda de este conjunto se encontraba la gran necrópolis (aquí hablamos de sus espectaculares hipogeos),

La franja costera ocupada por una extensa zona fabril de salazones y garum, ocupada por piscinas para el tratamiento de los atunes (que se capturaban en almadrabas).




Tomado de  Unidos por Baria 

La ciudad, por los restos encontrados, se convirtió en un verdadero emporio comercial, creando unas élites que, en el transcurso de la Segunda Guerra Púnica, se aliaron con Cartago Nova, siendo pasadas a fuego por los ejércitos romanos.

Excavaciones 2010

A partir de entonces empezaría una segunda vida en la que terminaría por convertirse en municipio romano.
Otra historia para otro momento


martes, 28 de junio de 2011

LA VIA DE LA PLATA





http://www.terminal12.com/wp-content/uploads/2010/02/via-de-la-plata.jpg

Quizás sea el camino más antiguo que se haya pisado en España, pues su origen debemos de encontrarlo en la prehistoria, relacionado con el comercio que transportaba los metales (oro, plata, plomo, estaño) desde el norte peninsular (norte de León, Galicia) hasta Cádiz.

En tal transporte estarían relacionados tartessos y fenicios que los embarcarían hacia el mediterráneo oriental.

Más tarde, en época romana, la fundación de Mérida (Emerita Augusta) la potenció, creando una red de calzadas que servían tanto para el comercio (como el oro de las minas leonesas de las Médulas) como el movimiento de tropas (acantonadas en León). En ese momento se denominó vía de Heracles o Heraklea

La vía de la plata en Cáparra

La vía de la plata en Cáparra

Minas de oro de las Médulas

La ruta no perdió interés en tiempos islámicos y, al completarse la Reconquista, se convirtió en otro nuevo camino de Santiago (el del sur) que rivalizó con el francés, acaso más olvidado pero que poco a poco comienza a reconocerse.

miércoles, 30 de marzo de 2011

FENICIOS, LOS COMERCIANTES DE LA ANTIGÜEDAD


Los fenicios fueron los grandes comerciantes de la Antigüedad. Como ves en el mapa inferior su origen se encuentra en Asia (actual Líbano), en las grandes ciudades Sidón, Tiro y Biblos, y desde allí crearon una amplia red de colonias comerciales que llegó hasta Hispania y las Islas Británicas.
Aquí lo verás mejor


Estas fueron las principales colonias fenicias en Hispania

Sin ejército, este pueblo vivía del comercio marítimo, y para ello mejoró las embarcaciones, crearon grandes puertos o inventaron el alfabeto para sus transacciones.

Alfabeto fenicio. Tomado de asksebastian
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Entre los múltiples objetos y productos que transportaban estaban los metales (desde el oro al estaño), madera (los famosos cedros del Líbano con los que se hizo el Templo de Salomón), cerámica griega, objetos egipcios, vídrios, aceite, colmillos de elefante, ámbar (una resina utilizada para adornos), perfumes, numerosos tipos de joyas, múrex (un pequeñísimo animal del que se extraía un color sumamente caro, la púrpura).


Minas de Tharsis (el cobre fue uno de sus grandes productos comerciales)

Con todos estos viajes los fenicios también transportaron formas culturales, religiosas o artísticas (como estos fantásticos sepulcros antropomorfos de Cádiz)
 A Hispana nos llegó así el cultivo de la vid y el olivo, las almadrabas para pescar atunes y hacer gárum, el alfabeto, formas religiosas y urbanísticas mesopotámicas, los telares, el torno para hacer cerámica, el trabajo con el oro, las salinas...

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La llegada de los fenicios al sur de Hispania hizo que se desarrollara nuestra primera cultura, los llamados Tartessos, un mundo del que poco sabemos pero que debió resultar rico y fabuloso.


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Para saber más de los fenicios, te propongo estos enlaces


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El tesoro del Carambolo 
(las joyas más bellas fenicio-tartésicas)
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Un buen artículo sobre su navegación

LECTURAS
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El Príncipe de Tarsis, Antonio Sánchez-Escamilla
(Juvenil. Gadir fenicio, Tartessos y mitos griegos)
Recomendado 4º ESO
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Ruiz Mata. Tartessos, otra mirada
(Ensayo histórico)


viernes, 3 de septiembre de 2010

EL GÁRUM Y LOS SALAZONES ROMANOS.


Dos de las delicias gastronómicas que fascinaron a los romanos fueron hechas con pescado en factorías como ésta que os presento, en Mazarrón. (Aunque el origen de su realización y otras tecnologías asociadas, como las salinas o las almadrabas, son de origen fenicio)
Su producto básico era el atún, que se capturaba en almadrabas (redes fijas que permitían la captura de los atunes en sus migraciones anuales).

Artes de pesca romanas
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Estos pescados se limpiaban y se cortaban en lonchas y se apilaban en grandes contenedores de piedra (revestidas para ser impermeables de opus signinum hecho de cal, piedra y ladrillo machacado).

Entre ellas se ponía sal (extraída de las salinas) y a menudo hierbas aromáticas. A estos salazones se llamaba salsamenta y duraba unos 20 días
Con los despojos del pescado (tripas, cabezas, espinas) se realizaba otro producto, el famoso gárum, cuyo sabor debía ser sumamente intenso y muy probablemente hoy no nos gustaría. Estos trozos de pescado se dejaban fermentar en sal, removiéndolos frecuentemente durante dos o tres meses hasta que se produjera una pasta homogénea (propiamente el garum) y otra más líquida (el licuamen o salsa de pescado).

Restos de pescados encontrados en las cisternas
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Este garum era embotellado en ánforas que solían llevar estampado el nombre del productor (en este caso era el de una de las más famosas empresas del mundo romano Garum Sociorum), que se tapaba con tapones de argamasa de cal que las dejaba herméticas por completo



Este gárum no solía comerse directamente (tanto por su fuerte sabor como por su elavado precio) sino que más bien se utilizaba como potenciador de sabor (como las pastillas de Avecrem). Aquí tenéis algunas recetas de Apicio, nacido en el 25 aC., refinado gourmet que llegó a escribir diez libros de recetas (De re coquinaria libri decem)



Para saber más