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miércoles, 21 de mayo de 2025

DOS FOTOS PUTIN VS TRUMP. La imagen del hombre fuerte

 
















Dos hombres fuertes 
Uno domando a un oso (símbolo de Rusia, imagen manipulada desde una montando a caballo, sin origen conocido aunque baste saber que beneficia mucho a Putin); el otro en un mitin después de recibir un tiro que soló le roza en la oreja y deja un rasguño, y pese al susto se levanta por encima de sus guardaespaldas puño en alto, con la bandera americana al fondo.
Vivimos en una época de hombres fuertes (Corea del Norte, China, Turquía, El Salvador...). Hombres que dominan la naturaleza pero también el destino.
Son personas que inspiran fuerza , en las que se puede confiar ciegamente , como los grandes líderes de los años 20 (Mussolini, Hitler, Lenin, Stalin).
Un ser por encima de la simple democracia, casi superhombres cuya su voluntad es ley, sus deseos , órdenes.
A través de sus imágenes se extienden por redes sociales, y no les importa manipular las imágenes, pues aunque resulten falsas su idea de grandeza se va poco a poco asimilando por la masa.



martes, 26 de noviembre de 2024

la URRS y la eliminación del presente. Sólo existe el futuro

 La URSS empezó como una religión basada en el mañana. La revolución bolchevique de 1917 borró el pasado: a partir de aquel momento solo existiría el futuro. En Londres, en la Cámara de los Comunes, un diputado británico saludó el alumbramiento rojo citando al poeta William Wordsworth: «Una dicha fue en ese amanecer estar vivo. Pero ser joven era el cielo». 

La URSS jamás fue una dictadura del proletariado, sino más bien una burocracia de «futurólogos» socialistas: en el despacho principal del Kremlin siempre había alguien de guardia que conocía el porvenir de memoria. En esa narrativa roja el spoiler de la historia era sagrado: el socialismo sustituiría al capitalismo y, una vez alcanzado ese estado de armonía, el Estado podría disolverse. Pero, mientras tanto, debía imperar una autoridad omnipresente, que durante años no se regeneraría mediante elecciones sino mediante sangrientas purgas.


Putinistan (Xavier Colas)

jueves, 14 de noviembre de 2024

Los jueves pensamos. Martin Amis. Koba el temible.

                                                                   Wikipedia

Entendida como una larguísima carta a su padre, Martín Amis analiza el comunismo despiadado tanto de Lenin como de Stalin, profundizando esencialmente en todo su imaginería de terror.

Desde el terror del hambre al gran terror de Stalin, las deportaciones forzadas como la ucraniana, la Checa y sus derivaciones, el archipiélago gulag... Nada escapa de la mirada sin misericordia de Martin que poco a poco profundiza el espíritu del dictador, tan inseguro de sí mismo que solo tendrá en este terror la prueba fehaciente de su propia existencia.
Pues no solo matará a los desleales sino precisamente a lo más leales por su ingrata incapacidad de amar al prójimo y solo sentirse amenazado por él.

Su maldad llegará a tales extremos que creará toda una época y generación del miedo absoluto en donde todo el mundo se encuentra amenazado, desde el amigo al técnico que comprueba un dato real que a Stalin no le interesa, los pequeños cargos del partido, los judíos a los que se dedicará en sus últimos años o los kulaks en su terrible colectivización agraria.
Cada muerte dará paso a otra muerte y ese sentimiento de miedo y de impotencia de Stalin creará una terrible impotencia en toda la sociedad rusa con un miedo atroz frente a un poder incomprensible, omnipotente, omnipresente que amenaza absolutamente a todo por no hay un solo lugar en donde nadie se pueda resguardar.
Junto a esta denuncia hay una segunda, la de como los intelectuales (como su propio padre) europeos dejaron pasar todas estas informaciones que poco a poco se iban conociendo y siguieron apoyando al régimen comunista hasta casi el final como una forma de afinidad política con los partidos comunistas europeos.
Es una nueva crónica sobre la abyección y la infamia que se nutre de fuentes disidentes (como el famoso archipiélago Gulag) que puede compararse perfectamente con el exterminio nazi



sábado, 9 de septiembre de 2023

EL LIBRO DEL SÁBADO. Giuliano da Empoli. El mago del Kremlin


Una  historia sobre l
a Rusia actual, haciendo un recorrido desde los tiempos de la gran crisis post-comunista (Gorbachov y Yeltsin) y la llegada, ascenso y consagración de Putin.

A través de ella iremos repasando alguno de los acontecimientos más importantes de los últimos 20 años, desde la guerra Chenenia, el famoso submarino nuclear hundido, a la revolución naranja ucraniana y el combate por el Dombás y Ucrania.

Evidentemente la novela no pretende profundizar en los problemas (que se explican de forma superficial), pues lo que le interesa es hacer una radiografía del poder en Rusia, como si fuera un nuevo Maquiavelo.

Para ello nos habla de un alma rusa que se repite incansablemente desde tiempo de los zares que busca en Putin un nuevo Stalin que acabe con el descontrol de la transición (ese tránsito del comunimo al hipercapitalismo en donde surgen los gran des oligarcas) y le devuelva el honor mancillado por EE UU y Europa.

Nos analiza los meandros del poder (entendido como un patrimonio cuasi religioso, una religión mistérica), las políticas de la adulación y el silencio, y nos plantea a Putin como el antishowman, el espía que controla sus emociones y es aupado por las nuevas televisiones y los asesores como el protagonista y narrador.

Gracias a él conocemos la falta de límites de su poder despótico  que no duda en traicionar, humillar, matar, manipular la realidad... reutilizando el sistema de purgas stalinista o jugando con la psicología de sus oponentes que ataca injustificada (casi aleatoriamente) para provocar pánico.

Él no tiene amigos sino intereses y, sobre todo, un ansia del poder total, casi místico, que le conduce siempre hacia el precipicio, atreviéndose a ejecutar lo que nunca se había planteado en la política internacional.

Bajo él se encuentran sus colaboradores y aduladores que nunca conocen del todo su pensamiento y son a la postre los más aprisionados por el sistema que están ayudando a construir.

El poder, su inmenso peligro y fascinación, sobre todo cuando se presenta de forma tan cruda como en la Rusia actual


                                                       ÍNDICES DE NARRATIVA

sábado, 23 de abril de 2022

El libro del sábado. VOCES DE CHERNOBIL. SVETLANA ALEKSIEVICH

 


Decenas y decenas de voces le hablan a la autora de todo lo que significó Chernobil.
Soldados, liquidadores, bomberos, emigrantes, campesinos, físicos nucleares, políticos comunistas, abuelas, niños, maestros ... pasan por el libro hablando de las miles de cosas minúsculas que componen la tragedia.
Cuentan sus miedos a ese enemigo invisible que impregna todo de muerte y del desarraigo de su evacuación súbita y obligada. Hablan de sus bosques y de una naturaleza que parece pura pero hace enfermar todo lo que toca.
Se cuentan terribles escenas como la de los bomberos y su lucha contra el incendio y su posterior agonía, ardiendo en radioactividad, o la matanza de perros y gatos en los pueblos abandonados.
Ante todo hay un no saber cómo entender esta tragedia, superior incluso a la guerra, que es tan invisible como cierta, y llega tardíamente, acabando con cualquier posibilidad de futuro.
Frente a ella, estos seres de Chernobil se sienten objetos contaminados de los que todos huyen, cobayas en donde médicos e investigadores experimentan. Son seres trágicos de una vida ya imposible que morirán de cáncer, y han quedado estériles o gestan fetos llenos de malformaciones y enfermedades.

Pero el libro explica mucha más cosas.
Es todo un tratado de la mentalidad soviética (su épica de héroes, su fatalismo) y de sus sistemas corruptos, lentos y oscurantistas que se forjaron durante décadas y en donde la perestroika apenas logró penetrar.
Nos habla también de la transición nunca lograda entre el comunismo y el capitalismo.
También de las múltiples Rusias que conviven sin poder comunicarse, la de la ciencia física y la energía atómica, frente a la rural que aún adora sus iconos y vive con luz de candil, que no puede entender todo lo que ocurre.

La lectura es verdaderamente adictiva, con un ritmo endiablado, pero sobre todo con una verdad (múltiples verdades) que llega directamente para explicar historia desde el corazón.




                                     ÍNDICES DE NARRATIVA



                      LA UNIÓN SOVIÉTICA EN EL SIGLO XX


lunes, 24 de enero de 2022

Emmanuel Carrere. Limónov. Textos para repasar la URSS

 La revolución ha dejado de devorar a sus hijos, el poder, según una expresión de Anna Ajmátova, se ha vuelto vegetariano. Bajo Nikita Jrushov, el porvenir radiante se presenta como un objetivo razonable e indulgente: seguridad, aumento del nivel de vida, crecimiento apacible de alegres familias socialistas en las cuales a los niños ya no se les alienta a denunciar a sus padres. Es verdad que hubo el período delicado en que tras la muerte de Stalin liberaron a millones de zeks, y a algunos incluso les rehabilitaron. Los burócratas, provocadores y soplones que les habían enviado al gulag estaban seguros de una cosa: de que no volverían nunca. Pues bien, algunos han vuelto y, por citar de nuevo a Ajmátova, «dos Rusias se han encontrado cara a cara; la que denunció y la que fue denunciada». No se produjo el potencial baño de sangre. Delator y prisionero se cruzaban, recíprocamente sabían a qué atenerse, y cada uno desviaba la mirada y se iba por su lado, a disgusto, los dos vagamente avergonzados, como personas que en otro tiempo han cometido juntas una fechoría de la que es mejor no hablar.

Destituido Jrushov de sus funciones, la generación de apparatchiks salida de las purgas implantó, bajo la égida del afable Leonid Brézhnev, una especie de estalinismo blando, compuesto de la hipertrofia del partido, la estabilidad de los cuadros dirigentes, los enchufes, los nombramientos internos, las grandes y pequeñas prebendas y la represión moderada: lo que se ha llamado el comunismo de nomenklatura, por el nombre de la élite que se beneficiaba del mismo, pero este grupo selecto, en el fondo, era relativamente numeroso y, por poco que se siguieran las reglas del juego, no demasiado inaccesible. Esta estabilidad plomiza, carente de sentido y en cierto modo cómoda, prácticamente todos los rusos con edad para haberla conocido la recuerdan con nostalgia hoy que se encuentran condenados a nadar y muchas veces a ahogarse en las aguas heladas del cálculo egoísta. La gran máxima de la época, equivalente a nuestro «trabajar más para ganar más», era: «Fingimos que trabajamos y ellos fingen que nos pagan.» No es muy estimulante como modo de vida, pero bueno: nos las arreglamos. No arriesgas mucho, a no ser que hagas estupideces. Pasamos de todo, reconstruimos en el fondo de las cocinas un mundo del que sabemos seguros, a menos que te llames Solzhenitsyn, que seguirá siendo como es durante siglos, porque su razón de ser es la inercia.

En aquel tiempo, justo después de la caída de Jrushov y la asunción del poder por la troika Brézhnev-Kosyguin-Gromyko, esto es un delito, y un delito relativamente serio. Está prohibido todo contacto con extranjeros, sospechosos a la vez de propagar por medio de libros, de discos o hasta prendas de vestir peligrosos virus occidentales, y de sacar del país textos de disidentes.

Le sometieron a inyecciones de azufre atrozmente dolorosas y a una simpática terapia denominada la okrutka, consistente en sumergir al paciente envuelto en una sábana en una bañera de agua helada y en dejarle secar dentro.

Esta verdad fundamental es, por supuesto, el gulag. Es también que el gulag existe antes y después de Stalin, que no es una enfermedad del sistema soviético sino su esencia y hasta su finalidad. Solzhenitsyn pasó diez años recopilando en secreto los testimonios de doscientos veintisiete antiguos zeks y, con su letra minúscula, enterrando sus manuscritos, haciéndolos microfilmar para trasladarlos a Occidente, edificó este monumento, Archipiélago Gulag, que se publicó en Francia y en Estados Unidos a principios de 1974 y empieza a leerse en Radio-Liberté. El hombre que en ese momento acaba de asumir la dirección del KGB, Yuri Andrópov, comprende que esta bomba es más peligrosa para el régimen que todo el arsenal nuclear norteamericano, y toma la iniciativa


Limónov (Emmanuel Carrere)


miércoles, 3 de marzo de 2021

KRUSCHEV Y LA GUERRA FRÍA. Un buen libro para conocerle mejor

                           

Como ya vimos aquí, la época de Kruschev significó importantes cambios en la política exterior, comenzando un nuevo sistema de relaciones conocido como coexistencia pacífica.

En esta maravillosa crónica podemos descubrir tanto la personalidad del dirigente como qué significó realmente esta coexistencia en el famoso viaje que realizó a EE UU, visitando numerosas ciudades del país.


Vemos así a un verdadero showman , un actor que se interpreta a él, a la URSS y al propio comunismo, pasando de un Papa Noel entrañable a un monstruo que golpea con el zapato la mesa en la reunión plenaria de la ONU. Una personalidad compleja, cambiante, forjada en el infierno de su trabajo constante con Stalin.


                                  

Por otra parte, vemos la curiosa coexistencia, basada en un verdadero combate de boxeo sin fin en donde se puede pasar (casi en segundos) del abrazo a la bronca, con oponentes que interpretan papeles casi bipolares que tensan y destensan una cuerda verdaderamente endeble







sábado, 25 de febrero de 2017

EL LIBRO DEL SÁBADO. Archipiélago Gulag. Alekxandr Solzhenitsin.

El Universo tiene tantos centros como seres vivientes. Cada uno de nosotros es el centro de un mundo, y el Universo se resquebraja cuando le mascullan a uno: «Queda usted detenido». Y cuando queda usted detenido, ¿podrá verdaderamente permanecer algo en pie ante este terremoto? Con el cerebro embotado, incapaces de comprender estas deformaciones tectónicas del Universo, en ese momento, tanto los más agudos como los más lerdos sólo son capaces de extraer, de toda su experiencia, un: ¿¿Yo?? ¿¡¿Por qué?!? pregunta que antes de nosotros

Tomado de wikipedia

Escrito entre 1958 y 1967 en la más completa clandestinidad, el primer boceto de la obra fue descubierto por el KGB en septiembre de 1973. En 1974 se publicó en Occidente, y hasta 1990 no pudo leerse en la URSS.
El nombre de la obra, Archipiélago Gulag, se refiere a la red de campos de internamiento y de castigo soviéticos donde fueron recluidos millones de personas durante la segunda mitad del siglo XX, iniciados en tiempos de Lenin y sofisticados hasta la náusea por Stalin.
El libro es verdaderamente demoledor. Más como una larga crónica o informe que una verdadera novela, el autor parte de sus duras experiencias que iría  ampliando por medio de una abundantisima documentación para hacer un exhaustivo estudio de la represión interior en el mundo soviético que se mueve entre lo enciclopédico, el sarcasmo, la rabia, la conmiseración o el análisis.


Para ello analiza múltiples aspectos de este horror como los progresivos cambios de legislación sobre el delito político, los interrogatorios, el clima  de sospecha generalizada, la evolución del control político desde la revolución hasta la apoteosis stalinista, la vida en los gulags, las fugas más sonadas ... (realizamos aquí una recopilación de textos para los alumnos de 4º de ESO)

Tomado de wikipedia

Una lectura imprescindible para comprender que el horror no sólo fue patrimonio nazi y perfecto aviso a navegantes sobre los peligros de las grandes dictaduras.

Según la admitida interpretación demo-liberal (y ya no digamos socialista), toda la historia de Rusia es una sucesión de tiranías. Tiranía de los tártaros. Tiranía de los príncipes moscovitas. Cinco siglos de despotismo nacional de tipo oriental y de consolidada esclavitud abierta (ni Asambleas de la Tierra,[gq] ni «mir» campesino,[gr] ni libertades cosacas o campesinas en el Norte). Sean Iván el Terrible, o Alexis el Taimado, o Pedro el Cruel, o Catalina la Aterciopelada, hasta la guerra de Crimea todos los zares sólo supieron hacer una cosa: aplastar. Aplastar a sus súbditos como cucarachas, como gusanos. ¿Confinados a presidio? Pues le marcaban lisa y llanamente en el cuerpo, con un hierro de alfileres, las letras «CK»[gs] y lo encadenaban a su carretilla. El régimen doblegaba a sus súbditos, era solidísimo. Las revueltas y levantamientos se aplastaban invariablemente.


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martes, 7 de febrero de 2017

LA URSS: PERESTRIOKA


La muerte de Breznev pone de manifiesto la esclerosis política patente en la edad de los dirigentes (gerontocracia), crisis económica por los desajustes del sistema (balanzas de pagos desequilibradas, inflación, corrupción, mercado negro…), peso excesivo de la industria pesada y armamentística que apenas repercute en la población (pues colapsa el resto de las inversiones, al contrario que en una economía capitalista) que mantiene unos bajos niveles de consumo y cada vez se encuentra más desmoralizada ante el eterno paraíso socialista mil veces prometido.
Los gobiernos de Andropov y Chernenko (noviembre 1982 a marzo de 1985) suponen la transición hacia un modelo nuevo, distinto del de 1928, aunque fracasados por la timidez de sus reformas y la propia edad de sus dirigentes 

Gorbachov (1985) pretende reformar el sistema para profundizar en el modelo socialista (Perestroika) 
La reforma era imprescindible frente a un país que amenazaba con paralizarse y que el esfuerzo inversor para contrarrestar la Guerra de las Galaxias (iniciada por la administración Reagan en 1982) le había puesto sobre el abismo económico.

En el plano exterior comienza entonces la distensión en la Guerra Fría, que libere a la URSS de las grandes invasiones en armamento y permita un clima para lograr un clima propenso a la reorganización política. Aquí se enmarcan la entrevista de Ginebra, en noviembre con Reagan, que marca el inicio del fin de la Guerra Fría, firmando en 1997 un acuerdo de desarme con EE UU. También se traslada a Pekín para acercar a las dos potencias comunistas.
Renunciando a la doctrina Bresnev, la URSS se retira de Afganistán e intenta crear un nuevo marco de relaciones con los países satélites que permiten la independencia de los tres países bálticos (Estonia, Letonia y Lituania), la famosa caída del muro (1989) y la posterior reunificación alemana en 1990 que marca todo un rosario de cambios en los distintos países satélites.

Caída del Muro de Berlín

En la economía se aplican medidas de libre mercado, intentándose pasar de una economía inmovilista y planificada por el Estado a otra que admitiera la propiedad privada y los comportamientos de mercado 
Esta transición al capitalismo se encontraba llena de peligros: venta del país a las multinacionales, escaso carácter empresarial de la población rusa acostumbraba a obedecer, trabas burocráticas puestas por un Nomenklatura que teme perder su poder… que terminan por crear numerosos problemas económicos entre los que destaca especialmente el paro y la inflación que puso a la población soviética en contra de sus medidas, uniendo inconscientemente democratización y crisis económica
Unido a todo esto la política interior se caracteriza por un aperturismo basado en el nuevo concepto de glasnost (transparencia) que permite el inicio de una democratización con la apertura informativa, la liberación de presos políticos, la creación de nuevos partidos políticos, elecciones libres (1989) y un control de la nomenklatura.
La crisis se planteó al unirse estas dos aperturas al unísono (al contrario que China), al crear una política pluralista en el mismo instante en el que se hundían en la anarquía económica. La fallida reconversión (casi imposible en tan poco tiempo) del comunismo al capitalismo generó unos niveles intolerables de para, inflación y ruptura de los canales de distribución, uniendo inconscientemente en la mente de la gente democratización y crisis económica. Se creó así la doble cara de Gorbachov elogiado en Occidente y odiado en la propia Rusia.

Ante todos estos procesos los caciques soviéticos (nomenklatura de las repúblicas de la Unión, gestores de grandes y pequeñas unidades) aprovecharon el proceso de federalización del estado propuesto por Gorbachov para acumular poderes. Yeltsin fue la estrella emergente en este proceso como presidente de Rusia.



Boris Yeltsin y el futuro Vladimir Putin
Tomado de wikipedia

Gorbachov, en un último intento de conservar el poder, firma un tratado de la Unión con las principales repúblicas (1991), pero antes de su puesta en funcionamiento, la Nomenklatura central y una parte importante del ejército, inmovilizaron a Gorbachov en su dacha de veraneo y escenificaron un golpe de estado en Moscú. Un golpe simbólico que fue derrotado por la resistencia, también simbólica, de Yeltsin que desafió a los tanques ante las cámaras de televisión



Los acontecimientos se suceden entonces rápidamente, y el 21 de diciembre de ese mismo año se crea la CEI, confederación de Estados Independientes




jueves, 2 de febrero de 2017

URSS: LA ERA BREZNEV (1964-1982)

El neo-imperialismo de Breznev en la esfera de las relaciones internacionales y con su neo-estalinismo burocrático en la esfera interna de la sociedad civil rusa.


Tomado de wikipedia

La desestalinización, apertura e inicio de la coexistencia política que se habían iniciado con Jruchev acaban con él, volviendo a una actitud mucho más dura y ortodoxa que ejemplifica perfectamente Breznev, líder de la conspiración que depone a su antecesor para encumbrarle al poder.
Con él la URSS vuelve al primer plano político (recrudeciéndose la Guerra Fría) mientras su economía se va oxidando rápìdamente, poniendo las bases de su futura crisis que dará paso a la Perestroika.

En la economía se volvió a los planes quinquenales y los problemas se intensifican, debido a que no se alteran las estructuras. En la agricultura crece la dependencia de la importación de cereales especialmente desde 1979. En la industria hay un freno al crecimiento por la resistencia a las innovaciones, absentismo laboral y el retraso tecnológico, especialmente patente en el campo de la informática 
En la política interior domina el inmovilismo. La nueva Constitución en 1977 refuerza el centralismo y rehabilita la figura de Stalin. Crecen Nomenklatura y las camarillas en torno al poder, siendo cada vez más fuerte la corrupción, el mercado negro y lentitud del sistema, excesivamente burocratizado 
En política exterior se oscila entre la distensión y intervención en los vecinos comunistas para preservar la seguridad, como la invasión de Checoslovaquia (Primavera de Praga cortada por la invención de las tropas del pacto de Varsovia 1968), ruptura con la China de Mao (1969), la Guerra de Vietnam (1965) y la Guerra de los Seis Días (1967) en la que se apoya a los ejércitos árabes frente a la ayuda estadounidense a Israel.

Tras un periodo de clara distensión entre 1969-1971 (Tratado SALT, 1972, de limitación de armas estratégicas) Conferencia de Helsinki, 1975), , se produce un nuevo brote de tensión tras la derrota moral de EE UU en Vietnam (1975) y el aumento de recursos por subida de petróleo, interviniendo activamente en las guerras descolonizadoras de Angola y Mozambique (con colaboración cubana), apoya la revuelta de los ayatollahs en Irán, que acaba con el derrocamiento del Sha, Nicaragua (apoyando al frente sandinista) y sobre todo inicia su propio Vietnam al hacer entrar sus tropas en la interminable guerra de Afganistán (1979).



sábado, 28 de enero de 2017

El libro del sábado. SEMPRÚN. AUTOBIOGRAFÍA DE FEDERICO SÁNCHEZ


Tomado de wikipedia
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Finales de los años veinte, uno de los principales dirigentes del partido. Es verdad que en aquella época el PCE era una diminuta secta, desgarrada por conflictos internos, de carácter personal las más de las veces, y neutralizada como posible fuerza de vanguardia por la dirección caprichosa, autoritaria y manipuladora, de los todopoderosos delegados de la Komintern, que embarcaban al partido en constantes virajes y cambios de línea contradictorios.

Esta biografía que llegó a conseguir el premio Planeta hoy nos interesa más (por lo menos a mi me ha ocurrido), más como documento histórico que como texto literario, pues el excesivo análisis que realiza de la evolución del PCE (tanto en el exilio como en la clandestinidad española) sirve como documento histórico pero le entorpece en la calidad literaria de este largo monólogo que en ocasiones intenta buscar el contrapunto de las voces internas pero termina en pura diatriba.
Santiago Carrillo
Tomado de wikipedia

En estas páginas, Semprún, que llegó a ser miembro del Comité central del PCE y enlace del partido en la España franquista, sustituyendo a Grimau, realiza un durisimo ajuste de cuentas  con la cúpula  del PCE en el exilio, especialmente con la figura de Carrillo, sus posturas estalinistas, su apoyo (y ejecución) de purgas, su proverbial oportunismo...
Evidentemente hay en esta crítica una cuestión casi personal (Semprún fue invitado a salir del partido cuando sus ideas dejaron de coincidir con la cúpula) pero también ideológica, sobre todo cuando el escritor comprendió (casi veinte años más que el viejo comunista) que el futuro no pasaba por las ideas ortodoxas del marxismo (como haría mucho tiempo después Carrillo con su giro hacia el Eurocomunismo)
Tras su lectura, Carrillo deja de ser el dirigente político de talla internacional, con la estatura de un hombre de Estado, para terminar por presentarse como un pillín pueblerino.

El Partido —así, con mayúscula, como lo escribe Castro— de la codificación estaliniana de un cierto leninismo ha terminado convirtiéndose en el fin supremo del movimiento comunista. Se ha producido una total inversión de valores y de objetivos históricos. Ya no parece que el fin supremo de todo revolucionario —por alejado y difícil que resulte— consiste en hacer la revolución, sino en mantener el Partido (sigo con la mayúscula adrede). Mantener la unidad, la disciplina, el pensamiento correcto —y ya se sabe que el único criterio de éste reside en las decisiones de los jefes—, la ideología casi religiosa del Partido, cualquiera que sea su estrategia política, y aunque esté claro que dicha estrategia sólo conduce a una ininterrumpida serie de fracasos. El Partido se ha convertido en un fin en sí, en un ente devorador y metafísico, cuya principal vocación consiste en perseverar en su propio ser. Y ello implica que los elementos de adhesión acrítica, religiosa o religante predominen sobre los elementos racionales.

A nivel más general, el libro es una ácida y profundamente argumentada critica al estalinismo que corrompió la revolución hasta convertirla en un puro capitalismo de estado y una dictadura que ni siquiera los intentos desestalinizadores de Jruschev lograron cambiar

Al asesinar a Trotski —utilizando la mano de Ramón Mercader, joven militante del PSUC, del cual, tal vez, un día que se despierte con la memoria recobrada, nos hable Gregorio López Raimundo— Stalin no sólo asesinaba a un adversario político peligroso. Asesinaba también la memoria de la revolución. A lo largo de su vida mortífera, Stalin ha ido eliminando siempre a los testigos posibles, a los que tal vez no estuvieran dispuestos a desmemorizarse.
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Y es que en los países de capitalismo privado monopolista la clase obrera dispone de un mínimo de libertades democráticas —que la burguesía, por su parte, tiene que aceptar y respetar, y que incluso necesita, fuera de los períodos de crisis aguda del sistema para la valorización del capital— y que son, aunque limitadas, suficientes no sólo para tomar conciencia de la explotación a que es sometida, sino también para organizarse y luchar contra ella. En cambio, en los países de capitalismo de Estado burocrático, mal llamados "socialistas", la clase obrera no dispone de esas posibilidades. No puede hacer huelga. Sólo puede organizarse en sindicatos que son meras correas de transmisión del aparato estatal y del partido único, y comparados con los cuales eran auténticos paraísos democráticos los sindicatos verticales de la dictadura franquista. A la clase obrera de estos países sólo le quedan dos salidas. La primera es la de la solución individual, insolidaria, de sus problemas, mediante el trabajo a destajo, embrutecedor, o, por el contrario, mediante el ausentismo, el trabajo lento, el sabotaje larvado, que son plagas endémicas de las relaciones de producción en los países del Este, y que sólo se explican como fenómenos de una sorda, tenaz y desesperada lucha de clases. La segunda salida es la revuelta, casi siempre imprevista, brutal y pasajera.
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Otra cuestión sumamente interesante es su descripción de los movimientos del PCE en la clandestinidad franquista

"En torno a un reducido grupo de camaradas dirigentes, muchos de los cuales, cuando no la totalidad, obligados a desarrollar su trabajo en las condiciones de la más rigurosa clandestinidad, se establecía toda una red de contactos individuales, con camaradas de tal o cual empresa, de esta o aquella barriada, de ese pueblo, de aquella aldea. Esta red de contactos individuales obliga a los dirigentes comunistas a mantener una verdadera cadena de citas y entrevistas. "En las épocas de trabajo intenso del partido, que son, afortunadamente, muy frecuentes, esta sucesión de citas, entrevistas y contactos podía llevar y ha llevado efectivamente a muchos cuadros responsables a asegurar seis, ocho y hasta diez citas al día, lo cual entraña riesgos e impide prácticamente que los camaradas dirigentes estudien los problemas de su trabajo, elaboren las cuestiones concretas de la aplicación de la línea política del partido a las situaciones locales. Además, la red de contactos también iba creciendo, automultiplicándose.


ÍNDICES DE NARRATIVA HISTÓRICA

domingo, 22 de enero de 2017

sábado, 5 de marzo de 2016

El libro del sábado. EL PUERCOESPÍN. Julian Barnes




Una novela impar en la obra de este escritor que se ocupa de un tema difícil, poco tratado: la caída del comunismo.
Además su propia escritura casi coincide con los propios hechos (1991), siendo publicada en 1992.
Tomando como pretexto el juicio a un anónimo presidente de uno de los países del este (aunque podría tratarse de Zhivkov) hace todo un balance de la mentalidad socialista, sus mitos y terribles realidades, así como de los inicios de su desmantelamiento en los tiempos de la Perestroika.
Su escritura, elaborada desde varios puntos de vista (el ex-presidente, el fiscal, los jóvenes, la anciana...), le permite una visión muy amplia y contrastada en la que se suceden las críticas a varias bandas (pues igual que habla de la lamentable situación de los reactores nucleares, se critica el oportunismo de los nuevos poderes y muchas de sus imposturas).
Las represiones, el nepotismo, las planificaciones económicas, los negocios turbios... pero también la venta del país a EE UU, la inflación y el racionamiento de la nueva situación... van desfilando en el juicio televisado en donde igual se critica los abusos socialistas como se ensalza su primitiva lucha por la libertad de los oprimidos.
De fácil lectura (apenas 200 páginas y con estilo rápido) podría ser una excelente lectura para 1º de Bachillerato, justamente para un tema que tan lejano les queda ya pese a que nosotros aún lo creamos casi pura actualidad.


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