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sábado, 7 de marzo de 2015

El libro del sábado. Mia Couto. El último vuelo del flamenco



Hace ya muchos años, me quedé completamente fascinado por su prosa cuando leí su Tierra sonámbula.
No existía entonces este blog, y su lectura quedó tan sólo para el círculo reducido de los amigos.
Ahora que he vuelto al autor, no quiero dejar pasar la oportunidad y recomendaros vehemente esta novela. Seguro que no os sentiréis defraudados.

Entre la novela negra y el más puro (original en cuanto que viene de su propio origen) realismo mágico, la historia es absurda y a la vez terrible. En un perdido pueblo de Mozambique, los cascos azules encargados de vigilar la paz empiezan a reventar quedando de ellos tan sólo sus miembros viriles.
Frente a ello, un delegado italiano de naciones unidas acompañado por un traductor (más del pensamiento africano que de las simples palabras) se enredarán en una investigación surrealista en donde encontraremos prostitutas, hombres que se quitan su esqueleto para dormir, hechiceros que salvaguardan a los protagonistas, caciques locales, madres muertas, espíritus llenos de sabiduría, mujeres hechizadas que son viejas y jóvenes a un tiempo...
Esto es un catálogo parcial de las miles de historias y secretos a voces que pueblan la aldea y que son utilizados por el autor para irnos introduciendo en el pensamiento mágico africano y sus complejas (para nosotros) relaciones con el entorno natural, los muertos y los propios vivos.
Aquí se encuentra el pensamiento o realismo mágico al que se unen sentencias y formas de pensar de abrumadora sabiduría sobre el hombre y su destino.

Frente a ellos, se encuentran los occidentales que apenas si comprenden. Y entre ambos mundos la historia terrible del colonialismo y la descolonización en donde tanto occidente como los propios africanos cometen sucesivos errores, maldades y corruptelas que siguen en pie y determinan su imposiblidad de desarrollo.
Su lectura nos puede enseñar mucho sobre los distintos puntos de vista sobre el subdesarrollo, sus orígenes, evolución y posibles soluciones. Todo ello desde una óptica no eurocéntrica (que tan bien conocemos) que no le impide al autor criticar a su propio pueblo y sus zonas de sombra.

Si a todo esto le añadimos un lenguaje sumamente atrevido, lleno de neologismo y juegos de palabras con los que intenta transmitir lo escasamente comprensible por medio del lenguaje racional, tendremos una novela que combina el humor y el horror con una velocidad vertiginosa, llena de hallazgos y sorpresas que harán disfrutar al lector como ocurría con las primeras obras de García Márquez que tantos nos han ayudado a comprender a los otros.


OTROS LIBROS DEL AUTOR EN NUESTROS BLOGS

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sábado, 12 de mayo de 2012

El libro del sábado. EL SALARIO DEL MIEDO





En un país centroamericano en donde el petróleo, controlado por los EEUU, sólo trae pobreza, decenas de hombres han perdido toda esperanza y aceptarán un salario terrible: un puñado de dólares que les permitan huir... a cambio de conducir camiones cargados con cientos de litros de nitroglicerina dispuesta a estallar al primer bache de los cientos de kilómetros de pistas de arena que habrán de recorrer.
Su autor, George Arnaud, conoció todos aquellos paisajes (y sus pobrezas) en su larga vida aventurera y nos traslada a la miseria y la pérdida de cualquier tipo de valor que trae consigo. Una buena imagen de las consecuencias del neocolonialismo
Por eso, por su ritmo trepidante, la novela es perfecta y terrible a la vez, una buena imagen de los futuros posibles que nos pueden esperar bajo la nueva ola neoliberalista en donde sólo el dinero tiene presencia y, frente a él, el hombre pasa a ser algo prescindible.
Un puro accidente.

- ¿Qué os han hecho los norteamericanos?
- Demasiado - dijo el viejo - . Vienen aquí, compran el petróleo, le pagan al gobierno; el gobierno se larga con la pasta, ya no nos necesita, y somo más pobres y desgraciados que nunca . Los gringos nos obligan a construir carreteras a patadas, y son sus camiones los que circulan por ellas; cuando pasamos nosotros con la carretera y el mulo, nos hacen pagar una multa. Abren escuelas para para enseñar a nuestros hijos a leer sus periódicos, a obedecerles, a votar por ellos y a trabajar para ellos (...) Odiamos a los yankis




sábado, 11 de febrero de 2012

El Libro del sábado. CIUDADES DE SAL, Abderramán Munif




Dos oasis saudíes en su paso a la modernidad, uno en el interior, otro en la costa. Ésta es la historia, contada con una morosidad desértica, que plantea Ciudades de Sal, un novelón de muchas páginas de lenta pero hipnótica lectura (en castellano sólo está traducida una de sus partes, de más de 600 páginas)

A lo largo de ella iremos descubriendo las lentas fracturas que se crean en la tradición, la cultura, la economía o el medioambiente de estas zonas desérticas cuando se descubre petróleo en ellas y los poderes locales (los jeques) dan entrada al capital y la tecnología norteamericana para su explotación.
A partir de entonces seremos testigos de un largo drama humano: los efectos (lentos pero devastadores) del neocolonialismo sobre las sociedades tradicionales, sus pérdidas, conflictos, miedos y cambios en los que agonizan lentamente las sociedades tradicionales bajo la explotación de occidente. Una dominación que no sólo es económica, sino que termina por infiltrar en todo el tejido social e ideológico, dejando a los pueblos sin pasado, desarmados ante el puro dinero.

Y es que su autor es un verdadero especialista en el tema. Abogado, afiliado al partido Baaz (aunque sumamente crítico con él, lo que le obligaría a salir de su disciplina), trabajó en cargos relacionados con el petróleo en Siria o Iraq, aunque terminaría exiliándose de ambos países y convirtiéndose al final de sus días en un apátrida comprometido que no llega a encajar ni con el neocolonialismos y sus consecuencias ni con los nuevos feudalismo liberadores de propuestos por las dictaduras Baaz.

Un canto al desierto y su vida austera