La mezquita y sus profesores les dan lo que los Estados Unidos cristiano les niega; respeto (...)
- Todos quieren que los americanos sean egoístas y materialistas, que desempeñen su papel en el consumismo. Pero el espíritu humano pide abnegación. Desea decirle no al mundo físico.
- Cuando hablas así me asustas. Suena como si odiaras el mundo
(...)
- No hablo de odiar tu cuerpo - la corrige , sino de no convertirte en su esclavo. Miro a mi alrededor y veo esclavos: de la droga, de las modas, de la televisión, esclavos de los ídolos deportivos que ni siquiera saben que sus admiradores son seres humanos, esclavos de las opiniones profanas y absurdas de los demás.