Qué libro tan apasionante.
Desde que lo citó por primera vez Lucas, lo he leído en varias ocasiones y nunca defrauda. Parece un libro de aventura, una aventura detectivesca en donde nos van dando las claves de cómo el imperio fue desapareciendo.
Evidentemente hay un tema que apenas aparece, el de la economía, más que tangencialmente (el tema de los impuestos). Tampoco lo puramente social vinculado a la economía se trata en profundidad.
En vez de ella habla, ante todo de ideología entendida en su expresión más amplia (una verdadera historia de las mentalidades). Brown analiza cómo se superponen las mentalidades clásicas (y mitológicas, y ciudadanas) y las religiosas (de las mistéricas al cristianismo) hasta el triunfo de las segundas.
En este apasionante recorrido vemos aparecer el prestigio de las nuevas religiones salvíficas, la organización social que establece la nueva Iglesia, los movimientos eremitas, el monacato, la violencia recibida y ejercida ...
También analiza cómo el poder (y el pensamiento, y la economía) se va desplazando a partir del siglo IV al imperio oriental con Constantinopla mientras los bárbaros del norte iban apoderándose de la parte occidental del Imperio.
Se analiza después el caso de Bizancio y cómo pervive en él el legado clásico que se defiende ante el imperio Sasánida, los ávaros o el Islam. Es el faro de civilización que tiene un lejano eco en la corte de Carlomagno que terminará en manos del Islam abasida que lo aunará a las culturas persas e indias.





































