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lunes, 22 de abril de 2019

GEOGRAFÍAS IMAGINADAS. El patio de Monipodio


En Triana, a las orillas del antiguo Betis, junto al destruido molino de la pólvora, Cervantes quiso imaginar el Patio de Monipodio, centro geográfico del hampa sevillana desde el que se distribuían zonas de trabajo y se hacían cuentas, ajustes y otros menesteres de este gremio que tan bien conoció el escritor, varias veces preso en la Cárcel Real de Sierpes.

Un lugar visible a todo el mundo pero alejado, separado por el río (recuérdese que entonces sólo existía el puente de barcas), en un barrio con espíritu de ciudad autónoma poblado por alfareros y navegantes, pero también por moriscos y gitanos.

Allí llegaron Rinconete y Cortadillo para dar fe de la corrupción de aquella nueva Babilonia que contaba con uno de los prostíbulos más grandes de Europa (junto al Malbaratillo) que ya analizamos aquí.

Una ciudad en donde el oro aún llegaba a raudales proviniente de las Indias que recalaba en su puerto fluvial

Y, adelantándose un poco el mozo, entró en una casa no muy buena, sino de muy mala apariencia, y los dos se quedaron esperando a la puerta. Él salió luego y los llamó, y ellos entraron, y su guía les mandó esperar en un pequeño patio ladrillado, y de puro limpio y aljimifrado parecía que vertía carmín de lo más fino. Al un lado estaba un banco de tres pies y al otro un cántaro desbocado con un jarrillo encima, no menos falto que el cántaro; a otra parte estaba una estera de enea, y en el medio un tiesto, que en Sevilla llaman maceta, de albahaca.
Miraban los mozos atentamente las alhajas de la casa, en tanto que bajaba el señor Monipodio; y, viendo que tardaba, se atrevió Rincón a entrar en una sala baja, de dos pequeñas que en el patio estaban, y vio en ella dos espadas de esgrima y dos broqueles de corcho, pendientes de cuatro clavos, y una arca grande sin tapa ni cosa que la cubriese, y otras tres esteras de enea tendidas por el suelo. En la pared frontera estaba pegada a la pared una imagen de Nuestra Señora, destas de mala estampa, y más abajo pendía una esportilla de palma, y, encajada en la pared, una almofía blanca, por do coligió Rincón que la esportilla servía de cepo para limosna, y la almofía de tener agua bendita, y así era la verdad.
Tomado de wikipedia

sábado, 23 de mayo de 2015

EL LIBRO DEL SÁBADO. Una novela para conocer la gran peste en la Sevilla barroca


Félix Machuca con su Padre Nuestro que no estás en Sevilla ha realizado una espléndida novela que encantará a sevillano y visitantes asiduos de la ciudad.
La novela juega con dos líneas temporales, el siglo XVII y la actualidad.
A mi, particularmente, la que más me ha gustado es la dedicada a la gran Peste del XVII que, sumamente bien documentada, describe toda la tragedia que sufrió la ciudad y que acabó definitivamente con su pujanza económica, social y cultural.
Enlazada con ella se nos narra una historia de la Sevilla contemporánea en donde se entremezcla el mundo universitario y una interesante investigación que nos habla tanto de los desmanes arqueológicos como de la importancia que tuvo la comunidad negra (entonces esclava) y sus rituales religiosos sincréticos que, según propone el autor, son el verdadero origen de todo un sistema mágico que luego será transportado a Cuba

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sábado, 12 de abril de 2014

El libro del sábado. EL CRIMEN DEL PALODÚ. Sevillanía, feria y mucha ironía

Se ha hecho larga la espera, pero ha merecido la pena, y esta misma cuaresma lo encontré en una librería de Sevilla.

Julio Muñoz Gijón  ha publicado su segunda parte sobre la Sevilla eterna (y la que no lo es tanto) que había iniciado en su divertidísmo El Asesino de la Regañá que ya vimos aquí.
Si en el anterior era la Semana Santa, en éste será la Feria el escenario en donde se muevan los dos inspectores de policía mientras persiguen a la oscura secta de los Serva que busca reestablecer la pureza de lo sevillano y se encuentra indignadísima ante la realización de una canalización de cerveza por el subsuelo de la Feria ... por la que circula ¡Mahou!
A partir de entonces las muertes se suceden a base de palodú (el palulú castellano), y mientras unos aparecen como nuevos Cachorros otros, acusados de colaborar con la música bacalao en la Feria, llevar camisetas de tirantes en los ensayos de la cofradía de Montesión o convertir las sevillanas en chil-out.




Todo a golpe de ciudad, que se nos muestra en todos sus rincones, de gentes que también son ciudad, especialmente en Sevilla, de admiración y autocomplacencia por la ciudad más bella del mundo en donde hasta las coca-colas son diferentes, y mejores, que en el resto de los lugares.
Una crítica feroz a las sevillanas maneras que, a la vez, es todo un homenaje a una forma de ver y sentir una ciudad como nadie lo hizo jamás.
Lectura perfecta para el que quiera viajar a esta feria (encontrará numerosos rincones de ella y anécdotas que le harán tolerar mejor las sevillanas) pero también para el amante de ciudad o, mejor aún, para el propio sevillano. Cada uno encontrará risa (pero también reflexiones) según su iniciación en sevillanía, una de las ciencias menos exactas pero más complejas que aún no tiene cátedra en la universidad.




viernes, 20 de diciembre de 2013

IBN MUTAMID E IBAN AMMAR. La taifa de Sevilla. Poesía, amistad y desengaño final



La Taifa sevillana destacó especialmente por su mecenazgo hacia poesía (igual que la toledana a la ciencia o la jardinería), y si tuvo un momento dorado fue en tiempos de Mutamid, el tercer monarca (1069-1091), hijo de al Mutadid.
Aún siendo gobernador de Silves (Portugal) conoció al que sería su alma gemela hasta la traición, Ibn Ammar, un personaje de oscuros orígenes, gran poeta y visir del rey durante gran parte de su vida.



Cuantas noches pasé allí, en el remanso del río
en amoroso juego con la del brazalete curvo como meandro!
Se quitaba la túnica del tierno talle
y era como un capullo que se encendía en flor;
la noche pasaba escanciándome de su mirada,
o de su copa o de su boca;
tañía las cuerdas de su laúd, y era como si oyese
los tendones de los cuellos al ser cortados.

Ibn Ammar (sobre Silves)
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La relación entre Mutamid y Ammar fue sumamente intensa, y en ella se entremezcló la política, las fiestas interminables, el culto a los sentidos y la poesía. 

EL COPERO LA COPA Y EL VINO.

Apareció, exhalando aromas de sándalo,
al doblar la cintura por el esbelto talle,
¡Cuántas veces me sirvió, aquella oscura noche,
en agua cristalizada, rosas líquidas!


Incluso tras su traición, el visir y el rey siguieron comunicándose a través de poemas llenos de claves privadas que sólo ellos conocían.
Juntos tomaron Córdoba frente al Toledo de Al Mamum , intentaron la empresa fracasada de Málaga o planificaron la toma de Murcia, de la que se apropió Ibn Ammar hasta su expulsión.


Sin embargo, la felicidad nunca puede ser completa, y entre ambos amigos interfirió una tercera persona, Itimad (Rumayida, esclava y, de nuevo, gran poeta), primera esposa del rey Mutamid que siempre odió a Ammar y se interpuso entre ellos.


Quien sabe si por ambición, o convencido por Itimad nunca conseguiría el apoyo total de su monarca, Ibn Ammar terminó traicionando a su amigo y, tras la conquista de Murcia (hecha con tropas sevillanas) se erigió en verdadero reyezuelo de la taifa mediterránea hasta que una revuelta interna (apoyada por Valencia) le quitó del poder.
Desde entonces, Ibm Ammar siguió una vida errante y verdaderamente novelesca. Pasó por Lérida y después por Zaragoza (controladas por los hijos de Mutaquid tras su muerte), viviendo en la Aljafería y conociendo al entonces mercenario Rodrigo de Vivar (El Cid), siempre acompañado por la melancolía de lo que había perdido.


¿Quién ha visto el sol en mitad de la negra noche, sino nosotros?
Pasábamos la noche sin que el delator apareciese,
como si estuviéramos escondidos en el pecho de un hombre discreto.
Aquello era vida y no lo que sufro hoy,
recorriendo las pobladas fronteras que parecen desiertos,
en compañía de gentes cuyo carácter no ha sido educado
por el contacto con el literato, ni con la familiaridad del sabio;

forajidos que vagan por el desierto y visten pieles de serpiente;
compartimos una mesa, donde las flores son las espadas
y las vainas son sus cálices

Ibm Ammar desde su destierro en Zaragoza
.
Estando a servicio de la taifa de Zaragoza intentó la recuperación de la ciudad de Segura, pero en la embajada fue tomado como prisionero y vendido después a su antiguo amigo, Mutamid.
Éste le mantuvo meses encarcelado y, cuando parecía que iba a perdonarle, le terminó matando con sus propias manos.


De aquellos tiempos poco queda en la Sevilla actual, totalmente reformada por los almohades. Gran parte de su vida transcurrió en su palacio (los antiguos Alcázares Reales). En ellos hizo construir al Mutamid al-Turayyá, la “Sala de las Pléyades” (acaso donde hoy se alza el Salón de los embajadores) para estudiar las constelaciones que se veían a través de su techo abierto. Sala de recepciones y reuniones del poder de la que sólo nos quedan, una vez más, poemas:    
              
Su techo arroja olas en el mar,

que son alcores y colinas;
quien tiene inteligencia se asusta,
pues le parece que el mar es de fluyente aire;
no faltan cometas que no corran,
ni sol que no ilumine, ni media luna;
el bello atrio tiene un techo de luz
cuyas formas parecen sortijas;
su decoración es como un bordado
en el que aparecen figuras imaginarias
y no te parece sino que el aire es un jardín
y que el techo es, de la misma forma, un espejismo;
compruebas que el fuego es una columna
y que su esencia es el agua;
te parece que su solidez fluye
y que su humedad arde;
cada figura está viva y, al mismo tiempo, inerte.
Se distingue belleza y coquetería;
tiene acción, pero no tiene movimiento,
se puede comprender, pero no dice palabra;
un maravilloso elefante vierte agua como una espada
y no se queja jamás de tedio;
es como si estuviese enfadado con los otros animales
y no levantase su testuz ante su vista;

magnánimo, ha legado al patio los arrayanes
que otrora plantaron los hombres.

Ibn Wahbūn de Murcia (1039-1090)

Todos los poemas tomados de

Para saber más

Una fantástica novela histórica que recrea la sofisticación, exquisitez, la impiedad y los amores y traiciones de la taifa de Sevilla

lunes, 2 de diciembre de 2013

AL MUTADID. EL CREADOR DE LA TAIFA DE SEVILLA


El segundo rey de la taifa sevillana, y verdadero creador de su estructura política, territorial y cultural, será al Mutadid, hijo de Ibn Abbad.
Durante su reinado, Sevilla se convierte en la gran taifa meridional con la anexión de otros menores como Mértola, Huelva, Algeciras, Silves, Morón de la Frontera, Carmona, Arcos de la Frontera...

Tomado de http://es.wikipedia.org/wiki/Taifa_de_Sevilla 

A partir de entonces, Sevilla se convierte en el gran rival de Badajoz, Toledo y Granada a la vez que comienza a pagar parias a Fernando I, rey cristiano.
Su figura, vehemente, tan racional a veces como visceral en otras ocasiones, mecenas de poetas y gran guerrero es el perfecto ejemplo de la compleja realidad del siglo XI en donde florece de forma extraordinaria la cultura mientras se producen guerras, traiciones, envenenamientos ...(verdaderamente, una Italia del Quattrocento, como ya hemos tenido la ocasión de conocer aquí).
Su lado más oscuro es la terrible violencia que es capaz de ejercer, emparedando en un baño hasta la asfixia a sus enemigos, matando con sus propias manos a su primogénito Ismail (y gracias a lo cual Al Mutamid heredará el poder) o crear verdaderos jardines en los que, en vez de tiestos, utilizará las calaveras de sus enemigos para plantar grandes macizos de flores.



martes, 30 de octubre de 2012

MIGUEL DE MAÑARA (2) El discurso de la verdad y el arte.



Introducíamos ayer la biografía de Miguel de Mañara. Hoy nos ocuparemos de una de sus grandes aportaciones al mundo de la literatura y, de forma indirecta, al del arte. Su Discurso de la verdad



En esta pequeña obra, Mañara nos describe toda una forma de entender el mundo típicamente barroca de la que derivarán las vanitas. El mundo, sus riquezas y honores son puros espejismos que de nada nos valdrán tras la muerte. Su acumulación, la lucha por conseguirlos, sólo nos aleja de Dios y de su Verdad (la ayuda a los demás). 
Escuchad sus propias palabras

Recuerda hombre que polvo eres y en polvo te convertirás. Es la primera verdad que ha de reinar en vuestros corazones: polvo y ceniza, corrupción y gusanos, sepulcro y olvido. Todo se acaba: hoy somos, y mañana no parecemos; hoy faltamos a los ojos de las gentes; mañana somos borrados de los corazones de los hombres (…)


Recoge así un tema típicamente barroco: la muerte iguala a todos y es la manera que tiene el antiguo Régimen de seguir disculpando los estamentos en esta vida.

Muy cerca tienes el día, que te llamara la muerte; y entonces ¿de que te aprovecharan estas niñerías, en que ahora te ocupas? ¿Qué te aprovechará en aquella hora ser rico, poderosos, grande o pequeño? Si o lo que decía aquel rey Josafat estando a la muerte: “Se que muero en estos ricos adornados palacios, y no seré a donde seré hospedado esta noche”. Ciego eres, si no ves estas cosas: desventurado de ti, que surcas el mar y la tierra por juntar riquezas para dejarlas a otros, y cuando menos pienses entrarás desnudo en una sepultura llena de huesos y calaveras, que será tu oscuro aposento hasta el fin del mundo(…)
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Es nuestra vida como el navío que corre con presteza sin dejar rastro ni señal por donde paso; pasa con la misma prisa nuestra vida, sin dejar de nosotros memoria. ¿Qué se hicieron tantos reyes y príncipes de la tierra, que dominaba el mundo? ¿Dónde esta su majestad? Buscad a Alejandro, llamad a Escipión, y quizá estarán en alguna tapia sus cenizas, o en la barda de alguna huerta. Pregúntales como les va y mudamente responderán: vanidad e vanidades, todo es vanidad.
Qué importa, hermano, que seas grande en el mundo, si la muerte te ha de hacer igual con los pequeños? Llega un osario, que esta lleno de huesos de difuntos, distingue entre ellos el rico del pobre, el sabio del necio, el chico del grande; todos son huesos, todos calaveras, todos guardan una igual figura. La señora que ocupaba las telas brocados en sus estrados, cuya cabeza era adornada en diamantes, a compaña las calaveras de los mendigos. Las cabezas que vestían penachos de plumas en las fiestas y saraos de las cortes, acompañan las calaveras que traían caperuzas en los campos ¡Oh justicia de Dios, como igualas con la muerte a la desigualdad de la vida!


El mensaje es claro y con un estilo lleno de ejemplos que convenzan al lector insiste una y otra vez en las visiones macabras que Valdés Leal (cuyos cuadros ilustran el artículo y de los que podéis saber más aquí) supo ilustrar con perfección.

 Los cuerpos de los muertos no se acaban sino se deshacen, llevando cada elemento la porción que le toca, de que están compuestos. El calor natural sale del cadáver, y busca lugar en el elemento del fuego: y la parte del aire también deshaciéndose la carne, queda su porción en el aire: la humedad busca por la tierra su elemento que es el agua o con la fuerza de los rayos del sol es levantada a vapor, y convertida en agua. Y en fin, el curso de los días la pone en su natural sosiego, con que queda la tierra del cuerpo muerto, sin los otros mixtos purificada y descansando en la otra tierra, de que tuvo su principio (…)
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Una idea heredada de San Ignacio y sus Ejercicios Espirituales que buscaban la puesta en escena mental del penitente, con ampulosas y detenidas descripciones que apelaran a los sentidos y llegaran a hacer sentir al fiel cada gramo del tormento futuro

Consideras los viles gusanos que han de comer ese cuerpo, y cuan feo y abominable ha de estar en la sepultura y como esos ojos, que están leyendo estas letras, han de ser comidos de la tierra, y esas manos han de ser comidas y secas, y las sedas y galas que hoy tuviste, se convertirán en una mortaja podrida, los ámbares en hedor, tu hermosura y gentileza en gusanos, tu familia y grandeza en la mayor soledad que es imaginable. Mira una bóveda: entra en ella con la consideración, y ponte a mirara a tus padre o tu mujer (si la has perdido) o los amigos que conocías: mira que silencio. No se oye ruido; solo el roer de las carcomas y gusanos tan solamente se percibe. Y el estruendo de pajes y lacayos ¿Dónde están? Acá se queda todo: repara las alhajas del palacio de los muertos, algunas telarañas so. ¿Y la mitra y la corona? También acá la dejarán. Repara hermano mío, que estos sin duda has de pasar, y toda tu compostura ha de ser deshecha en huesos áridos, horribles y espantosos, tanto que la persona que hoy juzgas mas te quiere, sea tu mujer, tu hijo o tu marido, al instante que espires, se ha de asombrar de verte; y a quien hacías compañía, has de servir de asombro.
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Y todo esto, ¿para qué?

Si habéis leído el primer artículo rápidamente sabréis responder. ¿Para qué sirven las riquezas y honores de la vida? Sólo para condenarse y sufrir. Abandonémoslos pues. Dejemos nuestras posiciones para vivir en la humildad y la caridad. Si sufrimos en este mundo, no lo haremos en el otro

Despacio murió el mercader, que gano su haciendo engañando a sus hermanos, y mas despacio esta su alma en los infiernos. Deprisa murió el siervo fiel a su señor, que repartió sus bienes con los pobres y vivió muriendo cada día, y está en la alegre casa de Dios., pues si fuera poco, tras la muerte se encuentra el Juicio Universal
Dice el mundo: bienaventurados los ricos. Dice Dios: bienaventurados los pobres. Dice el mundo: Bienaventurados los que se huelgan y ríen; Dice Dios: bienaventurados los que lloran. Dice el mundo: bienaventurados los que son estimados. Dice Dios: bienaventurados los que padecen persecuciones. Tan opuestos como son los autores, son opuestas las doctrinas. Cristo nos dice quienes sirven en este mundo, no es de Dios: servir a Dios y a las riquezas no puede ser, agradar a dos señores tan opuestos es imposible. Estos son dos caminos muy distintos. Uno va al occidente del infierno y el otro al oriente del cielo. Cualquier paso que damos en ellos nos parta del camino opuesto; y así cada uno mire cómo anda, que sus pasos le dirán el fin que llevan
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viernes, 15 de julio de 2011

Más Picaresca en Sevilla (2) La Cárcel Real y las Gradas de la Catedral

EnlaceYa hablábamos hace tiempo de El Baratillo de Sevilla (mercado de objetos rtobados) y el famoso Compás de la Laguna (uno de los burdeles más grandes de toda Europa) pero hay otros lugares de mala vida y picaresca en la capital marítima del Imperio.
Una de estas zonas eran las gradas de la Catedral que aprovechaban la proximidad del templo para poder refugiarse en sagrado (como ocurría en Madrid en San Ginés), siendo un lugar de comercio y, por tanto, también de todo tipo de truhanes que obligaría al propio Felipe II a la construcción de la Lonja de Mercaderes.


Éstas gradas se comunicaban con el Baratillo a partir de un pequeño portillo, que aún se conserva


Aquí se apalabraban los distintos negocios, como nos cuenta Cervantes en "Rinconete y Cortadillo"


Volvió la hoja Rinconete, y vio que en otra estaba escrito:
MEMORIA DE PALOS
Y más abajo decía:
Al bodegonero de la Alfalfa, doce palos de mayor cuantía a escudo cada uno. Están dados a buena cuenta ocho. El término, seis días. Secutor, Maniferro.
-Bien podía borrarse esa partida -dijo Maniferro-, porque esta noche traeré finiquito della.
-¿Hay más, hijo? -dijo Monipodio.
-Sí, otra -respondió Rinconete-, que dice así:
Al sastre corcovado que por mal nombre se llama el Silguero, seis palos de mayor cuantía, a pedimiento de la dama que dejó la gargantilla. Secutor, el Desmochado.
-Maravillado estoy -dijo Monipodio- cómo todavía está esa partida en ser. Sin duda alguna debe de estar mal dispuesto el Desmochado, pues son dos días pasados del término y no ha dado puntada en esta obra.
-Yo le topé ayer -dijo Maniferro-, y me dijo que por haber estado retirado por enfermo el Corcovado no había cumplido con su débito.
-Eso creo yo bien -dijo Monipodio-, porque tengo por tan buen oficial al Desmochado, que, si no fuera por tan justo impedimento, ya él hubiera dado al cabo con mayores empresas. ¿Hay más, mocito?
-No señor -respondió Rinconete.
-Pues pasad adelante -dijo Monipodio-, y mirad donde dice: MEMORIAL DE AGRAVIOS COMUNES.
Pasó adelante Rinconete, y en otra hoja halló escrito:
MEMORIAL DE AGRAVIOS COMUNES.
CONVIENE A SABER: REDOMAZOS, UNTOS DE MIERA, CLAVAZÓN DE SAMBENITOS Y CUERNOS, MATRACAS, ESPANTOS, ALBOROTOS Y CUCHILLADAS FINGIDAS, PUBLICACIÓN DE NIBELOS, ETC.

Muy cerca de ella se encuentra la Cárcel Real de la calle Sierpe. Allí fue llevado Cervantes (1597-1602) por un problema con el dinero recaudado de impuestos (¿o sería por su supuesta ludopatía?).


Era un lugar de numerosos sobornos y prevaricaciones en donde se recibía a las concubinas o se traficaba con favores. Incluso su pozo negro no se limpiaba muy a menudo y en ocasiones éste sirvió para comenzar dentro de él motines.
Por él pasó Mateo Alemán. Fueron famosos Domingo Tiznado, Gayón (inventor de tipo de cuchillada), Escamilla, Álvarez Soria (el truhán-poeta)


Sobre estos solares se levantaba la famosa cárcel de la calle Sierpe

Os dejo un fragmento de Venganza en Sevilla (Matilde Asensi) para que la podáis conocer

Entramos por el corredor. Allí era todo muy grande (...). Lo que propiamente resultaba ser la prisión no consistía tanto en celdas o calabozos como en ranchos, o lo que es lo mismo, lugares en donde se hacinaban trescientos o cuatrocientos presos separados por mantas viejas que colgaban de luengas cuerdas (...)
- Pardiez, ¿Cuántos reos tiene esta prisión?
- De mil a mil ochocientos según el momento del año.
Y, ¿qué decir de la presencia de las mujeres? No menos de trescientas mancebas de vida distraída zanganeaban por allí, llevando jarras de vino y asistiendo a las partidas de naipes como entretenidas con sus galanes. El lugar era sucio y lúgubre, y olía muy mal, a pozo de excrementos y animales muertos (...) Sentí temor de andar por allí, entre aquellas gentes de tan mala calidad, y me acobardaban los gritos, las voces malsonantes y amenazadoras, el barullo brutal


martes, 25 de enero de 2011

SEVILLA (1), EL GRAN PUERTO DEL IMPERIO. Oro y picaresca


"Soliendo antes, Andalucía y Lusitania ser el extremo y fin de toda la tierra, el descubrimiento de las Indias, es ya como medio"

Tomás de Mercado (1569)


Dentro de los artículos destinados al siglo XVII algo quedaría inconcluso si no nos paseamos por Sevilla, la verdadera capital económica del imperio por su puerto (que junto a Nápoles y Lisboa) es el lugar de encuentro entre las Indias y Europa.

Por eso el primer post se lo deberíamos dedicar a él, al Guadalquivir y ese puerto que se abría entre Triana y Sevilla, un verdadero ombligo del mundo al que acudía el oro de la Indias

Hecho esto, se fueron a ver la ciudad, y admiróles la grandeza y sumptuosidad de su mayor iglesia, el gran concurso de gente del río, porque era en tiempo de cargazón de flota y había en él seis galeras, cuya vista les hizo suspirar, y aun temer el día que sus culpas les habían de traer a morar en ellas de por vida.
(Rinconete y Cortadillo;
Cervantes)
Un oro transportado por la Flota que tras más de un mes de travesía, alcanzaba las costas españolas y, tras salvar bajíos y barras, como la muy peligrosa de Sanlúcar, subía por el Guadalquivir hasta este puerto fluvial de Sevilla.



Arenal
Una vez fondeado en él, protegido por una gran cadena que partía de la Torre del Oro, las barcazas iban y venían desde las galeras hasta el Arenal, como un gran hormiguero de hombres y riquezas que ascendía por los suelos embarrados y cruzaba por el Portillo del Aceite la muralla de tiempos almohades para llegar a la gran caja fuerte del imperio: la Lonja y Casa de contratación edificada por Juan de Herrera.



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Antiguo Portillo del Aceite (Arco del Postigo)
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Todo esto sucedía en el famoso Arenal de Sevilla, del que Lope hablaría tantas veces
Lo que es más razón que alabes
es ver salir destas naves
tanta diversa nación;
las cosas que desembarcan,
el salir y entrar en ellas
y el volver después a ellas
con otras muchas que embarcan.
Por cuchillos, el francés,
mercerías y ruán,
lleva aceite; el alemán
trae lienzo, fustán, llantés...,
carga vino de Alanís;
hierro trae el vizcaíno,
el cuartón, el tiro, el pino;
el indiano, el ámbar gris,
la perla, el oro, la plata,
palo de Campeche, cueros...;
toda esta arena es dineros.
Los barcos de Gibraltar
traen pescado cada día,
aunque suele Berbería
algunos dellos pescar.
Es cosa de admiración
ver los que vienen y van.
Por aquí viene la fruta,
la cal, el trigo, hasta el barro.
Enlace

Un lugar de riqueza pero también de toleneros y carreteros, de marineros, soldados, ropavejeros del marcado de Baratillo, pícaros, jugadores y prostitutas que lo convertirían en uno de los lugares más peligrosos del Imperio como nos narra en numerosas ocasiones Cervantes. Constituía uno de los grandes vértices del triángulo de la picaresca sevilla, junto con la Cárcel Real y las Gradas de la Catedral y el afamado y gigantesco burdel de La Laguna del Compas
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Y es que si queréis saber de esta España negra lo mejor es leer las novelas picarescas, y si es de Sevilla, sobre todo Rinconete y Cortadillo, en donde aparece el famoso Monipodio, verdadero capo mafioso que regía los destinos de la delincuencia hispalense
Rinconete, que de suyo era curioso, pidiendo primero perdón y licencia, preguntó a Monipodio que de qué servían en la cofradía dos personajes tan canos, tan graves y apersonados. A lo cual respondió Monipodio que aquéllos, en su germanía y manera de hablar, se llamaban avispones, y que servían de andar de día por toda la ciudad avispando en qué casas se podía dar tiento de noche, y en seguir los que sacaban dinero de la Contratación o Casa de la Moneda, para ver dónde lo llevaban, y aun dónde lo ponían; y, en sabiéndolo, tanteaban la groseza del muro de la tal casa y diseñaban el lugar más conveniente para hacer los guzpátaros -que son agujeros- para facilitar la entrada. En resolución, dijo que era la gente de más o de tanto provecho que había en su hermandad, y que de todo aquello que por su industria se hurtaba llevaban el quinto, como Su Majestad de los tesoros; y que, con todo esto, eran hombres de mucha verdad, y muy honrados, y de buena vida y fama, temerosos de Dios y de sus conciencias, que cada día oían misa con estraña devoción.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

COMIENDO EN EL SIGLO DE ORO (4). NOS VAMOS DE TAPAS. LOS BODEGONES DE PUNTAPIÉ.


Casi en todas las esquinas hay vendedores de comida guisada, y en grandes pucheros apoyados en trébedes la cuecen en la misma calle. Allí acuden las gentes para procurarse algunas habas, ajos, cebollas y un poco de cocido, en cuyo caldo remojan el pan. Los escuderos y las doncellas de las mejores familias comen también allí, pues en las casas de los señores no se guisa más que para los dueños
Condesa D'Aulnoy


En el Madrid Barroco existía la costumbre de comer fuera de casa. Para ello existían numerosas posibilidades
Los más elegantes (figones, y bodegones) se pueden encontrar en Mesón de Paredes (excelente la empanada de carne picada, especias picantes y almendras, que dio nombre a la calle); el figón de Lepre, donde come Quevedo; los mesones de la Miel, de los Huevos, de los Paños en la Cava Baja de San Francisco y del Caballero de Gracia; el mesón de la Herradura (lleno de soldados, jaques y bravucones en la calle de la Montera, y cuyo dueño era un famoso cómico de la época el fascinante Juan Rana ) ; el de la Media Luna, en la calle de Alcalá, y el mesón del Peine, en la calle de Postas.

Alejandro de Loarte (XVII)

Para los menos afortunados se encuentran los bodegones de puntapié, puestos ambulantes de comida y bebida que se instalan a ciertas horas en las esquinas más transitadas de la ciudad. (Se les denominó así, debido a que podían desmontarse de un puntapié en el caso de que los alcaldes, en su labor de inspección observaran algo ilegal y por lo tanto prohibido), En estos bodegones se puede degustar (según la hora), aguardiente y confitura de naranja, alguna olla y los sempiternos torreznos (muy habituales en el desayuno), así como las ya citadas vísceras… Todo el día se pueden degustar los populares buñuelos o unas empanadas rociadas de pimienta para disimular el hedor de la carne podrida.

Alejandro de Loarte (XVII)

Aquí tenéis uno de los bodegones más antiguos de España. Está en Sevilla, de 1670, y se llama el Rinconcillo.