Mostrando entradas con la etiqueta Oriente. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Oriente. Mostrar todas las entradas

sábado, 11 de mayo de 2013

El libro del sábado. HAN SHAN. El Maestro del Monte Frío





Maestro del Monte Frío
Llevas largo tiempo así: solitario en tu retiro,
Sin vivir y sin morir
.
Poco sabemos de Han Shan; incluso tal vez no exista, o simplemente sea la etiqueta que le hemos puesto a toda una larga colección de poesías fechadas entre los siglos VII y X en pleno corazón de la China imperial. Las obras de un erminaño (s) que se aleja voluntariamente del mundo para empezar a vivir de forma simple y sincera y, que a través de sus palabras, nos va desgranando el diario (emocional) de un retiro.
De todas formas, qué importa esto. Lo único importante son todas estas palabras recogidas en este volumen que nos dejan un leve poso de eternidad dentro. Un rastro de vacío que está lleno, como tan habitualmente ocurre con las obras inspiradas en la ideología zen.

    


Su lectura (mejor si está hecha de forma azarosa, casi accidental) nos desvelará los fuertes vínculos que unen al hombre con la naturaleza en las religiones orientales, tanto en el plano físico como en el espiritual (la Naturaleza se convierte en un espejo en donde uno mismo puede contemplarse y, tal vez, comenzar a entenderse).
Seremos así testigos de cómo el ermitaño se reconoce en el mundo y comienza a comprender lo terriblemente importante que es lo aparentemente simple, una de las enseñanzas más interesantes que tiene el budismo Chan.


sábado, 27 de abril de 2013

El libro del sábado. SAMURAI. SHUSAKU ENDO



Es ésta una curiosa novela histórica que, basada en hechos reales, nos acerca dos civilizaciones antagónicas y apenas relacionadas: el  Japón feudal de los soghunatos y el Imperio español del siglo XVII.
Su origen y argumento recrea la historia de la fantástica, pero cierta, embajada japonesa a tierras de Nueva España (Méjico), la Habana, España, Francia e Italia realzada por un oscuro samurái Hasekura Rokuemon (bautizado en España como Felipe Francisco de Faxicura) y un franciscano misionero con ansias de grandeza, Luis Sotelo (en la novela, Velasco)
Escrita desde la mentalidad japonesa (aunque por un autor que profesa el cristianismo) es un buen contrapunto para ver una visión fuera del etnocentrismo tradicional de nuestro Imperio y siglo de Oro, que se enriquece con la confrontación de las culturas, religiones, sistemas económicos, tecnologías, ideologías … de ambos extremos del mundo.
Es también una profunda reflexión sobre la obra misionera ibérica con sus luces y sus sombras (desde a los martirios a los genocidios, de la pureza del alma a la utilización de la evangelización como una forma de ascenso social), de ambiciones personales, religiosas  e imperiales en un mundo dominado por poderes sin rostro que terminan por delimitar (como sigue ocurriendo) la existencia de los individuos, aplastando sus anhelos y diminutos deseos.

                 


Bien documentada (aunque falta la entrevista con el propio Felipe III), interesa especialmente el rico mundo interior de sus protagonistas y su lenta pero cierta evolución a través de la novela en donde el viaje (una vez más) lo es sobre todo interior, de apertura al mundo y sus multiplicidades. Veremos así al dominico que pasa del afán de gloria y notoriedad a toda una estoica (y maravillosa) renuncia tras el fracaso total de sus ambiciones; al samurái y su séquito que descubren un mundo fascinante (o repulsivo, según los casos) fuera de su pequeña llanura en el norte de Japón que les obligará a replantearse su forma de ver el mundo, conociendo otras formas de nobleza pero también de servidumbre.