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jueves, 7 de noviembre de 2024

Homo antecessor y canibalismo

 

En la especie Homo antecessor, nos dimos cuenta de que aquellos restos presentaban marcas de descarnado, golpes contundentes, evidencias de astillado de los huesos largos más frágiles, etc. Todos estos estigmas se produjeron inmediatamente después de la muerte de los individuos. En definitiva, habíamos encontrado un patrón que es habitual en los fósiles de herbívoros, como los ciervos, caballos o jabalíes, y que formaron parte del espectro de las especies abatidas para su consumo. Los humanos encontrados en el nivel TD6 también habían sido descuartizados y, muy posiblemente, consumidos por otros humanos. Puesto que no parecía lógico pensar en el encuentro fortuito de dos especies humanas diferentes en aquel remoto lugar de Eurasia, que nos llevaría a calificar el suceso como un caso de depredación, lo más sensato era atribuir aquella matanza a un evento de canibalismo. Es decir, la muerte y el consumo de los cadáveres habría sucedido entre miembros de la misma especie. 

La violencia que se desprendía del aspecto de los restos fósiles era aterradora, ya no solo por los golpes en el cráneo y otras partes del cuerpo, sino porque se aprovechó al máximo la carne y la grasa del tuétano de los huesos de los cadáveres. Además, más de la mitad de los individuos que se podían identificar eran muy jóvenes, en edad infantil o juvenil. Es posible que los restos de los niños más pequeños jamás aparezcan en futuras excavaciones. El aprovechamiento de sus cuerpos, sin huesos osificados, habría sido completo. Sé que suena muy duro, pero los fósiles nos describen la realidad de lo que sucedió hace ochocientos mil años en la sierra de Atapuerca.

 Cuando los geólogos determinaron que el nivel TD6 estaba formado por varias capas formadas en momentos diferentes y que al menos dos de ellas contenían fósiles de Homo antecessor, supimos que el canibalismo había sido un hecho recurrente. Esa conducta formaba parte de la cultura de la especie. Los huesos humanos se encontraban dispersos y mezclados con los de otras especies animales, abundantes en la región. Esas especies, el polen de las plantas obtenidos en TD6 y los restos de los pequeños vertebrados (anfibios, aves y reptiles) sugerían que el clima de hace unos ochocientos mil años fue muy benigno y, probablemente, algo más cálido que el actual. Había agua de sobra para mantener una vegetación frondosa capaz de alimentar a corzos, ciervos, jabalíes o potros. En definitiva, no podemos proponer que aquel suceso de canibalismo, que acabó de manera muy violenta con algún grupo del Pleistoceno, tuviera relación con necesidades alimentarias. No había hambrunas, sino rivalidad entre grupos que deseaban conservar o conseguir por la fuerza un territorio rico en recursos. Por descontado, ni siquiera se han planteado cuestiones simbólicas, mágicas o religiosas para este caso. Que sepamos, todavía no se habían desarrollado estos conceptos en la mente de los humanos del Pleistoceno Inferior. 


Dioses y mendigos (José María Bermúdez de Castro)

martes, 10 de septiembre de 2024

PÉRDIDA DE PELO Y CAZA

 

Ya he argumentado que el humano moderno alcanzó un éxito notable en las sabanas tropicales concentrando su actividad a plena luz del día, cuando hace más calor y depredadores y demás especies competidoras duermen. Esto les llevó a la pérdida de vello corporal, la aparición de glándulas sudoríparas y la dependencia del agua. Los neandertales, que habitaban regiones de clima más templado que el humano moderno, no habrían aprovechado del mismo modo las actividades realizadas a plena luz del día. Sus estrategias de caza consistían en emboscadas, ¿y qué momento mejor para llevarlas a cabo que durante esas horas en las que la débil luz los ayuda a confundirse con el terreno?


El neandertal inteligente (Clive Finlayson)

jueves, 23 de mayo de 2024

¡No seas Neanderthal y otras historia de la prehistoria. Sang- Hee Lee (Los Jueves pensamos)

Una magnífica obra de divulgación del mundo de la prehistoria que combina rigor con entretenimiento.

Dividida en pequeños capítulos organizados en torno a grandes temas) la arqueóloga  explica cuestiones básicas sobre el proceso de hominización que acompaña con anécdotas, explicaciones de nuestra actualidad relacionadas con ellos o pequeños cotilleos sobre las grandes excavaciones y otras historias de salseo sobre arqueología.

Algunos de los capítulos que me han gustado han sido los dedicados a los fósiles más antiguos, la monogamia , el parto, el canibalismo, nos gusta la carne y la leche, las abuelas prehistóricas, la agridulce agricultura, nuestro cerebro, el bipedismo, carne y cerebro, lenguaje e interacción social, lo neanderthal o los denisovanos.

Fantástico para crear pequeñas lecturas para nuestros alumnos.


Lucas Corralejo


ÍNDICES DE PREHISTORIA


domingo, 25 de febrero de 2024

Nuestra parte Neanderthal

 El análisis del ADN que compartimos con los neandertales sugiere que heredamos de ellos la propensión a tener algunas intolerancias alimentarias, la esquizofrenia o la artritis, pero también adquirimos algunas ventajas, como la posibilidad de reducir el colesterol malo, LDL, previniendo en muchos casos la obstrucción de las arterias y los problemas cardiovasculares. Algunos científicos se han preguntado por el tipo de enfermedades que pudimos contagiar a los neandertales. Según esos estudios, las primeras poblaciones africanas de Homo sapiens transmitieron a los neandertales la tuberculosis, ciertos herpes o la bacteria Helicobacter pylori, causante de úlceras estomacales. 

Pocas semanas antes de entregar la versión definitiva del manuscrito de este libro los genetistas Hugo Zeberg y Svante Pääbo han publicado un artículo en el que relacionan una parte del genoma de las poblaciones de Eurasia y América con una mayor propensión a infectarse con el virus SARS-CoV-2. Esta conclusión aún habrá de ser comprobada en futuros estudios, cuando se conozca más sobre este virus. Pero no deja de ser sorprendente la correlación entre la mayor incidencia de la enfermedad y ciertas regiones del planeta, entre las que se excluyen las africanas.


Dioses y mendigos (José María Bermúdez de Castro)



domingo, 18 de febrero de 2024

MÁS BENEFICIOS DEL FUEGO EN LA PREHISTORIA



 Para completar lo que ya vimos aquí, os ofrezco dos ideas más sobre la importancia del fuego en la evolución humana

Una de las cuestiones más importantes que le debemos al fuego es que permitió las primeras muestras de socialización humana, y en estas poblaciones neandertales, con una probable capacidad de hablar, implicó que alrededor del fuego se generaran espacios de socialización, de conversación o de transmisión de conocimientos. La vida en torno al fuego potencia la imaginación, nos ayuda a recordar y a comprender, facilita la transmisión de información sobre el grupo, lo que genera seguridad y confianza. Eso que nos hace ser lo que somos. 

Prehistorias de mujeres: descubre lo que no te han contado sobre nosotras (Margarita Sánchez Romero)


El dominio del fuego también se puede relacionar con la duración y la calidad del sueño, que no es un tema menor. Podemos preguntarnos si fue un hecho crucial para dormir más profunda y tranquilamente, evitando la vigilia que supone estar pendientes de posibles depredadores. El antropólogo David Samson y el médico Charles Nunn investigaron sobre esta cuestión y publicaron sus primeras conclusiones en 2015. Estos científicos consideran que el sueño de los seres humanos es más corto y tiene mucha más calidad que el de otros mamíferos, incluyendo los demás primates. Los chimpancés, por ejemplo, pueden llegar a dormir más de once horas seguidas, mientras que nosotros tenemos suficiente con siete horas. Eso sí, nuestro sueño es más profundo y tenemos más fases REM, el llamado sueño de movimientos oculares rápidos o sueño paradójico (rapid eye movement, REM, por sus siglas en inglés). Las fases REM pueden llegar a constituir el veinticinco por ciento de todo nuestro período de sueño, una cifra considerable con respecto a la de otros mamíferos. Durante estas etapas de un sueño normal se produce el almacenamiento de recuerdos y el aprendizaje correspondiente. Sin duda, la arquitectura de nuestro sueño tiene relación con la cantidad de información que podemos almacenar y aprender a lo largo de nuestra vida. Durante las fases REM solemos soñar con escenas que nos parecen surrealistas, por la mezcla de situaciones que nos son familiares y la rapidez con la que suceden. No se conoce bien cómo se producen los sueños, pero es evidente que se mezclan recuerdos y vivencias propias almacenadas en el cerebro.


Dioses y mendigos (José María Bermúdez de Castro)

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domingo, 11 de febrero de 2024

Sahelanthropus tchadensis. TOUMAI

Tomado de wikipedia

El cráneo se dató entre seis y siete millones de años y fue considerado por sus descubridores el homínido más antiguo de la genealogía humana conocido hasta ese momento. El fósil fue clasificado en el nuevo género y especie Sahelanthropus tchadensis, y bautizado de manera sentimental como Toumai. En dazaga, una lengua local del Chad, este nombre significa «esperanza de vivir». 

Toumai tenía un cerebro muy pequeño, de unos 350 centímetros cúbicos, arcos supraorbitales prominentes, caninos relativamente pequeños y un foramen magno (o agujero occipital en la base del cráneo) situado en posición basal. Esta particularidad anatómica implicaba que la columna vertebral se situaba bajo el cráneo y demostraba que Sahelanthropus tchadensis había caminado erguido sobre las piernas. Es por ello que Toumai fue considerado como el ancestro más antiguo conocido hasta entonces de la filogenia humana. Algunos expertos han mostrado su desacuerdo con las conclusiones de Michel Brunet y su equipo y consideran que esta especie está relacionada con la filogenia de los chimpancés. El tiempo dictará sentencia.


Dioses y mendigos (José María Bermúdez de Castro)

domingo, 4 de febrero de 2024

ORRORÍN TUGENENSIS

TOMADO DE WIKIPEDIA

Los autores del hallazgo y del estudio nombraron la especie Orrorin tugenensis, que significa «el hombre original de las colinas de Tugen». En la lengua nativa de Kenia, el suajili, este vocablo recuerda a la palabra francesa aurore, para evocar así los albores de la humanidad. Los paleontólogos del equipo francés celebraron su descubrimiento como el mayor éxito de la evolución humana de la década y lo calificaron como el «ancestro del milenio», por ser el primer hallazgo significativo del siglo XXI. La clave del descubrimiento se halla en la epífisis, es decir, en el extremo del hueso que durante el crecimiento está formado por cartílago y poco a poco se va osificando. 

Pues bien, la morfología de la epífisis superior de los dos fémures de Orrorin sugiere que los miembros de aquella especie eran bípedos. Además, algunos caracteres del húmero y de las falanges de los dedos son similares a los de los chimpancés e indican capacidades trepadoras para esta especie. Lo mismo se puede decir de la falange proximal de la mano, cuya curvatura recuerda a la de Australopithecus afarensis y denota adaptaciones para trepar y colgarse de las ramas.

(...)

No se puede concluir si los homínidos más antiguos de nuestra filogenia fabricaron herramientas, pero sí que estuvieron en disposición de hacerlo. Incluso la especie Orrorin tugenensis tuvo posibilidades anatómicas para fabricarlas. Otra cosa es que su cerebro pudiera enviar las órdenes oportunas a las manos para hacerlo. Es posible que nuestros primeros ancestros tuvieran una mano preparada para manejar objetos con precisión, pero su cerebro pudo ser incapaz de enviar impulsos coordinados para transmitir las órdenes apropiadas. La capacidad de la mente para razonar que podían obtenerse herramientas mediante la transformación de la materia prima tuvo que esperar varios millones de años.


Dioses y mendigos (José María Bermúdez de Castro)


 

domingo, 28 de enero de 2024

OJOS Y PRIMEROS HOMBRES. EL PODER Y LA SIGNIFICACIÓN DE LA MIRADA HUMANA


La posibilidad de moverse entre las ramas de los árboles, en ese hábitat tan peligroso donde calcular distancias es vital, la posición de los ojos se transformó en un aspecto absolutamente imprescindible para los primates arborícolas. Disponemos de visión estereoscópica gracias a la superposición de los dos campos visuales. Cuando los ojos están a un lado y otro de la cabeza se puede ver un panorama más amplio, algo que muchos animales necesitan para distinguir a sus predadores. Un campo de visión más amplio, junto con la capacidad olfativa y la agudeza de oído, son imprescindibles para la supervivencia.

 Pero para los primates es mucho más importante calcular distancias para saltar de una rama a otra. Cuando dejamos la protección de los bosques no cambiamos esa adaptación, seguramente porque éramos lo suficientemente sociales como para protegernos en grupo. Además, llegaron otras necesidades, como la fabricación precisa de instrumentos, que requiere visión en tres dimensiones. Y si tenemos alguna duda al respecto, ¿alguien puede imaginarse a un conductor incapaz de calcular las distancias? 

La misma capacidad visual es necesaria para construir un instrumento de piedra que para fabricar un reloj o para realizar una operación quirúrgica. Además, tenemos la capacidad de percibir la longitud de onda de tres colores del espectro visible, rojo, verde y azul, frente al monocromatismo de muchas especies de mamíferos y de los primates nocturnos, que solo ven en blanco y negro, o frente a la visión dicromática de la mayoría de los mamíferos. Disponemos en la retina de opsinas, pigmentos sensibles a la luz, que nos permiten combinar las longitudes de onda y ver el mundo en color. Estas ventajas adaptativas se han quedado con nosotros y se han tornado en imprescindibles para nuestra existencia. Lo que surgió como una necesidad para la vida en las alturas se ha aprovechado para desarrollar la cultura.

(...)

En nuestros ojos se percibe el blanco de la esclerótica, una membrana gruesa formada en su mayor parte por fibras de colágeno que dan forma al globo ocular. Sobre ella destacan de manera ostensible el iris y la pupila. Esto no sucede en los chimpancés o en los gorilas. Sus ojos tienen un colorido oscuro muy uniforme. Es muy probable que la enorme sociabilidad de nuestra especie tenga mucho que ver con el hecho de haber desarrollado unos ojos tan peculiares, que nos ayudan en gran medida a la expresividad de nuestra mirada. Cuando decimos que los ojos son el espejo del alma no estamos sino constatando el hecho de que utilizamos la vista para hacer llegar a los demás nuestras emociones y sentimientos. No es que los chimpancés carezcan de emociones, sino que nosotros podemos manifestarlas con más nitidez gracias a una mayor expresividad de la mirada. Los ojos reflejan alegría, tristeza, odio, admiración, sorpresa, etc. No es necesario hablar para que nuestra información llegue a otra persona con la que nos comunicamos a corta distancia, aunque tengamos que emplear una mascarilla para protegernos de los virus.

(...)

No menos interesante es la forma de humanizar a los animales en los dibujos animados. Todos los personajes «no-humanos» deben tener los ojos próximos y en posición frontal. Además, el iris debe destacar sobre una esclerótica grande y blanca. Solo de esa manera, el conejo Bugs Bunny, la genial creación de Tex Avery, es capaz de transmitir de una manera inequívoca sus miradas de astucia, ironía, picardía, disgusto o despiste intencionado. Quizá esta es la mejor manera de contrastar la hipótesis social de la expresión ocular. 


Dioses y mendigos (José María Bermúdez de Castro)

miércoles, 24 de enero de 2024

Juan Luis Arsuaga. Nuestro cuerpo (los jueves pensamos)

 

Una obra monumental sobre el cuerpo humano explicado desde varias coordenadas.

Por una parte es una entretenidísima clase de anatomía humana en la que el autor nos enseña (por medio de nuestro propio tacto) nuestros huesos, músculos y tendones y su funcionamiento físico.

Desde ahí arranca sus funciones y sus comparaciones con los fósiles de los distintos homínidos, enseñándonos las relaciones entre anatomía y evolución humana desde el ardipithecus al homo sapiens, explicando muchos de nuestros comportamientos desde el punto de vista anatómico. (Desde el parto al habla, el pensamiento, la carrera continuada, el pelo...).

Desde el pie, la pierna o la cadera para provocar el bipedismo y todas sus consecuencias; la mano y el cerebro como músculos relacionados para pensar y generar nuevas herramientas que se convierten en una nueva anatomía (en realidad muy pronto comenzamos a ser ciborg).

Una tercera coordenada será su comparación entre la anatomía humana y el arte (especialmente griego) que permite reflexionar sobre los modelos de belleza (canon) y su evolución a través del tiempo.


Contiene un amplísimo apéndice para el que quiera ahondar más en los temas.






                                                   ÍNDICES DE NARRATIVA

domingo, 21 de enero de 2024

ARTE NEANDERTAL.

 Cada vez hay más estudios y evidencias cronológicas sobre un arte neandertal que nos está empezando a conocer su universo simbólico



jueves, 2 de febrero de 2023

LAS PRIMERAS PISADAS DEL HOMBRE


En Tanzania,en un lugar llamado Laeoti, hace 3,6 millones de años, el volcán Sadiman erupcionó, y en sus cenizas quedaron marcadas las huellas de muchas criaturas que habitaban el lugar (protegidas por nuevas cenizas que las cubrieron)

Fue la arqueóloga Mary Leakey y su equipo quienes en 1987dieron con el hallazgo de las huellas de Laetoli: las primeras pisadas de la humanidad. 

Pertenecen al autrolopithecus Affarensis, de tres individuos, uno de ellos niño.

Por primera vez queda por completo demostrado que estos homínidos ya eran bípedos, con lo importante que era esto.















Huellas de mono, austrolopithecus y ser humano


TODOS NUESTROS POST SOBRE PREHISTORIA

miércoles, 1 de febrero de 2023

EL BIPEDISMO (2) Cómo se ve en los fósiles

En el apartado anterior veíamos las ventajas de ser bípedos.

Ahora te voy a enseñar cómo los arqueólogos saben si unos huesos son de un bípedo o no.

Para ello voy a utilizar el esqueleto de un hombre y de un gorila, que todavía no es por completo bípedo.

Compara el cuello y verás que en el hombre entra de forma vertical por debajo de la cabeza.















Al contrario, en el gorila, entra por detrás, la espalda queda encorvada y la cabeza hacia delante, con poco movimiento lateral.


Las caderas también están colocadas hacia delante (y aún percibimos el rabo, que es fundamental para el equilibrio)


La humana es más recta pero el espacio pélvico (por donde nacería el niño) es más estrecho, lo que complicará los partos. 


Si comparas los pies verás otras diferencias de posición

Aquí tienes las dos fotos juntas para que lo puedas ver bien


TODOS NUESTROS POST SOBRE PREHISTORIA





lunes, 7 de febrero de 2022

LAS ENFERMEDADES QUE NOS TRAJO EL NEOLÍTICO


La revolución agrícola, señaló el comienzo de una nueva era. Los nuevos colectivos a los que esta agricultura sustentaba provocaron la aparición de nuevas enfermedades, las llamadas «enfermedades de masas», como el sarampión, la viruela, la tuberculosis y la gripe. Los humanos siempre habían estado expuestos a enfermedades infecciosas (la lepra y la malaria ya causaban sufrimiento mucho antes de la revolución agrícola), pero estas se adaptaron para sobrevivir en poblaciones humanas pequeñas y dispersas. 
Las enfermedades de masas eran diferentes. Se propagaban rápidamente entre la población agraria, matando a las víctimas o volviéndolas inmunes a la reinfección. Podían infectar a otros animales, pero no tan bien como a las personas, y algunas de ellas se habían adaptado tan bien a los humanos, que se volvieron exclusivamente enfermedades humanas



El jinete pálido (Laura Spinney)

domingo, 16 de enero de 2022

EL HOMBRE DE NEANDERTAL. TEXTOS. ARSUAGA.

 En el neandertal vivo, esta cara destacaría por unas narices muy anchas y prominentes, ausencia de pómulos, una frente inclinada, cejas dispuestas sobre unos relieves marcados y una mandíbula sin barbilla; un mentón bien desarrollado es una característica exclusivamente nuestra .

Los neandertales no eran muy altos, con un promedio de estatura masculino en torno a 170 cm y un promedio femenino alrededor de 160 cm. Sin embargo, su complexión física era extraordinariamente robusta.

No obstante, no debe pensarse que los humanos modernos avanzaron de este a oeste como una apisonadora que extinguía a todos los neandertales a su paso. Durante miles de años unos y otros debieron de repartirse el mapa de Europa formando un mosaico de poblaciones entremezcladas. Como hemos visto, hace unos

La especie elegida (Juan Luis Arsuaga; Ignacio Martínez)

lunes, 4 de octubre de 2021

HOMO ANTECESSOR


 El lugar del último antepasado común de neandertales y humanos modernos corresponde a la especie Homo antecessor, creada a partir de los fósiles de la Gran Dolina, con más de 780.000 años de antigüedad  Como veremos en su momento, hay datos procedentes de la biología molecular que refuerzan nuestra posición. La especie Homo heidelbergensis, tal como la concebimos nosotros, abarcaría desde la mandíbula de Mauer hasta los fósiles de la Sima de los Huesos y todos aquellos en los que predominan rasgos primitivos, aunque muestren algunos caracteres incipientes que indican que son los antepasados de los neandertales. En cambio, los fósiles de la última parte del Pleistoceno Medio (desde hace unos 230.000 años) ya pueden ser considerados a todos los efectos verdaderos y completos neandertales.

Los restos humanos de la Gran Dolina aparecen mezclados con los de animales, y bastante rotos. Algunos presentan estrías de corte producidas por el filo de un instrumento de piedra empleado con ánimo de separar la carne del hueso. Está, pues, claro que fueron descarnados y consumidos allí mismo por otros humanos. Se trata de la evidencia más antigua conocida de este tipo de práctica. Es difícil imaginar que responda a un comportamiento ritual, y parece, en principio, que los cuerpos humanos no fueron tratados con más respeto que los herbívoros con los que aparecen mezclados sus restos, pero los estudios que desarrollan varios investigadores del equipo de Atapuerca tienen la última palabra.

En torno a hace 1 m.a. hay un gran vacío de fósiles en África, en el que bien podría situarse una población del mismo tipo que la representada por los humanos de la Gran Dolina (Homo antecessor). Mientras que en los siguientes cientos de miles de años la población europea de Homo antecessor evolucionó hacia los neandertales, la población africana evolucionaría hacia nuestra

El «cuello de botella» por el que pasaron nuestros antepasados no fue demasiado severo, porque de lo contrario la variabilidad en el sistema HLA sería mucho menor. Según estos investigadores, el número de colonizadores que salieron de África hubo de ser mayor de 500 individuos y muy probablemente en torno a 10.000 personas.

La especie elegida (Juan Luis Arsuaga; Ignacio Martínez)

lunes, 22 de febrero de 2021

Hominización. Bipedismo y problemas en el parto

La modificación de la arquitectura de la pelvis necesaria para hacer posible la locomoción erguida aproximó las articulaciones del hueso coxal con la columna vertebral y con el fémur; en consecuencia, se acortó el diámetro sagital del canal del parto, y ésta es la causa de que existan complicaciones para dar a luz en nuestra especie.

(...)

Entre los simios la madre puede ayudar a nacer a su hijo, guiándolo en el parto con las manos, limpiándole la nariz y la boca para que pueda respirar mejor y liberándolo del cordón umbilical si es que éste se le enreda alrededor del cuello. El parto en los primates es un hecho solitario, sin ayuda ajena. Sin embargo, en nuestra especie la madre no puede ver la cara del neonato porque éste mira en dirección contraria, y cualquier intento de tirar de él podría, dada la posición de extrema flexión dorsal de la cabeza, ocasionarle daños en la médula espinal. Eso hace que en todas las culturas las mujeres busquen asistencia en el momento del parto; el parto humano es una actividad social, más que un comportamiento solitario.

(...)

 En otras palabras, mientras que la sexualidad femenina en los antropomorfos está ligada exclusivamente a la reproducción, en nuestra especie también existe al margen de la misma.


La especie elegida (Juan Luis Arsuaga; Ignacio Martínez)



martes, 9 de febrero de 2021

¿QUÉ HACE UN ARQUEÓLOGO?

 

Cerebro y carne

El cerebro es uno de los órganos más costosos en el metabolismo de los individuos (la economía del cuerpo), un aumento de su volumen sólo sería posible a cambio de la reducción de otro órgano con similar consumo de energía. En relación con su peso, los órganos energéticamente más costosos del cuerpo humano son el corazón, los riñones, el cerebro y el conjunto formado por el tubo digestivo más el hígado; el cerebro representa el 16% de la tasa metabólica basal del organismo (el gasto energético, medido por unidad de tiempo, necesario para mantener las funciones vitales de un individuo en reposo), y el tubo digestivo un porcentaje próximo, el 15%. Ya vimos al tratar el tema de la encefalización que el ser humano tiene un cerebro bastante mayor de lo que le corresponde a un hipotético primate no humano de nuestro tamaño; pues bien, nuestro tubo digestivo es menor de lo que le corresponde prácticamente en la misma proporción. Aiello y Wheeler concluyen que la expansión cerebral que se produjo en el Homo sólo fue posible con un acortamiento del tubo digestivo. La longitud de éste depende del tipo de alimento que tenga que procesar; en los herbívoros es siempre mayor que en los carnívoros porque la carne es un alimento de fácil asimilación. Los herbívoros, por el contrario, necesitan largos tubos digestivos para poder metabolizar los vegetales que consumen, especialmente si éstos son ricos en celulosa. Ya hemos comentado que hace unos 2,5 m.a. se instalan en los medios abiertos dos tipos de homínidos diferentes. Éste es un momento que muchos autores consideran importante desde el punto de vista del cambio climático, porque se produce un enfriamiento general del planeta que se traduce en el este de África en la definitiva expansión, a costa de los medios forestales cerrados, de las grandes formaciones herbáceas y de las sabanas (en las que también hay árboles y arbustos más o menos dispersos).

(...)

 De los dos tipos mencionados de homínido, uno es el de los parántropos, que adapta su aparato masticador para consumir los productos vegetales duros pero nutritivos de la sabana, de forma parecida a como lo hacen hoy los papiones. Sin embargo, el cerebro de los parántropos no experimenta un grado tan importante de expansión como el del Homo. Habida cuenta de que esto supone un gasto energético extra, sólo caben dos soluciones. 

Una es incrementar la tasa metabólica basal de todo el organismo (el gasto energético global). No es éste el caso, porque los humanos tenemos la tasa que le corresponde a un mamífero de nuestro tamaño. La otra solución es reducir el consumo de otro órgano para equilibrar la economía energética del cuerpo. ¿Cuál será el órgano al que le tocará reducirse? No el corazón, ni los riñones, ni el hígado, que son partes vitales. En cambio, el tubo digestivo puede hacerlo si a cambio se mejora la alimentación, en el sentido de que aumenta la proporción de nutrientes de alta calidad, es decir, de fácil asimilación y gran poder calorífico. 

¿Cuáles son estos productos de alta calidad que no formaban parte de la dieta de los parántropos? La respuesta sólo puede ser las grasas y proteínas animales. Los primeros humanos habrían pasado a incorporar una proporción más alta que ningún otro primate de carne, a la que accederían primero como carroñeros y luego cada vez más como cazadores. Este cambio de dieta no tendría por primera vez en la historia de los mamíferos una traducción en la morfología dental. No nos encontramos en los humanos con dientes que funcionan como percutores para triturar huesos, ni con piezas que actúan como cuchillas para trocear la carne, porque los instrumentos necesarios para partir los huesos y cortar la piel y la carne son extracorpóreos, y consisten en cantos y en los filos de las piedras talladas por los humanos.

La especie elegida (Juan Luis Arsuaga; Ignacio Martínez)