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lunes, 20 de marzo de 2017

COMENTARIO DE TEXTO. El convenio de Vergara (el carlismo)


Clasificación
El texto se encuentra fechado el 5 de septiembre de 1839, aunque su redacción original se remonta a unos días antes, concretamente al 31 de agosto del mismo año. Se trata del momento en que se da fin a la parte fundamental de la primera carlista (pues hasta 1840 Cabrera seguirá luchando en la zona del Maestrazgo) que enfrentó a Carlos Mª Isidro con su sobrina Isabel por la posesión del trono. Cronológicamente nos encontramos en la Regencia de Mª Cristina, que tras la muerte de su marido, Fernando VII, ha obtenido el trono, apoyada por las fuerzas liberales.
Los autores del texto son los dos militares que combatieron durante una gran parte de la guerra. Por el lado cristino nos encontramos con el general Espartero, militar de tendencias progresistas que muy pronto tomará el mando de la Regencia tras un  pronunciamiento contra la Reina madre, utilizando en gran parte el prestigio que le había concedido la ratificación de este tratado
Por el lado carlista se menciona al teniente general Maroto, que había dirigido al ejército tras la muerte en el asedio de Bilbao de Zumalacárregui. Su visión más “templada” del carlismo le había hecho entrar en confrontación con el propio Carlos, que pretendía continuar con la guerra pese a los sucesivos fracasos por extender su territorio, y que volverá a protagonizar (él y sus descendientes) nuevos intentos frustrados de acceder al poder. (2ª y 3ª Guerras Carlistas durante los reinados de Amadeo I y Alfonso XII).
Los destinatarios (dado su carácter de perdedores) son los militares y civiles carlistas, siendo a ellos a los que se refieren todos los artículos.
Nos encontramos con un texto legal (al ser un convenio militar) de carácter público, tal y como demuestra su inclusión en el Boletín Oficial de Pamplona, uno de los grandes centros carlistas.
Por último, su propósito es bastante evidente. Por el lado carlista se busca una rendición honrosa que (desde el punto de vista práctico) les permita salvaguardar alguno de sus puntos ideológicos (los fueros) y asegurarse ciertas seguridades económicas (para militares, viudas y víctimas).
Por el lado cristino se puede observar una excesiva benevolencia en sus concesiones, debida a la difícil situación económica y política por la que atraviesa la regencia de Mª Cristina, muy interesada por cerrar uno de los frentes abiertos, el de la sucesión al trono de su hija Isabel.
Comentario.
Como ya se ha visto, el convenio de Vergara significa la conclusión del problema carlista, aunque solo parcial, pues algunos temas fundamentales quedan sin concretarse.
Su principal aportación se encuentra incluida en el artículo 2, en el que se deja claramente zanjada la legitimidad del trono. Este tema había sido uno de los detonantes del conflicto, al no aceptar Carlos la Pragmática Sanción (1830) con la que Fernando VII había anulado la Ley Sálica, forma tradicional de acceso al trono vigente desde principios del siglo XVIII (Felipe V), y que excluía de él a las mujeres.
Junto a ello también se aclara de forma definitiva el modelo político a seguir, la Constitución del 37, de claro carácter liberal progresista. Se trata del triunfo de las ideas liberales frente a las absolutistas que había defendido Carlos desde su primera revuelta (Revuelta de los Malcontents, 1827) contra su hermano Fernando VII, unido a los sectores más tradicionalistas, llamados comúnmente realistas. De esta forma se renuncia al origen divino del poder a favor de la soberanía nacional con todo lo que esto llevaba consigo (división de los poderes, aparición de Cortes, redacción de Constitución para el sistema político y de derechos y libertades, reducción del papel de la Iglesia, desaparición de la sociedad estamental...).

Frente a todo esto, el Convenio deja sin aclarar varios puntos fundamentales que serán el origen de nuevas revueltas en el futuro
En primer lugar el artículo 1 hace una declaración tan sumamente ambigua del tema de los fueros que (como ocurrió en la realidad) apenas si se cambiará nada de ellos. Estas leyes de origen medieval, conservadas especialmente en los territorios vascos y navarros por el apoyo dado a Felipe V durante la Guerra de Sucesión, se concretaban en una serie de privilegios (de autogobierno con sus Juntas Generales, Diputaciones y Síndicos, fiscales o militares) que habían servido al carlismo para conseguir numerosos apoyos entre campesinos y clases bajas de dichos territorios, temerosas de los cambios que querían introducir los liberales al intentar homogeneizar las formas de gobierno o los impuestos.
El conservarse dichos fueros, parte del plan liberal no llegará a tener efectos en dichos territorios, y sólo tras la terminación de la Tercera Guerra Carlista (Alfonso XII) podrán ser modificados parcialmente dichos privilegios.

Por otra parte las oportunidades de reintegrarse al ejército de los militares carlistas o su oferta de pagar jubilaciones (ambas medidas extendidas a los civiles, con una ambigua promesa también a huérfanos y viudas) hará que la Hacienda española, con fuertes problemas económicos quede aún más dañada, produciéndose, además, una saturación de altos cargos militares que el propio Espartero tendrá que arreglar durante su regencia (1840-43), creándose con ello nuevos enemigos (La OME, capitaneada por Narváez, militar que con el pronunciamiento de 1843 en Torrejón dará fin a su regencia)


domingo, 29 de enero de 2017

J.M. KEYNES. LAS CONSECUENCIAS ECONÓMICAS DE LA PAZ. CLASIFICACIÓN Y ANÁLISIS

“S“Si 

Lo que nos proponemos es que, por lo menos durante una generación, Alemania no pueda adquirir siquiera una mediana prosperidad; si creemos que todos nuestros recientes aliados son ángeles puros y todos nuestros recientes enemigos, alemanes, austríacos, húngaros y los demás son hijos de del demonio; si deseamos que, año tras año, Alemania sea empobrecida y sus hijos se mueran de hambre y enfermen, y que esté rodeada de enemigos, entonces rechacemos todas las proposiciones generosas, y particularmente las que puedan ayudar a Alemania a recuperar una parte de su antigua prosperidad material. (...).
Si nosotros aspiramos deliberadamente al empobrecimiento de la Europa central, la venganza, no dudo en predecirlo, no tardará.”

J. M. Keynes. Las consecuencias económicas de la paz. 1919
·     
   Clasificación:

-        Texto histórico-circunstancial
-        Tema económico
-        Localización geográfica: Estados Unidos
-        Localización temporal: tras la Primera Guerra Mundial, 1919
-        Autor: J.M. Keynes, economista americano
-        Destinatario: potencias aliadas y asociadas (Francia, Inglaterra, Estados Unidos)
-        Carácter público
-        Subjetivo
-        Finalidad: criticar las desmesuradas condiciones impuestas a Alemania en el Tratado de Versalles (1919), en especial, las económicas
-        Fuente primaria


        Análisis:

Al provocar el empobrecimiento de Europa central, en especial, de Alemania, esta buscará venganza.

Con las condiciones impuestas en el Tratado de Versalles (1919) a este país, se le está impidiendo prosperar económicamente, por lo que se empobrecerá y sus habitantes sufrirán hambre y enfermedades, lo que provocará una terrible crisis. Además de estas consecuencias, se considera a Alemania y sus aliados únicos responsables del conflicto, exculpando a los países participantes del bando vencedor. Todo esto, como se comenta anteriormente, hará que este país busque una salida a la crisis a la que se verá sometida a través de la venganza, provocando la Segunda Guerra Mundial.


Irene Villar Fraile 4ºA, IES Los Olivos en Mejorada del Campo

lunes, 3 de octubre de 2016

COMENTARIO DE UNA FUENTE HISTÓRICA SOBRE EL ANTIGUO RÉGIMEN



Clasificación
Nos encontramos con una fuente primaria (realizada en el mismo momento al que se describe).
Se trata de una ilustración de fuerte carácter subjetivo, pues su función es crítica y para ello utiliza la caricatura. Su tema es social

Una pequeña descripción
Nos encontramos tres personajes. 
En la parte superior podemos encontrar a un noble junto a un miembro del clero. Los dos se encuentran sobre las espaldas de un campesino que se tiene includo que apoyar en un bastón para no caer.

Comentario
El significado de la imagen es claro. Nos están presentando las consecuencias de la sociedad estamental en tiempos del Antiguo Régimen. 
Mientras unos grupos (nobleza y clero) son privilegiados, otros (como el campesinado) no lo son. Los primeros no pagan impuestos y elevado ritmo de gasto que tienen sus vidas (como vemos en sus trajes) está pagado por los tributos de los no privilegiados, tanto directos como indirectos (hemos de recordar que las tierras pertenecían a los privilegiados, teniendo que pagar por su arrendamiento los campesinos que trabajaban en ellas, además de un impuesto especial al clero llamado diezmo).

Esta sociedad tan sumamente desigual será fuertemente criticada por los ilustrados y será el perfecto caldo de cultivo para las revoluciones que empezarán a producirse desde finales del siglo XVIII en toda Europa (comenzando por la francesa)




martes, 7 de junio de 2016

Giordano Bruno y los libros prohibidos por el Índice

He leído libros de Melantón, de Lutero, de Calvino y de herejes ultramontanos no para aprender sus doctrinas ni para valerme de ellas, pues los consideraba más ignorantes que yo, sino por curiosidad; nunca tuve conmigo estos libros, ya que sabía ex profeso que tratan materias que repugnan a la fe católica; que he tenido libros de autores prohibidos, como los de Ramón Llull y otros autores que hablan de filosofía


jueves, 7 de abril de 2016

COMENTARIO DE TEXTO. ABDICACIÓN DE AMADEO I

Dos años largos hace que ciño la Corona de España, y la España vive en constante lucha, viendo cada día más lejana la era de paz y de ventura que tan ardientemente anhelo. Si fuesen extranjeros los enemigos de su dicha, entonces, al frente de estos soldados tan valientes como sufridos, sería el primero en combatirlos; pero todos los que con la espada, con la pluma, con la palabra, agravan y perpetúan los males de la Nación son españoles, todos invocan el dulce nombre de la patria, todos pelean y se agitan por su bien, y entre el fragor del combate, entre el confuso, atronador y contradictorio clamor de los partidos, entre tantas y tan opuestas manifestaciones de la opinión pública, es imposible atinar cuál es la verdadera (…) nadie achacará a flaqueza de mi ánimo esta resolución. No habría peligro que me moviera a desceñirme la corona si creyera que la llevaba en mis sienes para bien de los españoles (…).

Febrero,1873 



CLASIFICACIÓN Y ENCUADRE.
Nos encontramos con un texto de carácter público (una carta abierta al Congreso) y circunstancial, dada la forma de exponer las cuestiones y su interés por explicar las razones que le conducen a la abdicación.

Aparece fechado en 1873, momento clave dentro del Sexenio Democrático. En él, y presionado por numerosas crisis internas que más tarde analizaremos (guerra carlista, conflicto cubano, oposición republicana y alfonsina...), Amadeo I abdica del trono que la Constitución de 1869 había creado para España en sustitución de los Borbones.

Ese mismo día, el Congreso y el Senado reunidos en sesión conjunta se declaran en Asamblea Nacional (aunque esto estuviera explícitamente prohibido en la citada Constitución) y proclaman la I República (1873-74). En ella, los propios problemas que hicieron dimitir al rey unidos a otros nuevos (cantonalismo, fuertes represiones...) la terminarán derribando en el pronunciamiento de Pavía.

El autor, obviamente, es el rey Amadeo I, perteneciente a la familia de Saboya. Hijo del monarca italiano que hizo la reunificación, su elección viene dada tanto por su talante liberal, como por su lejanía de la Iglesia (su mismo padre había tenido serios conflictos con el Papado durante la reunificación). Ambos aspectos eran totalmente contrarios a la monarca anterior, Isabel II, que había sido revocada en la revolución de Septiembre de 1868, entre otras causas, por su inclinación hacia los moderados o la influencia que tenía en ella la religión personificada por su confesor, el padre Claret.

Por otra parte, no deberíamos olvidar el peso que tuvieron las distintas alianzas internacionales en la decisión de Prim de colocarle como rey. Fueron éstas las que le impidieron la elección de Leopoldo de Hohenzolern (al que se opone Napoleón III que ve un peligro en la unión de las fuerzas españolas y prusianas) o Fernando de Coburgo (vetado por Inglaterra temerosa de un posible pacto ibérico), entre otros.

El destinatario directo es el Congreso, compuesto en gran parte por ideologías contrarias al propio Amadeo. Por extensión, podemos considerar que el destinatario final sería la propia nación sobre la que hasta entonces había reinado. Su propósito es evidente: plantear las causas de su abdicación, achacándola a factores externos a él mismo (o su tan traída y llevada falta de carácter).


ANÁLISIS.

La idea fundamental del texto es bastante clara: explicar las distintas razones que han impulsado al monarca a tomar la decisión de la abdicación.

Entre ellas destaca un largo pero ambiguo párrafo en donde nos habla de la falta de apoyo y las numerosas disensiones internas entre partidos. Sin señalarlas en concreto, el rey está hablando de la ruptura del bloque monárquico que, tras ganar las elecciones, había redactado la Constitución de 1869, poniéndolo a él en el trono. Su cohesión había sido posible gracias al liderazgo de Prim, y una vez muerto tras su asesinato unos días anterior a la llegada del rey a la capital, las distintas fuerzas comenzarán a chocar entre sí, pasando progresivamente por el poder (Serrano y los unionistas, Ruiz Zorrilla y los radicales o antiguos demócratas, y finalmente Sagasta, líder del partido Constitucionalista que arranca desde posiciones progresistas).

A todas estas tendencias habría que añadir las distintas sensibilidades republicanas que tomarán inmediatamente el poder, tal y como ya se dijo en el análisis, así como los antiguos moderados que se comienzan a reorganizar en torno a la figura de Cánovas del Castillo, uniéndose en torno a la causa alfonsina. A estos últimos, se empezarán a unir grupos descontentos del ejército (Martínez Campos entre ellos, que terminará con la I República con su pronunciamiento en 1874 en Sagunto).

A toda esta agitación política el propio rey alude en varios momentos del texto a los conflictos armados (cada día más lejana la era de paz... los que con la espada (...) perpetúan los males de la Nación), refiriéndose claramente a los carlistas que, tras descartar la opción electoral que encabezaba Nocedal, vuelven a la insurgencia en la zona norte del país. Junto a ellos se encuentran los grupos independentistas cubanos que desde 1868 (Grito de Yara) mantenían una sangrante guerra contra la metrópolis, así como los numerosos conflictos obreros provocados por los republicanos más radicales.
Ante todo esto las opciones que se le plantean al rey son muy escasas: la abdicación o la respuesta de tono militar al modo de los numerosos pronunciamientos que habían marcado el reinado de Isabel II. Sin embargo, Amadeo rechaza de plano esta última, asegurando que las únicas soluciones había que buscarlas dentro de la ley y no fuera de ella, pues, como ya apuntábamos en el análisis, su educación y talante era la de un rey liberal, sometido a una Constitución. (Un rey, no obstante, tachado por sus enemigos de indeciso y con escasa capacidad de liderazgo que él rápidamente intenta negar con una de sus frases finales. nadie achacará a flaqueza de ánimo...).



viernes, 16 de octubre de 2015

Comentario de texto. ISABEL II: MANIFIESTO DE MANZANARES.

Españoles: La entusiasta acogida que va encontrando en los pueblos el Ejército liberal; el esfuerzo de los soldados que la componen, tan heroicamente mostrado en los campos de Vicálvaro; el aplauso con que en todas partes ha sido recibida la noticia de nuestro patriótico alzamiento, aseguran desde ahora el triunfo de la libertad y de las leyes que hemos jurado defender.
Dentro de pocos días, la mayor parte de las provincias habrá sacudido el yugo de los tiranos; el Ejército entero habrá venido a ponerse bajo nuestras banderas, que son las leales; la nación disfrutará los beneficios del régimen representativo, por el cual ha derramado hasta ahora tanta sangre inútil y ha soportado tan costosos sacrificios. Día es, pues, de decir lo que estamos resueltos a hacer en el de la victoria.
Nosotros queremos la conservación del trono, pero sin camarilla que lo deshonre; queremos la práctica rigurosa de las leyes fundamentales, mejorándolas, sobre todo la electoral y la de imprenta; queremos la rebaja de los impuestos, fundada en una estricta economía; queremos que se respeten en los empleos militares y civiles la antigüedad y los merecimientos; queremos arrancar los pueblos a la centralización que los devora, dándoles la independencia local necesaria para que conserven y aumenten sus intereses propios, y como garantía de todo esto queremos y plantearemos, bajo sólidas bases, la Milicia Nacional. Tales son nuestros intentos, que expresamos francamente, sin imponerlos por eso a la nación.
Las Juntas de gobierno que deben irse constituyendo en las provincias libres; las Cortes generales que luego se reúnan; la misma nación, en fin, fijará las bases definitivas de la regeneración liberal a que aspiramos. Nosotros tenemos consagradas a la voluntad nacional nuestras espadas, y no las envainaremos hasta que ella esté cumplida.

Tomado de wikipedia


Clasificación y encuadre.
En 1854, y ante la progresiva descomposición de los últimos gobiernos de la década moderada que se habían iniciado con la entronización de Isabel II (inmersos en escándalos financieros y cada vez más débiles, intentando imponerse por medio de actitudes dictatoriales), un grupo de militares comandados por O´Donnell inicia un pronunciamiento conocido como La Vicalvarada. Tras un principio indeciso que les obliga a replegarse hacia el sur, el movimiento militar busca la implicación de los progresistas, motivo por el cual se redacta este manifiesto.
Su autor, aunque no aparezca en el texto, es de sobra conocido. Se trata de Cánovas del Castillo (aunque inspirado por O’ Donnell, director del pronunciamiento), político moderado que, tras la restauración borbónica, ocupará el poder en gran parte del último tercio de siglo junto a Sagasta.
El destinatario del texto, como ya se dijo, son los progresistas políticos así como las clases bajas en general a las que se les ofrece un programa mucho más avanzado que el de los tradicionales moderados.
Nos encontramos con un texto circunstancial y público de claro contenido ideológico que tiene como propósito el ya citado: ampliar la base del movimiento que ayude al triunfo del pronunciamiento y el derrocamiento del moderantismo más extremo.

Análisis.
Como ya se ha señalado en la clasificación, la idea fundamental del texto es el ofrecimiento de alianza que realizan los moderados de O’ Donnell a los grupos progresistas, planteando los motivos que les impulsan al pronunciamiento militar.
Entre ellos podemos detectar una gran cantidad de cuestiones ideológicas típicas del pensamiento progresista, como el sentimiento monárquico de carácter liberal, aunque eliminando la famosa camarilla que aconsejaba a la reina. De carácter conservador, ésta impedía cualquier tentativa de poder de los progresistas a la vez que patrocinaba las numerosas decisiones, a menudo caprichosas y personalistas, con las que la reina premiaba y castigaba las relaciones personales, tanto en el campo militar como en el funcionarial, tal y como nos comenta el texto en su intención de respetar la antigüedad y el merecimiento para militares y civiles.
Por otra parte se plantean ideas también progresistas como la de la libertad de imprenta (restringida y puesta en manos de los jueces por los moderados), la independencia de los ayuntamientos frente a la típica centralización moderada que ponía en manos del rey el nombramiento de los alcaldes (verdaderos ejes del sistema electoral, al controlar la elaboración de los censos), o el apoyo a la Milicia Nacional, ejército progresista desde su instauración en la Constitución de 1812 que había sido reconvertido por los moderados en una fuerza puramente represiva, la Guardia Civil.
De una forma más ambigua se plantea la mejora de la ley electoral que podríamos interpretar como una velada propuesta a ampliar el sufragio censitario, tal y como buscaban los progresistas para así poder tener un verdadero peso en las elecciones. De la misma manera se sugiera una posterior reunión de las Cortes Generales que plantea la idea de una nueva ley fundamental o Constitución que sustituyera a la de carácter moderado del 45, tal y como ocurrirá en el Bienio progresista con la llamada Constitución non nata del 56.
El carácter ecléctico de todas estas propuestas mencionadas nos recuerda lo que será en la futura Unión Liberal encabezada por el propio líder del presente pronunciamiento, O´Donnell. Este partido buscará la participación de los liberales menos extremistas de las respectivas y tradicionales formaciones moderadas y progresistas, siendo un avance del mismo la convivencia en el poder de Espartero (progresista) y O´Donnell (moderado) que se producirá en el Bienio Progresista (1854-56), periodo que sucederá tras el éxito de este pronunciamiento, cuando, gracias a este manifiesto, los progresistas arrastrarán a las clases populares a la revuelta, obligando a la reina a destituir al presidente del gobierno, Luis Sartoruis.
Tras él, muchas de las ideas aquí planteadas serán la base de la Constitución Non Nata, mucho más inclinada hacia el progresismo, igual que lo estarán otras leyes del Bienio (recuérdese las desamortizaciones civiles y eclesiásticas de Madoz), en un esfuerzo por romper el moderantismo clásico que, debido a varios factores (revueltas sociales, indecisión de Espartero, presión de los sectores más conservadores...) terminará por fracasar, aunque no por completo, pues O´Donnell mantendrá alguna de sus aportaciones durante los gobiernos que siguieron a 1854.
A partir del 1863 la situación se irá radicalizando progresivamente, con numerosos cambios de gobierno que no aciertan a encontrar soluciones a una situación cada vez más tensa, teniendo que esperar a 1868 (revolución de Septiembre conocida como la Gloriosa) para que muchas de las ideas aquí plasmadas vuelvan a resurgir en una versión aún más democrática (mayores derechos, sufragio universal masculino...), siendo la base en donde se apoyará la constitución de 1869.


martes, 8 de septiembre de 2015

Comentario de texto dirigido. Manifiesto de la Unión Patriótica, Primo de Rivera

“La Unión Patriótica no es un partido y, en consecuencia, no se inclina a la derecha ni a la izquierda; no adopta un programa cerrado que excluya a los discrepantes, ni se encierra en el armazón hermético de aquella ordenación jerárquica propia de los partidos políticos (...).
La Unión Patriótica aspira a ser, con el tiempo, generadora o propulsora de futuros partidos cuando, más adelante, se dibujen dentro de ella las tendencias y los matices que, en su día, determinarán el nacimiento de nuevas agrupaciones políticas nutridas con la savia que brota de los distintos sectores de opinión”
Manifiesto de la Unión Patriótica, 1924.

1.- Clasifique el texto explicando: tipo de texto, circunstancias concretas en la que fue escrito, destino y propósitos por los que se escribió .

Nos encontramos con un texto circunstancial de carácter político y público escrito por el entorno de Primo de Rivera en 1924.
Durante este momento la dictadura se encuentra en los momentos finales del denominado Directorio Militar, iniciándose ya los preparativos que, reformando algunas características del régimen, terminará por convertirse en el Directorio Civil. Esta transformación del sistema se produce cuando los principales problemas que originaron el golpe de estado de 1923 (orden público alterado, deterioro de la imagen del rey, amenazada por el Expediente Picasso; crisis económica...) comienzan a encontrar solución por parte de Primo de Rivera, encarnando su papel de Cirujano de Hierro tal y como lo entendió Joaquín Costa.
El destino, aún siendo público, es restringido (dado el lenguaje utilizado), dirigiéndose a las altas autoridades del régimen. 
En cuanto al propósito habríamos de decir que el texto comienza a preparar el terreno para el futuro Directorio Civil que intentará de institucionalizar el régimen a través de una serie de reformas, entre ellas la propia Unión Patriótica, tal y como se verá en la siguiente pregunta.

2.- Indique y explique las ideas que aparecen en el texto y resuma su contenido relacionándolo con el Directorio Civil de Primo de Rivera. 

El texto intenta dar una definición (un tanto oscura, por otra parte) de lo que será la Unión Patriótica, insistiendo en el tema de desvincularla de cualquier partido político. Dicha cuestión (La Unión Patriótica no es un partido...) es fundamental dentro del pensamiento del dictador que en 1923 se había levantado (entre otros motivos) contra el sistema de turnos y su evidente ineficiencia. Por otra parte, y como decíamos en el propósito, la Unión Patriótica se diseña dentro de una operación mayor, la de institucionalizar el régimen, abandonando el carácter provisional y transitorio que había caracterizado el Directorio Militar (paréntesis de cura le había llamado el propio dictador).
En relación con estas ideas, la Unión Patriótica no se inclina a la derecha ni a la izquierda , pues, en el fondo, no aspira a tener una ideología sino, por el contrario, se concibe como un apoyo al sistema que organice la sociedad y la vertebre en torno a sus intereses económicos y sociales (antiguos caciquismos, ejército y nuevos sectores económicos). De la misma manera, años después, se realizará la Asamblea Nacional (1926) y la redacción del proyecto de constitución de 1929 que nunca llegará a ver la luz al ser rechazado por el propio monarca al eliminarle la capacidad de sanción de los ministros.
La intención de Primo de Rivera es, en definitiva, instaurar su poder basándolo en dos grandes pilares: un nueva sistema político (dentro del cual la Unión Patriótica constituye una de sus principales bazas, como acabamos de explicar, en gran parte emparentada con el régimen fascista italiano que sirvió de ejemplo en muchos motivos) y la mejora económica, aspecto al que dedicará sus mejores esfuerzos, tanto en política laboral (con la creación de los comités paritarios que, en colaboración de la UGT, pretender crear un clima laboral sin huelgas) como en el plano de las inversiones, recurriendo a un fuerte intervencionismo económico cuyos ejemplos más claros son la creación de monopolios en sectores estratégicos (CAMPSA; Telefónica), la otorgación de subvenciones a navieras como la Transmediterránea de Juan March o la realización de obras públicas (enfocadas al regadío con la Confederación Hidrológica o al transporte con el Plan de Firmes), finalizando con las dos exposiciones Universales (Sevilla y Barcelona) de 1929.
Por último, y en relación con el segundo párrafo y su declaración de futuras aperturas a sistemas más democráticos (propulsora de futuros partidos), la propia realidad del directorio Civil y su crisis final la invalida por completo, pues nunca se tuvo la intención de crear dicho régimen democrático tal y como demuestran las crisis estudiantiles, republicanas que se continuarán más allá de su caída, terminando por colapsar la monarquía, sustituida por la II República.



lunes, 22 de junio de 2015

Comentario de Texto. Decreto de Valencia. FERNANDO VII

Desde que la Divina Providencia, por medio de la renuncia espontánea y solemne de mi Augusto Padre, me puso en el Trono de mis mayores, del cual ya me tenía jurado sucesor el Reino por medio de sus Procuradores juntos en Cortes (...).
Mis primeras manifestaciones se dirigieron a la restitución de varios Magistrados y otras personas que arbitrariamente se había separado de sus destinos, pues la dura situación de las cosas y la perfidia de Bonaparte, de cuyos crueles efectos quise, pasando a Bayona, preservar a mis pueblos, apenas dieron lugar a más.
Reunida allí la Real Familia, se cometió en toda ella, y señaladamente en mi persona, un atroz atentado (...), violentando en lo más alto el sagrado derecho de gentes, fui privado de mi libertad, y lo fui, de hecho, del Gobierno, de mis Reinos, y trasladado a un palacio con mis muy amados hermanos y tío, sirviéndonos de decorosa prisión, casi por espacio de seis años, aquélla estancia (...).
Con esto quedó todo a la disposición de las Cortes, las cuales en el mismo día de su instalación (...) me despojaron de la soberanía (...) atribuyéndola a la Nación, para apropiársela así ellos mismos, y dar a ésta (...) una Constitución que (...) ellos mismos sancionaron y publicaron en 1812.
Este primer atentado contra las prerrogativas del trono (...) fue como la base de los muchos que a éste siguieron (...); se sancionaron, no leyes fundamentales de una Monarquía moderada, sino las de un Gobierno popular (...).
De todo esto, luego que entré dichosamente en mi reinado, fui adquiriendo fiel noticia y conocimiento (...). Yo os juro y prometo a vosotros, verdaderos y leales españoles que habéis sufrido, no quedaréis defraudados en vuestros nobles empeños (...).
Por tanto, habiendo oído lo que (...) me han informado personas respetables por su celo y conocimientos, y los que acerca de cuanto aquí se contiene me ha expuesto en representaciones que de varias partes del Reino se me han dirigido, (...) declaro que mi Real ánimo es, no solamente no jurar ni acceder a dicha Constitución, ni a decreto alguno de las Cortes generales y extraordinarias ni de las ordinarias actualmente abiertas (...), sino el de declarar aquella Constitución y aquellos decretos nulos y de ningún valor ni efecto, (...) como si no hubiesen pasado jamás tales actos y se quitasen de en medio del tiempo, y sin obligación en mis pueblos y súbditos de cualquier clase y condición a cumplirlos y guardarlos.
Dado en Valencia a 4 de Mayo 1814. - Yo el Rey.
  

Clasificación y encuadre
El texto se enmarca dentro del viaje de regreso a España que realiza Fernando VII tras el fin de la Guerra de Independencia (1808-1814) y su liberación por parte de Napoleón, efectiva a partir del tratado de Valençay (1813). A su vuelta, y variando el itinerario oficial marcado por las Cortes, realiza un periplo por varias ciudades hasta llegar a la Corte.
Fechado en Valencia, el texto recoge el momento en el que, tras numerosas presiones de ambos bandos (como el famoso Manifiesto de los Persas de talante absolutista), rechaza jurar la Constitución que las Cortes le presentaban por medio del cardenal Luis María de Borbón e instaura de nuevo el absolutismo, iniciando de esta manera el Sexenio Absolutista (1814-20) en donde reaparece el modelo de monarquía absoluta que estará vigente hasta que un pronunciamiento (Riego, 1820) le obligue a jurar la Constitución de 1812 (Trienio Liberal, 1820-1823).
El autor es el propio rey, hijo de Carlos IV, que ya había reinado (aunque muy brevemente) en 1808, tras el motín de Aranjuez siendo desposeído del trono en Bayona, a favor de José I. Conocido como el deseado, muy pronto defraudará las esperanzas que el pueblo puso en él, luchando por su vuelta durante toda la Guerra de Independencia.
Su destinatario el pueblo, ya que se trata de una ley a través de la forma de decreto que, además, es publicado en un periódico de forma pública (Gaceta de Madrid).
Su carácter es jurídico, pues es la base legal en la que se apoya el retorno al absolutismo.
En cuanto a su propósito es bien evidente. Como ya se ha comentado, con él se cierra el primer brote liberalista español, dejando bien a las claras la intención de no variar el régimen tras lo sucedido en la Guerra de Independencia.

Análisis y comentario.
La idea central que articula el texto es la vuelta al absolutismo como forma de gobierno, declarando nula la Constitución de 1812 e iniciándose de esta manera el llamado Sexenio Absolutista.
Para ello, el decreto comienza por exponer las causas legales por las cuales debe ser declarada sin valor la Constitución. Entre ellas destaca la propia formación de las Cortes que no respeta el sistema tradicional del Antiguo Régimen (por estamentos o Estados Generales). Señala, por lo demás, la ocultación del proceso al Consejo de Regencia, institución que las Juntas y más tarde las Cortes consideraron como no representativa al estar en manos del poder francés (José I). De ambas cuestiones extrae la idea de que las Cortes, abusando de la nación, realizan una constitución que le quita el poder, pues en la del 1812 el rey pasaba de tener el poder absoluto a ejercer exclusivamente la facultad ejecutiva.
Tras esta justificación, el monarca hace una declaración de intenciones, asegurando su desprecio al despotismo (con una mención a las luces de la Ilustración como argumento) y prometiendo la vuelta al orden y los buenos usos, que habrá de poner el marcha el rey junto a unas Cortes al modo tradicional (es decir, sin verdadero poder, eliminando así la división de poderes anterior).
Esta idea, sin embargo, queda ampliamente matizada (cuando no por completo desmentida) por sus siguientes palabras en donde se expone un programa político en donde las libertades (en el texto sólo se menciona la de imprenta) deberán someterse al orden dictado por la religión y el gobierno, totalmente contrario a lo que preveía la Constitución de 1812.
Como única idea verdaderamente reformista, plantea la división entre las rentas generales del estado y las del propio rey, al contrario que en periodos anteriores en donde rey y reino se confunden en una sola entidad. Esta medida, sin embargo, deja a un lado el verdadero problema económico del momento debido a la propia guerra, sin proponer medidas verdaderamente eficaces que solucionen la crisis (en verdad casi imposibles desde esta óptica del absolutismo, presa de una estructura tan poco flexible como la estamental, como demuestra la fracasada reforma de Martín de Garay)

Ante todo esto, y con una población, muy despolitizada, mayoritariamente a su favor (aún era el Deseado), los grupos liberales comenzarán a ser perseguidos (incumpliendo así la prometida seguridad individual y real), teniendo que utilizar las logias masónicas como lugar para comenzar a organizar, junto a antiguos guerrilleros apartados del ejército con esta vuelta del Absolutismo, una serie de pronunciamientos que, tras varios fracasos (Espoz y Mina, Porlier, Lacy y Milans del Bosch...), lograra reimplantar la Constitución de 1812 tras el efectuado por Riego en 1820.

jueves, 20 de marzo de 2014

LENIN, LAS TESIS DE ABRIL de 1917


1. En nuestra actitud ante la guerra, que por parte de Rusia sigue siendo indiscutiblemente una guerra imperialista, de rapiña.
2. La peculiaridad del momento actual en Rusia consiste en el paso de la primera etapa de la revolución, que ha dado el poder a la burguesía por carecer el proletariado del grado necesario de conciencia y de organización, a su segunda etapa, que debe poner el poder en manos del proletariado y de las capas pobres del campesinado....
3. Ningún apoyo al Gobierno Provisional; explicar la completa falsedad de todas sus promesas (…). Desenmascarar a este gobierno, que es un gobierno de capitalistas,
4. Reconocer que, en la mayor parte de los Soviets de diputados obreros, nuestro partido está en minoría y, por el momento, en una minoría reducida, frente al bloque de todos los elementos pequeñoburgueses y oportunistas -sometidos a la influencia de la burguesía y que llevan dicha influencia al seno del proletariado-, desde los socialistas populares y los socialistas revolucionarios hasta el Comité de Organización . Explicar a las masas que los Soviets de diputados obreros son la única forma posible de gobierno revolucionario (...).
6. En el programa agrario, trasladar el centro de gravedad a los Soviets de diputados braceros. Confiscación de todas las tierras de los latifundios. Nacionalización de todas las tierras del país, de las que dispondrán los Soviets locales de diputados braceros y campesinos (...).

7. Fusión inmediata de todos los bancos del país en un Banco Nacional único, sometido al control de los Soviets de diputados obreros.


CLASIFICACIÓN

Se trata de un texto histórico circunstancial de tema político en el que Lenin, líder de los bolcheviques, a su regreso a Rusia, denuncia el régimen social, político y económico de ésta. 
El autor del texto es el propio líder, tras el cual se esconde la figura intelectual de los bolcheviques, Trotsky. 
Es una fuente primaria, porque los hechos que se denuncian transcurren en la misma época de la creación del texto, en abril de 1917 (de ahí su nombre: Las tesis de abril) y un destinatario público ya que el fin de este es informar a la población rusa de la situación y de la posición que se toma ante esta.

ANÁLISIS
Vemos con bastante claridad la denuncia de la situación a la que están sometidos los soviets, y lo vemos ya en el primer párrafo en el cual hace mención a una ‘’guerra imperialista, de rapiña’’, lo que significa que identifica la guerra mundial como una guerra en la que los soviets ‘’no pintan nada’’, que únicamente se les utiliza por el hecho de que se necesitan soldados en la batalla.
 En el segundo punto hace referencia a la tercera fase del marxismo: ‘’la dictadura del proletariado’’, diciendo así que se debe sustituir al poder de la burguesía. 
El tercer punto va enteramente dirigido a los mencheviques. Se les replica el apoyo que han dado al enemigo mutuo, la burguesía, con el único propósito de subir en la escala de mando.
 En el cuarto punto se reconoce que el partido está en minoría, debido a que hay un bloque de todos los elementos ‘’pequeños-burgueses y oportunistas’’, referido a los mencheviques, que llevan su influencia al proletariado.
En el sexto y séptimo punto se realiza una declaración de las posteriores acciones que se realizarán a favor de los campesinos jornaleros y los obreros, la expropiación de todas las tierras de los latifundios, para ponerlas a cargo del estado y disposición de los soviets; y la fusión de todos los bancos del país en un único Banco Nacional, que estará bajo el control de los obreros.

COMENTARIO Y CONCLUSIÓN
El régimen ruso zarista, que desde hacía siglos regía en el país, tiene muchas similitudes con el Antiguo Régimen, impuesto en toda Europa y que desembocó en la Revolución Francesa. Está constituido por una monarquía absoluta de origen divino, el Zar.
 Tal y como sucedía en ese régimen, no toda la población estaba contenta o conforme con su posición social, debido a la inexistencia de clases medias. Por un lado encontrábamos a los privilegiados, la nobleza (terratenientes), y el clero (ortodoxos). Por otro lado encontrábamos a los no privilegiados: la burguesía, escasa, los obreros, que trabajaban en la Rusia Europea ya que era donde había tecnología gracias a las inversiones de Francia e Inglaterra (posteriores aliados en la  IGM) y los campesinos, en los cuales podemos ver dos tipos: los Kulak, aquellos que tenían sus propias tierras (eran una minoría) y los jornaleros, que trabajaban las tierras de la nobleza. 
La economía estaba basada en la agricultura, la cual, debido al clima y la escasa tecnificación sufría malas cosechas cíclicas; y la industria sólo se hallaba en la Rusia europea. 
Esta situación originó la formación de diversos grupos que opuestos al régimen, la oposición, en los cuales diferenciamos: la burguesía, por un lado los liberalistas moderados (kadet) que defendían la monarquía parlamentaria, el sufragio censitario y el orden, y por el otro, los liberalistas progresistas (eseritas), que defendían la república, el sufragio universal y la libertad;  y los soviets, en cuyo grupo estaban integrados soldados, campesinos y obreros, divididos en, bolcheviques y mencheviques, con una única idea base: el marxismo, y diferenciados en la tercera fase de este proceso en la que los mencheviques sustituían la revolución por la política. 
La revolución de 1905, cuyo propósito era el de obtener prestigio desembocó en un conjunto de huelgas y revoluciones por parte de los soviets. La pérdida de la guerra contra Japón, por la mala organización del ejército, del cual era responsable la nobleza, y la poca calidad del armamento, unido a las malas cosechas produjeron un conjunto de revueltas en las que campesinos, que proclamaban la adquisición de tierras y los obreros que denunciaban las hambrunas, fueron duramente reprimidos por los cosacos, la guardia del Zar, produciendo El domingo sangriento. 
Los soldados, tras la pérdida de la guerra por la falta de la nobleza y la visión de lo ocurrido con los campesinos y obreros se iniciaron en una revolución que, al igual que las anteriores, fue duramente reprimida. El resultado de esta revolución fue la constitución de un parlamento, puramente estético, formado por los Kadet y por el Zar, quien tenía derecho a veto.
La I G M fue el acelerador de lahistoria. Debido al empeoramiento de la situación de los soviets, se realizó una huelga general y una revolución, por la cual el Zar tuvo que abdicar y, en su lugar, se posicionaron los mencheviques y la burguesía, formando la nueva Duma. 
En este punto se produjo el regreso de Lenin y la proclamación del texto aquí comentado. 
La Duma permaneció en el poder hasta la revolución del 25 de octubrede 1917, en la cual los bolcheviques y los soviets (guardia roja), toman el poder del país, derrocando al Gobierno provisional, para componer el Gobierno del proletariado. Este Gobierno actuará tal y como estaba predicho en el texto, favoreciendo a los soviets con sus decisiones, entre las cuales se encuentra la salida de Rusia de la I G M.
Después de todos estos movimientos los bolcheviques y la guardia roja habían ampliado su lista de enemigos, contra los que se debieron enfrentar en la guerra civil: Francia, Inglaterra, burguesía, mencheviques, clero, nobleza. Debido a su gran organización, a su participación directa en la lucha y a la economía de guerra, obtuvieron la victoria. Pero la obtuvieron junto con la pobreza, que más tarde tuvo que sufragar Lenin, renunciando a todo por lo que había luchado, uniendo el capitalismo y el comunismo.

La historia nos muestra una y otra vez los errores cometidos en la elección de diversos regímenes, en la creación de revoluciones, de guerras… 
Claramente se nos muestra, también, la imposibilidad de la constitución del comunismo por una simple razón: la sociedad sin clases es algo efímero. 
Las clases deben de existir, debe existir un mando, ya que sin él se tiende a la desorganización y a la decadencia. 
El hecho está en que estas clases no deben estar separadas por una gran diferencia, no se debe dar más posibilidades a unas, ni más derechos a otras. Lo más importante, en mi opinión, es la participación conjunta en la elección del sistema que se desea llevar en aquel estado en el que se resida, y en la división de poderes y constitución de leyes específicas las cuales harán imposible el aprovechamiento del cargo en beneficio propio. 

Creo que el ser humano tiende a caer en el mismo error una y otra vez, no aprendemos, ya que, por lo general nos tira más el beneficio que el sacrificio. 

Realizado por Paula Sancho, 4º ESO A, IES Miguel Delibes, Mejorada del Campo

lunes, 17 de marzo de 2014

Comentario de texto. DECLARACIÓN DEL GOBIERNO PROVISIONAL RUSO. 1917

“El gobierno cree que el espíritu de profundo patriotismo manifestado durante la lucha contra el antiguo régimen inspirará a nuestros valientes soldados en los campos de batalla. Por su parte, hará cuanto esté en su mano para proveer de lo necesario al ejército a fin de llevar la guerra a su final victorioso. El gobierno considerará como sagradas las alianzas que nos ligan con unas potencias y respetará puntualmente los acuerdos firmados con nuestros aliados.
Paralelamente a las medidas que se tomen para defender al país del enemigo exterior, el gobierno considerará como objetivo esencial suyo permitir que se exprese la voluntad popular en lo que concierne a la elección de un régimen político y convocará la Asamblea Constituyente en el plazo más breve posible sobre la base del sufragio universal directo, igual y secreto (...). La Asamblea Constituyente promulgará las leyes fundamentales que garanticen los inalienables derechos del país a la justicia, la libertad y la igualdad.

Primera declaración del Gobierno Provisional. 7 de marzo de 1917.

CLASIFICACIÓN
Nos encontramos con un texto histórico circunstancial de contenido político cuyo autor es colectivo (el gobierno provisional surgido en febrero de 1917 tras la abdicación del zar, compuesto por eseritas y kadets con el apoyo de mencheviques)
El destinatario es público, siendo un documento primario (escrito por los propios protagonistas de los hechos)

ANÁLISIS

El texto desarrolla dos grandes ideas.
Por una parte se refiere a la participación de Rusia en la I Guerra Mundial, asegurando a sus aliados (Inglaterra y Francia), que el nuevo gobierno es partidario de seguir en ella como una forma de patriotismo y de cumplimiento de sus acuerdos internacionales. Añade, además, que intentará eliminar los problemas del ejército ruso, invirtiendo cuanto sea necesario.

Por otra parte nos encontramos una típica declaración liberal (burguesa) sobre los cambios políticos que han de sucederse tras la abdicación del zar. Ideas típicas de la ilustración como la creación de una Constitución, sufragio universal directo, igual y secreto o inalienables derechos del país a la justicia, la libertad y la igualdad. (Palabras y términos que repiten el discurso típicamente decimonónico, iniciado en la Independencia de Estados Unidos y seguido en la Revolución Francesa o distintas constituciones liberales posteriores).

COMENTARIO

Nos encontramos en uno de los momentos decisivos de la revolución rusa: 1917.
Como ya había predicho Lenin, la guerra (la I Guerra Mundial) se había convertido en un verdadero acelerador de la historia, aumentando el malestar de obreros, campesinos y soldados (cada uno de estos colectivos por distintas razones relacionadas con ella y que se pueden ver aquí), que habían iniciado una serie de huelgas generales y revueltas que acabarían con la abdicación del zar y la creación de un Gobierno Provisional, precisamente el autor de este texto en el que se nos anuncian sus principales ejes de actuación.

Como ya hemos visto en el análisis, los componentes de este gobierno (fundamentalmente burgueses, aunque con distintas tendencias: kadets, eseritas...) plantean la creación de un sistema liberalista apoyado en las ideas ilustradas que les acercase políticamente a los modelos de sus aliados (Inglaterra y Francia) e instaurase un liberalismo burgués tras la monarquía absoluta del zar (un proceso que hemos ido viendo en la Europa decimonónica y que en Rusia, mucho más atrasada económica y socialmente, se produce casi con un siglo de atraso).

Íntimamente ligado con lo anterior, el Gobierno Provisional declara su intención de mantenerse en la I Guerra Mundial, apelando a sentimientos patrióticos.
Esto no nos debe extrañar, pues en el fondo, se trata de mantener las alianzas con Francia e Inglaterra (la Triple Entente) que, a su vez, eran unas fuertes relaciones económicas (ambos países eran, desde tiempos zaristas, los socios capitalistas de la incipiente revolución industrial que se generó en la Rusia europea).

Ante estas ideas, y con los mencheviques apoyándolas en su intento de reunir influencia en la Duma y dar paso a su plan de cambios políticos, Lenin y los bolcheviques iniciarán su ataque frontal.
Éste comenzará con las famosas tesis de abril de Lenin y sus tierras, pan y paz, aquí y ahora. Su posición, radical tanto ante la guerra como a las reformas liberales del Gobiernos provisional, serán las bases en donde se asiente la revolución de octubre de este mismo año que derrocará al gobierno de Kerensky e iniciará el sistema comunista, con cambios económicos (como la nacionalización de los grandes bancos) como políticos (firma del armisticio de  Brest Litovst  on el que Rusia saldrá de la I Guerra Mundial)
Sin embargo, muy pronto, la revolución tendrá que superar una terrible prueba, la de una guerra civil contra los mismos autores del texto (apoyados por Inglaterra y Francia). Una larga y terrible guerra que el ejército rojo, mejor organizado y que lucha por sus propios intereses, terminará ganando

CONCLUSIÓN
El texto nos plantea el intento de una revolución liberal en Rusia que, combatido por Lenin, terminará convirtiéndose en el primer paso de otra marxista, mejor dirigida y apoyada mayoritariamente por la población (frente a una burguesía escasa y débil y unos mencheviques que pierden el tren de la historia apoyando a sus propios enemigos de clase).
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viernes, 24 de enero de 2014

Comentario texto. Lucha de clases según Marx

Toda la historia de la sociedad humana, hasta el día, es una historia de luchas de clases. Libres y esclavos, patricios y plebeyos, barones y siervos de la gleba, maestros y oficiales; en una palabra, opresores y oprimidos, frente a frente siempre, empeñados en una lucha ininterrumpida, velada unas veces, y otras franca y abierta, en una lucha que conduce en cada etapa a la transformación revolucionaria de todo el régimen social o al exterminio de ambas clases beligerantes. (...). En la Roma antigua son los patricios, los équites, los plebeyos, los esclavos; en la Edad Media, los señores feudales, los vasallos, los maestros y los oficiales de los gremios, los siervos de la gleba, y dentro de cada una de esas clases todavía nos encontramos con nuevos matices y gradaciones.
La moderna sociedad burguesa que se alza sobre las ruinas de la sociedad feudal no ha abolido los antagonismos de clase. Lo que ha hecho ha sido crear nuevas clases, nuevas condiciones de opresión, nuevas modalidades de lucha, que han venido a sustituir a las antiguas. 
Sin embargo, nuestra época, la época de la burguesía, se caracteriza por haber simplificado estos antagonismos de clase. Hoy, toda la sociedad tiende a separarse, cada vez más abiertamente, en dos grandes campos enemigos, en dos grandes clases antagónicas: la burguesía y el proletariado.

Marx, Engels, El manifiesto comunista, l, 1848                     

Clasificación:
   Se trata de un texto histórico-circunstancial, fechado en 1848, aunque el lugar no se da a conocer.
     El autor es colectivo, está escrito por Carlos Marx y Engels.
     Su destinatario es público y la fuente primaria.

Análisis:
   Este texto, redactado por Marx y Engels en 1848, habla de lucha de clases (conflicto entre opresores y oprimidos que se sucede a lo largo de toda la historia)
Esta lucha de clases es causada por  la propiedad privada de los medios de producción.

Comentario:
Marx es un filósofo del S.XIX. Como hemos visto en el análisis, este texto trata la lucha de clases. 
Carlos Marx, en su visión de la historia, hablaba de dos cosas: superestructura (política, religión, cultura) y estructura (economía)
Según él, el gran problema de esta última era la propiedad privada de los medios de producción (fábricas, tiendas, bancos…), pues, como vemos en el texto, opresores y oprimidos se han enfrentado siempre, siendo los opresores los dueños de estos medios de producción en los que buscan los máximos beneficios, mientras que los oprimidos son los trabajadores y exigen mejoras laborales y salariales.
Marx asegura que la sociedad burguesa, surgida de la  Revolución industrial, no ha cambiado nada de esta lucha de clases, solo ha sustituido las viejas formas de lucha de los oprimidos por otras nuevas. Durante toda la historia siempre
ha habido opresores y oprimidos, pero en tiempos de este filósofo se han enfrentado burguesía y proletariado.
Marx, para acabar con la propiedad privada de los medios de producción y así a su vez terminar con la lucha de clases, plantea cuatro fases:
  1º Concienciación: consiste en informar al proletariado y conseguir una unión.
     2º Revolución: el proletariado quita a la burguesía la propiedad de los medios de producción.
 3º Dictadura del proletariado para quitar la superestructura  burguesa.
    4º Sociedad sin clases (Utópico)



Realizado por Laura Mora, 4º A IES Miguel Delibes, Mejorada del Campo