Un pequeño opúsculo maravillosamente apretado sobre el tiempo en la era moderna que ha perdido sus pausas y sus terminaciones y corre de una forma desaforada que lo único que sirve es para explotarlos.
Esta falta de tiempo, sin sus conclusiones y pausas, convierte al hombre en una máquina para el trabajo
Al igual que ocurría con la narración, el tiempo , sin esquinas, sin pausas, sin cesuras, es algo que no contiene un sentido propio, son simplemente acumulaciones de datos como la simple memoria informática que hace perder la idea de vida como evolución en el tiempo.
Tras él no queda nada más que cifras, objetivos, pero ni emociones ni sentimientos, ni, por supuesto, humanidad
