Ante la inminente invasión japonesa, los nacionalistas y los comunistas llegaron a un acuerdo para hacer frente a los japoneses. La razón estuvo en la presión popular y en el secuestro de Chang Kai Chek por sus propios oficiales para obligarle a negociar con los comunistas. En 1937 Japón invade toda China nororiental y la costa obligando al kuomintang a trasladarse hacia el sur. Los japoneses limitan su ocupación a las zonas costeras y el río Yang Tse, las zonas más desarrolladas. No disponen de efectivos suficientes para dominar toda China, que queda dividida en tres partes: zona japonesa, zona comunista y zona del Kuomintang.
El Kuomintang sufrirá una grave crisis durante la guerra por culpa de la corrupción y la crisis económica. Pierden sus principales recursos que están en manos japonesas, y no llega a ayuda estadounidense hasta 1945. Mientras los comunistas consiguen la adhesión de la población con su reforma agraria y fortalecen su ejército cuando el ejército soviético les entrega todo el armamento japonés requisado en Manchukuo
Acabada la guerra mundial, intentan mantener el acuerdo porque ninguno tiene la seguridad de salir victorioso en una nueva guerra civil. Sin embargo, las diferencias ideológicas son tan grandes que en 1946 se reanuda la guerra que dura hasta 1949. Los nacionalistas del Kuomintang son totalmente derrotados y se refugian en la isla de Formosa donde crean un nuevo estado, Taiwán. Mao proclama la República Popular de China y se convierte en Presidente, con Zhou Enlai como primer ministro.
Los gobiernos de Mao


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