Una obra escrita como un mundo sonámbulo, con una prosa espesa como la miel, pero también traslúcida como ella que a veces tiene algo de romancero gitano en sus adjetivos y acentos.
Ya sólo por eso habría que leerlo sin duda alguna, pues es una pieza delicada de alta literatura que se saborea con verdadera hambre.
Pero esta pieza es algo más, es un verdadero tratado de una doble historia.
Por una parte tenemos la poco conocida Gran Redada de los gitanos promovida por el gran ministro de Fernando VI, duque de la Ensenada, que pretendía acabar con una población siempre compleja por sus leyes propias y su nomadismo, a la vez que conseguía una mano de obra casi esclava para crear el gran poder naval que quería para enfrentarse tanto con Gran Bretaña como con Francia.
Es verdaderamente apabullante la narración de unos hechos verdaderamente brutales que crearon verdaderos campos de concentración en la Alhambra, al alcazaba de Málaga o el Castillo de Denia para luego transportar a los hombres gitanos a los astilleros de Cádiz, Galicia o Cartagena.
Con las mujeres se terminará por encerrar en conventos de arrecogidas (como el de Zaragoza).
Tan imprescindible como delicioso



