Una vez más en ese verano me recomendó este libro. Y como casi siempre, acertó por completo en su pronóstico
- Te encantará y conocerás muchas cosas de ti que tienes ocultas - me dijo.
Y así fue.
La novela narra la historia en primera persona de Timandra, una hetera ateniense durante gran parte de las guerras del Peloponeso. Una cortesana que se enamorará perdidamente de Alcibíades y nunca lo abandonará del todo, incluso tras su muerte.
Sobre este sencillo entramado el autor va construyendo toda una visión de la ideología del momento, en plena crisis de bélica, pero también de los tradicionales valores griegos de destino, valor, belleza o misoginia que representa perfectamente Alcibíades.
De todas formas, lo mejor del libro es cómo un escritor (masculino) ha podido entrar en las razones y los sentimientos de una mujer como Timandra. Toda la novela (que en realidad es una larga carta para su hija) está llena de unas observaciones maravillosas sobre el mundo visto desde el punto de vista femenino y de una prostituta, es decir, desde dos inferioridades (especialmente en la Grecia Clásica)
Desde la guerra al amor o el sexo o los compañeros o la política o la más alta filosofía, Timandra opina leve pero tajantemente sobre todo y nos enamoramos de ella. pues tiene más de geisha o de cortesana renacentista que de prostituta. Es una mujer enamorada que piensa, incluso, más allá de sus sentimientos, ve los fallos del sistema pero decide continuar pese a ellos.















