La Elipa, junto a la plaza de Toros (la de Goya), junto al arroyo Abroñigal y cerca del cementerio de la Almudena. En ella vivían numerosos traperos que con su carro con burro atravesaban el puente de ventas para recoger restos de carbón y todo tipo de cachivaches para su reventa.
Estos eran los arrabales de la gran ciudad con casas autoconstruidas, sin agua corriente ni saneamiento, con altísima mortalidad, sin educación ni servicios a muy pocos metros del barrio burgués de Salamanca
En estas curiosidades que tienen las lecturas, precisamente es el primer libro de Mendoza el último que he leído de él.
La paradoja me ha servido para leerlo con una perspectiva distinta, aquella del que ve la prehistoria del estilo y los motivos en la novela primeriza.
Y efectivamente, ahí estaban todos. Su amor por Barcelona, la inmersión en sus conflictos sociales, la socarronería y la fina ironía, los personajes (en este caso sólo los secundarios) trazados con brocha gorda, tan humanos como excesivos en donde tanto la locura como la ingenuidad tienen semejante importancia que serán el origen de su investigador tan secreto como patético.
Pese a su estructura policíaca (construida por lo demás en fragmentos, una verdadera revolución para los años en os que estaba escrito) y las distintas historias humanas que se entrecruzan, lo más valorable de la novela es la radiografía excepcional (como luego se repetirá, amplificada, en la Cuidad de los Prodigios) que realiza del periodo alfonsino y sus tensiones entre la alta burguesía industrial (Savolta) y el proletariado, en su mayoría anarquista (Pajarito de Soto). Entre ambos, las tensiones llegarán a colmar todos los vasos, terminando en la pura violencia (la de los anarquistas y sus atentados, la de los pistoleros contratados por la patronal, la de la propia policía).
Para ello no duda en un cambio constante de escenarios, desde las mansiones burguesas en las faldas del Tibidabo a las calles más terribles que rodean las Ramblas.
En 1912, el presidente del Consejo de Ministro, el liberal José Canalejas, fue tiroteado en la misma Puerta del Sol, mientras miraba un escaparate de libros (ahora tienda de ropa).
Su asesino, Manuel Pardiñas, un anarquista, se suicidará mientras intentaba reducirle la policía ¿con un tiro en cada sién!!!!!
Días después se rodó un corto con la recreación del magnicidio y las imágenes reales del entierro
En la mismísima Puerta de Alcalá, un 8 de marzo de 1921, una motocicleta con sidecar se acercó al coche del primer ministro y le tiroteó en plena marcha.
Así quedó el automóvil que hoy se muestra en el Museo del Ejército (Toledo).
Los asesinos fueron un trío de anarquistas (Pedro Mateu Cusidó, Luis Nicolau Fort y Ramón Casanellas Lluch ) que se vengaban así del decreto de ley de fugas firmado por el primer ministro, un procedimiento extrajudicial que dejaba las manos libres a los policías para tirotear a un prisionero argumentando una fuga.
Y es que, como ya vimos aquí, la situación social en la españa posterior a la I Guerra Mundial, se volvió cada vez más tensa, tanto por los atentados anarquistas como por el pistolerismo ejercido por la patronal
El 12
de septiembre de 1923 tiene lugar el golpe de estado realizado por el capitán
general de Cataluña.
La causa inmediata del pronunciamiento de Miguel Primo de
Rivera hay que buscarla en la falta de iniciativa política para solucionar los
problemas del país y poner fin a la inestabilidad creada por:
Las dificultades de orden
publico, con especial incidencia en Cataluña. (pistolerismo)
El aumento de los precios
que moviliza a las organizaciones sindicales, la escasez de la demanda y
la consecuente parálisis de la actividad industrial. Paro
Los enfrentamientos en le
parlamento y en la opinión publica como consecuencia del desastre de
Annual, con una comisión investigadora (Picasso) paralizada ante la supuestas responsabilidades de
Berenguer y la protección del general Silvestre por parte del rey. La
guerra de Marruecos sigue siendo objeto del rechazo popular.
El clima conspirativo y
provocado por militares africanistas ante la posición dubitativa del
gobierno.
Las declaraciones del rey
apelando a una solución con o sin Constitución.
El PSOE y la UGT no organizan ninguna
respuesta popular al pronunciamiento.
La CNT desgastada por los incidentes
ocurridos meses atrás en Barcelona, se muestra incapaz de oponer resistencia.
Solo algunos intelectuales, como Azaña,
Madariaga, Unamuno (exiliado en Fuerteventura) y Valle-Inclán, se muestran
radicalmente opuestos.
CARACTERISTICAS DE LA DICTADURA:
El manifiesto del 13 de septiembre, en el
cual se hace un examen acerca de las causas que motivan el golpe: secuestro de
la voluntad real por la clase política, orden publico deteriorado por continuos
asesinatos y depreciación de la moneda.
Al mismo tiempo se enuncia, aunque vagamente,
un programa de progreso de gobierno basado en la formación de un directorio
militar.
Aparecen ciertos aires regeneracionistas y la
caracterización de la situación creada no como definitiva y si como paréntesis
de cura.
Todos recuerdan la gran catástrofe que sufrió el ejército español en 1924, o sea, la inmensa derrota de Annual. Alfonso XIII se entendió directamente con el general Silvestre, gobernador de Melilla, para realizar una operación rápida y decisiva que permitiese a las tropas españolas ir a través del Riff hasta la bahía de Alhucemas, apoderándose de todo, obligando a las
El general Silvestre arrolló al principio a cuantos moros le salieron al paso. Al tomar en los primeros días de avance un monte famoso por su valor estratégico, envió un telegrama al rey. Este le contestó empleando el lenguaje de las corridas de toros: "¡Olé los hombres! El veinticinco te espero."
Las tribus de Abd-el-Krim dejaron avanzar al intrépido Silvestre, que en su ar-dor agresivo apenas si se preocupó de mantener el contacto a sus espaldas con las bases de refuerzo y avituallamiento. Lo cercaron, lo aislaron, cortando su retaguardia, y murió combatiendo lo mismo que tantos miles de españoles. Ú- nicamente lograron salvar su vida, Se calcula que en este desastre perecieron doce mil españoles, recogiendo los rifeños sobre el campo de batalla un material de guerra que representaba muchos millones de pesetas.
Por primera vez en muchos años, el Parlamento español dio señales de vida, enérgica e independientemente. Se formó una Comisión en la Cámara de Diputados compuesta de individuos de diferentes grupos dinásticos y de las oposiciones. Esta Comisión, llamada de los Veintiuno por el número de los individuos que la componían, abrió una información, haciendo comparecer ante ella a numerosos generales.
Por primera vez se vio también en España a los militares -siempre orgullosos y convencidos de pertenecer a una casta superior- prestar declaración ante un tribunal civil como testigos o como futuros acusados.
entre otras cartas, una en la que el rey aconsejaba a Silvestre lo siguiente: "Haz lo que yo te diga y no te preocupes del Ministro de la Guerra, que es un imbécil."
Había que ahogar este escándalo enorme y para ello apresuró el golpe de Estado que estaban preparando los militares y que produjo el Directorio actual.
El Desastre de Annual será el final, tan calamitoso, del conflicto marroquí que ya analizábamos aquí, y un perfecto reflejo de los grandes vicios nacionales LOS HECHOS Frente a Cambó (Lliga), Primo de Rivera y los
líderes socialistas (partidarios del abandono de Marruecos), los Gobiernos
de Alfonso XIII mantienen la idea de conquista y de política de gran potencia (prestigio). Se
prepara la presencia de grandes contingentes de tropas, como son los Tabores de
Regulares y el Tercio de Extranjeros, denominado mas tarde Legión española y
con el comandante Francisco Franco entre sus mandos. El resultado es un lento
avance en territorio marroquí.
Desde Ceuta, el general Berenguer, atacará la zona interior conquistando
Xauen con el objetivo de debilitar a dos de los grandes líderes de las cabilas:
El Raisuni y Abd-el-Krim.
En la zona oriental (Melilla) la táctica
utilizada por el general Silvestre consistió en dejar pequeñas fortificaciones
llamadas “blocados”, en la vía de comunicaciones entre Melilla y Alhucemas,
paralelas a la costa. El sistema era muy frágil y demostró sus fallos
ante el primer ataque de las cabilas dirigidos por Abd-el-Krim en la zona de
Annual La retirada fue desorganizada, abandonando las fortificaciones en el
trayecto de Melilla a Annual, al grito de “¡Qué vienen los moros!”(Desastre de Annual, 1921).
Pérdidas materiales: ferrocarril, armas, etc., con el material
abandonado por las tropas españolas los rifeños se dotaron de suministros
para un año y medio.
Pérdida de prestigio El desastre de Annual suponía para España una
vergüenza a nivel internacional y nacional.
DEL INFORME PICASSO A ALHUCEMAS
La situación política se deteriora
rápidamente.
La cúpula militar, los políticos conservadores e, incluso, el propio rey son
acusados por la oposición política (organizaciones obreras, republicanos y
nacionalistas), que comienzan una campaña exigiendo responsabilidades. Ante
esto se vuelve a crear un gobierno de concentración presidido por Maura
que toma dos decisiones: recuperación de las posiciones perdidas y la creación
de una comisión para el esclarecimiento de los hechos presidida por el general
Picasso (“informe Picasso" o expediente Picasso).
Ésta tiene un desarrollo irregular, ante lo cual la
izquierda reclama una reforma constitucional y la retirada de las tropas de
Marruecos. El descontento crece y García Prieto llega al gobierno sin conseguir
el control.
El 13 de septiembre de 1923, el generalMiguel
Primo de Riverase pronuncia en
Barcelona, prohibe la actividad de los partidos e impone la censura previa. El
rey Alfonso XIII acepta el recurso al pronunciamiento como medio legitimo de
cambio político. Esta decisión le costará la corona. (Uno de los motivos
del pronunciamiento militar del General Primo de Rivera fue las
responsabilidades políticas del desastre de Annual que afectaban al propio Rey, debido al
telegrama que envió al general Silvestre animándole a llevar a cabo dicha
campaña. A mediados de Septiembre de 1923, se reanudaban las sesiones
parlamentarias después del verano, y estaba previsto que el General Picasso
informara en las Cortes sobre las investigaciones llevadas a cabo).
Durante su dictadura, y en colaboración con
la Francia de Petain que estaba siendo atacada por Abd-el-Krim, se realiza el
exitoso desembarco de Alhucemas (1925).
Tras él la pacificación de la zona será rápida.
sificación y encuadre. Nos encontramos con una fotografía que, gracias a su pie, podemos encuadrar en el verano de 1909, en Barcelona., durante el reinado de Alfonso XIII. Desconocemos tanto su autoría como el medio en el que fue publicado, aunque podría corresponderse a una ilustración periodística. Claramente su contenido podríamos clasificarlo como social, aunque no falte en él cuestiones tanto económicas como militares, tal y como veremos. Tanto la composición como el encuadre pretenden conseguir la idea de masa anónima (no se destaca ningún personaje, sino el grupo), intentando recrear el ambiente revolucionario y casi espontáneo de la revuelta barcelonesa. Se trata de una fuente primaria y objetiva Análisis. En un ambiente urbano (barrio Gótico de Barcelona), tanto el estado de las fachadas como la vestimenta de los retratados nos habla de las clases bajas (proletariado) en plena revuelta, preparando una barricada que detenga los ataques del ejército. Comentario. La respuesta defensiva del proletariado de la imagen nos muestra a las claras la previsible represión que esperan por parte del ejército, tal y como sucedió en la realidad, ordenada por el gobierno de Maura (líder del partido conservador que el sistema de turnos aún vigente había puesto en el poder más por decisión regia que por unas votaciones controladas por el caciquismo). Las bases reales del sistema (caciques y burguesía) no podían consentir que el clima de agitación obrera pudiera amenazar sus privilegios y economías, empleándose al ejército para mantener la paz social que tanto les convenía (de aquí el antimilitarismo obrero). En cuanto a las causas que llevaron al proletariado a esta protesta podemos considerar unas inmediatas o coyunturales que no son sino la manifestación de otras más profundas y constantes (estructurales). Comenzando por éstas últimas podemos señalar la industrialización catalana que había creado un incipiente proletariado mucho antes que en el resto de España. Estos obreros, sometidos a duras condiciones de trabajo, habían comenzado a asociarse (movimiento obrero) tal y como había ocurrido en otros lugares de Europa, adquiriendo una especial importancia el pensamiento anarquista, mucho más proclive a las revueltas (acción directa) que los socialistas, más moderados en sus métodos. Ambos, sin embargo, coincidían en la idea de una sociedad injusta que trataban de cambiar, eliminando el desigual reparto de la riqueza y su sistema político derivado que dejaba realmente en manos de muy pocos el poder (caciquismo implantado en el siglo anterior por Cánovas que había sido reforzado contra sus mayores enemigos en 1906 con la ley de Jurisdicciones, que dejaba en la ilegalidad a asociaciones obreras y grupos nacionalistas). Sobre el marco expuesto, existieron una serie de causas más inmediatas que motivaron la protesta. Los discursos incendiarios de Lerroux (republicano exaltado) eran una de ellas a la que pronto se unió el tradicional problema del reclutamiento por quintas con redención en metálico que, a la postre, obligaba a las clases menos pudientes a ingresar en el ejército. En este caso la movilización viene dada por otro de los conflictos más importantes de principio de siglo: la guerra de Marruecos. Este protectorado repartido con Francia en la Conferencia de Algeciras (1906) tenía constantes conflictos generados por las cabilas, como el ataque a los mineros que construían el ferrocarril desde las minas del Rif (cuyo principal accionista eran uno de los grandes políticos del sistema, Romanones). Tras él la reacción concluyó en desastre (Barranco del Lobo) con un ejército poco preparado y sin organización ni conocimiento del terrero, lo que obligó a la movilización de reservistas. Este fue el punto de inicio de la revuelta que comenzará con la convocatoria de una huelga general por parte de Solidaridad Obrera (antecedente de la CNT, 1910), precipitándose rápidamente hacia acciones violentas y descontroladas (alguna de ellas de marcado carácter anticlerical, como la quema de iglesias)como la que podemos observar en la fotografía. Tras esto, llegará (como ya se dijo) la represión por parte del ejército (más de cien muertos) y la ejecución de Ferrer Guardia, chivo expiatorio de todo el conflicto que se extinguirá rápidamente aunque sin resolverse, volviendo a aparecer en la Crisis del 17, el pistolerismo posterior a 1921 o, a la largo plazo, en la Guerra Civil. La división radical (y violenta) de los españoles por su capacidad adquisitiva, con el ejército y la iglesia apoyando a las clases acomodadas ante las protestas de obreros, nacionalistas y otros grupos (intelectuales) que buscan una ampliación de libertades.
Aunque ya hubieran existido expediciones militares en la zona (O’ Donnell
en 1860, con la toma de Tetuán, y Martínez Campos en 1893, en defensa de Ceuta
y Melilla, amenazadas por las cabilas) y conquistas (Sáhara , en 1881) será partir de
1898 cuando se comience una importante colonización en el norte de África, con
el objetivo de recuperar ante el resto de naciones el prestigio perdido con la
derrota de EEUU.
En 1906 se celebra
la conferencia internacional de Algeciras, a la cual asisten los
representantes de las principales potencias europeas para tratar el tema
colonial de Marruecos. (Alemania, Francia, Inglaterra, Rusia y España). En esta
conferencia se consolida el reparto del territorio marroquí, ya que decidieron que España
ocupara la zona norte y Francia la zona sur, en régimen de protectorado.
España inicia a partir de ese momento la ocupación de la zona asignada,
además de iniciar la explotación del subsuelo, con importantes inversiones en
el sector minero.
En 1909 se produce un ataque de las cabilas (grupos seminómadas fuera del
control directo del sultán) sobre los obreros españoles que trabajaban en la
construcción de un tren minero que pretendía unir las minas del Rif (con Romanones como principal
accionista) con el puerto de Melilla. Las tropas españolas, al mando del
general Pintos, intentan responder al ataque siendo acorraladas
en el barranco
del Lobo en donde sufren numerosas bajas.
Se
envían tropas, tomando con grandes esfuerzos el monte Gurugú (desde el
cual los cabileños estaban bombardeando Melilla) y se piensa en el desembarco
de Alhucemas, descartándolo por sus riesgos.
Esta campaña de Marruecos moviliza a los
reservistas, siendo Barcelona el lugar en donde estalla la protesta.
El 26 de julio de 1909, la organización Solidaria Obrera (precedente de la
futura C.N.T.), proclama la huelga general, iniciándose la llamada Semana Trágica,
En 1910 se firma
una tregua, pero la guerra
se reanuda en 1911. Bajo los gobiernos de Canalejas se consolidan los territorios
costeros, aunque sin un control efectivo del interior montañoso, verdadero
fortín de las cabilas.
·1913- final I Guerra Mundial.. En este periodo se busca
la paz en la zona. El protectorado
queda dividido en tres distritos militares: Ceuta, Melilla y Larraix. Cada uno de ellos tiene un jefe
militar y por encima de ellos estará el Alto Comisario a las órdenes directas del Ministro.
·Periodo 1919-1923 (El
Desastre de Annual, 1921)
CONSECUENCIAS
Como principales
consecuencias de la cuestión marroquí en la Península podríamos destacar:
ØLa presencia del ejército en
Marruecos es una de las causas que está detrás de la creación de las Juntas de
Defensa Militares, al percibir los mandos militares de la Península un agravio
comparativo frente a los destinados en África (africanistas) que ascendían con
mucha más rapidez. Por otra
parte, no deberíamos olvidar que todo este conflicto marroquí es uno de los
motivos que explican la progresiva importancia que
cobrará el ejército dentro de la política nacional.
ØCreación de un sector militar (llamado africanista) que asciende rápidamente por
méritos de guerra. Entre sus mandos (Franco entre ellos) se fraguará la futura
insurrección que dará lugar a la Guerra Civil (1936-39).
ØImpopularidad
del ejército entre las clases
obreras por las quintas realizadas y las malas condiciones de los soldados en
Marruecos. (Además por su papel represor en las crisis).
Mientras Alfonso XIII fue joven, cifró los éxitos de su vida en ser un automovilista vertiginoso, un buen tirador de pichón, un jugador de polo, etc.
Creyó que su paso por el mundo debía de ir acompañado de toda clase de placeres materiales y satisfacciones de la vanidad
(...)
La pobre España es para Alfonso XIII algo así como una caja de soldados de plomo de las que se venden en los bazares. El eterno adolescente quiso jugar de monarca importante en Europa y para serlo aceptó en Algeciras el protectorado sobre el Riff, (...)Sugiere planes estratégicos a sus generales en Marruecos -planes que tienen siempre como final horribles matanzas y fracasos irreparables- es un soldado que se mantiene tenazmente lejos de la guerra.
Alfonso XIII ha buscado hacerse amigo de los grandes multimillonarios de los Estados Unidos, y cuando llega a San Sebastián o Santander en el yate de cualquiera de ellos hace mayores extremos de sumisión y admiración que si fuese en la galera del Papa,
Últimamente consideró que era de su conveniencia matar la Constitución, suprimir todas las manifestaciones de una política moderna, volver al país de los tiempos del absolutismo, gobernar como las zares antes de la primera Duma, y apelando a sus generales cortesanos lo hizo con toda decisión.
¡Qué le dejasen gobernar solo como su bisabuelo Fernando VII y entonces se vería con qué facilidad cambiaba la historia de la nación, haciéndola entrar en un período de grandezas y prosperidades...! Dicho prodigio podría realizarlo gracias al ejército,
(...)
El rey de España es accionista de la Compañía de Navegación Transmediterránea. Tiene tres mil acciones liberadas que le regalaron a cambio de que apoyase con su influencia a la citada compañía.
Por azares de la suerte tal vez más que por los propios méritos, mi nombre es conocido en una gran parte de la Tierra y cuento con numerosos lectores en todos los países. Llevo recibidas centenares de cartas de compatriotas míos residentes en Europa y en América pidiéndome que hable, que emplee los medios difusivos de que puedo disponer, para que el mundo conozca la vergonzosa situación de España.
1925. Blasco Ibáñez ya es unescritor reconocido mundialmente, cada vez más alejado de su antiguo quehacer político y periodístico en su dorado exilio de la Costa Azul.
Sin embargo, la peculiar situación de la política española remueve una vez más su republicanismo radical y comienza a escribir distintos panfletos que serán publicados en el 1925 que significan una clara toma de partido contra la monarquía de Alfonso XIII y el Directorio Militar de Primo de Rivera.
Desde su óptica republicana y progresista es toda una diatriba contra la situación política del país en donde se analizan algunos de sus males concretos (el desastre de Annual, la política marroquí, la represión obrera y catalanista o las brutales semblanzas del rey Alfonso XIII o del dictador Primo de Rivera)
También existe espacio para la crítica contra la censura, las juntas de defensa o la política educativa o económica, proponiendo una república laica con 7 años de adelanto.
Su brevedad y claridad es sumamente interesante para poder ser utilizada como lectura de alumnos bachillerato que sirva para profundizar en los temas trabajados en clase.
Una lectura en la que se critique la critica y se vea cuanto hay de verdadero y cuanto de odio cerval al monarca.