Mostrando entradas con la etiqueta Animales imaginarios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Animales imaginarios. Mostrar todas las entradas

viernes, 12 de abril de 2019

LOS CUENTOS DE LOS ANIMALES IMAGINARIOS. La increíble historia de la nota de Bach


Hola, amigos, soy el Rinoceronte (el amarillo, por supuesto)
No vais a poder creeros la aventura que nos pasó el otro día. Fue la repanocha, como dice el Otro Koala.
Resulta que estábamos con nuestros papis en una iglesia muy grande...
- Gótica
- Sí, vale, gótica, Elefantito.
- Gótica flamíg...
- ¡Que sí, Elefantito! Es gótica flaminosequé. ¿Ya puedo continuar?
- Es que eso es muy importante para...
- Lo importante es la historia.

Bueno, a lo que íbamos. 
Resulta que estábamos en esa iglesia gótica flaminosequé
- Flamígera.
- Vaaaale.
Estábamos en un concierto flamígero el otro día
- De Bach.
- Pero, ¿me vas a dejar de una vez contar la historia?

Estábamos en un concierto flamígero de Bach cuando, de repente, ...
Esperad un momento. Antes tenéis que saber que había una mosca. Acordaros de eso, que es muy importante, ¿vale?
Pues eso, que estábamos en el concierto.... cuando el que tocaba la viola de gamba (que es como un violonchelo pero muchísimo más bonito) comenzó a ponerse nervioso, pues la mosca le daba vueltas y se posaba en la oreja, o en el dedo, pues ya sabéis lo molestas que pueden ser las moscas cuando saben que tú no puedes apachurrarlas.
Se pasó un buen rato así hasta que se le posó ¡en el ojo!, y claro, pues que le dio un flus y se le fue la melodía un poco.
Casi no fue nada, lo suficiente como para que una nota le saliera un poco mal y se saliera del resto (como a vosotros cuando cantáis y os sale un gallo, ¿vale?)

Era una nota pequeñita...
- Una corchea
Sí, una corchea pequeñita que, como estaba hecha rara se salió del hilo de la música y empezó a dar vueltas por la iglesia como una loca.
- Era un fa, Rinoceronte.
- Sí, pero pequeñito.
Un fa muy redondito que iba de aquí para allá haciendo carreras por toda la iglesia. 

Como os podéis imaginar nosotros salimos corriendo detrás de él a ver si le cogíamos.
¡Vaya persecución! El fa corría como un demonio y nos costó un buen rato atraparlo, justo al lado de una capilla en donde había un cuadro muy triste de un señor que le salía sangre de las manos.
- San Francisco.
- No sé, no le pregunté su nombre, Elefantito.

Justo a su lado, el Camello y el Leoncito...
- ¡Qué bien, por fin salgo en una historia!
... le acorralaron y yo conseguí atraparle por el rabito pero sin apretar demasiado para no hacerle daño.
- ¡Corred, coged la mochila mágica! - les dije a mis amigos, y lo metí dentro de ella y cerré la cremallera.
Nos fuimos entonces a donde nuestros papis y, en un descanso de la música, se lo dijimos.
- ¡Tenemos un fa de Bach, Ampalito!
- Una corchea, mira - y le enseñamos la mochila que se movía sola con el fa sin parar dentro de ella.
- Se le escapó al de la viola de gamba y le hemos conseguido coger, ¿nos lo podemos quedar? 
Ampalito cogíó la mochila y la abrió despacio para ver la nota.
- ¿A qué parece simpático?
- Yo creo que está asustado, animalillos - nos dijo ella.
- Será porque no le gusta la mochila que está llena de cosas, pero en cuanto lleguemos a casa buscamos una cajita para él sólo.
- Fa, fa fa - dijo la nota sin parar de moverse.
- ¿Ves? Dice que le gustaría venirse con nosotros.
- Sólo dice fa fa fa - nos dijo Vicentito.
- Pues eso, que quiere venirse. Está clarísimo.
- Yo creo...
Y en ese mismo momento, en la orquesta, la viola de gamba comenzó a hacer un solo muy largo y triste.
- Es su papi que le está llamando - nos dijo Ampalito.
- ¿Cómo va a ser e....?
- FA, FA , FAAAAAAA - tocó la viola de gamba, cada vez más fuerte y triste.
Y la nota empezó a moverse cada vez más hasta que se quedó muy quieta en un rincón de la mochila.
- ¿No lo véis, animalillos?

Y como siempre, Ampalito tenía razón. La nota de Bach se había quedado blandita, y se movía como si llorara muy bajito.
- Pobrecita - nos dijo - ¿No os da pena?
- Pero...
- ¿Qué sentiríais vosotros si os cogieran y os metieran en una mochila?
- Pues es verdad.
- Sería horrible.
- ¿Queréis llevárosla y dejarla sin papi?
- FA, FA, FAAAAAAA - respondió la Viola de Gamba.
Y a nostros nos dio mucha pena, que es como una bola que se te pone en la tripa y da vueltas y vueltas.
- ¿La soltamos, amigos? - les dije yo.
Y aunque nos habría gustado que se viniera con nosotros, al final decidimos que eso era lo mejor, y nos volvimos hacia la orquesta y, al lado de la Viola de Gamba abrimos la mochila.
- ¡FA, Fa, Fa! - dijo la Viola cuando la nota pequeñita salió disparada hacia ella.
Antes de entrar en las cuerdas del instrumento se volvió un momento hacia nosotros, nos miró y sonrió con sus patitas.
- fa fa fa - nos dijo así, como despidiéndose.
- Adios, amigo - le respondimos todos con un poco de pena mientras sentíamos que la bola de la tripa se iba haciendo pequeñita y desaparecía.
- Te vamos a escribir un cuento para que no nos olvides - le dije yo.
- fa fa.

Y por eso esta mañana que no teníamos cole pues estamos al fin de vacaciones nos hemos puesto a contaros eso, para que sepáis que las notas, aunque sean pequeñitas, tienen su corazoncito y es mejor que estén con sus papis.







jueves, 30 de enero de 2014

Cuentos pedagógicos de los animales imaginarios. LA CRISIS ECONÓMICA, LOS GNOMOS Y LAS HAYAS


Os vamos a contar una historia llena de aventuras porque Vicentito dice que es muy didáctica. Pero no es por eso, no os preocupéis. Nosotros os la contamos porque es muy grassiosa (bueno, para nosotros no) y encima nos pasó a nosotros hace unos días.
Y es que, resulta, que nos hemos ido este verano de vacaciones al Pirineo, que son unas montañas altísimas en donde está la hierba más fresca del mundo, según dice el Rinoceronte. Estaba tan buena que un día se comió tanta que se puso malísimo, todo de color verde y... 
Pero bueno, que nos estamos liando y no nos va a dar tiempo a contar nuestra maravillosa historia de hayas, gnomos y la crisis económica.

Nos pasó en un bosque de hayas muy bonito, y para que veáis lo que hemos aprendido (bueno, lo que ha aprendido el Elefantito) desde nuestra última historia, os ponemos una foto para que lo podáis ver. Fijaros qué cosas de tecnología sabemos. 
 
Pues así es el bosque, verde, como son los bosques, claro.
Pero estos árboles tienen una cosa especial. Le gustan a los gnomos, como todo el mundo el sabe, y hacen sus casitas en las raíces o en los huecos de sus troncos. Mirad, os enseñamos una pequeña urbanización de gnomos que nos encontramos, aunque estaba vacía, pues se habían ido de vacaciones a Benidorm.


A nosotros, los Koalas, cuando vamos por un bosque de hayas buscamos a los gnomos, pues como ellos también son imaginarios como nosotros, pues nos parece bien conocerlos. Pero ellos muy suyos, no creáis, y cuesta mucho verlos. A veces, cuando les llamamos, el contestador automático del hueco del árbol nos dice:
-  Si sois los Koalas no estamos, nos hemos ido de vacaciones a Benidorm
O que están comprando en el supermercado, o que están muy dormitos y no pueden despertarse…
-  Excusas – dice siempre la Jirafita, y se enfada un rato.
Pero nosotros, los Koalas, somos mucho más pesados, como bien sabéis, y vamos por todo el bosque gritando
-  Gnomos, ¡gnomos!
Pues nos acordamos que una vez nos invitaron a chuches en este mismo bosque, y nos dieron lechita y hasta ssumo.
Pero claro, entonces no había Crisis Económica, que es una cosa terrible y de color violeta con puntos.
El Otro Koala, mi amigo, dice que su papi llega muchas veces tarde a comer por culpa de esa Crisis, pues como trabaja en un banco…
¿Veis? Ya estamos liándonos otra vez. Nos ponemos a hablar y no hay quien nos pare, y claro, se nos olvida la historia, pues lo que  os teníamos que contar es que nosotros estuvimos un buen rato llamando a los gnomos y al final, del hueco de una de las hayas, nos dijeron:
-   ¿Sois vosotros los Koalas que vinisteis hace unos años?
-    Sí, claro.
-    Pues os fuisteis sin pagar ni la lechita ni el zumo.
-    Pero, ¿no nos invitasteis?
-    Sí, pero valía un eurito la invitación, que estamos en Crisis.
-     ¿Vosotros también?
-  Pues claro, a ver qué os creéis. Tenemos mucha deuda pública.
-      ¿Y eso qué es, se come?
-      No, eso quiere decir que nos hemos gastado más de lo que teníamos.
- Ah, pero ¿eso se puede hacer? – les dijimos nosotros, pensando que era una idea maravillosa, pero no, no lo era.

Los gnomos nos explicaron que ellos habían pedido prestado el dinero, como nosotros hacemos con el Pulpo, y ahora tenían que pagar los euritos y otros más que se llaman intereses. Vamos, la ruina, pues cada vez tenían menos dinero y había muchos gnomos en paro.
-     ¿Y eso, por qué? – les preguntamos nosotros.
-   Pues muy fácil. Como tenemos que devolver los euritos, casi nadie tiene dinero para comprar cosas. Y los que vendían setas, por ejemplo, ya no las venden y se quedan sin euritos, y no pueden pagar a los que iban a recogerlas, que tampoco tienen euritos.
-      Vaya lío.
-  Sí. Cada vez hay más gnomos en paro que no tienen euritos, y por eso cada vez se compra menos, y por eso hay todavía más gnomos en paro sin euritos.

La cosa parecía lógica pero a nosotros, los Koalas, nos pareció complicadísima, pues en algún momento nos liamos y  nos perdimos en la explicación. Menos mal que el Eleafntito nos los volvió a explicar.
-   Cuando la gente, o los gnomos, trabajan y ganan euritos les dan algunos al Estado.
-    ¿Y ése quién es? – preguntó el Camello.
-      El que manda.
-      Ah, vale. Puedes seguir – le dijimos.
-    Pues eso, Koalas, que esos euritos que se les da al Estado se llaman impuestos. Con ellos se hacen los colegios y los hospitales de los gnomos. ¿Lo entendéis?
-     Sí, parece que sí.
-      Pues por eso, como ahora no trabajan y no hay impuestos, los tienen que pedir prestado.
-     Pero entonces le cobran más euritos – dijo el Rinoceronte.
-          Sí, pero pueden tener colegios.
Y nosotros pensamos, aunque muy bajito, que nos estaría mal un poco de Crisis en la Casita, pues así no tendríamos al ornitorrinco todos los días obligándonos a leer y hacer cuentas.
-  Sí, hombre, y vosotros todo el día durmiendo – nos dijo Amparito a la que no se le escapa ni una, y aunque pienses bajito se entera de lo que piensas.
-      Jo, que sólo era un pensamiento – le dijimos.
-    Ni hablar – nos dijo Ampalito con esa cara que pone cuando no va a cambiar nunca jamás de opinión.
-  Vaaaaaale – le dijimos nosotros haciéndole un poco la pelota- Borramos lo de la crisis.
-      Eso está mejor.
-  Sí, pero a nosotros nos debéis un eurito – nos dijo el gnomo.
-      Anda, pero si nos habíamos olvidado de él.
-    Pues nosotros no – dijeron de repente muchos gnomos que salieron de los árboles cercanos.
No tenían cara de mucha amistad, aunque no podemos poneros un foto pues, como son imaginarios como nosotros, nunca salen en las fotos. Pero vosotros los tenéis que imaginar muy muy enfadados.
-    Nos debéis un eurito y los intereses de varios años. Total…. Tres euritos.
- Contrariedad – dijo entonces el Camello – Mucha contrariedad – pues no teníamos ni medio eurito entre todos y la cosa empezaba a dar un poco de susto.
Menos mal que el pulpo andaba por allí, y como él de mayor va a ser economista y banquero nos pudo prestar los tres euritos para pagar a los gnomos. El problema es que los que teníamos entonces deuda pública éramos nosotros con el Pulpo, y comenzamos a tener una gran crisis económica, pues ya nadie quería comprar las bolitas de sueño que hacíamos los Koalas o los besos de la Jirafita. Ni siquiera ya teníamos euritos para pagar al Rinoceronte para que nos llevara por el pasillo.

Vamos, la ruina total menos para el Pulpo, que se hizo un poco más rico hasta que Vicentito y Ampalito decidieron cobrarle unos impuestos especiales e invirtieron esos euritos en sacarnos de la crisis.
Pero esa es otra historia y ya la contaremos algún día. Por ahora terminamos con un consejo publicitario. Leeros nuestro libro, córcholis, que para eso lo hemos escrito, para salir de la crisis y ganar muchos euritos (aunque como somos imaginarios, nos han dicho que no tenemos que pagar impuestos, ¿es verdad?)


Besalú, Cadaqués, Vera; Agosto 2011

lunes, 25 de febrero de 2013

LOS ANIMALES IMAGINARIOS EN ATAPUERCA (1) CÓMO ERAN LOS HOMBRES PREHISTÓRICOS



Hoy hemos estado en un sitio fantástico, Atapuerca… Bueno, por lo menos les ha parecido fantástico al Rinoceronte y al Elefantito.
Al Pulpo le ha gustado poco pues no había agua, ni sardinas ni unos euritos. A nosotros, los koalas, tampoco es que nos haya maravillado. Qué queréis que os digamos. Muchas piedras y huesos y pocas flores.
Lo más divertido ha sido que nos han puesto un casco muy gracioso, aunque la Jirafita decía que no tenía glamour alguno.
- Obligatorio – le dijo el camello.
-Pues vaya, por lo menos le podían haber pintado algunas flores.
-No, así está bien – le había contestado el Rinoceronte, más que nada porque el casco el amarillo, que ya sabéis de su color favorito.
A nosotros, los koalas, el casco nos apretaba un poco la cabeza y nos dejaba las ideas un poco aplastadas. Sobre todo las vocales, que son las letras más blanditas del abecedario y enseguida se quedan apachurradas.
Y claro, sin vocales, pues no nos entendíamos. Fijaros qué tontería.
- Qr bvlls – decía yo, por ejemplo.
- Q dc – me respondía el otro koala.
Vamos, que parecíamos como el Pulpo pero lo bestia.
- Qué raro habláis, koalas – nos decía la Jirafita.
- Sqlcnprt ldos
- ¿Quéeéé?
- Ql…
¡Puf! hizo el casco al salir.
Uf, menos mal, qué bien sin casco.
-El casco los apretaba las ideas y se nos apachurraban los fonemas.
-Anda, qué curioso.  A ver….
Y ahora empezaron el  Camello y el Rinoceronte apretarnos enteros.
- ¡Ay, ay!,¡socorro!
Y a todo esto volvió a la carga la Jirafita.
-¿Para qué tenemos que llevar el casco?
- Porque vamos a entrar en una excavación – le dijo el Elefantito.
- Una excavaqué.
- ¿No te acuerdas, Koala? Lo del pincelito que nos contó el Búho.
Y es que resulta que para encontrar los huesos de los hombres muy antiguos hay que ir quitando la tierra de encima, pues cuanto más abajo, más antiguas son las cosas. Pero no creáis, no se puede usar el pico, hay que hacerlo con un pincelito.
¡Un pincelito! ¡Fijaros que rollo! ¡No se acaba nunca! Pero no se puede hacer de otra forma, pues los huesos y las cosas que se encuentran en un yacimiento son tan pequeñitos que si no se romperían.
Nos lo dijo el guía, que era muy simpático, y nosotros creemos que nos veía.
No podéis imaginar la cantidad de historias que nos contó, e incluso nos enseñó las cabezas de los prehistóricos. Miradlas, ¿a que dan un poco de susto?

De las dos que ven en la foto una era más antigua que la otra. La más moderna era del sr. más listo, ¿sabéis por qué? Vicentito lo contó aquí.
Pero no creáis, que incluso se podía saber lo que comían, ¿os imagináis cómo? Venga, os dejamos un ratito pequeñito para pensar. ¿Qué, lo sabéis ya? ¿Todavía no? ¿A vosotros también os aprieta el casco? … Pues por los dientes, claro.
- Si está muy desgastados, es que comían cereales – dice el Elefantito que no puede estar callado ni un rato – Y cuando inventaron el fuego comieron más carne porque asándola estaba más blandita y no hacía falta dientes tan gordos
¿Veis qué cosas? Pues así todo. Mirando los huesos no os imagináis la cantidad de cosas que se pueden saber de esos hombres tan antiguos.
El guía nos contó que se podía saber incluso (mirando los huesos de las caderas y las rodillas), si era bípedo
- ¿Biqué?
- Bípedo, que anda a dos patitas, eso es importantísimo.
(¿Veis que era verdad? Este guía era tan simpático que nos veía y hasta nos explicaba las cosas muy pedagógicamente, como hace el Búho. Nos contó incluso una cosa dificilísima, que es la pinza de precisión, que es que para los hombres es muy importante el dedo gordo, pues si no lo tuviera no podría agarrar bien las cosas. Entrad en este enlace y lo veréis más claro).

Y no son sólo los huesos, en las excavaciones salen muchísimas cosas, pero tan pequeñitas que hay que mirarlas con una lupa muy gorda
Se pueden ver trocitos de semillas y así saber las plantas que había entonces, trocitos de piedrecitas que eran los instrumentos que utilizaban esos hombres, cosas quemadas que significaban que ya tenían fuego …
Aparecen también huesos de otros animales que se comían esos hombres (¿o eran los animales los que se comían a los hombres?, eso no nos quedó muy claro, pues cuando lo estaba contando el guía nos tuvimos que echar una siestecita, que llevábamos muchísimo tiempo despiertos, y claro, eso es muy cansado).
De lo único que nos enteramos bien es que había muchísimos animales en aquellas cuevas, y no creo que fueran de compañía, pues ¿quién iba a tener de mascota a un tigre de dientes de sable?
¡Anda! Hay que ver lo listos que somos cuando nos ponemos a pensar. ¡Da incluso miedo!
Y bueno, que os estábamos contando … ¿qué os estábamos contando?
- Lo de los huesos de los animales – nos dice la Jirafita.
- Eso, eso, lo de los huesos, venga, cuéntales qué huesos nos enseñó el guía – nos dice el Rinoceronte.
- ¿Cuáles?
- Lo de los huesos, ¿no os acordáis? – nos dice todo nervioso.
- ¿Te refieres a …?
- ¡Pues claro!
- ¿A los huesos de …?
- ¡Lo vais a decir que una vez! - dice el Rinoceronte cada vez más nervioso, ¿sabéis porque?
- Yo sí – dice el Elefantito que ya sabéis que lo sabe todo, pero esta vez no nos vamos a dejar pisar y lo vamos a contar nosotros ahora que no tenemos casco y no tenemos apretadas las ideas.
- ¡Qué pesados!-  dice el Rinoceronte que ya no puede más, y no hace más que dar carreras por el salón. Ya ha tirado una silla, se ha tropezado con el cable, se ha caído encima un cojín, ha rebotado y ha estado a punto de caerse la pecera de la tortuga con el peligro que tiene eso, pues la tortuga se come todo lo que cae dentro, que un día quisimos tocarla y casi nos come un dedito.
- Es que sois unos pesados, con lo fácil que sería contarlo todo – dice la Jirafita – y decir que el  rinoceronte se quedó emocionadísimo cuando el guía nos llevó a otra cueva y nos enseñó los huesos de un rinoceronte prehistórico.

- ¡Ya nos lo habéis chafado! Nos has roto la sorpresa, Jirafita.
Siempre nos pasa. Nos liamos a hablar y nos chafan todos los secretos, qué vida más dura la nuestra.
.

Esta maravillosa historia la escribimos entre Atapuerca, Mejorada del Campo y Madrid en 2012.
.

martes, 8 de enero de 2013

LA NIEBLA o cuando a los Koalas se les rompen los ojitos



























Ya sabéis vosotros cómo son los Koalas, siempre ñoñiqueando por cualquier cosa. Pero lo que seguro que todavía no conocéis es lo de sus ojitos. Y no lo sabéis porque no os lo hemos contado, claro.
Y que resulta que, cuando hay niebla, ellos dicen que se les ha roto los ojitos y salen corriendo a buscar a Ampalito para que se los arregle.
Nosotros se lo hemos explicado sienes y sienes de veces, pero como si nada. Ya sabéis lo cabezotas que son.
-         - Koalas, que no son vuestros ojitos, que es niebla.
Y ellos, ñoñiqueando.
-          Son sólo nubes que están muy bajas.
-       - ¡No, son nuestros ojitos! Las nubes están mucho más arriba, y son blancas y esponjosas.
Y así todo el rato. No hay quien pueda con ellos.
El Elefantito lo ha intentado un montón de veces.
-         -  Koalas, el aire siempre tiene vapor de agua
-         -  ¿Y eso qué es? ¿Un monstruo?
-         -  No, no es un monstruo. Son pequeñas gotitas que el aire
-         -  Pero qué tonterías dices, Elefantito. El aire no tiene gotitas porque si no mojaría – le dicen así, como muy serios, para luego ponerse otra vez a ñoñiquear.
-          - Que sí, Koalas, que el aire tiene humedad ¿No os acordáis en Valencia? Cuando hay mucha humedad se os riza el pelo y parecéis una bolita.
-         -  Pero, ¿qué tiene que ver todo eso con nuestros ojitos?
-         - Pues que cuando hay mucha humedad y hace frío las gotas se hinchan y se produce la niebla.
-          - Y moja, moja mucho – dice el Camello
-          - Y no se pueden hacer carreras – cuenta el Rinoceronte.
-          -  ¿Por qué?
-          - Porque te pierdes en la niebla y puedes desaparecer.
-          - ¿Seguro?
-          - Bueno, no se sabe del todo, Camello, pero yo no me arriesgo.
-          - Claro, por si acaso.
























Y mientras pasa todo esto, ¿sabéis que hacen los Koalas?... ¡Exacto! Siguen ñoñiqueando.
-          - Pero, Koalas, ¿no os he dicho que no les pasa nada a vuestros ojitos? Que es la humedad y un anticiclón muy gordo
-          - ¡Eh, eh! Lo del anticiclón no lo habías dicho antes, Elefantito – dice la Jirafita, que siempre está muy atenta y, como te descuides, te pilla.
-          - Es verdad, Jirafita, es que estos Koalas ñoñiqueando todo el rato me desconcentran.
-          - ¡Que os calléis, Koalas! – les grita entonces la Jirafita.
¡Y ellos se callan! Hay que ver qué carácter tiene.
-          - Bueno, y ahora cuéntame eso del anticiclón. Elefantito.
-          - Pues eso, que en invierno, cuando hay un anticiclón…
-          - ¿Una A gorda?
-          - Sí, Camello. Cuando hay una A muy gorda, empuja el aire hacia abajo.
-           - ¡Hala!
-       - Empuja el aire contra el suelo y, como por la noche baja mucho la temperatura, ese aire se satura…
-           - ¿Se qué?
-          - Se satura, Jirafita. El aire frío no puede aguantar toda la humedad que tiene dentro, y se forman pequeñas gotitas que forman nubes bajas.
-          - ¡Qué cosas! – dice el Rinoceronte asombrado de los misterios que tiene el mundo.
-          - ¿Y por eso se forman la niebla?
-          - Sí. Y si hay un río, como en Mejorada, todavía pasa más, pues hay más humedad y antes se satura el aire.
-          - Y luego, ¿eso cómo se quita? La limpia alguien con un trapito.
-          - ¡Pero, Jirafita! ¿Cómo dices eso?
-          - No sé…, se me ha ocurrido así, de repente – dice ella todo colorada.
-          - Cuando comienza a calentar el sol el aire se va volviendo más caliente y las gotitas se van evaporando.
-          - ¡Caramba! – vuelve a decir el Rinoceronte, y quizás iba a decir algo más pero.. ¿Os imagináis qué ocurrió?... ¡Exacto!
-         - ¡Ampalito, que se nos han roto los ojitos! – volvieron a ñoñiquear los Koalas que no tienen remedio.
No hay quien pueda con ellos, y por eso nosotros también gritamos:
-          - ¡Ampalito, ayúdamos a que se callen los Koalas!

-           






















Este cuento tan magnífico lo escribimos una tarde en Mejorada del Campo, en el mes de noviembre de 2012.
.
Si os ha gustado y queréis saber muchas más cosas y ver más fotos, Vicentito explicó todo esto en este artículo.

Y ahora, vamos a ver si os habéis enterado bien. ¿Sabríais contestar estas preguntas

1.- Explica por qué se forma la niebla
2.- ¿Qué significa que el aire se satura?
3.- ¿Por qué desaparece la niebla cuando avanza el día?
4.- ¿Por qué es más fácil la niebla en invierno?
5.- ¿Por qué en Mejorada es fácil que se forme niebla?
  
Y ahora, mirando tus apuntes o los enlaces, contesta las siguientes preguntas 
6.- ¿Qué es un anticiclón? ¿Qué tiempo tendremos con él?
8.- ¿Por qué hace más frío con un anticiclón en invierno?
9.- ¿Qué es lo contrario a un anticiclón?


.

martes, 25 de septiembre de 2012

LA JIRAFITA Y LA LUNA. Un nuevo cuento pedagógico de los Animales Imaginarios



Hola, amigos, soy la Jirafita. La única y guapísima Jirafita.
Hoy he aprovechado de que los koalas están durmiendo y he decidido que ya está bien de que solo sean ellos los que cuenten nuestras historias. Por eso me he levantado muy prontito, he cogido el ordenador de Vicentito y os estoy escribiendo esto
Y es que los koalas son simpáticos, pero un poco rollo con eso de estar comiendo buvillas y durmiendo todo el día. Anda que no hay cosas que hacer de las que nunca hablan: vestiditos, hojas tiernas, cancioncitas … y la luna, claro.
.

Y es que la luna es lo que más me gusta y muchas veces el Elefantito y yo nos podemos a mirarla y suspiramos un poquito de lo bonita que es.
Vosotros ya sabréis que la luna es un planeta, ¿verdad?
….
¡Ah!, que alguno no sabe lo que es un planeta. Vaya, qué contrariedad, como dice el Camello.
Si queréis podemos a hacer un juego que nos enseñó el Búho. Yo os pongo unas palabras en azulito, y si vosotros pincháis en ellas y os saldrá una página para buscar la respuesta. La apuntáis en un papel y luego… Bueno, no sé qué podéis hacer luego, pero no os preocupéis, en cuanto se  despierte el Pulpo, que es el sabe más de ordenadores de Casita, ya le preguntamos, ¿Vale?

Ahora que ya lo sabéis, os tengo que decir que la luna es un satélite. Mirad aquí.

Y da vueltas y vueltas sobre sí misma y alrededor de la Tierra sin cansarse. ¿Sabéis cuántos días tarda en hacer esos movimientos?

Y por eso siempre vemos la misma parte, aunque seguro que os habréis dado cuenta que unas veces se ve la luna y otras no. Incluso, unas veces se ve como una raja de sandía (que a mi es la que más me gusta) y otras veces está toda redondita.


Eso pasa porque la luna la ilumina el sol, y según estén colocadas la Tierra, la Luna y el Sol, así la vemos.
Así contado os puede parecer un poco raro, pero si miráis estos vídeos que busqué en internet seguro que os enteráis mucho mejor







¿A que ahora os queda mucho más claro?
Pues todavía os puedo contar una cosa más ¿Sabéis cómo diferenciar el cuarto creciente y el cuarto menguante? Es muy fácil. Sólo tenéis que pensar que la luna es una mentirosa, y cuando la luna parece una C es decreciente (menguante), y cuando parece una D es creciente.
Así lo sabéis seguro. Probradlo.
¿Cuál de las dos es esta luna?


Fijaros qué cantidad de cosas tiene la luna, y eso que solo os he contado alguna…
Bueno, vale, sí, os cuento las que faltan
¿Vosotros sabéis lo que son las mareas? Que el mar unas veces sube más y otras está un poco más lejos.
Pues resulta que esto no lo hacen las olas, sino la luna, ¿queréis saber cómo?
Es este video lo explican muy bien. Además, lo podéis ver varias veces
Pero además nosotros ya lo explicamos en un cuento fantástico.

Además, si veis la luna con un telescopio os daréis cuenta que está llena de hoyitos. Son cráteres, grandísimos. ¿A qué os gustaría enteraros de quién los hizo? Pues aquí seguro que os podréis enterar.

¿A qué es maravillosa la luna?
Tiene muchas cosas, ¿verdad? Y además es muy bonita, por eso algunos poetas le han hecho versos. Al Elefantito y a mi nos gusta leerlos cuando estamos de vacaciones en la playa. Le cogemos prestada la lámpara que tiene el Rinoceronte para no paralizarse por la noche y los vamos leyendo así, despacito.
Nos gusta especialmente éste, que encontramos una vez en internet



I

Mientras duermo ella me ve
Espera inmóvil
Y con su luz me arropa.

II

Después de ver al cielo por un rato
Explorando en mi interior
Observando mi fulgor
De repente me percato

Algo extraño está ocurriendo
El día se va oscureciendo
Y por sorpresa me toma
La sonrisa que se asoma.

Me hace sentir,
Me hace soñar
Me hace volar
Me hace reír

Esta luna hermosa
Que me hace vivir soñando
Quiero guardarla en un frasco
Y esparcirla a cada pas

Alta va la luna.
Bajo corre el viento.

 Mis largas miradas,
exploran el cielo.

  Luna sobre el agua.
Luna bajo el viento.

  Mis cortas miradas,
exploran el suelo.

  Las voces de dos niñas
venían. Sin esfuerzo,
de la luna del agua,
me fui a la del cielo.

 Un brazo de la noche
entra por mi ventana.

  Un gran brazo moreno
con pulseras de agua.

  Sobre un cristal azul
jugaba al río mi alma.

Los instantes heridos
por el reloj... pasaban.

MARÍA FERNANDA ÁLVAREZ
.



 Si quieres conocer más historias de los Animales imaginarios en este blog entra aquí.
Si quieres ver su famosísimo Diario, lo publicaron aquí