Cómo haré mañana
de dónde sacaré la fuerza y el olvido para tomar distancia de esta orografía
de esta comarca en paz, de esta patria ganada
apenas y a penas
El amor, las mujeres y la vida (Mario Benedetti)
Cómo haré mañana
de dónde sacaré la fuerza y el olvido para tomar distancia de esta orografía
de esta comarca en paz, de esta patria ganada
apenas y a penas
El amor, las mujeres y la vida (Mario Benedetti)
Es tan poco
Lo que conoces es tan poco
lo que conoces de mí
lo que conoces son mis nubes
son mis silencios
son mis gestos
lo que conoces es la tristeza de mi casa vista de afuera
son los postigos de mi tristeza
el llamador de mi tristeza.
El amor, las mujeres y la vida (Mario Benedetti).
Una noche Tomado de ciudadseva |
Sebastián consideraba que cuando escribía sobre los demás, sobre personas reales, los copiaba; sin embargo, cuando escribía sobre sí mismo, se versionaba. Copiar personas en un cuento no distaba mucho de conocerlas directamente pues, a fin de cuentas, uno no conocía nunca de verdad a nadie, salvo como fórmula o retrato o cliché, como personaje ajeno; por lo tanto, sólo la versión era autobiográfica. Sabía de lo que hablaba.
Alberto Olmos. Alabanza
Sabía de lo que hablaba: bastó cambiar el nombre de un amigo al convertirlo en personaje secundario de un relato para que Sebastián, durante varias semanas, se acordara de su amigo por su nombre ficticio, y hasta llegara a llamarle así la primera vez que volvieron a verse.
Alabanza (Alberto Olmos)
Cambiaba de género con una frecuencia increíble para quienes están limitados a una sola clase de trajes. Ese artificio le permitía recoger una doble cosecha, aumentaron los goces de la vida y se multiplicaron sus experiencias. Cambiaba la honestidad del calzón corto por el encanto de la falda y gozaba por igual del amor de ambos sexos.
Orlando (Wolf, Virginia)