Cómo me gustan las pinturas de Perez Villalta en donde las cosas son una cosa y la contraria. Me encantan esas parejas que juegan a ser un espejo deformado de la otra parte, como en este libre albedrío que se opone a la razón tan colocada y enérgica.
Yo realmente hasta hace un par de años, acaso menos incluso, habría elegido las razones ordenadas. Pues he sido siempre controlada por ese imperativo kantiano que me ha controlado la vida con el deber y hacer siempre lo correcto (¿los que los demás consideraban correctos porque les venía de maravilla para sus intereses?)
Tras un largo desencantamiento del mundo que empezó en mi trabajo (y vocación) docente (bastante más por las alturas que por el suelo de las propias clases) y ha seguido avanzando por otras parcelas de mi vida, ahora empiezo a sentir que la libertad del libre albedrío (personal, singular, emocional) es dura, produce nudos y desgarro como los que siento en los últimos meses.
Y pese a todo...
Prefiero seguir viviendo con un poco más de holgura para llorar y reír, no solamente pensar , sentir no solamente para ordenar .
Guillermo Pérez Villalta es un artista perfecto para que podamos pensar sobre las mitologías sociales y personales, abriendo siempre un pequeño hueco por si queremos entrar




