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martes, 11 de septiembre de 2018

EL MOVIMIENTO BEGUINO



Todas las imágenes pertenecen a la comunidad beguina de Amsterdam

El movimiento beguino resultó una sorprendente revolución dentro de la iglesia medieval y (teniendo en cuenta el contexto, un ejemplo de feminismo histórico)
Nacen en torno al siglo XII en Flandes y los Países Bajos en donde mujeres que no pretenden convertirse en monjas sí quieren vivir su espiritualidad y su ayuda a los demás de otra manera.

Criticaban así tanto la corrupción como el machismo de la Iglesia Medieval, y se reunían (exclusivamente mujeres) en comunidades (beguinajes) constituidos por dos filas de casas en torno a un patio interior o jardín.


Solía contar con iglesia (pues era fundamental la oración), hospital (su principal labor asistencial) y talleres textiles que le permitían el sustento.

No dependían de ninguna jerarquía ni se admitían varones en la comunidad (excepto un sacerdote), manteniendo voto de pobreza y castidad mientras pertenecieran a la comunidad. Elegían democráticamente a una Grande Dame que dirigía la comunidad por un periodo determinado.
La mayoría de hermanas practicaban algún arte, especialmente la música o la poesía (lo que nos habla de clases acomodadas), siendo precursoras del movimiento místico moderno y la devotio (Beatriz de Nazaret, Matilde de Madgeburgo y Margarita Porete).
 Al noble amor 
 me he dado por completo
 pierda o gane
 todo es suyo en cualquier caso. 
¿Qué me ha sucedido 
que ya no estoy en mí? 
Sorbió la sustancia de mi mente. 
Mas su naturaleza me asegura 
que las penas del amor son un tesoro.
 Hadewych de Amberes


Unen así el movimiento reformista que late en gran parte de la Edad Media, con un volcarse a los demás (como eran los enfermos de lepra o la ayuda material y espiritual a los difuntos), con el mundo trovadoresco, los influjos del cantar de los cantares ensalzados por San Bernardo de Claraval y las experiencias visionarias y místicas que ya habían tenido un primer momento de esplendor en Hidelgarda

La iglesia oficial les fue cada vez más hostil, especialmente a partir del siglo XIII (coincidiendo con el exterminio de templarios o movimientos cátaros, con una iglesia reafirmada a través de ciertas órdenes, como los dominicos)

viernes, 27 de noviembre de 2015

Texto para entender mejor a los alumbrados del XVI


Ya hablamos aquí de los alumbrados. Ahora os ofrezco un magnífico texto sobre ellos.

Los mayores peligros de herejía en España no provienen de los seguidores de Lutero, ni de Melanchton, ni de Erasmo... sino de los pertinaces alumbrados, de sus éxtasis, arrobamientos, contemplaciones y desmayos; movimientos libidinosos que no ocultan otra cosa que la pura lujuria, envuelta en las lumbreras de las visiones y revelaciones aparentemente prodigiosísimas. Porque el alumbrado, una vez alcanzada la fama de perfección y santidad por puro «derretimiento en amor de Dios», se torna impecable para sus incautos seguidores, y le es lícita toda acción cometida en tal estado. Y resulta corriente que estos perversos, siendo clérigos, soliciten de amores a sus discípulas y penitentes, convenciéndolas de que, al fin y al cabo, todo amor viene del Creador. Como las monjas, llegadas a cierta edad sin haber conocido varón, buscan consuelos torcidos disfrazados de ardores místicos y desmayos. Nacen pues de estos errores y torcidas doctrinas toda clase de concupiscencias e impuros actos, los cuales no tendremos más remedio que exponer, aunque causen desagrado, queriendo representar que alumbran las almas de sus semejantes, no hacen sino obedecer a las bestiales leyes de la carne. Por eso ha ya tiempo que a estos se les dio el acertado nombre de «alumbrados»
(…)
Los alumbrados son hombres y mujeres que, no negando ni oponiéndose abiertamente a ningún dogma ni verdad, se desvían del camino recto por otras vías: diciendo, por ejemplo, que les basta orar para salvarse; que Dios está con ellos y que les habla y los guía directamente, sin que tengan ellos necesidad de maestros, ni sacerdotes, ni jerarquía alguna... En fin, sobre todo, los alumbrados son aquellos que se tienen por santos y se presentan como tales ante la gente, con engaños, fingimientos (...)


El alumbradismo, en suma, es la falsa santidad.





lunes, 16 de noviembre de 2015

LA MÍSTICA HISPANA DEL SIGLO XVI (1). LAS CAUSAS

La mística: Anticipación de la unión beatífica con Dios, sólo alcanzable normalmente en la otra vida. Las prácticas ascéticas son el camino obligado para llegar a esta unión beatífica con Dios.
                                       Justo Fernández López
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Durante el confuso mundo religioso de la Península Ibérica en el siglo XVI se produjo un extraordinario florecimiento de la mística, tanto como práctica religiosa como expresión literaria y artística.

Las causas de este insospechado brote son aún motivo de controversia, y nosotros tan sólo intentaremos enumerar alguna de ellas que puedan servir para establecer un panorama general.
Existe una idea (hoy predominante) de vincular la mística hispana (inexistente durante la baja Edad Media) con el gran desarrollo de la mística centroeuropea (Eckart, Taulero, Suso, el flamenco Ruysbroeck, Gerson, y Tomás de Kempis) a la que el ámbito español se vincula con el Imperio de Carlos V.
Frente  a  ella,  se  ha  venido  defendiendo desde antiguo, la influencia  árabe.  Asin Palacios o Vernet  han  buscado  los orígenes  de  nuestra  mística  en  el sufismo islámico (Hamz e Ibn Arabí en especial), transmitida  a  través  de  las  obras de Lulio que prendería  especialmente  en  los  cristianos  nuevos con raíces islámicas  o judaicas (la propia Santa Teresa).

San Pedro de Alcántara. Pedro de Mena

Junto  a  ello  hay  una serie de condicionantes históricos y sociológicos que permiten este florecimiento
Fernando de la Flor habla de la mística como una oposición radical al tiempo y la historia que renuncia a la realidad en busca de la nada. Es, en suma, una actitud de renuncia ante un mundo (el imperio) que está comenzando (aún levemente) en crisis. Una renuncia que quería ser un olvido de una sociedad incapaz de adaptarse a la nueva revolución científica y económica que empezará a germinar en el norte de Europa.
Existen, además, una serie de reacciones que, a la vez, también incitan el pensamiento místico.
El propio humanismo (ya en plena decadencia en el momento más activo del misticismo) había sido una época de paganización ante el cual reaccionarán algunas personas que querían volver a una explicación religiosa del mundo y la persona (antroprocentrismo vs misticismo que niega al hombre frente a lo divino)
Paradójicamente, algunos rasgos del propio humanismo renacentista fueron catalizadores del misticismo: la importancia de la subjetividad, la oración interior alejada de ritos y el desprestigio de las instituciones religiosas tradicionales (Erasmo, Giordano Bruno), el propio método científico y los avances filológicos que serán reutilizados en el camino místico (Santa Teresa y San Juan utilizarán en sus grandes obras)...
De la misma manera actuará la Contrarreforma. Su normativización de la vida, dominada por la estructura jerárquica, controlará hasta las más mínimos aspectos de la vida, será un acicate contra el que rebelarse, buscando un camino individual y propio frente a todo el nuevo entramado nacido de Trento.
Por otra parte, el ambiente de la Contrarreforma, que volvió a poner lo religioso como tema central de la sociedad, permitió hacer aflorar nuevas vías religiosas en este momento de exaltación de lo espiritual


San Juan de la Cruz por Gregorio Fernández

El alma española va a volverse hacia dentro. Incapaz, al iniciarse la crisis del humanismo, de ir más lejos en el terreno de la acción y de entrar en las vías del racionalismo moderno europeo, siente el español la necesidad de renunciar a la posesión de lo fugitivo (iniciándose así el primer rasgo del Barroco español: el desengaño ante lo fugitivo y pasajero). El español se dispone a conquistar solamente su propia alma, aceptando como única explicación intelectual de la vida la doctrina católica: “¿qué aprovecha al hombre ganar todo el mundo si pierde su alma?”). Todo lo que aún le queda al español de dinamismo y voluntad combativa, lo va a aplicar a la defensa de esa doctrina con la espada y la letra. La literatura mística es la expresión cimera de este estado colectivo.
                                Justo Fernández López



LA MÍSTICA HISPANA EN LOS SIGLOS XVI Y XVII



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¿UNA ALTERNATIVA AL GRAN FRACASO?
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LA POÉTICA DEL VACÍO
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ACCESIS Y MÍSTICA
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MÍSTICA Y ARTE
El Greco y la mística
Los éxtasis místicos
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LOS PROTAGONISTAS
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San Juan de la Cruz
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BIBLIOGRAFÍA Y LECTURAS
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Certeau, La fábula mística



jueves, 8 de octubre de 2015

LOS ILUMINADOS Y ALUMBRADOS


En la complejidad de las vivencias religiosas del siglo XVI nos encontramos con los iluminados o alumbrados, una heterogénea doctrina con puntos en contacto con el verdadero misticismo (El alumbrado era un místico de torpe calidad, dirá Marañón) que buscaban un contacto directo con la divinidad a través del éxtasis y las visiones.

Sus orígenes son múltiples y vienen desde antiguo (ya se encuentra presentes en las manifestaciones hindúes, musulmanas sufíes, prisciscilianos , cátaros... ) pero la verdadera "epidemia" del siglo XVI habría que relacionarla con la mezcla de ideas franciscanas de dejamiento y quietud (también presentes en los místicos alemanes y en la Devotio Moderna) e, incluso, con ideas procedentes del erasmismo y luteranismo (como el libre examen o el rechazo a todo tipo de jerarquía).

Buscaban así un camino directo hacia lo divino, habitualmente guiados por un líder, en pequeños grupos que unían la oración interior con todo tipo de supersticiones sobre los sacramentos y las liturgias. 

En muchos de ellos era simple desconocimiento en donde los sentimientos se imponían a la razón y la teología, en otros verdadero afán de realización espiritual que bebía del irracionalismo y buscaba a Dios en un mundo tan confuso como el siglo XVI en donde La reforma había destrozado la unidad católica o el propio humanismo, que con su fe en la razón y los avances científicos o sus grandes dosis de paganismo, había "contaminado" el sentimiento religioso puro, intentando retorna a un espíritu tardogótico, mucho más emocional.

Hubo también (y de una forma bastante extendida) numerosas imposturas.

Muchos de estos alumbrados utilizaron sus visiones y admiración popular para mantener relaciones sexuales con su grupo o ganar fama y dinero a través de las limosnas. 
Muchos de estos alumbrados fueron patrocinados por nobles (princesa de Éboli, el duque del infantado, el marqués de Villena), y mantuvieron lazos con altas instancias de la España del momento, y ni siquiera los reyes estuvieron a salvo de ellos pues, como comenta Sánchez Adalid en su magnífico De repente, Teresa:


estos, unos tiempos recios, revueltos, en los que el bien y el mal andan mezclados de tal manera que hasta al más avezado de los teólogos le resulta hoy difícil hallar el camino recto, y seguir en él, y no desviarse... 

Esto hizo que la inquisición se tuviera que emplear con todas sus fuerzas, iniciando minuciosas investigaciones que separaran el grano de la paja, algo tan difícil, que numerosos místicos reales (San Ignacio de Loyola, Fray Luis de León, Santa Teresa, Fray Luis de Granada o San Juan de la Cruz) fueron investigados y durante años puestos en sospecha.
Santa Teresa

Los principales focos de alumbrados se centraron en Castila (Toledo, Valladolid, Guadalajara), para luego extenderse por Extremadura (LLerena) y Andalucía (Córdoba, Sevilla).
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UN TEXTO PARA CONOCERLOS MEJOR

Os dejo algunos casos especialmente llamativos

Magdalena de la Cruz fingía llagas en las manos y en el costado y permanecía insensible aunque la picasen con agujas. Durante la Comunión y en la misa solía caer en éxtasis o lanzar gritos y simular visiones. Por espacio de diez o doce años fingió alimentarse no más que con la Hostia consagrada, aunque comía y se regalaba en secreto. Llevó sus sacrílegas invenciones hasta el absurdo extremo de afirmar con insistencias que había dado a luz al niño Jesús y que por su intercesión habían salido sesenta almas del purgatorio.
(Tomado de www.thecult.es)

O un franciscano de Ocaña que había tenido 

una supuesta revelación que decía haber recibido del cielo, en la que se le mandaba ayuntarse carnalmente con ciertas mujeres santas para engendrar en ellas profetas... Ahí empezó todo... Sus incautas seguidoras le creían.
(Sánchez Adalid. De Repente, Teresa)

Los alumbrados de LLerena












miércoles, 23 de septiembre de 2015

LA RELIGIÓN EN EL SIGLO XVI EN ESPAÑA (1). EL CONTEXTO GENERAL

Estos, unos tiempos recios, revueltos, en los que el bien y el mal andan mezclados de tal manera que hasta al más avezado de los teólogos le resulta hoy difícil hallar el camino recto, y seguir en él, y no desviarse...
 (…)
Me refiero a las dos primeras décadas de este siglo, el XVI de la era del Señor, en las que se sintió con pasión e impaciencia la necesidad de hallar santos verdaderos, hombres y mujeres unidos a Dios de tal manera que desacreditasen con sus vidas virtuosas las graves acusaciones que los herejes vertían sobre nuestra madre la Iglesia.



Lutero

Durante el siglo XVI, y tras la conmoción que supuso la crisis de la Iglesia, la obra de Erasmo y, posteriormente, la Reforma (especialmente la de Lutero), la religión en España se convirtió en un verdadero caos de tendencias, unas reformadoras y aceptadas por la Contrarreforma de Roma (Compañía de Jesús creada por San Ignacio de Loyola, reforma del Carmelo de Santa Teresa, la mística de la misma santa o de San Juan de la Cruz, aunque estas dos últimas tras un primer periodo de sospechas), otras consideradas heréticas (erasmistas, alumbrados de origen protestante, falsos visionarios....) que fueron perseguidos por la Inquisición pese a su apoyo popular.
Santa Teresa por Gregorio Fernández

A todo esto habría que añadir las constantes denuncias e investigaciones sobre criptojudíos (judíos que se habían bautizado en tiempos de los Reyes Católicos pero seguían practicando su religión en secreto), moriscos (que aunque en ciertos lugares tenía permiso para practicar su religión fueron cada vez más presionados para su bautismo y abandonar su vestuario, costumbres, que terminarán por rebelarse en las Alpujarras) y todo tipo de actividades brujeriles que en el fondo respondían a antiguas costumbres paganas relacionadas con la magia (normalmente realizadas por personas de escasa cultura, mucho más importante en el ámbito rural)
Tomado de 

Frente a todo ello, la Iglesia responderá con el crecimiento de la Inquisión creada por los Reyes Católicos y el  Concilio de Trento, reforma integral de la Iglesia Católica promovida por el Papado, que dará paso a la Contrarreforma.

Dentro de este ambiente aparecerán nuevos movimientos reformadores y habrá una eclosión verdaderamente increíble de santos y canonizaciones

Y ahora que tienes claro el contexto general, entra en los distintos enlaces para ir comprendiendo mejor cada uno de los conceptos

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sábado, 12 de septiembre de 2015

El libro del sábado. DE REPENTE, TERESA. Sánchez Adalid


Partamos de la base de que no es éste su mejor libro (acaso nos tiene demasiado malacostumbrados con maravillas como el Mozárabe), pero aún así sumamente interesante.
Aunque en un principio la protagonista pueda parecer Santa Teresa de Jesús, ésta es sólo una parte de la historia (en concreto, su segunda parte), con una presentación un tanto somera de la santa, sus visiones y fundaciones.

Mucho más interesante es el marco histórico que rodea a los distintos procesos inquisitoriales que sufre la santa, durante la segunda mitad del siglo XVI, bajo el gobierno de Felipe II, en donde la religión católica se encuentra en plena efervescencia, tan llena de santos como de impostores.
Erasmo y Lutero, el Concilio de Trento, los jesuitas, los iluminados y alumbrados forman un maremagnum confuso en donde la Inquisición (la verdadera protagonista de la novela) intenta navegar pese a todos sus propios fallos (servidumbres políticas, celos y envidias personales, intereses económicos y sociales...) y buscar la pureza de la fe.
Santa Teresa en éxtasis. Ribera

Especialmente interesante es todo el estudio que hace de los grupos de alumbrados y sus monjas visionarias, una pseudoreligión que aprovechaba las inseguridades de las gentes para lucrarse, ganar reputación o mantener relaciones sexuales.



Sus éxtasis y visiones, tan parecidas a la de la Santa, fueron las que le obligaron a lidiar una y otra vez con esta Inquisición, pues los tiempos eran demasiado confusos para distinguir el engaño de la santidad.
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