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jueves, 10 de abril de 2025

Leonardo Sciacia. El caso Aldo Moro (Los jueves pensamos)

 

Tomado de wikipedia

El 16 de marzo de 1978, miembros de las Brigadas Rojas encabezados por Mario Moretti, secuestraron a Moro, después de asesinar a sus cinco escoltas, en Vía Fani (Roma), cuando iba de camino a una sesión del congreso italiano en la que se iba a informar y a votar una moción de confianza de esta cámara sobre el nuevo gobierno encabezado por Giulio Andreotti, por primera vez con el apoyo del Partido Comunista Italiano. 

A partir de entonces comienza un largo secuestro lleno de cartas de Moro a los principales líderes de la Democracia Cristiana (sus subordinados) y al papa Pablo VI (quien después oficiaría su funeral)

En estas cartas Moro busca una solución más humanitaria que política que negaba el tradicional rechazo de negociación con la banda terrorista y buscaba salvar las vidas

Según se vayan sucediendo los días los argumentos de Aldo Moro se van volviendo cada vez más emocionales y perentorios hasta que llega el día en donde decide renunciar a todo y se prepara para su fin (El cadáver del político italiano fue abandonado por los terroristas el 9 de mayo de 1978 en el maletero de un Renault 4 de color rojo en la Vía Caetani, un lugar entre las oficinas de la Democracia Cristiana y el Partido Comunista Italiano, como un reto cargado de simbolismo hacia la clase política y hacia la misma policía, que había mantenido a la nación entera y a Roma en particular bajo una estricta vigilancia)



Leonardo Sciacia crea toda una recreación de esta terrible historia, especialmente a través de las cartas hechas públicas del propio Aldo Moro durante su secuestro. 

A través de una delicada disección de las mismas va plasmando los entresijos (muy siniestros de la política italiana) con un Partido Demócrata Cristiano que se desembaraza de su propio líder (en aras de un sentido de Estado que nunca tuvieron) ,un partido comunista entre la espada y la pared (entre los demócratas cristianos y las Brigadas rojas), un grupo terrorista que a los españoles tanto nos puede recordar a ETA, sus escisiones, violencias y dialéctica, una policia incapaz de encontrar el piso franco durante casi dos meses (y muy probablemente en la ciudad de Roma) o el propio papa Paulo VI que se apartó miserablemente de intervenir.

Frente a todos estos movimientos, el miedo, el asco y la venganza de Moro en sus cartas son estremecedores, rogando una negociación que nunca se producirá


¿Es posible que estéis todos de acuerdo en querer mi muerte por una supuesta razón de Estado que alguien, aviesamente, os sugiere como si fuera una solución para todos los problemas del país? ¡Vaya solución! Si este crimen se perpetrase, se abriría a la par una terrible espiral que vosotros no podréis afrontar. Quedaríais arrasados. Se abriría una grieta respecto a las fuerzas humanitarias que aún existen en este país.


Alejado de los familiares sin un adiós, un final solitario, sin el consuelo de una caricia: el fin del prisionero político condenado a muerte. Si no intervinierais se escribiría una página estremecedora en la historia de Italia. Mi sangre caerá sobre vosotros, sobre el partido y sobre el país.


Solsona


                                              ÍNDICES DE NARRATIVA

jueves, 13 de marzo de 2025

Tiempo de lirios. Vicente Valero

Una exquisita obra que puede servir para muchas cosas.

Pues la novela puede ser una particular guía de viajes por la región de la Umbría. Una guía parcial y profundamente subjetiva pero llena de bellísimas sugerencias y conocimiento (Spoletto, el Clitunno, Perusa, Spoletto, Spello, Asís, Trevi, Bevagna...) en donde el espíritu de la región resplanece igual que sus cielos azules

Es también una guía histórico espiritual de San Francisco y su espíritu de reforma que pone en contexto histórico e ideológico, profundizando después en creación y desarrollo (y futuros cismas con la Iglesia y con el propio movimiento franciscanos).

















El libro es un delicia de leer tanto por su prosa suave y delicada, como un paisaje de la propia Umbría, como por el conocimiento de su autor que puede hablar de Lo Spagna o Perugino, pero también del Stabat Mater o todos los viajeros que por allí pasaron: Hesse, Lord Byron, Goethe, Stendhal, Giotto, los nazarenos y prerrafaelista, los místicos árabes que hacen eco con la figura de San Francisco y hasta el propio papa Francisco


Solsona


                                ÍNDICES DE NARRATIVA


lunes, 1 de julio de 2019

GIL ÁLVAREZ DE ALBORNOZ. DE CARDENAL A CONDOTIERO ITALIANO


Tomado de wikipedia

El cardenal Gil de Albornoz vivió dos vidas en el azaroso siglo XIV.
En la primera de ellas llegó a ser arzobispo de Toledo, legado papal, estando fuertemente vinculado con la orden de Calatrava e interviniendo en múltiples cuestiones políticas en el reinado de Alfonso XI (cerco de Algeciras para la que busca financiación).
Con la llegada de Pedro I el cruel huye a Avignon, en donde el papa Clemente VI le concederá el capelo cardenalicio.
Su dilatada experiencia política y militar le harán tener un papel primordial en Italia, en donde es mandado como legado general del papado en su intento de volver a recuperar el control de los Estados Pontificios.
Para ello tendrá que someter a Roma (batalla de Orvieto), batallando y sometiendo a numerosos territorios: Forli, Orvieto, Spoletto, Bolonia..., convirtiéndose en un verdadero condotiero del Trecento, en dura competencia contra los Visconti milaneses, los Malatesta de Rímini, los Orsini y Colonna romanos o los aragoneses de Nápoles.

Colegio Español en Bolonia

Su mecenazgo fue amplio, tanto en lo legislativo (redactó las Constitutiones Aegidianae con las que se organizaron los Estados Pontificios hasta el siglo XX), educativo (creó el colegio español en Bolonia) y arquitectónico (creando numerosas fortificaciones en Forli, Spoleto,Orvieto.


Rocca di Albornoz. Spoleto
.
Su cuerpo reposa en la catedral de Toledo de la que fue cardenal




lunes, 24 de junio de 2019

LOS CONDOTTIERI. El arte de la guerra


Los siglos XIV y XV vieron surgir en Italia  una figura que aunaba los ideales caballerescos con el pillaje o la traición, el valor junto a los actos más ruines, las planificadas técnicas militares unidas a un incipiente humanismo.
Son los condottieri, militares mercenarios que vendían su fuerza militar al complejo entramado de relaciones del puzzle italiano.
Su denominación proviene de la palabra condotta (contrato entre el capitán y el estado o ciudad que alquilaba sus servicios en donde se detallaban los objetivos perseguidos). 
Una vez firmado el condottiero formaba su compañía (muy variable según sus necesidades) e incluso firmaba otras condotte con otros jefes menores, subcontratando sus servicios (desde la infantería a la caballería pesada, las tropas de asalto y sitio...).


Los primeros condottieri aparecerán en el siglo XIV a resultas de un doble proceso: la aparición de principados en el complejo puzzle italiano que van arrinconando a los tradicionales gobiernos comunales y la tregua que se estableció en estos momentos en la Guerra de los 100 años (Tratado de Brétigny, 1360)
No nos debe extrañar, por tanto, su procedencia del norte de Europa:  Roger de Flor, quien lo hizo en Italia y el Imperio Bizantino; Juan de Bohemia, que sirvió a Perugia contra Arezzo con su Compañía de la Paloma.
La primera Gran Compañía (con más de 9000 hombres armados) fue dirigida primero por  Werner de Urslingen y luego por Montreal de Albarno y Konrad von Landau. Fue derrotada por la Compañía Blanca de John Hawkwood (que los italianos conocerían como Giovanni Acuto) que empezó a utilizar otro de los recursos habituales de estos grupos en periodos de paz, el saqueo y la extorsión, deambulando sin rumbo por la península italiana para ofrecer seguridad a las propias ciudades a las que acudían.

Posteriormente aparecerán condottiere italianos con compañías estables: Compagnia della Stella  de Astorre I Manfredi; la Compañía de San Jorge de Ambrogio Visconti, la Compagnia del Cappelletto de Niccolò da Montefeltro; y la Compagnia della Rosa de Giovanni da Buscareto y Bartolomeo Gonzaga.

La Edad dorada de los condottiere será el Quattrocento con figuras tan señeras como Francesco Sforza, Federico de Montefeltro, Sigismundo Malatesta, Giovanni dalle Bande Nere (hijo de Caterina Sforza).
En ello se completará la doble visión del condottiero como militar y humanista (Sigismundo fue alumno aventajado de Pletón) que generarán la versión (especialmente idealizada a partir del siglo XIX) de la guerra como un nuevo arte o, aún más (y siguiendo a Maquiavelo) de la guerra como instrumento válido si entra en los cálculos de la política.

Algunos de ellos (Sforza, que termina por eliminar a sus propios patrones, los Visconti; Montefeltro) llegarán a poseer grandes territorios, creando dinastías en muchos casos sancionadas por el propio Papa.
Es el triunfo definitivo de unos conceptos claves del renacimiento: la virtú. Aquella capacidad humana de dominar a la fortuna y ponerla a su lado para triunfar sobre el resto y adquirir el mayor logro de un hombre moderno, la inmortalidad a través de la fama.
Si tienes tres enemigos has la paz con el primero, pacta una tregua con el segundo, y dirígete contra el tercero con toda la fuerza de que dispongas (Sforza)

En este triunfo juegan múltiples factores: valía militar, capacidad de mando, astucia a la forma de negociar sus apoyos, corrupción, matrimonios ventajosos.
Otro de los grandes instrumentos será el arte entendido como propaganda personal (y en casos más señeros, un verdadero y amplio mecenazgo, como los que practicarán Sigismundo Malatesta o Federico de Montefeltro)


Con él se potencia una nueva imagen como ejemplo más representativo será el retrato ecuestre que retomará la cultura clásica (el famoso Marco Aurelio romano) para reconvertir a un simple militar en el nuevo prohombre, casi un nuevo rey (en donde el caballo funciona como un trono portátil), sacando del terrero de lo funerario el retrato (típica expresión de la individualidad que nace con la Edad Moderna).
Esbozo del monumento ecuestre a Sforza por Leonardo da Vinci (realizado en barro y más tarde destruido.
Tomado de wikipedia

Como decíamos, algunos condotieri llegarán a fundar pequeños estados, mecenando un arte mucho más complejo y polisémico en donde aparecerán nuevos símbolos de poder el palacio (Palazzo Sforzesco en Milán, el de Urbino de Montefeltro, el Estense o el palacio de los diamantes, ambos en Ferrara), la iglesia-mausoleo (Templo Malatestiano de Rímini), el hospital (de Filarete en el Milán de los Sforza).

Muchos de ellos tendrán sus propios humanistas y pintores aúlicos, como el famoso caso de Federico de Montefeltro con Piero de la Francesca

























                  Piero della Francesca. Federico de Montelfeltro y su mujer

Su declive llegará en la segunda mitad del XV con la invasión de las tropas francesas que traen nuevos conceptos bélicos (un ejército regular, artillería...) aunque algunos personajes (en un contexto distinto) se seguirán comportando como verdaderos condorriere (César Borgia, Alfonso de Este...)

lunes, 17 de junio de 2019

FEDERICO DE MONTEFELTRO. El condotiero renacentista

Federico de Montefeltro en la Pala Brera. Piero della Francesca

Montefeltro es, para mí, la representación máxima de lo que se llamaba los condotiere, que en nuestros días serían los señores de la guerra que luchaban unos contra otros de manera absolutamente codiciosa, pero que curiosamente en medio del tumulto dieron lugar a una de las brotaciones más prodigiosas del arte de todos los tiempos. Montefeltro es un tipo duro con un perfil sinuoso, un perfil difícil. (...). Por tanto ahí nos encontramos a un hombre que fue uno de los próceres del renacimiento, un gran mecenas, representado como si fuera un boxeador del cine negro, con la nariz rota y como saliendo de los bajos fondos. 
Rafael Argullol

Como siempre, Argulol tiene razón: Federico de Montefeltro fue (junto a Segismundo Malatesta pero con mejor fortuna) el modelo de condottiero italiano. Un hombre en donde se unió las mayores barbaries junto a la más exquisita educación y el gusto más refinado que hizo de Piero della Francesca su pintor de cámara.



Nacido en Gibbio, hijo ilegítimo de Guidantonio de Montefeltro, señor de Urbino, se educó en Venecia y Mantua, siendo su preceptor Vittorino Ramboldini.

Casi adolescente inició su carrera de condottiero en la banda de Niccolo Piccinino, aunque tras la muerte de su hermanastro (por una conjura en la que posiblemente participó desde la sombra) tomó el poder de la ciudad de Urbino, que convertirá en su corte (el propio Papa le concederá el ducado de la misma).

Si quieres conocer la historia de su curiosa nariz, entra aquí

A los largo de décadas vendió su alma (y su espada, y su enorme capacidad de organización) a los distintos poderes italianos: a los reyes napolitanos, los papas, los Sforza milaneses.

Federico de Montefeltro y su hijo y sucesor en el ducado, Guidovaldo
Pedro Berruguete
(Aquí explicamos su iconografía)

Entre sus enemigos más declarados se encontrarán los Medici, participando activamente en la organización de la conjura de los Pazzi que asesinó a Giuliano y a punto estuvo de matar también a Lorenzo; aunque su enemigo personal a lo largo de los años será el otro gran condottiero italiano, Segismundo Malatesta.
Escudo de los Montefeltro

Gracias a los cuantiosos ingresos que le suponía esta ocupación guerrera no sólo embelleció su ciudad sino que también consiguió para ella un nivel de vida muy superior a las de otras ciudades italianas (medicina y seguridad pública, bajísimos tributos e impuestos...) que le granjearon el cariño de sus súbditos a los que atendía personalmente en sus paseos por la ciudad (¡desarmado!), cercano y amable, igual que con su medio centenar de cortesanos con los que departía e cualquier momento, incluso en las comidas

Su mecenazgo artístico fue de primer orden, convirtiendo Urbino en una de las principales cortes culturales europeas, siendo él mismo un profundo humanista interesado por los más diversos saberes (literatura, medicina, poesía,  artes bélicas y sobre todo arquitectura, que consideraba la más sublime de las artes)
En ella trabajó Ucello, Melozzo da Forli, Justo de Gante, Pedro Berruguete, Giovanni Santi (padre de Rafael) y, especialmente, Piero della Francesca, que se convirtió en uno de sus pintores aúlicos.
Entre los arquitectos que construyeron su rocca palacio hay que destacar a  León Battista Alberti, Luciano Laurana y Francesco di Giorgio.

También se dieron cita en ella matemáticos (Lucca Pacioli), músicos (Ottaviano Petrucci), intelectuales (Baltasar de Castiglione)
Su biblioteca fue inmensa, pues el condottiero fue bibliófilo desde joven, poniendo a su cargo al humanista Vespasiano da Bistici, con numerosísimas obras de medicina.


El santa santorum de su palacio será su famoso studiolo, con marqueterías de madera y 28 retratos de hombres ilustres (poetas y filósofos, políticos y hombres de Estado)
Mausoleo de los duques. San Bernardino




miércoles, 27 de febrero de 2019

LAS GUERRAS ITALIANAS (4). LA LIGA DE CAMBRAI

Julio II

Mientras se sucedían las hostilidades entre franceses y aragonenes en el reino de Nápoles, otra guerra se libraba entre turcos y venecianos (1499-1503) que privó a estos últimos de parte de sus colonias ultramarinas, lanzándose a la conquista de territorios italianos (terraferma), actitud que se intensificó tras la muerte de Alejandro VI y posteriormente la captura de su hijo César Borgia, que hizo que sus conquistas de la Romagna empezaran a desintegrarse.
Con la llegada a la cátedra de San Pedro de Julio II, este inició una política belicista que pretendía retornar a su esplendor a los Estados de la Iglesia.
Para ello formó una liga antiveneciana (acuerdo de Cambrai, 1508), aliándose con Francia, el Imperio, Aragón, Ferrara y Mantua.
Venecia fue derrotada en la batalla de Agnadello, pero los beneficios obtenidos por Francia (una parte muy importante de la Lombardía) hizo que en apenas dos años los antiguos enemigos (Venecia y el Papado) se uniesen en una liga antifrancesa (Liga Santa)
A partir de entonces el juego se vuelve aún más confuso, con constantes cambios de posición de los contendientes que igual combatían entre sí como firmaban paces para atacar a un tercero , terminando (aunque por muy poco tiempo) por medio de acuerdos entre Austria, el Papado y Francia



miércoles, 19 de diciembre de 2018

EL REINO DE PIAMONTE

El antiguo ducado de Saboya (creado en el siglo XIV por el emperador del Sacro Imperio Germanico y tutelado durante siglos por los franceses) aparecerá como reino tras los tratados de Utrech, entendiéndolo como un estado tapón entre la Francia borbónica y Austria (los dos grandes líderes de la guerra de Sucesión en la que apoyó al bando austriaco).
En estos tratados recibirá también el reino de Sicilia que en 1720 será permutada por Cerdeña.
Tomado de wikipedia
Invadido por Napoleón recobrará su soberanía tras el nuevo mapa de Europa concertado en el Congreso de Viena, añadiendo a sus territorios Génova.

En él la dinastía de los Saboya irá creando una corte cada vez más fastuosa que irá pasando de una monarquía absoluta a otra parlamentaria (Carlos Alberto I)
A este cambio político se unirán otras reformas que mejorarán su ejército, unificarán tributos y centralizarán la administración, quitándole lentamente el poder a los nobles.
A mitad de siglo, y enmarcado dentro de la revolución de 1848,  Carlos Alberto de Saboya iniciará los primeros conatos de la unificación italiana que pronto se abandonarán.
Habrá que esperar a su hijo, Victor Manuel II y su ministro Cavour, que liderarán la lucha para esta unificación, luchando contra Austria en el norte de Italia mientras alentaban a los territorios de Parma, Módena y Toscana a realizar plebiscitos.
Tomado de wikipedia

AQUÍ EXPLICAMOS CON MÁS DETALLE LA UNIFICACIÓN que conducirá a Victor Manuel II a ser el primer rey del nuevo reino de Italia




miércoles, 10 de octubre de 2018

LAS GUERRAS DE LA ITALIA RENACENTISTA (3). LUIS XII Y LOS BORGIA (1499-1504)

El Gran Capitán

Tras la muerte de su hermano, Carlos VIII, el nuevo rey francés, Luis XII, volvió a intentar la entrada en Italia.
Seguía siendo su interés Nápoles, pero ya también Milán, que reclamaba por derechos de herencia.
Para evitar una derrota pactó antes tanto con Venecia (a la que le dio ayuda para su conquista de Cremona) como con el Vaticano, ofreciéndole a Alejandro VI y su hijo, Cesar Borgia, el apoyo para su conquista de la Romaña.
Pactó también con Fernando el Católico, con el que firmó un acuerdo (tratado de Granada) para el reparto del reino de Nápoles, con el norte para Francia y el sur para Aragón
Su entrada obligó a Ludovico Sforza a salir apresuradamente de Milán, y pese a intentar el contraataque desde Suiza, fue capturado y encarcelado hasta su muerte.
Luis XII
Tomado de wikipedia

Pese a los acuerdos con Fernando el Católico, pronto surgieron problemas en el reparto de Nápoles y la alianza terminó en enfrentamiento en donde, de nuevo con la dirección del Gran Capitán, volverá a vencer Aragón, unificando ambos reinos hasta el siglo XVIII.

Por su parte, las manos libres (y el apoyo) que tuvieron los Estados Pontificios le permitieron una fuerte expansión gracias al genio militar de César Borgia;  Imola, Forli (arrebatados a Caterina Sforza), Rímini (quitada a los Malatesta), Pésaro, Faenza, o la isla de Elba pasaron a los dominios de los Estodos pontificios

martes, 18 de septiembre de 2018

LOS FARNESIO. DE ROMA A PARMA PASANDO POR MADRID

El núcleo del poder Farnesio
El papa Paulo III con sus "sobrinos" Alessandro y Ottavio Farnese (a la derecha, inclinado),
Tiziano

La casa de los Farnese (Farnesio) tuvo su momento de esplendor en los finales del renacimiento y principios del barroco.
Su primera personalidad importante es Julia Farnese, amante del papa Borgia, Alejandro VI, que sustituyó a Vanozza. 
Gracias a sus relaciones, su hermano llegará a ser cardenal (el cardenal con faldas) que, pocos años después de convertiría en Papa, Paulo III, del que ya hablamos aquí
Su hijo, Pier Luigi, fue nombrado primero general de los Estados Vaticanos, y más tarde nombrado duque al desgajar Parma y Piacenza de los Estados Pontificios.
Acusado de homosexualidad y odiado tanto por el pueblo (que temía sus duros impuestos) como la aristocracia local (apoyada por Carlos V que quería unir Parma a Milán), fue objeto de una conspiración que terminó con su muerte, colgado de una de las ventanas de su palacio en Piacenza.
Su nieto, Alejandro, volverá a dar lustre a la casa Farnesio.
Alejandro Farnesio por Sofonista Anguisola

Se trataba del hijo de Margarita de Austria (hija ilegítima de Carlos V) y fue educado en Alcalá de Henares junto a Carlos (hermano de Felipe II) y Juan de Austria.
Durante su vida participó como capitán de los ejércitos españoles en Lepanto contra los turcos y en Países Bajos contra los protestantes.

La familia Farnese destacó por su mecenazgo artístico, como el Palazzo Farnese (Sansovino, que fue uno de sus arquitectos de cabecera, y Miguel Ángel), la Villa Farnese en Caprarola (Vignola), el Palazzo della Pilotta en Parma o el apoyo a la creación del Gesu (Vignola)

Palazzo della Pilotta. Cortile del Guazzatoio. Parma

Palazzo della Pilotta. Teatro Farnese. Parma

























lunes, 18 de junio de 2018

LOS BORGIA (6) JULIA FARNESIO.

—La belleza no es un privilegio —afirmaba «La Bella» con una sonrisa conquistadora—. Es una ciencia, la de sacar provecho de las posibilidades que te ha dado la naturaleza. Dios nos lo ha dado todo, incluso el medio de rectificar sus errores y es darle gracias perfeccionar las obras que ha dejado inacabadas. En su inteligente bondad, nos concede también esta satisfacción de vanidad.


Dama del Unicornio. Rafael (posible retrato de Julia)

Gulia la bella, la novia de Cristo, la prostituta del Papa.
Toda Roma conocía a esta hermosa joven que, aunque casada, sustituyó a Vanezza en los aposentos del papa Alejandro VI (Rodrigo Borgia) con menos de 20 años, trasladándose a un palacio cercano al Vaticano para ser visitada sin problemas.
Frescos del Palazzo Farnese, por Domenichino

Fue amiga íntima de la hija del papa, Lucrecia Borgia, y gracias a sus relaciones consiguió que su hermano, Alejandro, fuera nombrado cardenal, abriendo su carrera hacia el Papado (Paulo III).
Durante seis o siete año estuvo junto al papa, permitiéndose el lujo de desobedecerlo y marchar a Capodimonte para visitar a su hermano en el lecho de muerte.
A partir de 1500 cayó en desgracia (sin que conozcamos los motivos)


lunes, 28 de mayo de 2018

Agostino Chigi. El banquero del papa

Tomado de wikipedia

Hijo de un mercader y pequeño banquero en Siena que sirvió al Papa como embajador, comenzó su carrera trabajando en el banco de  Ambrogio Spannocchi.

Aquí conoció los secretos del oficio, situándose en las cercanías del poder del Vaticano que, con Alejandro VII cambió por completo los circuitos monetarios, eliminando la influencia que hasta entonces habían tenido los Medici.


Pronto, Agostino se convirtió en el principal financiador de las empresas bélicas de César Borgia con la que se pretendían ampliar los Estados Vaticanos, prestando también dinero a otros condottieri del primer Renacimiento, como Guidobaldo de Montefeltro y Piero de Medicis.
Triunfo de Galatea en la Farnesina. Rafael

Amplió sus negocios hacia monopolios comerciales como el alumbre (mordiente esencial en la industria textil) o la sal (siendo el único oferente de la misma en los Estodos Vaticanos y el reino de Nápoles), apoyando financieramente a Julio II en su elección como pontífice (convirtiéndose en su principal colaborador en su cargo de tesorero y notario de la Cámara Apostólica y embajador excepcional en sus negociaciones con Venecia para la formación de la liga de Cambrai)
La Farnesina. Palacio de recreo del banquero en el Trastevere

Junto a esta labor pronto comprendió que las fastuosas fiestas y el mecenago artístico le abrirían puertas para sus negocios que fueron ampliándose a la vez que, además de banquero, Agostino cultivaba su espíritu, convirtiéndose en un mecenas poderoso pero también exquisito que contrató para sus obras a Rafael, del Piombo, Salviati, Peruzzi, Sodoma (o creó la primera imprenta de la ciudad papal)

                             Capilla Chigi en Santa Maria del Popolo

Su momento de esplendor se produjo durante el pontificado de León X, en el que ya estaba considerado como uno de los hombres más ricos de Europa, que sin embargo casaría con una mujer de extracción humilde Francesca Ordeaschi que celebraría en los famosos frescos de la Logia de Galatea y las de Amor y Psique de la Villa Farnesina.

Boda de Eros y Psique, trasunto interpretado en clave personal, la de la propia boda de Chigi, que supera todos los obstáculos

Su enterramiento lo realizó Rafael y sus discípulos en Santa María del Popolo