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lunes, 26 de mayo de 2025

Piscina Mirabilis (un depósito de agua)


Tomada de wikipedia

 El final del Aqua Augusta consistía en un enorme depósito subterráneo que se hallaba a unos centenares de pasos de Villa Hortensia, tallado en la pendiente que dominaba el puerto y conocido desde tiempo inmemorial como Piscina Mirabilis, «El estanque de los prodigios». Visto desde fuera, no había nada especial en él, y la mayoría de los transeúntes pasaban a su lado sin dedicarle una segunda ojeada. Por fuera era un edificio de ladrillo rojo y techo plano festoneado de enredaderas, una construcción larga como una manzana entera y ancha como media, rodeada de comercios y almacenes, tabernas y viviendas, oculta entre las polvorientas calles que había sobre la base naval. Sólo por la noche, cuando el ruido del tráfico y los gritos de los mercaderes remitían, resultaba

(...)

El abovedado techo se sostenía sobre cuarenta y ocho pilares de una altura superior a los quince metros —aunque en su mayor parte se hallaban sumergidos en el agua de la cisterna—, y el eco del acueducto martilleando en la superficie resultaba suficiente para estremecer los huesos de cualquiera.


Pompeya (Robert Harris)


 TODAS NUESTRAS COSAS DE LOS ROMANOS

domingo, 27 de abril de 2025

La muerte de Plinio el viejo en Herculano















Y entonces la explosión lo alcanzó. Le reventó los tímpanos, le abrasó el cabello, le arrancó la ropa y las sandalias, lo volteó y lo estampó contra una pared. Murió en el instante en que el soplo volcánico alcanzaba los baños y se desataba por las ventanas abiertas, asfixiando a su esposa que, obedeciendo sus órdenes hasta el último instante, se había quedado en el caldarium. 

Atrapó a su hijo, que se había marchado e intentaba alcanzar el templo de Isis. Levantó en el aire y acabó con el secretario y el portero, Scutario y Massavo, que corrían por la calle hacia la puerta Stabiasna. 

Pasó sobre el burdel, adonde su propietario, Africano, había vuelto para recuperar su dinero y donde Zmyrna se escondía bajo la cama de Exomnio. Mató a Brebix, que se había ido a la escuela de gladiadores al comienzo de la erupción para estar con sus antiguos camaradas; y a Musa y a Corvino, que, confiando en que podría protegerlos, habían decidido quedarse con él. Incluso mató al fiel Polites, que se había refugiado en el puerto y había regresado a la ciudad para intentar ayudar a Corelia. 

Mató a más de dos mil personas en menos de un minuto y dejó sus cuerpos transfigurados en una serie de grotescas estampas para que la posteridad pudiera contemplarlas boquiabierta.


Pompeya (Robert Harris)


TODOS NUESTROS POST SOBRE POMPEYA Y HERCULANO

lunes, 21 de abril de 2025

Cosas de Romanos. Los club de jóvenes pijos

Sabemos que existían colegios de jóvenes (iuvenus) autorizados por la ley. En Italia y en las provincias más romanizadas se desarrollarán estos collegia, especie de clubs aristocráticos que agrupaban a los hijos de la burguesía municipal; estos «hijos de papá», esencialmente se encargaban de organizar los juegos, los lusus iuvenum o iuvenalia, de adorar al emperador y de dar pruebas de lealtad política. En el plano militar, su función se limitaba a la parada, al desfile a caballo. El poder imperial no utilizaba por tanto estos collegia como centros de preparación militar superior para formar a los dirigentes del ejército. 


La vida cotidiana en Pompeya (Robert Étienne)


 TODAS NUESTRAS COSAS DE LOS ROMANOS

lunes, 7 de abril de 2025

Cosas de Romanos. El puerto de Puteoli,
















El cuartel general de la flota imperial del oeste era un triunfo del hombre sobre la naturaleza, ya que ninguna población podía levantarse allí por derecho propio. No había río que la alimentara, ni pozos ni manantiales. 

Sin embargo, el divino Augusto había decretado que el Imperio necesitaba un puerto desde donde controlar el Mediterráneo, así que ahí estaba: la encarnación del poder de Roma, los brillantes discos de plateado mar de su puerto interior y exterior; los dorados picos y las popas en forma de abanico de los cincuenta navíos de guerra brillando con el sol del atardecer; el polvoriento recinto del patio de la escuela militar; los techos de teja roja y las encaladas paredes del sector civil de la población que se elevaban por encima de los mástiles del astillero.


Pompeya (Robert Harris)


 TODAS NUESTRAS COSAS DE LOS ROMANOS

lunes, 17 de marzo de 2025

COSAS DE ROMANOS. Las escuelas

La escuela pública en Pompeya merece realmente su nombre, ya que era en público, bajo el pórtico del foro, donde el preceptor Sema, un maestro menesteroso, iniciaba a los jóvenes alumnos (pueri) en los misterios del alfabeto y, aureolado con su gloria docente, los asociaba consigo en un letrero electoral.

 Otras escuelas elementales desarrollaban sus actividades bajo el pórtico meridional de la Gran palestra; los ludi magistri —retribuidos por sus alumnos— adiestraban sus talentos y los exhortaban con piadosas palabras al pago regular de sus honorarios. «Que el que me ha pagado los honorarios debidos por mis enseñanzas obtenga lo que pide a los dioses de las alturas». San Agustín recordará más tarde que, en Roma, para no pagar a un maestro el precio de su enseñanza, los estudiantes se ponían de acuerdo entre sí y se pasaban en bloque a otro maestro, despreciando toda buena fe y toda equidad, por amor al dinero.

(...)

Las instalaciones escolares son de lo más elemental, móvil y provisional: unos bancos para el auditorio, a no ser que sólo un asiento estuviera a disposición del maestro que, en este caso, daría la lección con sus discípulos sentados en el mismo suelo del pórtico, provistos de una tablilla. Se trataba de aprender a leer y a escribir en las dos lenguas. El maestro, incluso si era puntilloso, se las ingeniaba para facilitar el paso de una lengua a otra haciendo él mismo las traducciones paralelas, palabra por palabra, en dos columnas, como lo harán al principio del siglo III los manuales bilingües. 

Este método que recuerda, al menos para la conversación, a los métodos modernos que pretenden enseñar una lengua extranjera sin esfuerzo, no permitía, al parecer, un aprendizaje gozoso. Los castigos, en Pompeya, sancionaban duramente los fallos, y los transeúntes que paseaban bajo los pórticos del foro asistieron más de una vez al azote de las nalgas desnudas de un niño, sujeto, en su humillante posición, por dos condiscípulos que le inmovilizaban brazos y piernas.

(...)

De un mayor nivel cultural eran los maestros que enseñaban a los discentes, estudiantes que nosotros llamaríamos de enseñanza secundaria. Conocemos a tres, Saturninus, Valentinus y Verna gracias a los programas electorales.

 Bajo el simple nombre de Saturninus, se esconde un hombre considerable, Cassius Saturninus, propietario de la casa del Fauno . Puede resultar sorprendente encontrar bajo los rasgos de un maestro a un rico aristócrata que posee una de las más hermosas casas de la ciudad. Pero, ¿por qué un notable se desinteresaría de la instrucción superior de sus compatriotas, cuando sabemos el interés que los pompeyanos concedían a la cultura? 

Valentinus y Verna debían ser libertos o ingenuos recientes. Estos maestros disponen de aulas «de verdad»; exteriormente parecen una tienda. Una vez cruzado el umbral, el alumno descubría una amplia pieza cuya parte anterior producía la ilusión de un jardín (hortulus) iluminado por el alto tragaluz de la puerta, las plantas crecían en macetas colocadas en el suelo, o bien unas pinturas hacían el efecto de frutos, plantas y flores. En la parte de atrás, una pérgola, que podía recibir en sus bancos a quince alumnos y a su profesor, dominaba el pequeño jardín al que se accedía por una escalera de madera bloqueada por un escalón de obra que aún se conserva. Bajo la pérgola, estaban instaladas las letrinas, el guardarropa y los armarios-biblioteca que contenían cofres con papiros. Los arquitectos pompeyanos habían «normalizado» de esta forma las construcciones escolares. Allí enseñaban los maestros la retórica, leían y comentaban los textos fundamentales de la literatura griega y latina.


La vida cotidiana en Pompeya (Robert Étienne)



 TODAS NUESTRAS COSAS DE LOS ROMANOS

jueves, 6 de marzo de 2025

El Mundo de la Antigüedad tardía. Peter Brown


Qué libro tan apasionante. 

Desde que lo citó por primera vez Lucas, lo he leído en varias ocasiones y nunca defrauda. Parece un libro de aventura, una aventura detectivesca en donde nos van dando las claves de cómo el imperio fue desapareciendo.

Evidentemente hay un tema que apenas aparece, el de la economía, más que tangencialmente (el tema de los impuestos). Tampoco lo puramente social vinculado a la economía se trata en profundidad.

En vez de ella habla, ante todo de ideología entendida en su expresión más amplia (una verdadera historia de las mentalidades). Brown analiza cómo se superponen las mentalidades clásicas (y mitológicas, y ciudadanas) y las religiosas (de las mistéricas al cristianismo) hasta el triunfo de las segundas.

En este apasionante recorrido vemos aparecer el prestigio de las nuevas religiones salvíficas, la organización social que establece la nueva Iglesia, los movimientos eremitas, el monacato, la violencia recibida y ejercida ...

También analiza cómo el poder (y el pensamiento, y la economía) se va desplazando a partir del siglo IV al imperio oriental con Constantinopla mientras los bárbaros del norte iban apoderándose de la parte occidental del Imperio.

Se analiza después el caso de Bizancio y cómo pervive en él el legado clásico que se defiende ante el imperio Sasánida, los ávaros o el Islam. Es el faro de civilización que tiene un lejano eco en la corte de Carlomagno que terminará en manos del Islam abasida que lo aunará a las culturas persas e indias.

CIPRIÁN



sábado, 1 de marzo de 2025

El libro del sábado. Harris. Pompeya


Una magnífica novela histórica que nos narra los últimos días de Pompeya pero en vez de centrarse exclusivamente en ellos desarrolla muchos más temas.

En principio su protagonista es un ingeniero que tiene el mantenimiento del acueducto Augusta en toda la zona del golfo de Nápoles. A través suyo conocemos muchísimos aspectos de esa cultura del agua que intenta dominar la naturaleza que hizo rugir la civilización romana
Junto a él tenemos a los ricos nuevos ricos y libertos que aprovechando las desgracias del terremoto anterior unos años a la gran erupción consiguieron acumular casas y luego venderlas. En su pura corrupción encontramos muchos aspectos que nos recuerdan en la actualidad pues aunque no podemos hablar de un capitalismo en Roma si hay ciertos temas que se reconocen y a los que hay que añadir el modelo esclavista como la forma principal de explotación.
Por último tenemos a un personaje histórico, Plinio el viejo en sus últimos años, encargado de la gran flota romana que está resguardada en Miseno, y recuerda sus historias militares pero sobre todo su inmensa curiosidad científica que le llevó a conocer y a viajar por medio Imperio Romano buscando aquellas maravillas del mundo.
La última maravilla del mundo que podrá observar será el propio Vesubio en su erupción que le terminará costando la vida en las playas de Herculano

La novela está tan bien escrita como documentada y pasa revista a numerosas cuestiones históricas, desde las piscifactorías romanas a los grandes aljibes de recepción de agua.
Una lectura muy muy recomendable







jueves, 20 de febrero de 2025

Emperador de Roma . Mary Beard (lOS JUEVES PENSAMOS)



Como afirma la propia autora todo este volumen es un intento de penetrar en las figuras de los empleadores romanos que se esconde detrás de todas las historias oficiales, los bulos, los rumores o las extravagancias que les rodea

En este sentido es magnífico trabajo que realiza de buscar debajo de estos bulos y exageraciones para encontrar los miedos las esperanzas y los códigos de conducta de la cultura romana desde el poder el machismo el miedo a los esclavos
También resulta fantástico cómo analiza la forma es que tiene el emperador de hacer significar su poder desde el puro arte más clásico a los banquetes, las reuniones...
Todo un ejemplo de vida que se convierte en una especie de símbolo y referencia, igual que luego pasará con los monarcas hispanos del siglo XVII que también sabrá retratar Velázquez no solamente en sus formas sino en sus miedos, indecisiones y fortalezas.
A la postre, el ensayo es largo paseo por el poder, sus excesos, privilegios y miedos que es tan sumamente actual que a muchos sorprenderá.




lunes, 10 de febrero de 2025

COSAS DE LOS ROMANOS. Cómo comprar un esclavo

Son mucho mejores los que encontrarás entre los comerciantes de esclavos que se instalan en el Saepta Julia, cerca del Panteón. Sobre todo si lo que pretendes adquirir es un chico agradable o algo procedente de las regiones más exóticas del imperio o de más lejos aún, de lugares como Etiopía. Allí encontrarás este tipo de ejemplares, aunque tendrás que preguntar directamente si tienen alguna cosa escondida en la trastienda. Suelen esconder el mejor producto de la vista del gran público y lo reservan para los clientes privilegiados. Tampoco te costará encontrar allí un chico castrado, si este es tu deseo, por mucho que la ley, en teoría, prohíba este tipo de comercio.

(...)

el precio a pagar por un esclavo variará según la calidad de la mercancía. Ten claro de entrada que los esclavos no son baratos. En promedio, el precio de un esclavo varón adulto, de entre quince y cuarenta años de edad, ronda los mil sestercios. Una mujer de las mismas características costará un poco menos, en torno a los ochocientos sestercios. Teniendo en cuenta que un hombre pobre puede dar de comer a una familia de cuatro personas por poco más de quinientos sestercios al año, queda patente que comprar esclavos representa un desembolso considerable.


Cómo manejar a tus esclavos (Jerry Toner)


 TODAS NUESTRAS COSAS DE LOS ROMANOS

lunes, 3 de febrero de 2025

Piscifactorias romanas












Con grandes gastos se criaban todo tipo de peces a lo largo de la costa que formaba parte de la finca: lubinas de blancas carnes; mújoles, que requerían altos muros alrededor de su recinto para que no saltaran en busca de la libertad; lenguados, doradas, lampreas, congrios y merluzas. No obstante, el más caro de los tesoros acuáticos de Ampliato —se estremecía al recordar lo que había pagado por ellos, y eso teniendo en cuenta que no le gustaba especialmente el pescado— habían sido los salmonetes, aquellos bigotudos y delicados peces que resultaban notablemente difíciles de criar y cuyos colores oscilaban del rosa pálido al naranja brillante. 

(...)



 







Las anguilas disponían de su propio recinto, construido lejos de las otras balsas para mantenerlas alejadas y al que se llegaba por un estrecho pasadizo que se adentraba en la bahía. Esa especie de anguilas eran morenas, conocidas por su agresividad; sus cuerpos tenían la longitud de un hombre y la anchura de un torso humano; sus cabezas eran aplastadas, y sus dientes, afilados como cuchillas. La pesquería de la villa tenía ciento cincuenta años de antigüedad y nadie sabía cuántas morenas merodeaban por el laberinto de túneles y por las zonas de sombra construidas en el fondo del estanque; muchas, cientos probablemente. Las más viejas eran como monstruos y varias llevaban joyas: de una, a la que le habían colocado un anillo de oro en su aleta pectoral, se decía que había sido la favorita del emperador Nerón.

El oleaje debía pasar a través de unos enrejados situados bajo la superficie, en los lados de los estanques, para evitar que el agua de los recintos se estancara. Eso lo sabía, pero las tuberías... Ladeó la cabeza intentando comprender. Los conductos debían de llevar agua dulce de tierra adentro para mezclarla con la del mar y hacerla salobre. Igual que en una laguna, en una laguna artificial. El entorno perfecto para criar peces. Y el pez más delicado de criar, el más sensible, el manjar reservado sólo para los más ricos, era el salmonete rojo. 


Fotografías de los baños de la Reina. Calpe


Pompeya (Robert Harris)


 TODAS NUESTRAS COSAS DE LOS ROMANOS

jueves, 23 de enero de 2025

La antigua Roma por cinco denarios al día . Philip Matyszak (Los jueves pensamos)

Una fantástica guía de Roma para el viajero del siglo II d C. escrita con humor y rigor con todas las informaciones practicas que necesita el turista.

Desde los desplazamientos hacia ella hasta las formas de alojamiento, las comidas o cómo comportarse adecuadamente en un cena en una domus elegante.
Los peligros de Suburra, los espectaculos o los mercados, la vida sexual pública, las mejores termas o la forma correcta de ser enterrado.
Nos incluye las monedas y sus cambios, los dias fastos y nefastos, las festividades anuales o la justicia.
Cómo apagar un fuego derrumbando las insulas anexas.
Los cuerpos de policía y sus competencias.
Los dioses y sus protocolos.
El poder omnívoro del pater familias que solo puede vender por tres veces a un hijo como esclavo.
Túnica o toga, ¿qué me pongo?

Las descripciones son amenas, en muchos casos sumamente divertidas y se acompañan de numerosos textos de Seneca, Caton, Marcial... que bien elegidos pueden hacer las delicias de nuestros alumnos.

lunes, 20 de enero de 2025

La muerte de Octavio Augusto. Otra forma de poder



 (Augusto). El emperador, que tenía ahora setenta y siete años, había pasado unos días de relax en la isla de Capri, divirtiéndose a bordo de una embarcación por el golfo de Nápoles, pese a que empezaba a sufrir diarrea, señal de que se acercaba su fin. 

Cuando llegó a la que había sido la casa de su padre en Nola, se encontraba ya mucho peor. 

Al llegar su último día, recostado en el lecho de la misma habitación en la que había muerto su padre, pidió un espejo, se peinó y enderezó su caída mandíbula. A continuación, hizo llamar a unos amigos y, dirigiéndose a ellos, preguntó «si les parecía que había actuado adecuadamente en la comedia de la vida» y añadió un par de versos en griego: «Si ha sido una buena actuación, dadnos un aplauso / y todos con alegría despedidnos». No conocemos la respuesta. 

En todo caso, tras hacerlos salir, preguntó por la salud de uno de sus parientes jóvenes, su nietastra, que estaba enferma, antes de besar a su esposa Livia (ni rastro aquí de que Livia hubiese adulterado la fruta con veneno). Después pronunció las que supuestamente serían sus últimas palabras: «Livia, vive recordando nuestro matrimonio, y ¡adiós!». 

El único momento en que pareció mostrar un atisbo de confusión fue cuando gritó que cuarenta jóvenes hombres se lo estaban llevando, pero aquello era en realidad un certero presagio, porque cuarenta serían los soldados que lo sacarían para iniciar el largo y caluroso viaje hacia Roma. Esta maravillosa invención de la escena en el lecho de muerte subraya muchas de las cualidades personales que uno esperaría encontrar en un emperador. 

Quizás resulte sorprendente que en este caso no se mencione nada sobre el papeleo, cosa que sí se hacía con Vespasiano y con Septimio Severo. Aquí, el biógrafo se centra en la preocupación del emperador por su familia. Menciona su duradero matrimonio y sus leales vínculos con su ancestral linaje (por esta razón muere en la misma habitación en la que falleció su padre). También se quiere reflejar que es «uno de nosotros» cuando recibe a sus amigos junto a su lecho de muerte y cuando se preocupa por tener un buen aspecto (este es el motivo por el que pide un espejo y un peine, no por pura vanidad). Pero, sobre todo, se muestra que el emperador abandonó este mundo de una forma tranquila, e que incluso lo que habría podido interpretarse como un delirio acabó revelándose como una señal de que el emperador sabía lo que le deparaba el futuro. 

Sin embargo, lo más revelador de todo fue la ocurrencia sobre «si había actuado adecuadamente en la comedia de la vida», enfatizada por la otra alusión teatral sobre «si ha sido una buena actuación». El tema de la falsedad y el engaño, de la imagen y la realidad, nunca ha estado lejos de mi retrato del emperador romano. Junto con todo el papeleo, los banquetes fastuosos y los refrigerios sencillos, las luchas por la sucesión y las cartas suplicatorias, hemos visto al Nerón aspirante a actor, al Trajano de cera en su triunfo, al Cómodo falso gladiador y las farsas distópicas de Heliogábalo. La imaginación de Suetonio traslada todo esto de vuelta a los momentos iniciales del gobierno de un solo hombre. Estas escenas nos dicen tantas cosas sobre la autocracia romana que incluso el propio padre fundador del sistema imperial resumió su carrera, al menos presuntamente, como una obra de teatro y como una actuación.

(...)

Así, al diseñar las ceremonias funerarias de Augusto siguiendo en parte el modelo del triunfo, con la figura de cera de Augusto vestida con el atuendo triunfal, lo que probablemente se perseguía era explotar las asociaciones del general victorioso con los dioses. Lo mismo podemos decir de la imagen de Cómodo, en la vida real y en las estatuas, disfrazado de Hércules . Puede que fuera megalomanía, pero Hércules, en calidad de «hombre convertido en dios», era un modelo muy apropiado para un emperador romano en el umbral de la divinidad. 

(...)

Los funerales imperiales en Roma, establecido por primera vez para el funeral de Augusto en el año 14 e. c. Estaba basado en las tradiciones funerarias características de la vieja élite republicana. El panegírico del fallecido, seguido de la cremación, eran solo una parte. El cadáver quedaba expuesto al público en el foro (a veces, de forma más bien macabra, apuntalado como si estuviera de pie) y, lo más definitorio, se llevaba a cabo una procesión de la familia en la que los miembros vivos llevaban máscaras que personificaban a sus antepasados más distinguidos, como si también ellos estuvieran presentes entre los dolientes. Sin embargo, en el caso de los funerales de los emperadores, la ceremonia iba a adquirir un aire imperial.


Emperador de Roma (Beard, Mary)


TODAS NUESTRAS COSAS DE ROMANOS

martes, 14 de enero de 2025

VIRGILIO. LA ENEIDA


La Eneida  es una epopeya  escrita por el poeta romano Virgilio en el siglo I a. C. 

Posiblemente se tratara de un encargo del emperador Augusto buscando orígenes míticos (filohelémicos) al Imperio Romano.

Para ello toma el origen en la propia Troya en donde Eneas (que había ayudado a los troyanos) sale con su padre Anquises y sus hombres de la ciudad, embarcándose en un viaje (al modo de la Odisea) por el Mediterráneo Occidental

Allí tendrá amores terribles con Dido, la reina de Cartago, visitará a la Sibila que le introducirá en el inframundo, para que su padre ya muerto le profetice su futuro, y se empeñará en una multiplicidad de batallas (en donde los dioses toman sus partidos, como ocurre en la Iliada), llena de episodios heroicos de batallas singulares en donde se roza el sentido sublime de la guerra al modo más clásico.

El libro , bien conocidos por romanos y renacentistas, será motivo y fuente de una amplia iconografía que iremos analizando


Laocoonte y sus hijos

Eneas y Anquises y su salida de Troya

Eneas y Dido: los amores

Muerte de Dido

La sibila de Cumas

El Lago Averno

El inframundo (1, 2)

La Roma de la Eneida

Hércules y Caco

jueves, 19 de diciembre de 2024

Bacanales. El mito, el sexo y la caza de brujas. Pedro Ángel Fernández Vega (los jueves pensamos)

Las Guerras Púnicas (en especial la segunda en la que Aníbal paseó impunemente por el territorio italiano durante años) generaron todo un nuevo rumbo para la historia de Roma, que, tras estar a punto de desaparecer, consigue renacer y convertirse casi inmediatamente como un imperio al invadir la zona griega.

Será el momento en donde la plebe acudirá en masa a las ciudades a la vez que se crea toda una nueva economía esclavista cambia las condiciones sociales y económicas, y la cultura griega se va progresivamente imponiendo por una doble vía (las ciudades de la Magna Grecia y la conquista de la zona continental griega de la que llegan miles de esclavos helenos).

Los cambios sociales traen también otros políticos en donde se busca un nuevo encaje de las tradiciones y poderes romanos a las nuevas situaciones, con especial atención a los plebeyos, cada vez más numerosos y deseosos de espectáculos y alimentos. Será el comienzo del panem et circenses y los triunfos, muchos de ellos pagados por los propios generales victoriosos, pero también de otros tipos de control, como la religión que se emparente cada vez más con el poder.

Frente a todo esto, religiones mistéricas como las báquicas suponen un peligro por sus integrantes plebeyos y esclavos que buscan salidas a su situación.

Son lugares de pérdida de control de los patricios, y por ello progresivamente eliminadas.

Este libro es la historia de estas prohibiciones, de sus motivos confesados y de todos los inconfesables. Es la historia de cómo crear un relato e imponerlo a la ciudadanía para que termine apoyándolo como si fuera propio. Un maravilloso desvelamiento de todo tipo de mecanismos políticos para conseguir unos objetivos tan maravillosamente contados que se lee como una novela negra... de la que se sabe el final, y mientras lo hacemos vamos comprendiendo ... muchas de las políticas actuales.


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martes, 17 de diciembre de 2024

COSAS DE ROMANOS. Un triunfo

Balbo salió de la Villa Pública, edificio estatal para alojar a los embajadores alzado tras las murallas y el Campo de Marte, y de la vía Triunfalis, iniciando el fastuoso desfile frente al templo de la diosa Felicitas. Al pasar junto a mi tribuna contemplé al vencedor, quien exhibía una coraza de plata con imágenes de Hércules, el patrono de Gades, y los símbolos del Triunfo: la cara tintada de rojo, los indumentos del mismísimo Júpiter, o sea, la brillante capa escarlata, el paludamentum distintivo de un procónsul romano, y una estatuilla de oro con su genius particular, mientras recibía la salva de sus legionarios y de la plebe con el brazo alzado.

(...)

—Balbus victor! —lo aclamaban—. Balbus imperator! Lo acompañaban sus dos legiones vencedoras y a la que yo pertenecí, la Augusta, ante cuyo lábaro incliné la cabeza con lágrimas en los ojos. Lo seguían el rey Juba de Mauritania, el gran aliado de Roma en el territorio, con sus jinetes númidas, los arúspices del Palatino, las seis vestales y los flamines o sacerdotes de Minerva y Ceres, con los litus en sus manos. Un coro multitudinario de músicos y danzarinas rodeaba los thensae, los carromatos que transportaban las efigies amarfiladas del panteón romano, y grandes cartones pintados apresuradamente con los nombres y las imágenes de las gentes bárbaras vencidas, así como las ciudades tomadas al enemigo que yo conocía por mi estancia en Cirta: Tabudium, Gemella, Thuben, el monte y el río Níger, el río Dasibari, Debris y Garama y las riquezas que producían. Bajo el frontal de carruaje de Balbo, tirado por caballos blancos, se oía el tintineo de un falo de plata para prevenir al vencedor de los malos espíritus. Mi victorioso patrono lucía sobre su cabeza una corona de laurel y se vestía con una túnica bordada con palmas de oro, la túnica palmeta, y una ostentosa toga púrpura de Bozrah, bordada con estrellas doradas: la sacra toga pacta. —Io triunfe! ¡Salve, oh triunfo! —lo aclamaban los legionarios. Lucio Balbo saludaba sonriente a la oleada humana, concentrada en foros, esquinas y vicus, mientras sostenía en una mano un cetro de marfil, el imperium, y en la otra una frondosa rama de laurel. Montado en el carro, tras él, iba un esclavo que sujetaba por encima de su testa la corona de oro de Júpiter, mientras le susurraba al oído: «Mira hacia atrás y recuerda que eres mortal». 


(...)

Tras su rueda se movían unos carromatos adornados de guirnaldas con el espectacular botín amasado en los asaltos a los poblados garamantas, sobre todo de gemas, diamantes, oro, joyas desvalijadas al enemigo, armas, imágenes pintadas en pancartas con las batallas libradas y miniaturas en madera y cartón de las fortalezas asaltadas y destruidas. El gentío rugía de fervor hacia el triumphator, y los veteranos, de viejas cicatrices y voces roncas, seguían cantando himnos castrenses y distribuyendo monedas entre la marea humana. A los legionarios se los veía exultantes, pues recibirían diez mil denarios como recompensa y el doble los comandantes. Habían sustituido sus armas por laureas que balanceaban en sus manos mientras cantaban las excelencias de su general triunfador. Una reata de esclavos nubios tiraba de unos carretones con jaulas donde los reyezuelos capturados y los caudillos de los pueblos del desierto miraban cabizbajos y sobrecogidos a la plebe. Los aguardaba la muerte. El vulgo les arrojaba inmundicias y los insultaba, recordando los feroces asaltos a las ciudades de la costa africana donde se habían perdido muchas cosechas de trigo, imprescindible para la manutención de la gran holgazana: la plebe de Roma. Los seguían los toros blancos que se sacrificarían ante el Capitolio, coronados de flores y con los cuernos pintados con pan de oro, junto a los trompeteros del Senado y los danzarines capitolinos que bailaban danzas arcaicas al son de las flautas y tamboriles. Las tribunas del Foro se hallaban atestadas con los cargos públicos, los invitados más ilustres de la República y los embajadores de Capadocia, Pérgamo, Tiro, Gades y Laodicea acomodados en sillas de marfil y bajo un dosel anaranjado de seda que aliviaba la resplandeciente luminosidad.

(...)

Después resonaron como truenos los timbales de guerra y las tubas de los legionarios, entonando el himno de Marte. Cientos de palomas volaron asustadas por encima del friso del templo, instante en el que fueron separados del cortejo los prisioneros y rehenes africanos, quienes fueron conducidos a la cárcel del Tullianum, donde serían estrangulados y arrojados sus cadáveres a las Gemonias del Tíber. Era la norma aceptada que no admitía la misericordia y Balbo no haría ninguna excepción. Llegados al templo de Júpiter, fueron sacrificados los toros en una gran hecatombe ante el padre de los dioses. Balbo Minor bajó del carruaje de caballos blancos y subió los escalones del santuario de rodillas, para manifestar su humildad. Había cumplido cincuenta y cuatro años y mi patrón se hallaba en el cénit de su gloria, aunque recitaba: «Nada soy ante los dioses inmortales». El victorioso se cubrió la cabeza con el manto escarlata y rezó contrito ante la estatua sedente de Júpiter Óptimo Máximo, como habían hecho muchos generales romanos antes que él. El pueblo contemplaba al hispano, eufórico por contar con un estratega de su calibre, y lo ovacionó con largueza. Después, el Senado, los altos funcionarios, magistrados, familiares, vestales e invitados del Estado participaron en un suntuoso banquete en el mismo Capitolio. Merodeé por sus salas para intentar descubrir a Valeria, pero allí no se encontraba, ya que a las mujeres no les estaba permitido participar. Abandoné el santuario decepcionado y busqué a algún amigo conocido.

(...)

Mientras tanto, el pueblo romano y los soldados de las legiones fueron agasajados en grandes mesas que se ubicaron en el Foro y en el Aventino, donde sobraron la comida, las diversiones y el vino; y post meridium se celebró un espectáculo de carreras de cuadrigas en el Circo Máximo que complació a la ciudadanía. Roma se divertía y saciaba su hambre a costa de Lucio Cornelio Balbo.


El jardín de las vestales (Jesús Maeso de la Torre)


jueves, 31 de octubre de 2024

Roma eterna. Robert Silverberg. ¿Y si Roma no hubiera caído en el 476?

 

Roma no ha caído y la principal causa es que el cristianismo no ha aparecido porque Moisés no ha sido capaz de guiar a su pueblo por el desierto del Sinaí y ha sido apresado por los egipcios que lo mantienen prisionero como esclavo.
Sin judíos en Jerusalén tampoco hay Mesías y por tanto tampoco Constantino realizará el edicto de Milán ni el cristianismo se irá integrando en el imperio que seguirá comportándose con las virtudes tradicionales y la religión no se convierte en política, sino que la secunda.
El Imperio Romano no cae y se sigue manteniendo los dos imperios que se casan entre sí y siguen relacionándose emitiendo moneda válida para los dos y manteniendo apoyos mutuos contra los bárbaros que nunca entran en el Imperio y los persas que tampoco conquistan nada de Oriente, ni Mahoma (que es descubierto antes incluso de sus visiones divinas y eliminado)
Vemos así el descubrimiento romano de América en el siglo XI avisados por los vikingos y nunca conseguido por la defensa de los aborígenes y sus huracanes a la invasión y control bizantino o su nueva reunificación en el XV bajo el poder de Roma
Un renacimiento y una revolución industrial pero también un emperador que hizo el papel de Magallanes y circunvalando la tierra

Contadas por cargos burocráticos del Imperio que nos habla casi tan exclusiva del poder y sus accidentes, de la rebeliones internas y forma secesionistas o de las dos almas del Imperio (la romana y la griega) sus desavenencias y sus acuerdos, pero olvidan por completo cualquier tipo de evolución en la sociedad , en la economía, o la tecnología y simplemente toma pequeñas nociones del momento como Renacimiento o revolución industrial va a adornar algunos de los capítulos.
Con todo un juego interesante de jugar con la historia y crear ficciones con ella (aunque bastante limitadas, acaso porque no existía un conocimiento profundo de ella y sus mecanismos, quedándose simplemente con grandes fechas y etiquetas genéricas)

Ciprián



                                     ÍNDICES DE LECTURAS

lunes, 28 de octubre de 2024

COSAS DE ROMANOS. eL cRISTIANISMO ESCATOLÓGICO

La devoción introspectiva de las centurias precedentes. En el siglo III la Iglesia cristiana había sido una pequeña comunidad de «iniciados». Aquellos que habían pasado a través del «misterio» del bautismo se encontraban ya entre los «salvados». Pero hacia finales del siglo IV era mucho menos cierto que las masas, que habían cumplido en este mundo con un rito bautismal formulario, habrían de salvarse en el otro. Entonces, las angustias de los hombres se trasladaron hacia otro evento más distante: hacia el acontecimiento drástico de la rendición de cuentas en el Juicio Final. 

La imaginería anterior sobre la vida de ultratumba, que mostraba a un tranquilo grupo de iniciados gozando su bien protegida e idílica situación en el otro mundo, descansando bajo el fresco brillo de las estrellas o a la sombra de un árbol, cedió su lugar al temeroso pensamiento de un Cristo emperador y juez, ante cuyo trono debía comparecer algún día la población completa del mundo romano. Como el relampagueante fogonazo que procede de una nube cargada de electricidad, el movimiento ascético explotó entre las poblaciones cada vez más preocupadas por esta nueva y básica ansiedad: no es una coincidencia que los primeros monjes fueran reclutados justamente en aquellas regiones del mundo romano en las que el cristianismo había asentado hacía ya mucho tiempo sus reales. Viviendo una vida de autonegación y de angustia prolongada, el monje recibía la admiración por su habilidad de anticipar los terrores del Juicio Final, experimentándolos por sí mismo en esta vida. Su drástico ejemplo espoleó al laico cristiano a prepararse lo mejor posible para ese célebre pleito final entre Dios y él mismo. En teoría, al menos, el Imperio romano cristianizado del siglo V en adelante se vio invadido por la atmósfera tensa y voluntariosa de la antesala de un tribunal.


El mundo de la Antigüedad Tardía (Brown_ Peter)

lunes, 21 de octubre de 2024

Cosas de romanos. Libros y escritores en el Alto Imperio

 La romana era una sociedad alfabetizada, favorecida por la pax Augusta. Tanto los senadores, caballeros y decuriones como los plebeyos deambulaban por las salas y, según Higinio, se estaban convirtiendo en compradores y lectores asiduos. 

—Esta magna sala donde nos hallamos, la mandó construir el senador Varrón, reputado bibliófilo y coleccionista, según un proyecto de mi mentor Julio César, que deseaba abrir al pueblo el saber griego. Marco Varrón se cuidó de las compras y de los fondos y yo he proseguido su labor —me contó. 

—Conozco su De bibliothecis libri. Me sirvió para organizar mi librería de Gades y mi colección. Todos los amantes de la palabra le debemos mucho. 

—El divino César, por el que derramé muchas lágrimas tras su asesinato, Varrón y Asinio Polión han hecho realidad este proyecto cesariano, alzando este imponente Atrium Libertatis, su nombre verdadero, que él mismo financió con dinero propio, cerca de la Curia Senatorial. ¡Este es el legado de Julio César, mi padre adoptivo y mi protector! Una

(...)

Horacio, cosa que nunca entendí, se opuso a nuestros deseos: 

—Desconfío de los lectores anónimos. ¡Me dan pánico! Mis Epístolas solo serán leídas por mis amigos y protectores, como tú, carísimo Mecenas. A Juvenal le daba asco que un galo, un germano o un picto leyeran sus escritos. La escritura y la lectura son actos íntimos, solo para eruditos y amantes de la palabra.

(...)

—Fraternos amigos, yo he instaurado una costumbre en la biblioteca Imperial que me llena de orgullo. Desde hace un mes se hacen préstamos de libros que han de devolverse. Era el deseo del divus César y de nuestro Augusto: divulgar la cultura.

 —La máxima: De sua pecunia fecit, vive de su dinero, ha concluido para los escritores romanos —insistí—. Yo gratifico con buenos dividendos a quienes editan conmigo. Preguntad al poeta Fabio Rústico. Le he pagado recientemente quinientos denarios por sus ventas. Animaos a publicar conmigo, amigos.

 —¡Eso es prodigioso, por Juno!

(...)

Dijo Ovidio—. Al fin los autores podremos vivir de nuestro trabajo y no esperar la herencia de una viejo ricachón que lea nuestras creaciones o de un protector que pague nuestras facturas. Me agrada que cientos de devotos me paren y me saluden en el foro. 

— A mí me aterran, querido Publio. Es más, salgo huyendo cuando se me acercan. Detesto tanto la bibliomanía como el culto al poeta —dijo Horacio. 

—He encargado medallones en bronce dorado de todos vosotros con vuestra efigie, que muy pronto colgarán de las paredes del Atrium Libertatis. Ha nacido en Roma un nuevo héroe: el escritor —dijo un Higinio arrebatado.


El jardín de las vestales (Jesús Maeso de la Torre)


TODAS NUESTRAS COSAS DE ROMANOS

lunes, 14 de octubre de 2024

LAS LETRINAS ROMANAS

 













Pocas palabras son necesarias si observáis la imagen inferior














Una corriente de agua continua pasaba con el canal inferior, llevándose los excrementos hacia la cloaca, y en el centro hay una fuentes para lavarse















Lo que nos llamará la atención es su falta de divisiones, la inexistente privacidad, cosa que no molestaba en absoluto los romanos, que charlaban de sus cosas.



















¿Y para limpiarse?


Fotos de Ostia Antica


Los retretes, casi siempre solo uno por casa (debemos imaginar que hacía las mismas funciones cualquier tipo de recipiente o de arbusto del jardín), se encontraban habitualmente en la cocina, como sucede en la Casa del Poeta Trágico. Solían estar en parte separados de la zona circundante por una mampara o tabique, pero en este caso sin que quede habitualmente el menor resto de puerta, indicio —lo mismo que las letrinas públicas de varios asientos encontradas en Pompeya y en otras ciudades— de que los romanos no tenían la misma obsesión que tenemos nosotros por la privacidad absoluta en esta esfera de la vida. 

La disposición no podía ser más simple: un asiento de madera sobre un agujero de desagüe, que solía desembocar en un pozo negro. Como los retretes no estaban conectados a la red principal de aguas, es de suponer que de vez en cuando se tiraba por el sumidero un cubo de agua o dos para facilitar el paso de los excrementos. Esta imagen de unas instalaciones sanitarias bastante chapuceras (y definitivamente malolientes) suele completarse en la imaginación de los modernos con el recipiente destinado a la esponja provista de mango con la que, según se nos ha dicho siempre, los romanos se limpiaban el trasero. Es indudable que así lo hacían a veces. Pero las pruebas son más endebles de lo que a menudo se da a entender (y no van mucho más allá de la cruel anécdota contada por el tutor del emperador Nerón, el filósofo Séneca, acerca del prisionero germano que prefirió ahogarse metiéndose por la garganta la esponja del retrete antes que enfrentarse a las fieras en el circo). Puede que los pompeyanos improvisaran utilizando diversos materiales para esta tarea. Una interesante teoría dice que en una casa convertida en almacén de garum durante los últimos años de vida de la ciudad, las grandes hojas de la higuera situada en sus inmediaciones habrían podido hacer las veces de la esponja. Los nuevos testimonios proporcionados por un gran pozo negro hallado en la vecina Herculano indican que tal vez se utilizaran también tiras de tela. 

Pompeya (Beard_ Mary)


                         TODAS NUESTRAS COSAS DE ROMANOS

lunes, 7 de octubre de 2024

COSAS DE ROMANOS. ¿Te lo imaginas? ¿Una sociedad sin esclavos?

 ¿Te lo imaginas? ¿Una sociedad sin esclavos? ¡Cuándo se ha visto una cosa así! ¿Cómo funcionaría todo? ¿Quién llevaría a cabo las tareas más básicas, las que quedan incluso por debajo del más bajo de los hombres libres? ¿Qué haríamos con todos los prisioneros capturados en campañas de conquista? ¿Cómo exhibiría uno su riqueza?


Cómo manejar a tus esclavos (Jerry Toner)


TODAS NUESTRAS COSAS DE ROMANOS