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miércoles, 21 de mayo de 2025

DOS FOTOS PUTIN VS TRUMP. La imagen del hombre fuerte

 
















Dos hombres fuertes 
Uno domando a un oso (símbolo de Rusia, imagen manipulada desde una montando a caballo, sin origen conocido aunque baste saber que beneficia mucho a Putin); el otro en un mitin después de recibir un tiro que soló le roza en la oreja y deja un rasguño, y pese al susto se levanta por encima de sus guardaespaldas puño en alto, con la bandera americana al fondo.
Vivimos en una época de hombres fuertes (Corea del Norte, China, Turquía, El Salvador...). Hombres que dominan la naturaleza pero también el destino.
Son personas que inspiran fuerza , en las que se puede confiar ciegamente , como los grandes líderes de los años 20 (Mussolini, Hitler, Lenin, Stalin).
Un ser por encima de la simple democracia, casi superhombres cuya su voluntad es ley, sus deseos , órdenes.
A través de sus imágenes se extienden por redes sociales, y no les importa manipular las imágenes, pues aunque resulten falsas su idea de grandeza se va poco a poco asimilando por la masa.



martes, 8 de abril de 2025

Derecha e izquierda woke en el mundo global

En su lugar, tenemos un centro y una derecha alternativa, ambos esclavizados por una nueva clase dominante, los nubelistas, cuyo ascenso al poder ellos han permitido, mientras la izquierda está absorta en una guerra civil sobre la definición de «mujer», la jerarquía de las opresiones, etcétera. Entretanto, nadie habla en nombre de los proletarios de la nube, de los siervos de la nube, de los capitalistas vasallos, de lo que queda del proletariado-precariado tradicional, de las víctimas del cambio climático,

Hoy, la lucha de clases ha sido sustituida por la llamada «política de la identidad». Por desgracia, el impulso de proteger a las minorías raciales, sexuales, étnicas y religiosas y de aplicar una justicia restaurativa le viene muy bien a las personas en el poder que quieren parecer socialmente liberales; incorporan con entusiasmo estas causas a su discurso, siempre que sólo tengan que defenderlas de boquilla y hacer muy poco por proteger a las minorías de las causas sistémicas de su opresión. Además, esta adhesión discursiva a la política de la identidad permite a quienes tienen autoridad no hacer nada contra el poder extractivo económico y político que se entrelaza cada vez más con el capital en la nube. En cuando a la derecha alternativa, nada podría gustarle más. Reconoce en las políticas identitarias una oportunidad inmejorable para sacar provecho de los sentimientos defensivos, tribales, racistas y de lealtad grupal que despiertan en los votantes blancos. 

En este nuevo escenario político, la socialdemocracia es imposible. Ya no tenemos al capital en un bando y a los trabajadores en otro, lo que permitiría a un gobierno socialdemócrata hacer de árbitro y obligar a ambas partes a llegar a acuerdos.


Tecnofeudalismo (Yanis Varoufakis)

jueves, 20 de marzo de 2025

Varufakis. Tecnofeudalismo (Los Jueves pensamos)

 


El que fuera ministro de economía de la Grecia de la gran crisis del 2008, plantea de una forma sencilla, amena pero rigurosa (acaso las soluciones son algo más utópicas) cómo ha evolucionado la política y la economía desde la caída de la URSS hasta la actualidad.
El gobierno único del neoliberalismo creció exponencialmente (y en gran parte por la deuda emitida por los países) y fue pasando de la producción de productos a la financiación, de lo consumible como objeto al deseo (a la vez que la izquierda se convertía en woke)
Esto vino acompañado por un progresivo avance de la informática y luego de internet que permitió la acumulación de datos y la virtualización del dinero que, en manos avariciosas, terminó con la gran crisis bancaria y de deuda de 2008.
A partir de entonces los bancos centrales primero pusieron medidas graves contra los servicios públicos mientras la deuda seguía creciendo.
La pandemia volvió a colapsar la economía y obligó, a esos mismo bancos, crear crédito casi a 0 para que se mantuviera el consumo y la producción. Una poderosísima inyección monetaria que generaría nuestra inflación actual.
Las grandes tecnológicas (y sus redes sociales) aprovecharon el aumento de banda desde los años 10, la expansión de internet por todo el planeta, el dinero barato y la pandemia y sus confinamientos para crecer exponencialmente y controlar los datos (y los gustos, necesidades, ansiedades, secretos...) de sus consumidores hasta convertirlos en verdaderos  siervos frente a estos nuevos señores feudales que nos dejan usar sus plataformas pero nos cobran tanto....
Como ya veíamos en ilustración oscura, esos nuevos señores ya no sólo quieren controlar la economía sino alzarse en el poder como acabamos de ver con Musk.


martes, 15 de octubre de 2024

¿UN NUEVO FUTURO PARA LA IZQUIERDA FUERA DE LO WOKE?

 En primer lugar, hay que incitar a mujeres, inmigrantes y personas de color menos privilegiadas a apartarse de las feministas adaptadas al mercado, los antirracistas meritocráticos y el movimiento LGBTQ+ convencional, cómplices de la diversidad corporativa y del capitalismo verde o “ecocapi-talismo” que se apropiaron de sus inquietudes para modificarlas de modo que resultaran compatibles con el neoliberalismo. Esa es la meta de una iniciativa feminista reciente que procura reemplazar el feminismo de élite por un “feminismo para el 99%”. Otros movimientos emancipatorios deberían copiar esa estrategia.

(...)

es imprescindible convencer a las comunidades trabajadoras sureñas, rurales y del Cinturón del Óxido de la necesidad de apartarse de sus actuales aliados criptoneoliberales. El truco consiste en persuadirlas de que las fuerzas que promueven el militarismo, la xenofobia y el nacionalismo étnico no pueden y no van a proporcionarles los prerequisites materiales esenciales para una vida digna, mientras que un bloque populista progresista sí está en condiciones de hacerlo. De ese modo, sería factible deslindar entre los votantes de Trump que pueden y deben ser sensibles a ese llamamiento, y los racistas declarados y los nacionalistas étnicos de la derecha alternativa que no lo son. Decir

(...)

No sugiero que un bloque populista progresista deba silenciar las acuciantes inquietudes en torno al racismo, el sexismo, la homofobia, la islamofobia y la transfobia. Al contrario, el combate contra estos males debe ocupar un lugar central en un bloque populista progresista. Pero es contraproducente abordarlos con una condescendencia moralizadora, a la manera del neoliberalismo progresista. Este enfoque supone una visión superficial e inadecuada de esas injusticias, que exagera groseramente la idea de que el problema reside en la mentalidad de la gente y soslaya la profundidad de las fuerzas estructurales e institucionales subyacentes.

(...)

estoy bastante preocupada por el surgimiento de un imaginario de izquierda que se concentra obstinadamente en los movimientos sociales y no piensa en los sindicatos, los partidos y otras formas de organización de los trabajadores. Creo que la izquierda está en crisis al menos en dos aspectos: carecemos tanto de una visión programática como de una perspectiva organizativa. Es como si hubiéramos pasado de la crítica del partido leninista al espontaneísmo neoanar-quista. No me parece que este último sea algo serio, si lo que queremos es cambiar el mundo de raíz. Por eso me interesa explorar el enorme terreno comprendido entre esos dos extremos.


¡Contrahegemonía ya! (Nancy Fraser)


martes, 8 de octubre de 2024

LAS CAUSAS DE TRUMP

(DURANTE EL PROGRESISMO NEOLIBERAL DE LOS 90 Y PRIMERAS DOS DÉCADAS DEL xxi) Se sacrificaron los centros fabriles en declive, sobre todo el llamado Cinturón del Óxido. Esa región, junto con centros industriales más recientes del Sur, recibió un duro golpe a causa de una tríada de políticas implementadas por Bill Clinton: el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA), la incorporación de China a la Organización Mundial del Comercio (justificada en parte como una manera de promover la democracia) y la derogación de la Ley Glass-Steagall, que mitigó las regulaciones impuestas a los bancos. En conjunto, esas políticas y las siguientes hicieron estragos en comunidades hasta entonces sustentadas en la industria manufacturera. En el transcurso de dos décadas de hegemonía neoliberal progresista, ninguno de los dos grandes bloques hizo un esfuerzo serio por apoyarlas. Para los neoliberales, sus economías no eran competitivas y en consecuencia debían afrontar las inevitables “correcciones de mercado”. Para los progresistas, sus culturas estaban estancadas en el pasado y atadas a valores obsoletos que no tardarían en desaparecer en una nueva dispensación cosmopolita.

(...)

En 2011, con Occupy Wall Street, surgió otra oportunidad de salvar la brecha hegemónica. Cansado de esperar una rectificación por parte del sistema político, un sector de la sociedad civil resolvió tomar el toro por las astas y ocupó plazas públicas de todo el país en nombre del “99%”. Con su denuncia de un sistema que saqueaba a la inmensa mayoría para enriquecer al 1% más rico, estos grupos relativamente pequeños de manifestantes jóvenes no tardaron en ganar un amplio respaldo -hasta un 60% del pueblo estadounidense, según algunas encuestas-, sobre todo de sindicatos acorralados, estudiantes endeudados, familias de clase media en apuros y el creciente “precariado”. Sin embargo, en 2012 los efectos políticos de Occupy Wall Street fueron neutralizados y resultaron funcionales a la reelección de Obama, quien tuvo la astucia de adoptar la retórica del movimiento y así cosechó el apoyo de muchos que luego votarían a Trump en 2016.

(...)

Donald Trump transformó los “meros” eufemismos en explosiones a voz en cuello de racismo, misoginia, islamofobia, homofobia, transfobia y sentimientos antiinmigrantes. La base “obrera” que su retórica invocaba era blanca, heterosexual, masculina y cristiana y estaba integrada por trabajadores de la minería, el petróleo, la construcción y la industria pesada. En contraste, la clase obrera cortejada por Sanders era amplia y expansiva y no solo abarcaba a los trabajadores fabriles del Cinturón del Óxido, sino a los del sector público y los servicios, incluyendo a mujeres, inmigrantes y personas de color. Sin

(...)

Las políticas del Trump presidente divergen por completo de las promesas de campaña del Trump candidato. No solo desapareció su populismo económico: su designación de chivos expiatorios es cada vez más despiadada. En síntesis, lo que sus partidarios votaron no es lo que obtuvieron. El corolario no es un populismo reaccionario, sino un neoliberalismo hiperreaccionario. Sin embargo, el neoliberalismo hiperreaccionario de Trump no constituye un nuevo bloque hegemónico. Al contrario: es caótico, inestable y frágil. Esto se debe en parte a la peculiar psicología personal del portaestandarte y en parte a su codependencia disfuncional con la dirigencia del Partido Republicano, que ha intentado sin éxito reafirmar su control y ahora espera el momento oportuno mientras busca una estrategia de salida. No podemos saber exactamente cómo evolucionará esta situación, pero sería necio descartar la posibilidad de que el Partido Republicano se divida.

(...)

Trump, quien sin el menor reparo, como señala con agudeza David Brooks, “tiene olfato para detectar las heridas en el cuerpo político y día tras día mete un atizador al rojo vivo en todas y cada una para dejarlas siempre abiertas”. El resultado es un ambiente tóxico que parece convalidar la idea, sostenida por algunos progresistas, de que todos los votantes de Trump son “deplorables”: racistas, misóginos y homofóbicos incurables. También gana fuerza la idea contraria, respaldada por muchos populistas reaccionarios: que todos los progresistas son moralizadores incorregibles y elitistas engreídos que los miran con condescendencia mientras sorben su café italiano y juntan dólares a paladas.


¡Contrahegemonía ya! (Nancy Fraser)

jueves, 11 de julio de 2024

"Woke" Titania McGrath. (Los jueves pensamos)

 



La sátira siempre es sanadora, aunque escueza (aunque a veces sea de brocha excesivamente gruesa).

Don Andrew Doyle, su autor, crea una escritora modelo (ya lo hizo en redes) que, en su propia vida (una de sus escasas fuentes de conocimiento junto a los pensamientos torcidos de otras activistas como ella) ejemplifica las sombras escondidas en el buenismo woke.

Divertida, mordaz, a veces rozando el absurdo, esta confesión desgarrada de una de las principales defensoras de este movimiento de despertación nos va relatando las miserias del neofeminismo tan victimista como agresivo, su concepto de la ecología, la importancia de los sentimientos sobre los hechos y las razones,  la negritud, el poder de internet (y su absurdo uso), o  el arte (su famosa poesía tan comprometida como patética).

La muerte de todos los hombres (masculinos) como solución, la importancia de poner un arco iris en redes sociales para como forma suprema de lucha anticapitalista o la importancia de la censura como una forma de higiene máxima de la sociedad contra sus enemigos (sus pensamientos enemigos que no quieren comprender que sólo ella tienen razón)  son algunos de los temas.

Ya seas woke como antiwoke el libro te puede interesar pues, además de algunas risas, seguro que te dará material suficiente para pensar sobre el mundo actual y sus nuevas generaciones.

Quizás comprendas algo (aunque tal vez te engoriles, ¿se dice así, no?)

Solsona


                                              ÍNDICES DE NARRATIVA



jueves, 27 de julio de 2023

Annie Ernaux. Mira las luces, amor mío (los jueves pensamos)


Lo venimos diciendo hace meses.
Cada vez nos gusta más Ernaux y su literatura despojada, esencial, que es capaz de hablar de las cosas más importantes y cotidianas con una verdad absoluta.
Este pequeño libro es perfecto para entenderla. Se trata de un peculiar diario de la autora en donde nos cuenta sus visitas a un Carrefour cercano.
Sus observaciones son tan precisas que con tan escasas fuentes es capaz de explicarnos la evolución del capitalismo, los flujos migratorios o el papel de la mujer y sus cambios.
Es algo asombroso pero cierto, y con solo las pequeñas citas que añadimos uno se puede dar cuenta del valor que tiene la palabra y la observación para entender los engranajes más complejos de nuestra sociedad (como yo estoy intentando hacer, tan modestamente, en nuestras arqueología de bolsillo)


                                ÍNDICES DE NARRATIVA

jueves, 6 de julio de 2023

Carlos Granés. Salvajes de una nueva época (Los jueves pensamos)


Aunque ya tenga cuatro años el libro se encuentra de plena actualidad.

En el se plantea las relaciones entre arte y política y la política como forma extrema de arte posmoderno.

El primero de los temas (acaso el más flojo) nos plantea la obra de arte actual como un puro remedo de Duchamp que luego pasó por lo conceptual para ser mal digerida por la posmodernidad. Ninguna novedad más que su tendencia a lo woke (las buenas causas, la crítica del capitalismo y cualquier forma de opresión, el asunto de las identidades o su carácter pseudocombativo de salón).

El segundo es, a mi juicio, fantástico.

Tras analizar los años sesenta como el origen de nuestro mundo actual, el autor plantea una sociedad profundamente hedonista, cada vez menos racional y más sentimental, identitaria y mediatizada por el vértigo y superficialidad de las redes sociales. Sobre estas características es lógico que aparezca una política cada vez más populista, ya sea en las formas de extrema derecha o izquierda (de vox a Podemos en el caso español) ya en las nacionalistas (como la catalana).

En el el primero de los casos hay que buscar sus orígenes en Latinoamérica (para el populismo de izquierdas, fuertemente influenciado por las vanguardias históricas más politizadas como Dada, el constructivismo, el situacionismo) y Estados Unidos (para el de derechas, más cercano al futurismo y su vínculo con los fascismo); en el segundo hay una mayor influencia del pensamiento posmoderno y la estetización de la política como un happening gigantesco, sumamente planificado y vendido por los medios de comunicación, tal y como llevaban años haciendo muchas ONG) .

Sea como fuere, todo populismo tiende a crear una imagen de si mismo (acaso más potente que su propia ideología) que atrape a través de las emociones, pues todo se ha convertido en imagen en esta civilización de simulacros, y los votantes en clientes que hay que satisfacer aunque eso cree conflictos y paradojas internas. 

Se ha regresado a Gramsci y al control del discurso como forma de imposición, recurriendo a cualquier medio para conseguirlo (pues hay mucho de espectáculo y performatividad en los actos políticos, un gran teatro que hunde sus raíces en estrategias de la vanguardia artística, convirtiéndose así en una nueva forma (la más extensa) de experiencia de arte de nuestra sociedad.

Es excelente el análisis que hace de Podemos, que busca inspiración (en cuanto a los medios) en los populismos latinoamericanos (Monedero en la Venezuela de Chaves, Errejón en la Bolivia de Evo Morales, Iglesias en el subcomandate Marcos) que utilizarán cuando toda la dinámica del 15-M cree el caldo de cultivo idóneo para el nuevo movimiento. También lo es el que realiza sobre el movimiento independentista catalán que utiliza el victimismo y la participación callejera en toda una magnífica serie sentimental  llena de numerosos momentos dramáticos (las cadenas humanas, las Diadas, los lazos amarillos, los 56 segundo de vida de la República Independiente de Cataluña, el exilio dorado ...) y su contrapartida irónica, Tabarnia.






                                     ÍNDICES DE LECTURAS

jueves, 3 de noviembre de 2022

GEOPOLÍTICA POP. Una colección de podcast sobre el poder blando

Gastronomía, música, dibujos animados, tiktok, telenovelas, videojuegos, inteligencia artificial, moda, electricidad... Un repaso muy entretenido al poder soft (el poder blando) tan importante como los ejércitos para la geopolítica mundial

sábado, 20 de abril de 2013

EL LIBRO DEL SÁBADO. Mil soles espléndidos Khaled Hosseini.



Una novela de mujeres que evolucionan (involucionan realmente) al ritmo de la historia reciente de Afganistán.
En la primera parte nos encontramos en Herat a Mariam, hija ilegítima de un potentado de Kabul. Su madre, Nana, se encuentra mancillada por el “pecado” de quedar embarazada y se encuentra relegada en las montañas.
Según avance la lectura nos encontramos tragedias que se unen una a otra hasta culminar en un matrimonio forzado que nos enseñará el papel subsidario de la mujer (burka incluido) en esta sociedad que empieza a cambiar al ritmo de los conflictos internacionales (comienza la invasión soviética de Afganistán)
En la segunda parte una nueva niña nos hablará de un mundo algo más suavizado (al menos para la mujer). Dominado por el comunismo, algunos sectores de Kabul se pueden permitir ser más permisivos, como su propio padre, profesor.
Pero de nuevo, son factores externos los que se inmiscuyen en la vida cotidiana. Toda esta parte se encuentra cruzada por la guerra de los muyaidines contra la URSS que terminará con la victoria talibán, en donde la mujer será masacrada hasta extremos inconcebibles… aunque siempre existe un pequeño hueco para la esperanza
   

Una obra verdaderamente dura que tanto sirve para conocer el papel de la mujer en el Islam (y el machismo sociológico que, de forma tan perversa, es justificado por motivos religiosos) como de la historia reciente de Afganistán que veremos, especialmente reflejada en las consecuencias nefastas que más de veinte años de guerra provocan en la población civil.


sábado, 13 de abril de 2013

El libro del sábado. TAXI. Khaled al Khamissi




Me apasiona conversar con los taxistas, pues son, ciertamente, uno de los termómetros de la espabilada calle egipcia. Este libro recopila entre sus tapas historias que he vivido y conversaciones que he mantenido con los taxistas entre abril de 2005 y marzo 2006

Como asegura la introducción de su propio autor el libro es un verdadero espejo del mundo árabe contemporáneo. Compuesto por infinidad de pequeñas historias siempre sucedidas en los taxis, el lector atento puede entender mucho más del islam contemporáneo que con muchos análisis históricos.
Por sus páginas veremos cómo sienten y viven estos musulmanes actuales, machacados por la corrupción galopante de sus gobiernos y fuerzas armadas, los sobornos, las influencias o las falsificaciones.
Entenderemos mucho de su vida cotidiana, de su verdadera visión sobre Israel o EE UU (¿qué pasaría si llegáramos y la dijéramos a EE UU: tenéis armas nucleares y armas de destrucción masiva y si no os deshacéis de ellas, vamos a cortar vuestras relaciones con vosotros, os vamos a declarar la guerra y nos vamos a ver obligados a usar la fuerza militar para proteger a Cuba, que es un país pequeño y tenemos que cuidarlo?).
Por sus páginas deambulan (al ritmo lento de los atascos apocalípticos de la ciudad) mujeres y hombres ciertos, preocupados de muchas más cosas que del Islam, que necesitan un nuevo teléfono móvil, estudian, se visten y se desvisten, discuten…
Para el que quiera comprender muchos de los morivos que están detrás de la famosa Primavera Árabe, les recomiendo este libro ágil y desenfadado. Aprenderán mucho y conocerán verdades que se les escapan a los grandes analistas.

sábado, 19 de enero de 2013

El libro del sábado. LA ESPADA DE DAMOCLES. Petros Márkaris

                                          

Una vez más regresamos a un libro de Petros Márkaris, aunque en este caso no se trata de una novela policiaca sino de una colección de artículos escritos en los últimos años y que, según el propio autor, son la otra cara de su trilogía sobre la crisis.
En ello vemos a un Márkaris menos narrador y mucho más político y economista que analiza los principales problemas de Grecia y la evolución de su crisis (especialmente interesante, pues es un buen resumen de todo su argumentario sería: Las Luces se apagan)
La corrupción política, el clientelismo, los nuevos ricos, la vida a deuda, las inversiones disparatadas, el sector público sobreinflado, las tensas relaciones con Alemania... son temas que se van analizando y relacionando en una lectura amena pero, sobre todo, demoledora.
Y digo esto porque la lectura del libro para un español es algo demasiado sencillo y conocido, un espejo (muy poco deformado) que habla de griegos pero nos cuenta partes de nuestras propias historia y en vez de sector público inflado basta con poner asesores, o en vez de deudas de Juegos Olímpicos leamos macroproyectos fraudulentos.
Y no cuento más, os dejo sólo una pequeña selección de citas para que lo veáis por vosotros mismos


"No me cabe la menor duda que la mayor culpa del derrumbamiento de país (...) corresponde a sus élites políticas. Con su mentalidad clientelista (que ha inflado de forma espectacular el sector público) han llevado al país al borde del abismo"
.
"Hasta entonces (entrada en la CEE) Grecia era un país pobre que sabía vivir decentemente con su pobreza (...) Entonces llegó el año 1981, y un flujo de dinero comenzó a circular por el país (...) El consumo se convirtió en la fuerza motriz de la sociedad. En esos apenas treinta años, la función pública casi se ha cuatriplicado, porque la mayoría de los gobiernos no la han considerado un servicio público sino una estructura nebulosa en la que podían colocar a los amigos, con el único objetivo de ganar elecciones"
.
El origen de la crisis actual se encuentra en los Juegos Olímpicos de 2004 (que) fueron financiados a través de créditos"

" Desde hace años Grecia invierte en armamento cantidades que un país tan pequeño difícilmente puede permitirse a corto plazo (...) De estas partidas no se benefician ni los griegos (...) Quien se beneficia es Alemania"
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"La culpa es de un gobierno que desde 2009 trata de tranquilizar a la población con declaraciones confusas. Proclama que no va a haber nuevos recortes, pero estos se repiten cada semana (...) Denuncia a los defraudadores pero se muestra impotente ante los grandes evasores; promete un saneamiento radical del aparato del Estado, pero carece de valor para plantarle cara a los grandes grupos de presión"