miércoles, 21 de mayo de 2025
DOS FOTOS PUTIN VS TRUMP. La imagen del hombre fuerte
martes, 20 de mayo de 2025
IMÁGENES HISTÓRICAS PARA UN FIN DE SIGLO (el XX) y EL PRINCIPIO DE OTRO (XXI). 1989-2007
martes, 8 de abril de 2025
Derecha e izquierda woke en el mundo global
En su lugar, tenemos un centro y una derecha alternativa, ambos esclavizados por una nueva clase dominante, los nubelistas, cuyo ascenso al poder ellos han permitido, mientras la izquierda está absorta en una guerra civil sobre la definición de «mujer», la jerarquía de las opresiones, etcétera. Entretanto, nadie habla en nombre de los proletarios de la nube, de los siervos de la nube, de los capitalistas vasallos, de lo que queda del proletariado-precariado tradicional, de las víctimas del cambio climático,
Hoy, la lucha de clases ha sido sustituida por la llamada «política de la identidad». Por desgracia, el impulso de proteger a las minorías raciales, sexuales, étnicas y religiosas y de aplicar una justicia restaurativa le viene muy bien a las personas en el poder que quieren parecer socialmente liberales; incorporan con entusiasmo estas causas a su discurso, siempre que sólo tengan que defenderlas de boquilla y hacer muy poco por proteger a las minorías de las causas sistémicas de su opresión. Además, esta adhesión discursiva a la política de la identidad permite a quienes tienen autoridad no hacer nada contra el poder extractivo económico y político que se entrelaza cada vez más con el capital en la nube. En cuando a la derecha alternativa, nada podría gustarle más. Reconoce en las políticas identitarias una oportunidad inmejorable para sacar provecho de los sentimientos defensivos, tribales, racistas y de lealtad grupal que despiertan en los votantes blancos.
En este nuevo escenario político, la socialdemocracia es imposible. Ya no tenemos al capital en un bando y a los trabajadores en otro, lo que permitiría a un gobierno socialdemócrata hacer de árbitro y obligar a ambas partes a llegar a acuerdos.
jueves, 20 de marzo de 2025
Varufakis. Tecnofeudalismo (Los Jueves pensamos)
martes, 15 de octubre de 2024
¿UN NUEVO FUTURO PARA LA IZQUIERDA FUERA DE LO WOKE?
En primer lugar, hay que incitar a mujeres, inmigrantes y personas de color menos privilegiadas a apartarse de las feministas adaptadas al mercado, los antirracistas meritocráticos y el movimiento LGBTQ+ convencional, cómplices de la diversidad corporativa y del capitalismo verde o “ecocapi-talismo” que se apropiaron de sus inquietudes para modificarlas de modo que resultaran compatibles con el neoliberalismo. Esa es la meta de una iniciativa feminista reciente que procura reemplazar el feminismo de élite por un “feminismo para el 99%”. Otros movimientos emancipatorios deberían copiar esa estrategia.
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es imprescindible convencer a las comunidades trabajadoras sureñas, rurales y del Cinturón del Óxido de la necesidad de apartarse de sus actuales aliados criptoneoliberales. El truco consiste en persuadirlas de que las fuerzas que promueven el militarismo, la xenofobia y el nacionalismo étnico no pueden y no van a proporcionarles los prerequisites materiales esenciales para una vida digna, mientras que un bloque populista progresista sí está en condiciones de hacerlo. De ese modo, sería factible deslindar entre los votantes de Trump que pueden y deben ser sensibles a ese llamamiento, y los racistas declarados y los nacionalistas étnicos de la derecha alternativa que no lo son. Decir
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No sugiero que un bloque populista progresista deba silenciar las acuciantes inquietudes en torno al racismo, el sexismo, la homofobia, la islamofobia y la transfobia. Al contrario, el combate contra estos males debe ocupar un lugar central en un bloque populista progresista. Pero es contraproducente abordarlos con una condescendencia moralizadora, a la manera del neoliberalismo progresista. Este enfoque supone una visión superficial e inadecuada de esas injusticias, que exagera groseramente la idea de que el problema reside en la mentalidad de la gente y soslaya la profundidad de las fuerzas estructurales e institucionales subyacentes.
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estoy bastante preocupada por el surgimiento de un imaginario de izquierda que se concentra obstinadamente en los movimientos sociales y no piensa en los sindicatos, los partidos y otras formas de organización de los trabajadores. Creo que la izquierda está en crisis al menos en dos aspectos: carecemos tanto de una visión programática como de una perspectiva organizativa. Es como si hubiéramos pasado de la crítica del partido leninista al espontaneísmo neoanar-quista. No me parece que este último sea algo serio, si lo que queremos es cambiar el mundo de raíz. Por eso me interesa explorar el enorme terreno comprendido entre esos dos extremos.
¡Contrahegemonía ya! (Nancy Fraser)
martes, 8 de octubre de 2024
LAS CAUSAS DE TRUMP
(DURANTE EL PROGRESISMO NEOLIBERAL DE LOS 90 Y PRIMERAS DOS DÉCADAS DEL xxi) Se sacrificaron los centros fabriles en declive, sobre todo el llamado Cinturón del Óxido. Esa región, junto con centros industriales más recientes del Sur, recibió un duro golpe a causa de una tríada de políticas implementadas por Bill Clinton: el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA), la incorporación de China a la Organización Mundial del Comercio (justificada en parte como una manera de promover la democracia) y la derogación de la Ley Glass-Steagall, que mitigó las regulaciones impuestas a los bancos. En conjunto, esas políticas y las siguientes hicieron estragos en comunidades hasta entonces sustentadas en la industria manufacturera. En el transcurso de dos décadas de hegemonía neoliberal progresista, ninguno de los dos grandes bloques hizo un esfuerzo serio por apoyarlas. Para los neoliberales, sus economías no eran competitivas y en consecuencia debían afrontar las inevitables “correcciones de mercado”. Para los progresistas, sus culturas estaban estancadas en el pasado y atadas a valores obsoletos que no tardarían en desaparecer en una nueva dispensación cosmopolita.
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En 2011, con Occupy Wall Street, surgió otra oportunidad de salvar la brecha hegemónica. Cansado de esperar una rectificación por parte del sistema político, un sector de la sociedad civil resolvió tomar el toro por las astas y ocupó plazas públicas de todo el país en nombre del “99%”. Con su denuncia de un sistema que saqueaba a la inmensa mayoría para enriquecer al 1% más rico, estos grupos relativamente pequeños de manifestantes jóvenes no tardaron en ganar un amplio respaldo -hasta un 60% del pueblo estadounidense, según algunas encuestas-, sobre todo de sindicatos acorralados, estudiantes endeudados, familias de clase media en apuros y el creciente “precariado”. Sin embargo, en 2012 los efectos políticos de Occupy Wall Street fueron neutralizados y resultaron funcionales a la reelección de Obama, quien tuvo la astucia de adoptar la retórica del movimiento y así cosechó el apoyo de muchos que luego votarían a Trump en 2016.
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Donald Trump transformó los “meros” eufemismos en explosiones a voz en cuello de racismo, misoginia, islamofobia, homofobia, transfobia y sentimientos antiinmigrantes. La base “obrera” que su retórica invocaba era blanca, heterosexual, masculina y cristiana y estaba integrada por trabajadores de la minería, el petróleo, la construcción y la industria pesada. En contraste, la clase obrera cortejada por Sanders era amplia y expansiva y no solo abarcaba a los trabajadores fabriles del Cinturón del Óxido, sino a los del sector público y los servicios, incluyendo a mujeres, inmigrantes y personas de color. Sin
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Las políticas del Trump presidente divergen por completo de las promesas de campaña del Trump candidato. No solo desapareció su populismo económico: su designación de chivos expiatorios es cada vez más despiadada. En síntesis, lo que sus partidarios votaron no es lo que obtuvieron. El corolario no es un populismo reaccionario, sino un neoliberalismo hiperreaccionario. Sin embargo, el neoliberalismo hiperreaccionario de Trump no constituye un nuevo bloque hegemónico. Al contrario: es caótico, inestable y frágil. Esto se debe en parte a la peculiar psicología personal del portaestandarte y en parte a su codependencia disfuncional con la dirigencia del Partido Republicano, que ha intentado sin éxito reafirmar su control y ahora espera el momento oportuno mientras busca una estrategia de salida. No podemos saber exactamente cómo evolucionará esta situación, pero sería necio descartar la posibilidad de que el Partido Republicano se divida.
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Trump, quien sin el menor reparo, como señala con agudeza David Brooks, “tiene olfato para detectar las heridas en el cuerpo político y día tras día mete un atizador al rojo vivo en todas y cada una para dejarlas siempre abiertas”. El resultado es un ambiente tóxico que parece convalidar la idea, sostenida por algunos progresistas, de que todos los votantes de Trump son “deplorables”: racistas, misóginos y homofóbicos incurables. También gana fuerza la idea contraria, respaldada por muchos populistas reaccionarios: que todos los progresistas son moralizadores incorregibles y elitistas engreídos que los miran con condescendencia mientras sorben su café italiano y juntan dólares a paladas.
jueves, 11 de julio de 2024
"Woke" Titania McGrath. (Los jueves pensamos)
Don Andrew Doyle, su autor, crea una escritora modelo (ya lo hizo en redes) que, en su propia vida (una de sus escasas fuentes de conocimiento junto a los pensamientos torcidos de otras activistas como ella) ejemplifica las sombras escondidas en el buenismo woke.
Divertida, mordaz, a veces rozando el absurdo, esta confesión desgarrada de una de las principales defensoras de este movimiento de despertación nos va relatando las miserias del neofeminismo tan victimista como agresivo, su concepto de la ecología, la importancia de los sentimientos sobre los hechos y las razones, la negritud, el poder de internet (y su absurdo uso), o el arte (su famosa poesía tan comprometida como patética).
La muerte de todos los hombres (masculinos) como solución, la importancia de poner un arco iris en redes sociales para como forma suprema de lucha anticapitalista o la importancia de la censura como una forma de higiene máxima de la sociedad contra sus enemigos (sus pensamientos enemigos que no quieren comprender que sólo ella tienen razón) son algunos de los temas.
Ya seas woke como antiwoke el libro te puede interesar pues, además de algunas risas, seguro que te dará material suficiente para pensar sobre el mundo actual y sus nuevas generaciones.
Quizás comprendas algo (aunque tal vez te engoriles, ¿se dice así, no?)
lunes, 30 de octubre de 2023
jueves, 27 de julio de 2023
Annie Ernaux. Mira las luces, amor mío (los jueves pensamos)
jueves, 6 de julio de 2023
Carlos Granés. Salvajes de una nueva época (Los jueves pensamos)
Aunque ya tenga cuatro años el libro se encuentra de plena actualidad.
En el se plantea las relaciones entre arte y política y la política como forma extrema de arte posmoderno.
El primero de los temas (acaso el más flojo) nos plantea la obra de arte actual como un puro remedo de Duchamp que luego pasó por lo conceptual para ser mal digerida por la posmodernidad. Ninguna novedad más que su tendencia a lo woke (las buenas causas, la crítica del capitalismo y cualquier forma de opresión, el asunto de las identidades o su carácter pseudocombativo de salón).
El segundo es, a mi juicio, fantástico.
Tras analizar los años sesenta como el origen de nuestro mundo actual, el autor plantea una sociedad profundamente hedonista, cada vez menos racional y más sentimental, identitaria y mediatizada por el vértigo y superficialidad de las redes sociales. Sobre estas características es lógico que aparezca una política cada vez más populista, ya sea en las formas de extrema derecha o izquierda (de vox a Podemos en el caso español) ya en las nacionalistas (como la catalana).
En el el primero de los casos hay que buscar sus orígenes en Latinoamérica (para el populismo de izquierdas, fuertemente influenciado por las vanguardias históricas más politizadas como Dada, el constructivismo, el situacionismo) y Estados Unidos (para el de derechas, más cercano al futurismo y su vínculo con los fascismo); en el segundo hay una mayor influencia del pensamiento posmoderno y la estetización de la política como un happening gigantesco, sumamente planificado y vendido por los medios de comunicación, tal y como llevaban años haciendo muchas ONG) .
Sea como fuere, todo populismo tiende a crear una imagen de si mismo (acaso más potente que su propia ideología) que atrape a través de las emociones, pues todo se ha convertido en imagen en esta civilización de simulacros, y los votantes en clientes que hay que satisfacer aunque eso cree conflictos y paradojas internas.
Se ha regresado a Gramsci y al control del discurso como forma de imposición, recurriendo a cualquier medio para conseguirlo (pues hay mucho de espectáculo y performatividad en los actos políticos, un gran teatro que hunde sus raíces en estrategias de la vanguardia artística, convirtiéndose así en una nueva forma (la más extensa) de experiencia de arte de nuestra sociedad.
Es excelente el análisis que hace de Podemos, que busca inspiración (en cuanto a los medios) en los populismos latinoamericanos (Monedero en la Venezuela de Chaves, Errejón en la Bolivia de Evo Morales, Iglesias en el subcomandate Marcos) que utilizarán cuando toda la dinámica del 15-M cree el caldo de cultivo idóneo para el nuevo movimiento. También lo es el que realiza sobre el movimiento independentista catalán que utiliza el victimismo y la participación callejera en toda una magnífica serie sentimental llena de numerosos momentos dramáticos (las cadenas humanas, las Diadas, los lazos amarillos, los 56 segundo de vida de la República Independiente de Cataluña, el exilio dorado ...) y su contrapartida irónica, Tabarnia.
jueves, 3 de noviembre de 2022
GEOPOLÍTICA POP. Una colección de podcast sobre el poder blando
martes, 13 de septiembre de 2022
martes, 3 de noviembre de 2020
PARA TRABAJAR Y COMPRENDER EL BREXIT
martes, 26 de julio de 2016
ISLAM EN EL SIGLO XXI. ÍNDICES
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Religión, geopolítica y nuevas identidades
Islam, democracia y clanes familiares
Pensamiento occidental vs islámico radical
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viernes, 13 de diciembre de 2013
SIGLO XXI. La Crisis
Nuestros felices 96-2006
(Economía especulativa y crecimiento económico, 2014)
La doble crisis española (2014)
Informe Oxfam sobre España (Enero 2014)
¿Una tercera crisis dentro de la crisis? (Septiembre 2014)
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