sábado, 29 de agosto de 2020
El libro del sábado. El encuentro
Siempre se ha especulado sobre el posible encuentro entre Cervantes y Shakespeare en el Valladolid cortesano de Felipe III.
Jesús Ruiz Mantilla recoge el guante y crea ese encuentro y lo convierte en una larga conversación sobre política, vida y, ante todo, literatura, confrontando en los dos hombres dos formas de acceder al arte (ambas desarrolladas desde el mundo italiano) pero también dos tipos de sociedades y formas de entender la vida (aunque siempre con mucho más protagonismo de Cervantes
La única pega que se puede poner al libro es su brevedad, pues resulta tan ameno (e instructivo) que a uno le gustaría leer más tiempo
viernes, 21 de agosto de 2020
Luis. Sobre la música
- ¿a QUÉ TE REFIERES CUANDO HABLAS DEL PLACER Y LA BELLEZA? ¿a LA MÚSICA?
(...)
- sÍ, ESO ES: UN ENCUENTRO BREVE Y LIMITADO CON LO ETERNO
(...)
- sÍ, ESO ES: UN ENCUENTRO BREVE Y LIMITADO CON LO ETERNO
José Carlos Somoza. Silencio de Blanca
sábado, 15 de agosto de 2020
EL LIBRO DEL SÁBADO. El general en su laberinto. García Márquez
Una obra a mitad de camino entre la épica poética del mejor García Márquez y el rigor histórico.
En él se narran el último viaje que realizó el Libertador desde Santa Fe a su última morada en una quinta del Caribe.
Este viaje, lleno de nostalgias, olvidos y fantasmas, le sirve a Gabo para ir desgranando alguno de los episodios de la vida de Simón Bolívar en el que el personaje oscila entre lo real y lo puramente literario, como si una veces fuera el Patriarca y, otras, el coronel Aureliano Buendía.
Pues el talante de escritor es tan enorme en García Márquez que no puede evitar rodear toda esta recreación histórica en una ficción de paisajes y anécdotas, todo contado con su estilo más poderoso, lleno de sinestesias y música interna, como si estuviera inventando el mundo por el simple hecho de describirlo y narrarlo.
miércoles, 5 de agosto de 2020
Las cosas de Laura. Sobre el origen de las certezas
«No seas ingenuo», le dijo Magdalena. «La gente ya sabe lo
que piensa. La gente ya tiene su prejuicio bien formado. Sólo quiere que
alguien con autoridad le confirme el prejuicio, aunque sea la autoridad de
mentiras que tienen los periódicos.
Las Reputaciones (Juan Gabriel Vasquez)
sábado, 1 de agosto de 2020
EL LIBRO DEL SÁBADO. Pantaleón y las visitadoras. Vargas Llosa
Casi treinta años después he vuelto a la novela que me había fascinado a los veinte, y he vuelto a quedar deslumbrado por ella.
El SVGPFA (Servicio de Visitadoras de Guarniciones , Puestos de Frontera y Afines), esas "cuarenta meretrices (...) de este lupanar motorizado, que, poniendo al servicios de los placeres inconfesables las técnicas de la era electrónica, moviliza por la Amazonía su mercadería humana en barcos y en hidroaviones"; algo tan verdaderamente absurdo se convierte en una gran metáfora y crítica sobre el ejército pero también sobre los cumplidores excesivos, la iglesia y las supersticiones del Hermano Francisco, los medios de comunicación y sus rencores...
Su embrujo tiene mucho de estilo, con sus alucinantes diálogos cruzados pero también con la vuelta de tuerca que le da a los lenguajes oficiales de las notificaciones e informes castrenses para dar una apariencia de normalidad a lo que es un puro disparate.
El que quiera investigar en las rupturas (tanto ideológicas como estilísticas) del Boom sudamericano tiene en esta obra una fantástica puerta para empezar a conocerlo
Más libros del autor en nuestros blog
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García Márquez. Historia de un deicidio
OTROS
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Los genios (Bayly)
miércoles, 22 de julio de 2020
Luis. A veces sí fue así
, dejar la niñez atrás —sus humillaciones, sus sutiles
persecuciones, la experiencia de la desilusión constante—,
martes, 21 de julio de 2020
Las cosas de Laura. A veces lo olvidamos
Una sociedad que es autoritaria en sus códigos sociales y
sexuales, que aplasta a sus mujeres bajo las cargas intolerables del honor y la
propiedad, engendra también represiones de otra clase.
Vergüenza (Salman Rushdie)
sábado, 18 de julio de 2020
EL LIBRO DEL SÁBADO. Manuel Vicent. Ava en la noche
El nuevo libro de Manuel Vicent es un pequeña, delicada novela de un amante del cine empeñado en ser director y, antes de ello, conocer en persona a Ava Gardner que toda su corte de actores (desde Cooper a Sinatra, sin olvidar, por supuesto, al habitual Heminguay, y a todo tipo de toreros y gitanos recorre la noche madrileña de Chicote, Villa Rosa, Morocco, Lhardy...)
Como epígono de toda esa España glamurosa que culminaría en un asesino en serie extraído de la más rancias familias que frecuentaban el Pilar, José María Jarabo.
Frente a los destellos luminosos (incluso para los asesinos), el protagonista conocerá también otros mucho más reales y duros, cuando es confundido con otro en la Puerta del Sol y sometido a interrogatorios y torturas por la brigada política social.
Las dos caras de un régimen dictatorial que, sin embargo, buscaba lavar una y otra vez su fachada con las estrellas rutilantes del cine aunque esto provocara la recreación (una vez más) de España en el paraíso romántico de toros, bailaoras y guerreros que ya se había forjado en el siglo XIX
En Madrid
no había ningún Sartre, pero estaba Ava Gardner, que salía siempre en el No-Do
bajando del avión, sentada en la barrera de Las Ventas, entrando y saliendo del
hotel Castellana Hilton, bebiendo en compañía de Luis Miguel Dominguín. Allí
estaban Hemingway y Orson Welles, Lana Turner, muchos artistas de Hollywood que
venían a España a rodar películas; allí estaban Samuel Bronston y Jean
Negulesco y Frank Sinatra y Sophia Loren y Charlton Heston. En Madrid acababa
de morir Tyrone Power mientras rodaba la película Salomón y la reina de Saba.
La noche anterior había cenado con Luis Miguel Dominguín y con Aline Griffith,
una americana que presumía de espía de la CIA y que solo capturó a un Romanones
para convertirse en condesa de Quintanilla. Al rey Salomón le dio un infarto en
escena, abrazado a Gina Lollobrigida, y murió en el taxi camino del hospital
(...)
Por el cabaret Morocco, Pasapoga, Casablanca, Villa Romana,
el Corral de la Morería, Villa Rosa, Chicote, Balmoral, los estudios
cinematográficos CEA y Sevilla Films, por las piscinas de los chalets de
Florián Rey, de Benito Perojo y de Cesáreo González, lugares míticos que David
veía en la revista Fotogramas, campaba un tipo moreno, millonario, que a la
hora de pagar la consumición arrojaba un puñado de billetes a la cara de los
camareros. Solía llevar a una rubia platino colgada de cada brazo, y usaba un
sombrero tejano fabricado en exclusiva para él con hilo de arroz y pelos de
castor y chinchilla. Este playboy se llamaba José María Manuel Pablo de la Cruz
Jarabo Pérez-Morris,
lunes, 13 de julio de 2020
LAS COSAS DE LAURA. El arte se domestica; la política se salvajiza
Salvajes de una nueva época: Cultura, capitalismo y política
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